España y Turquía: dos países y un destino

España debe convertirse en socio de referencia de Turquía en la UE.

Diego López Garrido

Si tuviéramos que definir el estado de las relaciones entre España y Turquía, éstas podrían calificarse de muy buenas. Y es que los amigos turcos son un socio y vecino de primer orden. Compartimos una visión común en numerosas áreas de trabajo, ya sea en el terreno político, económico, comercial o de la seguridad colectiva. Turquía es un gran país en todos los sentidos. Desempeña un papel geoestratégico cada vez más importante tanto en Europa como en Oriente Próximo, es miembro fundador del Proceso de Barcelona y ahora de la Unión por el Mediterráneo, mantiene una actitud constructiva y cada vez más relevante en la búsqueda de soluciones regionales y globales a los grandes retos a los que se enfrenta la Unión Europea (UE), y es uno de nuestros socios más estrechos en la puesta en marcha de la iniciativa de Naciones Unidas de la Alianza de Civilizaciones.

No es de extrañar, pues, que Turquía y España tengamos intereses comunes, y que España sea uno de los países que apoya más firmemente la adhesión turca a la UE. Siempre hemos sido claros, y en ese sentido defendemos el objetivo de trabajar por un proceso gradual de negociación que debería culminar en la adhesión. Turquía y España tienen un horizonte común, y éste se sitúa en el seno de la UE. Nuestra cooperación bilateral, sin embargo, tiene un componente eminentemente mediterráneo. Turquía y España estamos progresivamente construyendo una relación que camina hacia la construcción de una nueva centralidad en un área periférica de la UE como es el Mediterráneo.

Las relaciones modernas entre los dos países quedaron establecidas en el marco convencional del Plan de Acción Conjunto para el desarrollo de las relaciones entre Turquía y España, firmado el 22 de julio de 1998. Posteriormente, hemos trabajado de forma sostenida para elevar el estado de las relaciones a un nivel estratégico privilegiado en el Documento Estratégico, firmado con ocasión de la visita del presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, a Estambul en noviembre de 2006, y que ha permitido aumentar la cantidad y calidad de los intercambios políticos. En noviembre de 2007, el ministro turco de Asuntos Exteriores, Ali Babacan, viajó a Madrid para participar en la reunión ministerial de la OSCE, y en enero de 2008 el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, visitó Madrid para asistir al I Foro de la Alianza de Civilizaciones y mantener sesiones de trabajo centradas en las relaciones bilaterales.

De igual forma, el 15 de septiembre de 2008 Rodríguez Zapatero visitó Estambul invitado por su homólogo turco, y en octubre de 2008 el ministro español de Asuntos Exteriores y Cooperación, Miguel Ángel Moratinos, hizo una visita oficial a Ankara. Hace sólo unas semanas, los días 5 y 6 de abril de 2009, se celebraron en Estambul la Reunión de Alto Nivel España-Turquía (RAN) y el II Foro de la Alianza de Civilizaciones. Todo un elenco de encuentros al más alto nivel que demuestran la intensidad y calidad de nuestras relaciones. Los sucesivos gobiernos españoles han apoyado la causa de Turquía ante la UE y defendido el interés objetivo de España en esta cuestión. Además de la intensificación de las consultas políticas, España ha manifestado su plena disposición a compartir con Turquía su experiencia negociadora con la UE , a incrementar el intercambio de expertos sectoriales y proporcionar asistencia preadhesión a Turquía, haciendo uso de programas e instrumentos tanto europeos como bilaterales.

España es buena conocedora de que los procesos de adhesión son largos y complejos. Implican sacrificios en todos los terrenos para adaptarse y alinearse con el acervo comunitario. Pero España es, sin embargo, un buen ejemplo de que los sacrificios y las reformas necesarias merecen la pena. Nuestra incorporación a la UE es una historia de éxito y ha constituido uno de los periodos más provechosos y dinámicos de nuestra historia moderna. Por eso, desde nuestra experiencia, animamos a Turquía a caminar por esa senda con paso firme. Turquía, por tanto, como cualquier otro país candidato a la adhesión, debe cumplir con los compromisos y realizar las reformas necesarias en todos los ámbitos. En el terreno de la cooperación bilateral, entre las numerosas iniciativas cabría destacar los asuntos de justicia e interior.

Turquía es uno de los países de Europa que más ha sufrido por el terrorismo. Sin menoscabo de las distintas circunstancias históricas y políticas en las que se ha desarrollado respectivamente la lucha contra el terrorismo, ambos países compartimos una especial sensibilidad y preocupación por el tratamiento internacional del terrorismo, y mantenemos una cercanía de posiciones en los foros internacionales. De ahí que hayamos aprovechado la reciente RAN para proponer un marco estable y regular de diálogo político y cooperación en materia de terrorismo, así como para estrechar nuestra cooperación en el marco de foros subregionales como el Foro Mediterráneo. De igual forma, las relaciones económicas, el intercambio comercial y las inversiones han avanzado de forma significativa: destaca el sector de la automoción que, junto al sector de la maquinaria, representaron un 40% del total de nuestras exportaciones en 2008.

La tendencia de la balanza comercial, sin embargo, ha resultado negativa para España en los últimos años. Así, la tasa de cobertura fue del 93,2% en 2005, 77,4% en 2006 , 70,3% en 2007. En 2008, las exportaciones ascendieron a 2.988,52 millones de euros y las importaciones a 3.666,65 millones, por lo que la tasa de cobertura fue del 81,5%. Las inversiones españolas no son aún significativas por su cuantía, aunque se perciben buenas perspectivas de crecimiento. La candidatura turca a la UE y un mercado de 70 millones de habitantes, altamente industrializado, con una tasa de crecimiento cercana al 6% y buenas relaciones comerciales con los países de su entorno, son un incentivo para ello. Hay sectores como la alta tecnología española –CAF, Indra– que están entrando en un mercado tradicionalmente monopolizado por empresas japonesas, francesas, alemanas, americanas o canadienses. Sin embargo, nuestro stock de inversión es siete veces inferior al de Italia, Francia o Países Bajos, y en su casi absoluta totalidad va destinado al comercio al por menor.

El número de empresas españolas instaladas, 64, es casi un 60% inferior al de estos países. De estas empresas, el 69% se concentra entre Estambul y Bursa, el 22% en Esmirna y el Mediterráneo y el 9% restante en Ankara. De ellas, aproximadamente el 50% es de propiedad enteramente española, un 25% son mixtas y en el 25% restante la participación española es minoritaria. Y es que las inversiones españolas en Turquía se han ido incrementando en los últimos años, pasando de 17,5 millones de euros en 2004 a 1.438,53 millones en 2007. En cuanto a la inversión turca en España, es todavía muy reducida: 1,6 millones de euros en 2005, 2,37 millones en 2006 y 0,20 millones en 2007. El Documento Estratégico firmado por Erdogan y Rodríguez Zapatero contiene una mención expresa a la cooperación cultural y educativa, aún incipiente, pero en constante crecimiento.

La presencia cultural de España en Turquía es un capítulo de peso creciente en los últimos años de nuestra relación bilateral. El interés por la cultura en español en Turquía es cada vez mayor, por lo que existe un gran potencial de profundización de los intercambios culturales y de la promoción de la cultura española. El 17 de septiembre de 2001 se inauguró el Instituto Cervantes de Estambul, que en los cinco últimos años ha alcanzado la espectacular cifra de 16.274 matrículas, superando con creces los objetivos. El éxito del Cervantes evidencia el enorme interés de la sociedad turca por el idioma y por la cultura española. En definitiva, las relaciones entre Turquía y España gozan de buena salud. Pero existe todavía un amplio margen para mejorarlas e intensificarlas.

España debe esforzarse por mejorar su visibilidad y presencia, ganar peso político, económico y cultural, y convertirse en uno de los socios de referencia para Turquía en la UE. El camino está trazado y la multiplicación de iniciativas, tanto gubernamentales como de la sociedad civil –por ejemplo la Conferencia España-Turquía organizada por el Instituto Europeo del Mediterráneo y el Istanbul Policy Center de la Sabanci University de Estambul–, contribuyen a conocernos más y mejor, estrechar lazos y diseñar juntos un futuro de prosperidad compartido.