Queremos comprometer a todas las partes para convertir la inmigración regular en factor de enriquecimiento mutuo

El coordinador español de la Conferencia Euroafricana sobre Migración y Desarrollo adelanta a AFKAR/IDEAS los objetivos del encuentro.

ENTREVISTA con Jesús Atienza por Jordi Bertran

España y Marruecos lanzaron la iniciativa de celebrar una Conferencia Euroafricana sobre Migración y Desarrollo en octubre de 2005 tras las avalanchas de inmigrantes subsaharianos en las vallas de Ceuta y Melilla. Aunque esos asaltos cesaron con el refuerzo del control fronterizo, la presión migratoria activó de nuevo todas las alarmas con la llegada a las islas Canarias durante los primeros meses del año de 8.000 inmigrantes subsaharianos procedentes de la costa africana. Este contexto de especial sensibilización por la inmigración, explica el interés y las expectativas en torno a la Conferencia que tendrá lugar los días 10 y 11 de julio en Rabat. Jesús Atienza (Trespaderne, 1944), embajador en Misión Especial para Asuntos de Inmigración del Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación y coordinador de la Conferencia por parte española, adelanta en esta entrevista los preparativos del encuentro y cuáles son sus objetivos.

AFKAR/IDEAS: ¿En qué consiste exactamente la iniciativa?

JESÚS ATIENZA: El título de la Conferencia y el contexto de la iniciativa son reveladores de la filosofía que la inspira y de sus objetivos. La iniciativa surge a raíz de los incidentes de Ceuta y Melilla, que revelan que la inmigración subsahariana es un fenómeno multidimensional y complejo que no obedece a una sola causa y que no puede ser afrontado por un solo país. Desde esta perspectiva, la Conferencia busca una respuesta de carácter operativo e integral con la implicación activa de los países de origen, de tránsito y de destino, sobre la base de la corresponsabilidad y de la constatación de que hay una extraordinaria sinergia entre migración y desarrollo. Es decir, una respuesta que sea práctica, y que aborde los distintos aspectos y secuencias del proceso migratorio. Estamos hablando de flujos con cierta homogeneidad, con una motivación económica de fondo y que utilizan rutas estructuradas y controladas por mafias que muchas veces concluyen en la pérdida de vidas humanas. Las últimas avalanchas en las islas Canarias revalidan el diagnóstico de los incidentes de Ceuta y Melilla y confirman la utilidad de la Conferencia.

A/I: ¿Por qué la Conferencia tiene tanta importancia para el gobierno español?

J.A.: Es una Conferencia importante para todos, ya sean países de origen, destino o tránsito. Y sobre todo para los propios emigrantes subsaharianos, que son los que arriesgan más. Tiene una importancia especial para España ya que, pese a que la inmigración del África subsahariana es modesta numéricamente respecto a las cifras globales de nuestro país, la alarma social que genera puede derivar en sentimientos de rechazo y de descrédito de la política migratoria que dificulten la acogida y la integración de los inmigrantes.

A/I: ¿Qué resultado esperan obtener los dos organizadores?

J.A.: La Conferencia se presenta como un modelo de diálogo regional sin precedentes que reunirá por primera vez países de origen, tránsito y destino situados a lo largo de las principales rutas migratorias para acordar un Plan de Acción. Este girará en torno a dos ejes: la gestión de flujos y el fomento de la sinergia entre migración y desarrollo. Lo que buscamos es obtener el compromiso sincero de todos los países implicados en este Plan para afrontar el problema desde la idea de que la inmigración es beneficiosa para todos cuando se hace de manera controlada, pero produce efectos perniciosos en condiciones de clandestinidad. La inmigración es un juego de suma positiva si está bien regulada: a mayor control, menor riesgo para los propios inmigrantes y mejor disposición de las sociedades receptoras para aceptarla e integrarla.

A/I: ¿Cuáles son las principales propuestas en torno a los dos ejes del Plan de Acción?

J.A.: La gestión de los flujos exige, entre otras cosas, el fortalecimiento de las capacidades nacionales para regular la emigración, el desarrollo de la cooperación operativa en la lucha contra la inmigración irregular y el tráfico de personas, la apertura de vías para la inmigración legal, la desincentivación de la economía sumergida y del empleo irregular, y la activación de los mecanismos de repatriación de los inmigrantes irregulares. Por otra parte, el fomento de la sinergia entre emigración y desarrollo implica, de un lado, la inclusión de la dimensión migratoria en todas las políticas de desarrollo y cooperación, y de otro, su utilización como factor autónomo de desarrollo e innovación en los países de origen, a través de la facilitación de las remesas, la cooperación de las diásporas y el incentivo del retorno voluntario y de la inmigración circular.

A/I: Se trata de un círculo virtuoso que, y más en la situación actual, nadie va a rechazar al menos en su letra aunque la intensidad del compromiso puede variar según los costes a afrontar.

J.A.: En este momento la ayuda al desarrollo europea a África es importante, pero hay que reforzar la relación entre migración y desarrollo teniendo en cuenta que las remesas suponen un volumen más importante que esa ayuda. Debemos conseguir dirigir con inteligencia estos flujos financieros, complementados con ayuda, y hacer una política que actúe al mismo tiempo sobre factores estructurales y coyunturales. Si aplicamos con inteligencia los planes de cooperación incorporando la dimensión migratoria, podremos tener una política coherente y efectiva en este ámbito.

A/I: Esto va para largo. A corto plazo nos quedamos sobre todo con la gestión de los flujos.

J.A.: El tiempo del desarrollo es largo, en tanto que el tiempo de la gestión de flujos es corto. Y además, el desarrollo, como enseña la experiencia española en los años sesenta, genera en un primer momento más emigración. Por lo tanto no podemos esperar a acabar con las causas profundas del subdesarrollo para resolver la cuestión migratoria. La cuestión es ¿qué les decimos a los jóvenes africanos que en este mismo instante están arriesgando sus vidas? ¿Les vamos a hablar del desarrollo a largo plazo? Hay que trabajar en paralelo. Al mismo tiempo que buscamos solucionar esas causas profundas (factores institucionales, económicos, políticos) tenemos que reducir los riesgos para los emigrantes y potenciar el desarrollo de estos países a través de los resultados de la propia emigración.

A/I: La Conferencia ha sufrido un revés después de que Argelia se haya demarcado. ¿Cómo interpreta su desinterés? ¿Se continúa trabajando para sumar a este país a la cita?

J.A.: La autoexclusión de Argelia es cierto que supone un contratiempo. En su posición hay un trasfondo político que va más allá de diferencias conceptuales sobre si era más apropiado un enfoque continental frente al regional de la Conferencia de Rabat. Nosotros creemos que el enfoque regional es el más apropiado porque nos permite ser más operativos al aplicarse a flujos migratorios relativamente homogéneos. Por otra parte esta Conferencia no excluye que pueda haber otras sobre rutas migratorias del África Oriental o de Europa del Este, o una posible Conferencia intercontinental Unión Europea-África. En cualquier caso hacemos todo lo posible para que Argelia esté en la Conferencia, y no hemos descartado que acabe sumándose a esta iniciativa.

A/I: ¿Qué países han confirmado su participación?

J.A.: La respuesta la tienen las autoridades marroquíes que son las que han convocado formalmente la Conferencia. En todo caso, los numerosos contactos mantenidos en las últimas semanas confirman que todos los países invitados, con la excepción de Argelia, estarán representados a un nivel apropiado. El problema, por tanto, no va a ser la participación, sino asegurar un compromiso activo de todos los participantes en el Plan de Acción. A este objetivo dirigiremos todos los esfuerzos en las semanas que restan hasta la cita de Rabat.

A/I: ¿Cómo valora la implicación marroquí?

J.A.: La Conferencia es una iniciativa hispano-marroquí, pero el organizador y convocante es Marruecos. Su implicación es claramente positiva. Es un país clave, al ser país de origen, de tránsito y de destino, y cuyos conocimientos y experiencia sobre el África subsahariana, así como su gran capacidad de interlocución con muchos de los países de origen, pueden ser muy útiles a la hora de desarrollar una cooperación tripartita entre países europeos, magrebíes y subsaharianos.

A/I: ¿Europa tendrá un papel determinante también en la Conferencia?

J.A.: En diciembre pasado el Consejo Europeo aprobó el Enfoque Global sobre las migraciones que está dedicado específicamente a las migraciones africanas, y que supone quizás, el planteamiento más completo de la UE frente al reto de la inmigración. Este Enfoque Global tiene cuatro espacios de diálogo y de cooperación migratoria: el intercontinental (UE-Unión Africana); el regional, en el que se inscribe la Conferencia de Rabat; el bilateral, donde la UE establece diálogos directamente con países africanos, como ya lo ha hecho con Senegal y Mauritania y, finalmente, un cuarto nivel con los países vecinos del Magreb. Hay un compromiso claro de la UE con la Conferencia. La Comisión participa activamente en las reuniones y esperamos la presencia en Rabat de los Comisarios responsables de las áreas de Libertad, Seguridad y Justicia, de Relaciones Exteriores y de Desarrollo. También contamos con la implicación de las presidencias de la UE, tanto la austriaca como la finlandesa, en cuyo semestre se celebrará la Conferencia.

A/I: ¿Van a participar las comunidades autónomas españolas más directamente afectadas por la llegada de inmigrantes?

J.A.: No debemos olvidar que estamos ante una Conferencia intergubernamental de nivel ministerial, con Marruecos como anfitrión. Aún no está cerrada la composición de la delegación española, pero ciertamente habría que tener en cuenta el interés directo de comunidades como Canarias y Andalucía en la gestión de la inmigración subsahariana y el precedente de que ambas participan ya en el Grupo Permanente Hispano-Marroquí sobre Inmigración.

A/I: Por otra parte, el plan de trabajo a cinco años acordado en la cumbre euromediterránea de Barcelona de noviembre incluye la convocatoria de una Reunión Ministerial de Migraciones. ¿Qué puede aportar el partenariado al trabajo que bilateralmente lleva a cabo España con sus vecinos al sur del Mediterráneo?

J.A.: La dimensión mediterránea queda bien recogida en el Enfoque Global de las migraciones de la UE, que prevé el diálogo directo con los países de la ribera sur del Mediterráneo. En este sentido, además de la Conferencia Euromed de Migraciones, que esperamos se pueda celebrar en el segundo semestre, la UE mantiene un Diálogo bilateral con Marruecos, Argelia y Libia. Nosotros nos congratulamos de haber contribuido a la sensibilización de la UE hacia el Magreb, que en el tema de la gestión de la inmigración irregular es nuestro socio más relevante.

A/I: ¿Puede España contribuir a que la UE comprenda y se haga cargo de la situación que viven los países del norte de África como países de tránsito de las migraciones?

J.A.: Nosotros hemos sido los grandes impulsores del diálogo Euromed, y en este momento lo somos también de la cooperación en el ámbito de las migraciones. Además del foro Euromed y del Diálogo bilateral de la UE con Marruecos, Argelia y Libia, apoyamos también el foro informal de Diálogo 5 + 5, que es extremadamente útil a la hora de abordar la cuestión de la inmigración.