Las libertades en el mundo árabe

Ausencia de libertades, estructuras jurídicas y políticas particulares, son algunos de los déficit de la región, según las Naciones Unidas.

Mohamed Charfi, profesor emérito de la Facultad de Ciencias Jurídicas, Políticas y Sociales, Túnez

Desde 2001, la oficina regional de Beirut del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) reúne regularmente a un cierto número de intelectuales de diferentes regiones árabes y les invita a reflexionar sobre los problemas del desarrollo humano en el mundo árabe. Son expertos de distintas especialidades cuya competencia es generalmente reconocida y la independencia incuestionable. Sus trabajos dan lugar a la publicación de informes que algunos juzgan de alta importancia. El primer informe, aparecido en 2002, tuvo una gran repercusión. Era la primera vez que, bajo la égida de la ONU, expertos independientes árabes constataban el inmenso retraso del mundo árabe, reflexionaban sobre las causas y proponían soluciones para remediarlo.

La constatación era mucho más llamativa por cuanto era comparativa. Se comparaba la región árabe con las otras siete del mundo: América del Norte, América del Sur, Europa del Este, Europa occidental, Asia, Oceanía y África al sur del Sáhara. Según todos los criterios del desarrollo humano –economía, gobierno, salud, esperanza de vida, instrucción, emancipación y participación de las mujeres en la vida pública, número de ordenadores o de conexiones a Internet por habitante…– el mundo árabe, comparado con las otras regiones, ocupaba un lugar poco envidiable. Recordamos a este respecto, que para justificar su proyecto denominado de democratización del Gran Oriente Medio, con lo que esto implica de injerencia en los asuntos internos de Estados independientes, el gobierno americano no ha dudado en apoyarse en ese informe.

Después de una presentación general de la situación del mundo árabe, ese primer informe identificaba los tres sectores que los autores consideraban prioritarios para el desarrollo de la región: el conocimiento, la libertad y la mujer. En 2003 apareció el segundo informe relativo al primero de los tres sectores indicados, el conocimiento. Es decir, sobre la alfabetización, el desarrollo de la educación secundaria y superior y de la investigación científica.

El informe del PNUD de 2005

El tercer informe, sobre la libertad, debía aparecer en 2004. Su publicación fue retrasada unos meses debido a que ciertos Estados, después de saber su contenido y con la pretensión de que tendría un carácter polémico y no objetivo, intervinieron ante a la dirección del PNUD para impedir su publicación. Finalmente, el equipo de redacción pudo resumir ciertos párrafos demasiado largos y moderar algunas afirmaciones sin sacrificar ningún matiz, y el informe se publicó en abril de 2005 en su versión original, en árabe, así como su traducción en inglés. A causa de dificultades técnicas, la versión francesa aparecerá con un retraso de dos meses.

Al igual que el informe precedente, el de 2005 comienza recordando los principales acontecimientos ocurridos en el transcurso del año anterior y relativos al desarrollo humano. Recuerda las iniciativas de la sociedad civil que dieron lugar a la Declaración de Sanaa (enero de 2004) sobre los derechos humanos y al documento de Alejandría (marzo de 2004) sobre las “causas de la reforma árabe, visiones y ejecución”. Se cita la iniciativa americana del Gran Oriente Medio.

Pero al mismo tiempo se subrayan las circunstancias internacionales que constituyen impedimentos a la evolución del mundo árabe: la persistencia del drama palestino con su cortejo de muertes y destrucciones y la ocupación extranjera de Irak. Se mencionan asimismo ciertas reformas realizadas en el transcurso del año anterior. Se saluda la promulgación de un nuevo Código de Familia en Marruecos, que ha respondido a múltiples reivindicaciones del movimiento feminista, especialmente en materia de matrimonio, divorcio y custodia de los hijos.

De la misma manera, se puede notar en todas partes un progreso en el número de mujeres que ocupan puestos de responsabilidad. Pero en conjunto, e incluso si otras reformas emprendidas son prometedoras, siguen siendo parciales y tímidas y no son susceptibles de poner fin a la ausencia de libertad que caracteriza actualmente a la mayoría de países árabes.

La ausencia de libertad

El informe considera que la libertad es una condición necesaria y vital para un verdadero renacimiento árabe. Las posibilidades para el mundo árabe de aceptar los desafíos internos y externos dependen de su capacidad de hacer retroceder la tiranía e imponer el respeto de los derechos y libertades fundamentales. Pero es obligado constatar que está muy lejos de ello. Para ilustrar esa afirmación, se recuerdan y denuncian un cierto número de hechos.

Citemos algunos de ellos. En las repúblicas, se suele invitar a los ciudadanos son, con motivo de elecciones presidenciales, a plebiscitar al presidente saliente sin posibilidad de elegir a otro. La alternancia en el poder es una noción desconocida. Lo mismo ocurre con las elecciones legislativas en que los resultados son generalmente falseados. Las libertades individuales son tan pisoteadas como las libertades públicas. No se respeta la vida privada. El secreto de la correspondencia es violado y las escuchas telefónicas son frecuentes sin motivos legítimos ni auténtico control judicial. La justicia no es independiente, lo cual hace que el derecho del sospechoso a un juicio justo no sea respetado.

Lo más esencial de los derechos humanos, el derecho a la vida, es ignorado por otra fuente de agresión a los derechos, los grupos extremistas que cometen asesinatos. Otras afrentas a los derechos civiles y políticos son denunciados. Las minorías son objeto de discriminación. La mano de obra extranjera está sobreexplotada sin reconocimiento de sus derechos sociales. Las mujeres sufren una doble exclusión, por ser mujeres, analfabetas y pobres. Para justificar las estructuras estatales autoritarias, los gobiernos invocan con frecuencia las supuestas necesidades de un Estado fuerte para acelerar el desarrollo.

Sin embargo, se observa que después de varias décadas de ausencia de democracia, la situación económica y social no ha mejorado. Se informa que en el conjunto de la población árabe el 12% de las personas todavía sufren de malnutrición y que una tercera parte de los hombres y la mitad de las mujeres son analfabetos… La apreciación de conjunto que imputa la persistencia del retraso a estructuras autoritarias no es solamente el punto de vista de expertos; en un sondeo de opinión realizado en cuatro países árabes, una buena parte de los interrogados denunciaron sobre todo un déficit de buena gobernanza. Ese déficit es el fruto de estructuras jurídicas y políticas particulares.

Estructuras jurídicas y políticas

Esas estructuras cambian de un país a otro. Así en ciertos países árabes (en el Golfo y en Libia) está prohibido constituir un partido político. En otros, la propia Constitución plantea reglas que son graves afrentas a la libertad. La Constitución siria reserva al partido Baaz el papel de dirigente de la sociedad. Los crímenes pueden ser definidos por la sharia (el derecho musulmán) según la Constitución de Yemen, lo cual da al juez el derecho a castigar en nombre de la religión y fuera de las definiciones legales. La Constitución sudanesa va mucho más lejos y afirma que el gobierno pertenece a Dios, lo cual abre la puerta a la arbitrariedad, ya que los gobernantes se presentan como los interpretes de la voluntad divina.

En otros países, las libertades de prensa, reunión o formación de partidos políticos están reconocidas por la Constitución, pero su ejercicio se remite a la ley que plantea restricciones de tal naturaleza que vacían la garantía constitucional de su contenido. Esas diferentes libertades están sometidas a autorizaciones y su rechazo no está sometido a control de ninguna jurisdicción independiente, lo cual abre la puerta a la arbitrariedad. El poder judicial debería ser el verdadero garante de las libertades públicas. Para que pueda desempeñar ese papel, ese poder debe ser independiente.

En varios Estados, la Constitución afirma el principio de independencia de los jueces y delega a la ley el cuidado de organizar el funcionamiento de la justicia. Y la ley actúa de manera que, de forma directa o indirecta, es el poder ejecutivo quien tiene la última palabra para reclutar a los jueces, organizar su promoción, fijar sus remuneraciones y, cuando lo considera oportuno, tomar contra ello medidas disciplinarias, incluida la revocación. La independencia de la justicia es pues puramente formal, como la garantía de las libertades en la Constitución. Así es en relación con la separación de poderes entre el ejecutivo y el legislativo. La libertad de los diputados se ve falseada por dos hechos esenciales.

Por una parte, el partido en el poder está financiado por la administración y controlado directamente por el presidente, y él es quien escoge a los candidatos a las elecciones legislativas. Por otra parte, la administración regional interviene en la organización de las elecciones, las campañas electorales, el voto y recuento, para favorecer sistemáticamente a los candidatos del partido gobernante.

El agujero negro

Por último, el poder ejecutivo controla a la vez la administración, el legislativo, el judicial y toda la vida política. Todo el campo social gravita a su alrededor. El informe utiliza una imagen prestada de la astronomía, comparándolo con un agujero negro, un espacio del que nadie puede escapar. En conclusión, el informe contempla diferentes hipótesis de evolución del mundo árabe. Si la política actual continúa, la situación empeorará. Sólo la hipótesis de que el cerco se afloje y las libertades sean reconocidas y ejercidas podrá permitir un futuro de desarrollo, prosperidad y expansión de los pueblos árabes. El informe contiene un análisis objetivo de los diferentes datos y posibilidades de evolución. Los dirigentes políticos que ejercen un poder en exclusiva tienen una gran responsabilidad en cuanto al futuro de sus pueblos.