Ibn Jaldún. El Mediterráneo en el siglo XIV

Con motivo del sexto centenario de Ibn Jaldún, Sevilla acoge una exposición que recorre su vida, época y los múltiples interrogantes entre las dos orillas del Mediterráneo del momento.

ENTREVISTA a Jerónimo Páez por Lurdes Vidal

La exposición “Ibn Jaldún. El Mediterráneo en el siglo XIV. Auge y declive de los Imperios”, en el Real Alcázar de Sevilla, es una buena oportunidad para mostrar un periodo tan decisivo en la historia como fue el siglo XIV, analizando el papel que desempeñaron Sevilla y España y relacionando los acontecimientos de la época con el análisis histórico que aporta la obra de Ibn Jaldún. Jerónimo Páez, director de la Fundación Legado Andalusí y comisario de la exposición comenta los objetivos de la muestra.

AFKAR/IDEAS: Las efemérides parecen estar de moda. ¿Ha ayudado la de Ibn Jaldún a recuperar su figura en su dimensión de antecedente clave del humanismo renacentista? ¿Se ha conseguido que el gran público conozca y considere a Ibn Jaldún como una de las grandes figuras de la historia universal de la baja edad media?

JERÓNIMO PÁEZ: Las efemérides suelen tener interés para dar a conocer algunos personajes si, por ejemplo, se puede hacer una exposición o algún otro tipo de celebración con cierto rigor y se hace suficiente difusión de los mismos, de forma que llegue al gran público. Lo que se ha conseguido es que Ibn Jaldún, desconocido para la mayoría de los españoles, en alguna medida sea un intelectual más cercano, también su época y las relaciones existentes entre los diferentes países del Mediterráneo. La exposición de Sevilla no solo trata de Ibn Jaldún, sino del Mediterráneo del siglo XIV, y de las relaciones entre Oriente y Occidente. Fue un siglo en que cambió la balanza de poder en el Mediterráneo. Hasta esa fecha se puede decir que el dominio era musulmán y fueron muchos los conflictos, los avances y retrocesos. En alguna medida, puede servir para extrapolar algunas lecciones de aquella época a la actual.

A/I: ¿Qué balance hace del impacto de esta exposición en un país como el nuestro que padece de cierta amnesia en lo que se refiere a la aportación árabe a nuestra cultura?

J.P.: Utilizamos a Ibn Jaldún, su sexto centenario, para dar a conocer no solo la figura y la obra de este autor, sino también sus vinculaciones con España. Como él mismo dice en su autobiografía, su familia era originaria de Carmona, y durante varios siglos fueron notables sevillanos, que luego emigraron a Túnez, ante el avance cristiano en el siglo XIII. Hoy día creo que ciertos sectores, sobre todo en Andalucía, empiezan a ser más conscientes de la importancia de nuestra historia común con el mundo árabe, aunque todavía falta mucho por hacer, dado que son numerosas las personas que desconocen realmente esta historia y tienen además una visión negativa de ella.

A/I: Probablemente en nuestro país no conocemos muy bien las importantes relaciones que se establecen durante la baja edad media entre los distintos poderes dominantes en el Mediterráneo. ¿Considera que esta exposición ha ayudado a situar correctamente las relaciones entre la cultura árabe y la “occidental”, y a entender el trasvase de aportaciones entre las dos civilizaciones?

J.P.: Se ha tratado de hablar, como hemos dicho, del Mediterráneo, y no solo de la figura de Ibn Jaldún, intelectual musulmán, nacido en Túnez, que se puede considerar uno de los grandes historiadores de la época. Vive en Marruecos, Granada, va como embajador de la corte nazarita a Sevilla, regresa a Marruecos, se instala en Argelia donde escribió la mayor parte de sus reflexiones históricas sobre el auge y decadencia de los imperios, y acaba sus días en Egipto como ulema de la Universidad al-Azhar, después de haber ido con el sultán mameluco poco antes a tratar de que Tamerlán no destruyera Damasco el año 1401, lo que no consigue. Su vida y época representan las vicisitudes del momento y también los múltiples interrogantes existentes entre los diferentes países de las dos orillas, así como la movilidad que existía en el mundo musulmán de entonces, sin fronteras; su periplo vital e intelectual es realmente impresionante.

A/I: Aunque Ibn Jaldún ha sido muy traducido a lenguas europeas –y no solo europeas– su figura ha transcendido rara vez el ámbito de los especialistas, prácticamente reducido al gremio de los orientalistas. ¿Cree que esta exposición ha contribuido a que se valore su figura desde otros ámbitos?

J.P.: Aunque haya avances en este sentido existen dificultades ya que en castellano solo se ha traducido la Muqqadima (su introducción a la historia universal) y esta obra editada por el Fondo de Cultura Económica está prácticamente agotada. Estamos tratando de que se publiquen de nuevo algunas de sus obras.

A/I: En otros tiempos, figuras como Ortega y Gasset, Julio Caro Baroja o Estapé vincularon la figura de Ibn Jaldún al pensamiento y la reflexión intelectual española. ¿Piensa que hay un olvido de su figura en los últimos 30 años? ¿Cree que hay algún responsable?

J.P.: En general, los intelectuales españoles, salvo excepciones, no han estudiado en profundidad este autor, ni tampoco la filosofía y el pensamiento del mundo árabe. Existen numerosos, profundos y muy variados estudios sobre Al-Andalus, pero pocos sobre la filosofía, la teoría política, la economía y la sociedad musulmana, tanto de la época medieval como la actual.

A/I: Ibn Jaldún está considerado uno de los primeros teóricos de la historia de las civilizaciones y uno de los fundadores de la sociología política. La actualidad del pensamiento jalduniano está fuera de dudas. ¿Cree que esta exposición favorecerá su recuperación y una reflexión a su luz sobre una actualidad llena de conflictos? ¿Considera que todos los actos que se han organizado alrededor de la muestra y su sexto centenario servirán para reflexionar sobre la actualidad de sus planteamientos en un mundo marcado por los conflictos existentes en el mismo marco geográfico?

J.P.: Creo que lo más importante es que todas estas actividades sirven para que se conozca y difunda su vida y obra y, en alguna medida, que podamos considerarlo un “pensador” nuestro, lo que supone un paso adelante.

A/I: Más allá de su presentación en Sevilla, ¿está prevista una itinerancia de la exposición?

J.P.: En principio, parte de esta exposición irá a Túnez en noviembre y puede que el año que viene a Argelia. Por muchas razones estos países están bastante interesados y creemos que esta exposición puede servir para fortalecer la cooperación con España basándose en nuestra historia común.

A/I: La indudable dimensión didáctica de la exposición, ¿va a ser aprovechada en el ámbito educativo a través de actividades de otra índole que acompañen al evento?

J.P.: A veces resulta algo frustrante ver que en el panorama educativo español son pocos los esfuerzos que se hacen en este sentido y pienso que no se valora realmente la importancia de dar a conocer y difundir nuestra historia común, que sirve sobre todo para acercarnos a los países de la otra orilla del Mediterráneo y mejorar nuestras percepciones mutuas.