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Co-edition with Estudios de Política Exterior
La desventaja de nuestras empresas es su bajo nivel de productividad
Según el director general de Nuevas Conservas Argelinas, la economía del país va por buen camino gracias a las medidas de liberalización, pero queda mucho por hacer para que el mercado sea atractivo.
ENTREVISTA a Slim Othmani por Baya Gacemi
Slim Othmani, de 48 años, pertenece a la tercera generación de la familia Othmani, especializada en la industria agroalimentaria. Su abuelo comenzó sus actividades en los años cuarenta. Su padre, Salah, el primogénito de la familia, tomó el relevo creando Nuevas Conservas Argelinas (NCA). La empresa, especializada en un principio en las conservas de tomate y de harissa, se diversificó con los zumos de frutas. Por su parte, los tíos de Othmani son desde hace algunos años los representantes de Coca-Cola Argelia. Dirige, asimismo, junto a su mujer, una compañía de comunicación. En una entrevista para AFKAR/IDEAS Baya Gacemi, periodista de l’Express, repasa con Othmani la trayectoria de su grupo y las perspectivas de desarrollo de Argelia.
AFKAR/IDEAS: Señor Othmani, háblenos de su grupo industrial.
SLIM OTHMANI: Por desgracia, la noción de “grupo”, tal como se entiende en Europa, no existe en Argelia. En efecto, tenemos varias empresas pero cada una es autónoma y posee su propia gestión, aunque pertenezcan a la misma familia. Nos habría gustado formar un “grupo”, en el sentido moderno del término; esto permite mucha más flexibilidad en lo que respecta a la gestión, a la cuestión fiscal y, sobre todo, a la representación internacional.
A/I: ¿Cuáles son las dificultades actuales para un empresario en Argelia?
S.O.: Las dificultades se conocen desde hace tiempo. Algunas son objetivas e históricas, como el problema de los bienes raíces, por ejemplo. Pero otras se derivan del sistema económico del país, como las del sistema financiero, cuya reforma se espera desde hace años; las de las telecomunicaciones, pero también las organizaciones patronales…
A/I: Precisamente, ¿cree usted que la patronal está bien organizada en Argelia y que desempeña su papel de forma adecuada?
S.O.: No, en absoluto. Además, es un gran problema para nosotros. Existen varias organizaciones patronales y no formo parte de ninguna. Son más bien organizaciones personales que dedican el tiempo a incordiarse mutuamente en vez de ocuparse de los problemas de sus empresas. Las dificultades se notarán todavía más cuando se ponga en marcha el plan de relanzamiento decidido por el gobierno. Entonces será necesaria la intervención, creo que directa, del presidente del país, Abdelaziz Buteflika, ya que fue él quien decidió programar dicho plan –que para él tiene mucha importancia– para exigir a las organizaciones patronales que pongan orden en sus filas.
A/I: Si no, ¿las empresas corren el riesgo de verse apartadas de este plan en beneficio de las compañías extranjeras…
S.O.: De todos modos, seguro que habrá extranjeros, ya que nuestras empresas no tienen la capacidad de absorber los 55.000 millones de dólares que serán inyectados en la economía. Es una cantidad enorme y para llevar a la práctica un plan tan ambicioso se necesita mucha competencia y muchos conocimientos que, desgraciadamente, no tenemos. Pero las empresas argelinas pueden sacar gran provecho de ello si saben ponerse al nivel exigido y se organizan mejor.
A/I: ¿Qué les impide hoy estar a un buen nivel?
S.O.: La principal desventaja para las empresas argelinas es su baja productividad, que tiene como consecuencia unos productos demasiado caros. En la actualidad, sufren la competencia de productos importados y la sufrirán aún más cuando Argelia se incorpore a la Organización Mundial de Comercio (OMC). Por ejemplo, en el sector de las conservas de tomate, que conozco bien, con la apertura del mercado argelino a las importaciones, las conservas africanas están sometidas a la competencia de los productos procedentes de otros países. El resultado es que se venden mal porque, a igual calidad, los tomates importados son más baratos. Y esto se debe a los costes de producción, que son muy elevados para un país del Tercer Mundo.
A/I: ¿Cree usted que, a pesar de esto, la economía argelina va por buen camino?
S.O.: Sí y no. Sí, porque desde hace tiempo los poderes públicos han decidido tomar las medidas necesarias para entrar en la economía de mercado. Se han liberalizado muchos sectores que antes estaban dirigidos directamente por el Estado. Se han hecho muchas cosas pero, al mismo tiempo, algunas siguen siendo anormales para un país como Argelia. Por ejemplo, se copian leyes sociales de otros países cuya economía ya está bien estructurada y desarrollada como puede ser la legislación sobre la jornada laboral. Cuarenta horas semanales es poco para un país que quiere recuperar un gran retraso. Es lo que hace que, entre otras cosas, los costes de productividad sean tan altos en Argelia. Habría que permitir a la gente trabajar mucho más si se quiere salir del subdesarrollo. Así es como Asia ha podido despegar. Sin embargo, el mercado argelino sigue siendo muy atractivo si las cosas mejoran.
A/I: ¿Cuáles son los proyectos de desarrollo del “grupo” Othmani?
S.O.: Vamos a seguir diversificando nuestros productos, siempre en el sector agroalimentario.