El predicador sirio

“Aún no se han aplicado ninguna de las refomas anunciadas y las organizaciones de DDHH contabilizan 900 muertos y más de 9.000 miembros de la oposición arrestados. Ese es el balance de las revueltas en Siria”.

ENTREVISTA de Natalia Sancha

Han transcurrido nueve semanas desde que estallaran el pasado 15 de marzo las primeras protestas en Siria. El balance político se resume en que ninguna de las promesas de reforma anunciadas por el presidente han sido implementadas. En cuanto al balance humano, los datos de organizaciones de derechos humanos contabilizan 900 muertos y más de 9.000 opositores encarcelados. Se ha negado sistemáticamente la entrada a la prensa extranjera y arrestado a aquellos periodistas nacionales que han alzado la voz contra el régimen acallando las voces tanto del pueblo como de las figuras más representativas de la oposición. Entrevistar a miembros de la oposición siria es cada vez más complicado conforme prosiguen las protestas.

Vigilados, seguidos y encarcelados por miles, los que quedan aún en libertad son monitoreados tanto en sus conversaciones telefónicas como en su intercambio de correos electrónicos, por lo que prefieren salir poco de casa. Las entrevistas han de ser en lugares discretos y apartados de los oídos de los mujabarat (servicios secretos). En esta entrevista se trata de un reconocido cheij e importante figura de la oposición islamista moderada siria. En un principio aceptó publicar su foto y nombre junto a la entrevista, pero el curso de los acontecimientos le ha obligado a mantenerse en el anonimato por miedo a más represalias.

Tras asegurarse de que no se trataba de una encerrona para arrestarle sino de una entrevista para poder dar voz a la oposición, accedió al encuentro. No apareció ni dio señales de vida hasta pasados dos días. Finalmente se produjo la entrevista. Tras confirmar mutuamente nuestras identidades, caminamos hacia el café indicado.

CHEIJ: Siento mucho no haber acudido a la cita, pero me apresaron. Intentaron secuestrarme en dos ocasiones. Primero llamaron a mi puerta para que fuera a recoger un recibo de luz que ya había pagado. No salí. Luego para que saliera a ver mi coche porque había habido un accidente. Tampoco salí. Me quedé en casa tres días encerrado. Finalmente, un agente del departamento de crímenes me invitó oficialmente a visitarles en sus oficinas. Me encerraron en un cuarto durante dos días. Atado con esposas metálicas a la cama por la noche no podía parar de pensar en mi familia o en qué me harían. Durante el día me interrogaban. Al final, un grupo con bastante influencia en el régimen presionó por mi liberación. Pero obviamente me siguen y controlan, de ahí que ya no pueda publicar bajo mi nombre. El cheij ha desarrollado la habilidad de hablar mientras gira la cabeza de lado a lado y controla los alrededores. Cuando alguien se acerca, calla, cuando se aleja, retoma en un susurro la conversación.

N.S.: Como cheij y con un pasado como predicador en una conocida y concurrida mezquita, usted es una persona con mucha capacidad de influencia en Siria. ¿Ha tenido problemas con el régimen antes de las revueltas?

CHEIJ: Tengo la lengua muy larga, ese es mi problema. Los discursos del viernes son de gran importancia para lo fieles. Confían en nosotros, los cheijs, y en nuestra palabra, por lo que somos influyentes en las calles. Yo hablaba de libertad y de democracia en mis sermones. Una vez hablé sobre la corrupción del régimen y la injusticia para con el pueblo. Entonces me prohibieron dar el sermón de los viernes en cualquier mezquita siria durante 15 años. Se ha cumplido ese periodo y sigo sin poder dar sermones en público. Seguí dando clases sobre islam y estudios religiosos. También me lo prohibieron, y esta vez indefinidamente. Ahora participo en una organización religiosa cuyo objetivo es la creación y desarrollo de la sociedad civil.

N.S.: Las revueltas en Siria han sido inesperadas y de alguna forma dispersas. ¿Hay algún tipo de organización detrás? De ser así, ¿es a nivel local o nacional?

CHEIJ: No hay organización entendida como un grupo que coordine las protestas, pero sí a nivel local. Los cheijs o líderes tribales locales tienen un grupo reducido de seguidores. Estos son capaces de influenciar a “la calle” siria, pero solo en su entorno inmediato, nadie de otra ciudad seguirá sus palabras. Por ello, las protestas se organizan casi exclusivamente a nivel local, a veces en toda una ciudad con la coordinación de varios cheijs o líderes de familias poderosas.

N.S.: ¿Qué papel ha desempeñado Facebook y especialmente el grupo “Syrian Revolution 2011” en las protestas?

CHEIJ: Limitado. Si se fija usted, las horas y lugares de las protestas no se publican en Facebook. La gente acude por otros medios, aunque se puede decir que ha tenido un rol de impulsor y de difusión. Ha logrado visibilizar las revueltas fuera de Siria y darle un impacto mediático que de otra forma tal vez no hubiera tenido.

N.S.: Al Yazira está siendo criticada en el mundo árabe por la forma en que ha cubierto las protestas en Siria, acusada de haber sido provocativa e imparcial. Poco se decía sobre las mismas en un principio y ahora es una de las noticias que monopoliza la pantalla. ¿Qué papel están desempeñando los medios extranjeros y locales en las revueltas?

CHEIJ: El caso de Al Yazira es muy especial. Efectivamente, al principio la cadena apenas cubría Siria, pero luego hubo un incidente que invirtió su posición. Un grupo de sirios prorégimen se manifestó delante de la embajada qatarí en Damasco gritando insultos que no me atrevo a repetir sobre el príncipe Tamim bin Hamad de Qatar. Dijeron cosas muy feas sobre él, su familia, mentando incluso a su madre. Al día siguiente, y como si fuera algo personal, Al Yazira empezó a cubrir las protestas y a oponerse visceralmente al régimen sirio. En cuanto a la prensa local, es todo propaganda. En la internacional apenas se están cubriendo los sucesos, ya que no pueden entrar periodistas en el país.

N.S: ¿Cree que ha habido una influencia extranjera, ya sea de Estados Unidos o de salafistas extranjeros, para provocar las revueltas, tal y como denuncia el régimen sirio?

CHEIJ: El origen de las revueltas no debe buscarse fuera sino en la propia Siria. Se vive en la injusticia desde hace mucho tiempo y el pueblo se ha levantado. Pero creo que ha habido influencia desde fuera. EE UU, por ejemplo, ha presionado mucho y moldeado las opiniones contra Siria a través de los medios de comunicación. Eso ya es una influencia. En cuanto a los salafistas, aquí no hay salafistas armados. No ha habido un solo incidente con ellos. Pero sí que creo que desde Líbano, Hariri ha intentado contribuir a la revuelta financiando por ejemplo teléfonos móviles, logística o dando algo de dinero. No obstante, son pequeñas interferencias, la razón principal que ha empujado a los sirios a la revuelta está aquí, en Siria.

N.S.: Usted participa en las negociaciones con el régimen. ¿Cómo está gestionando éste las reformas tras las medidas anunciadas de subida de sueldos, fin de la ley de emergencia y otras?

CHEIJ: Las reformas hasta ahora no han sido serias. El aumento de sueldos, por ejemplo, ha sido una farsa. Han subido 1.500 liras sirias mensuales a algunos funcionarios. ¿Qué son unos 28 euros al mes? Y lo que dan por un lado, lo quitan por otro. No tienen medios reales para realizar tales subidas de sueldos a los funcionarios. La libertad de prensa y otras medidas ya puede ver cómo se han adoptado. En dos días han arrestado a más de 4.000 personas, todos aquellos que pueden ejercer presión en las calles. El gobierno ha llamado a la creación de un comité de mediación que está presidido por el activista Michel Kilo.

Éste ha llamado a varias personalidades sirias, entre las que me encuentro. Hay una veintena de personalidades, desde religiosos a intelectuales, activistas o miembros de la sociedad civil. Pero sinceramente, hasta ahora solo ha habido reuniones entre los miembros del comité y la oposición. El régimen no se fía, no quiere delegar ningún tipo de autoridad. Tiene miedo de perder el control absoluto. Y mientras el comité no tenga la certeza de que el régimen delega autoridad en él, es decir, que lo que negocie el comité con el pueblo será respetado, no hay nada que hacer.

N.S.: A pesar de no haberse reunido con el régimen, los miembros del comité de negociación sí lo hacen entre ellos. ¿Cuáles son las demandas de este comité?

CHEIJ: El comité tiene tres demandas principales. La primera es el cese de la represión de los manifestantes y sobre todo de la violencia y las muertes. La segunda, que se libere a todos los presos políticos. Y la tercera que nos dejen hablar con los medios de comunicación nacionales y extranjeros directamente y explicar la situación. Después, se trabajará en desmantelar el estricto aparato de seguridad. Es decir, que se independice el sistema judicial del aparato de seguridad. Cuando esto último suceda, todo seguirá su curso, la gente será juzgada por la vía legal, se podrá modificar la ley de partidos, se podrá confiar en el sistema y poco a poco iremos avanzando hacia un sistema más democrático y representativo.

N.S.:Y por parte de la oposición en las calles ¿cómo se viven las negociaciones? ¿Hay posibilidades de enfrentamientos armados?

CHEIJ: En realidad el rol del comité de negociación es el de hacer presión sobre los responsables de las revueltas. Como ya he mencionado, éstos son cheijs, líderes religiosos, líderes tribales o familias con poder económico en un determinado grupo de la sociedad. Son personas con poder y capacidad de influenciar las calles. Si dicen que se continúa con las protestas, continúan. Si piden que se paren, se paran.

Por su parte, el comité de negociación está compuesto por personas respetadas en la sociedad siria, capaces de contactar y coordinar a los líderes locales y paralizar las protestas si se produce una promesa de reformas reales. No obstante, he de admitir que hoy tenemos un 70% de posibilidades de parar las revueltas, en dos semanas tendremos el 60% y tras un mes el 30%. De seguir así, llegará un momento en el que será prácticamente imposible parar los enfrentamientos y las protestas. Pese a ello, el gobierno sigue sin haberse reunido ni una sola vez con el comité de negociación. En cuanto a enfrentamientos armados se refiere, mucha gente en Siria tiene armas.

Por ejemplo, en Yaramana [barrio cristiano de la periferia de Damasco, donde viven muchos refugiados iraquíes] hay armas. En Duma [barrio periférico de Damasco y lugar de represiones violentas por parte del gobierno] son campesinos y todo campesino tiene armas. Por el momento, se está controlando el uso de la violencia por parte de los manifestantes. No han usado las armas, pero no sabemos cuánto tiempo más se les podrá contener. El pueblo está indignado por la desproporción de la represión y el número de muertos. Dí el sermón por varias víctimas muertas a manos de la represión militar. Entre ellos, algunos familiares me confesaron las atrocidades cometidas. Hay muchos que no han podido enterrar a sus muertos. Los cadáveres son sustraídos por los policías para que no se haga recuento.

Las víctimas de la represión son muchos más que las oficialmente reconocidas o incluso que las que dan las organizaciones de Derechos Humanos. Algunas personas me han confirmado que sus familiares han sido secuestrados en los hospitales tras ser heridos en las protestas y encerrados vivos en cámaras frigoríficas, de ahí que nadie lleve a sus heridos a los hospitales. Habrá oído sobre los chicos de Deraa [ciudad epicentro de las protestas sirias]. Unos 25 chicos, algunos de 11 años, fueron arrestados.

A la mitad de ellos se les torturó, se les arrancó las uñas de las manos como castigo por las pintadas contra el régimen. Cuando los padres de las dos principales familias tribales de Deraa fueron a la comisaría a reclamar a sus hijos, el jefe de policía les insultó de muy mala manera. La gente está cansada de ver sus derechos pisoteados. Es más, si el régimen logra a base de represión y arrestos acallar las protestas hoy, yo estoy seguro que tras un mes, dos, tres, resurgirán de nuevo y con más fuerza. Es cuestión de tiempo que el régimen caiga si no accede a reformas reales. Cuestión de tiempo.

N.S.: Corren muchos rumores sobre grupos armados, encapuchados que han disparado indiscriminadamente tanto a la población como a los militares sirios desde sus coches sin que nadie reclamara la autoría de los ataques. ¿Tiene usted idea de quiénes son?

CHEIJ: Por las informaciones que tengo, son grupos mafiosos relacionados con el negocio de la droga. Están enfrentados con el régimen y éste es un momento propicio para sembrar el caos y mandar un mensaje de advertencia al gobierno para que les dejen tranquilos.

N.S.: ¿No cree usted que son salafistas extranjeros como clama el régimen?

CHEIJ: No, en absoluto. Los salafistas no han tomado las armas hasta ahora en Siria.

N.S.: Los Hermanos Musulmanes sirios se han sumado a las protestas oficialmente. ¿Qué papel cree que desempeñan realmente?

CHEIJJ: El poder real de los Hermanos Musulmanes sirios es muy limitado. Hay pocas figuras aquí capaces de influenciar las calles y son mayoritariamente en las ciudades de Homs y Hama al Norte, y Deraa en el Sur. Pero, como digo, tienen un papel muy limitado. Como ideología tienen muchos seguidores porque al fin y al cabo se trata de la religión, del islam, y la mayoría en Siria son musulmanes, por lo que la ideología religiosa es compartida por muchos. Pero a nivel político y de actuación, hay muy pocos Hermanos Musulmanes y no tienen un poder real en las calles.

N.S.: ¿Cuál es, en su opinión, el grado de influencia de las revueltas tunecinas y egipcias en Siria y por qué cree que suceden ahora?

CHEIJ: ¿Por qué ahora? Dios sabe. Creo que es cuestión de capacidad de aguante. Si me permite utilizar una metáfora, las revoluciones en el mundo árabe son como un globo. Se sopla, se hincha, se sigue hinchando. Pero hay un volumen máximo de aire que un globo puede aguantar. Cuando se pasa ese límite, el globo explota. Y eso es lo que está ocurriendo hoy en día. Estoy muy orgulloso del pueblo árabe, sobre todo de los yemeníes. Los tunecinos, los egipcios o los sirios, por diversas razones, han tenido más oportunidades para acceder a la educación. En Yemen no. La pobreza les ha robado hasta ese derecho, el de ser cultivados en universidades y escuelas. Sin embargo, salen por millones, hombres, mujeres, desafiando al régimen. Estoy muy orgulloso del pueblo yemení, del que más entre todas las revueltas árabes. Me han arrancado las lágrimas. La unidad y determinación que han demostrado a pesar de la represión son admirables. Dios es grande y benditos sean.

N.S: En los últimos días se han arrestado a más de 4.000 opositores del régimen. Entre ellos usted. ¿Cómo está afectando esto a las revueltas?

CHEIJ: Están arrestando a aquellos que pueden ejercer presión en las calles. También a jóvenes activistas y blogueros. Incluso a mujeres. Hubo una manifestación de mujeres frente al Parlamento sirio y 15 de ellas fueron arrestadas. Otro grupo de mujeres intentó romper el bloqueo a Deraa para entregar alimentos y medicinas y también fueron arrestadas. Pero no hay cárceles suficientes para todo el pueblo sirio. Y, como le digo, aunque decaigan ahora las protestas, volverán hasta que el pueblo reciba lo que pide y merece.

N.S.: No obstante, hay muchos sirios que apoyan al presidente Bachar al Assad…

CHEIJ Los hay pero muchos de ellos lo hacen pagados. Otros se mantienen en silencio por miedo. Han visto los efectos de la represión y tienen miedo a hablar o salir a las calles. Temen también una guerra civil que acabe con la estabilidad, con sus trabajos. Con todo, los que se mantienen a la expectativa también quieren un cambio para mejor que les dé más libertades y derechos y, si la revolución triunfa, se unirán.

N.S.: El papel de los mujabarat es crucial en la represión de las revueltas. No existen números oficiales sobre cuántos trabajan para el régimen. ¿Tiene usted idea de cuántos son?

CHEIJ: Las cifras que manejamos en la oposición son de medio millón. Pero esta cifra es mayor si se cuenta la sección de los jóvenes infiltrados en la universidades. Son como una rama juvenil, captados desde los 15 años y que trabajan como informadores para el régimen de toda actividad contraria al gobierno. Están por todas partes.

N.S.: ¿Confía usted en que la revolución siria, si se puede llamar así, triunfará y derrocará al régimen?

CHEIJ: Con la ayuda de Dios lo hará. Es un proceso inevitable. Si no mañana, ni en un mes ni dos, lo hará en seis meses o en un año. Es cuestión de tiempo. El ambiente de la región ayudará a mantener el ánimo en las protestas y si la comunidad internacional presiona por su lado, pero sin interferir, esto también puede ayudar.

N.S.: Recién liberado, ¿teme por su vida?

CHEIJ: A veces sí. Pero yo solo soy un grano de arena en un proceso mucho mayor. Temo, sí, pero lo que está ocurriendo en Siria y en el mundo árabe es tan grande que me da valor para seguir. Será lo que Dios quiera. En el momento de escribir esta entrevista, el cheij ha vuelto a ser encarcelado y sigue en paradero desconocido.