Rutas del mundo, encuentro de culturas. Por un mundo más unido

La candidatura de Tánger a la exposición internacional 2012 es un estímulo extra a las obras de remodelación de la ciudad.

Cecilia Fernández Suzor

Los MRE (marroquíes residentes en el extranjero) que los días de verano han desembarcado en masa en el puerto de Tánger, los turistas e incluso la propia población tangerina han visto con asombro los trabajos emprendidos en los últimos meses, visibles en cada esquina de la ciudad. Descampados abandonados a la basura se han convertido en parques públicos que las mujeres de la Yebala, expertas jardineras, ataviadas con sus faldas a rayas y anchos sombreros, se afanan en sembrar de césped y geranios.

¡Abajo los muros! parece ser otra de las consignas de la wilaya y el ayuntamiento, ampliando aceras o permitiendo que los transeúntes vean, en pleno centro de la ciudad, cómo juegan al tenis los socios del Msallah Garden. De más calado –y nunca mejor –-, ha sido la inauguración en los plazos marcados, del nuevo puerto Tánger-Med que recibió el 27 de julio, en presencia del rey de Marruecos, su primer carguero con capacidad para 11.000 contenedores en sus casi 400 metros de eslora y 56 de manga.

Apenas a 35 kilómetros de Tánger, la construcción de este puerto –seria competencia al de Algeciras–, descongestionará el de Tánger, no solo al no circular por él los cientos de camiones que cruzan diariamente el Estrecho, sino porque las industrias de su actual zona franca, robada a las arenas de la playa, desaparecerán en favor de nuevas instalaciones deportivas y de ocio, devolviendo a la playa de Tánger un renombre perdido desde hace tiempo, cuando la bahía comenzó a servir de vertedero.

El tramo de autopista que unirá el nuevo puerto al eje central de la autopista Tánger-Rabat-Casablanca- Marrakech está a punto de entrar en funcionamiento; proseguirá hacia Tetuán para unirse con la “rocade” mediterránea permitiendo el acceso a zonas hasta ahora inaccesibles de la orilla mediterránea del país.

La construcción de barrios residenciales, tanto de vivienda subvencionada, como de construcción de alto standing a cargo entre otras, de empresas extranjeras, desde españolas a medio-orientales, ha atraído cantidad de mano de obra del interior del país. En una ingenua conversación de café, a la pregunta de si todo eso significa prosperidad para los tangerinos, pasto de la nostalgia de antaño o de la desolación de no poder cruzar ese pequeño pasillo de agua que los separa de una Europa idealizada, la respuesta de los autóctonos es que “solo beneficia a la gente del interior”….

Como críticos son con las obras de restauración emprendidas para sanear y devolver su atractivo a los aledaños de la Medina. “¿A quién se le habrá ocurrido revestir de piedra de Salé el mercadillo de Suq el Fham o mercado del carbón y la blanca arquitectura de los puestos de babuchas y artesanía?; ¿Cuándo se ha visto un reloj en una mezquita? Es trabajo de gente que no conoce el espíritu ni la sensibilidad del tangerino….” ¿Qué relación hay entre este esfuerzo ímprobo de mise à niveau con la candidatura de Tánger a la exposición internacional?

Para Rachid Tafersiti, miembro activo de la Asociación Al-Boughaz, autor de varios libros entre los que destaca su Tanger. Réalités d’un mythe (1998) y sobre todo militante tangerino, “la época de las piedras inaugurales que solo se quedaban en piedras inaugurales, se ha superado”… Porque como bien dice, “cuando se hablaba del puerto, la idea de la candidatura no existía, como tampoco existían el tramo de autopista, ni la ‘rocade’ mediterránea, ni la nueva estación de depuración cuyos resultados empiezan a notarse en la bahía, ni la nueva zona industrial, ni los nuevos sitios turísticos.

La candidatura de Tánger a la exposición internacional es simplemente un estímulo suplementario y nos corresponde a nosotros, tangerinos y marroquíes, convencer, cosa que se hace desde todos los ámbitos asociativos, incluida la Asociación Al-Boughaz cuyo lema es ‘estar convencido para convencer’”. Parece que no han predicado en el desierto porque, en efecto, no hay valla publicitaria, logo de cualquier marca, trasera de autobús, camiseta de camarero, cartel en las vitrinas que no nos recuerden que todos están “Por Tánger 2012”. Para Tafersiti, Tánger cuenta además con una ventaja: el tema elegido para la exposición: Rutas del mundo, encuentro de culturas.Por un mundo más unido y y lo compara con el tema elegido por su rival polaco, Wroclaw: Cultura del tiempo libre en las economías del mundo.

“El ocio está muy bien para los que se lo pueden permitir, pero no olvidemos que una exposición internacional se dirige a todo el mundo, incluidos los pobres y desposeídos”. E insiste en la importancia de la elección del tema, que supone “una vuelta al espíritu mismo de la ciudad, una ciudad que siempre fue un espacio de convivencia multicultural. ¡Claro que con alguna tensión! Pero fuera cual fuera la confesión o nacionalidad de sus habitantes, supieron compartir un espacio. En cuanto al otro aspecto del eslogan, Tánger siempre ha sido un lugar de paso, una encrucijada, por su emplazamiento geográfico entre dos mares y dos continentes, habitada por las civilizaciones más importantes de la historia de la humanidad.

Y por fin, Por un mundo más unido, es poner de actualidad el espíritu de Tánger en relación a lo que estamos viviendo. Estamos en un mundo en el que se multiplican los conflictos, presa de extremismos de todo pelaje. Porque se mediatiza mucho el extremismo islamista, pero no olvidemos que no es el único…. Por no hablar del imperialismo económico, de la globalización que es un modelo al que nadie escapa y que impone una jerarquía social entre países.” Pero no todo el mundo da muestras del mismo entusiasmo, optimismo y hasta seguridad de que Tánger ganará los votos de la comunidad internacional cuando se reúna en París a finales de este año. Los menos crédulos siguen viendo el vaso medio vacío.

Para ellos Tánger está lejos de superar los años de abandono a que fue sometida. Calles en mal estado, deficiencias sanitarias, poca capacidad hotelera, falta de profesionales en todos los ámbitos, urbanismo salvaje, deterioro del medio ambiente… ¿Cómo competir así con un gigante asiático –Corea– o con una niña bonita de la Unión Europea –Polonia? Entre tanto, lo innegable es que con candidatura o sin ella, gane o no ser sede de la exposición internacional, Tánger está conociendo un boom que para algunos resulta incluso peligroso por el alto encarecimiento de la vida en general y de la vivienda en particular, en una sociedad, no olvidemos, donde el salario mínimo apenas sobrepasa 100 euros mensuales.

Si en las afueras de la ciudad, costa atlántica o costa del Estrecho, vemos multiplicarse urbanizaciones de lujo, hoteles, resorts o casinos, a menudo con sacrificio de espacios naturales de alto valor ecológico, la Medina vive también su especial ascenso. Se conoce que tras la “europeización” de la medina de Marrakech, cierta jet set quiere vivir un particular revival del mito tangerino. Y así, en los estrechos adarves de la Medina, kasbah incluida o sobre todo, el trasiego de ladrillos o antigüedades está al orden del día.

Y sobre plantas de apenas 25 metros cuadrados, que tradicionalmente subían a dos o tres alturas, se elevan unas cuartas o quintas en una competencia despiadada por alcanzar la vista sobre un trozo de mar. Y además se embelesa todo con algún arco oriental o con alguna couleur local que nada pinta en esa ciudad blanca de lejos y ocre de cerca. Pero todos los días se habla de un nuevo menganito que está restaurando un “riad” en la Medina, concepto éste que nunca existió en Tánger. El reverso de esta medalla es que, de acuerdo o no con unas normas urbanísticas que no acaban de hacerse públicas, esta compra masiva de casas –sobre todo por extranjeros– posiblemente ayude a que la medina de Tánger siga en pie.

Una Medina que con seguridad no es la más bella de Marruecos, pero si única en su especie, pues sus 25 hectáreas, la sexta parte de la Fez, son el cúmulo de asentamientos de civilizaciones y culturas, mezcla de influencias y contagio de costumbres. “¿Qué acontecimiento internacional ha sido acordada a un país del Sur? Ni juegos olímpicos, ni campeonatos del mundo ni nada de nada. Si se toma el ejemplo de España, cómo no pensar en el enorme impulso que supuso para su desarrollo la exposición universal de Sevilla o los Juegos Olímpicos de Barcelona”, dice Tafersiti. “Para nosotros, el 2012 supondría un buen empujón”.