El papel creciente de las remesas de los emigrantes entre España y Marruecos

En Marruecos, las remesas suponen el 9,6% del PIB y se han convertido, con el turismo, en una de las principales entradas de divisas extranjeras.

Gemma Aubarell y Xavier Aragall

No hay duda de que las relaciones entre España y Marruecos en estos últimos años han estado muy influenciadas por la importancia de las migraciones y la creciente presencia de ciudadanos marroquíes en España. La gestión de estos flujos y la integración de los inmigrantes, ha atraído a menudo el interés de los análisis en el diseño de las necesarias políticas y estrategias, no siempre libres de tensión. Lo cierto es que junto a esta realidad, y en gran medida a causa de ella, se perfilan nuevas cuestiones, que ofrecen nuevas e interesantes potencialidades para el desarrollo económico y social de ambas riberas. Éste es el caso de las remesas, un flujo de inyección económica y de potenciación de actores financieros, productivos y sociales. Circunstancia relativamente nueva en nuestras relaciones bilaterales, no lo es así para el resto de socios del partenariado.

Hablamos de Marruecos: cuarto país receptor de remesas a nivel mundial, y el primero de los países de la orilla sur del Mediterráneo. No podía ser de otro modo. Un 80% de los emigrantes marroquíes reside en la Unión Europea, de los cuales una quinta parte se encuentra en España. Mientras que en los años noventa se calculaba que las remesas crecían un 2,5%, en el periodo 2000-2005 se cifraba en un 13,5%. Segunda fuente de ingresos de su balanza de pagos, Marruecos encuentra aquí un flujo muy estable para su financiación, que se mantiene relativamente al margen de variaciones económicas o financieras.

La utilización de canales formales y contabilizados –tan necesaria como progresiva– para las remesas, hace prever una creciente racionalización de su uso con fines inversores. Desde el punto de vista de España, las transferencias de recursos por parte de los inmigrantes hacia sus países de origen se elevaron en 2005 a más de 4.600 millones de euros. Con un crecimiento anual de alrededor del 30% en los dos últimos años, España ha entrado a liderar el grupo de países emisores de remesas en la UE. Éste es un dossier que se inscribe plenamente en las tendencias europeas: en los últimos cuatro años las remesas enviadas desde la UE a países terceros han crecido un 60%.

En este contexto crece la importancia del corredor mediterráneo entre la UE y los países socios del Sur. Un reciente estudio de la FEMIP (Facilidad Euromediterránea para la Inversión y el Partenariado), señala que cerca del 90% de las remesas enviadas a sus países por emigrantes del Magreb y Turquía, proceden de la UE. Asumiendo la relación existente entre el número de inmigrantes de un país determinado y el volumen de remesas enviadas, la FEMIP ha identificado los principales corredores de remesas entre la UE y los países del sur del Mediterráneo: Francia-Argelia, Francia-Marruecos o Alemania-Turquía.

La novedad es que a estos corredores, se añade España-Marruecos. Fruto todo ello de un aumento destacado tanto del número absoluto de remesas enviadas como de su peso relativo. Según el informe, con datos de 2004, alrededor del 13% de las remesas llegadas a Marruecos desde la UE proceden de España. Solo son superadas por las procedentes de Francia (43%). Hay elementos que permiten dar relevancia estratégica a este dossier, y a su vez abren la puerta a plantearse el impacto de este intercambio, y su potencial para impulsar las relaciones económicas entre España y Marruecos a través de los actores económicos implicados.

Remesas y desarrollo en Marruecos

Llegados a este punto cabe preguntarse por la incidencia real de estas remesas en el desarrollo económico de Marruecos. Desde la década de los setenta, las remesas han ido aumentando su peso en la balanza de pagos marroquí, y se han convertido, junto al turismo, en una de las principales entradas de divisas extranjeras. En el periodo 1975-1998, las remesas de los emigrantes marroquíes representaron un 6,5% del PIB del país, hasta llegar al 9,6% en la actualidad. La evolución del volumen de remesas y el salto que se da a partir de 2000 es indicativo del aumento del uso de canales formales para realizar los envíos hacia Marruecos, ligado al desarrollo del sistema bancario y sus políticas comerciales para con los marroquíes residentes en el extranjero.

Fruto del perfil reciente de esta inmigración, el uso dado a las remesas de los marroquíes residentes en España está dirigido sobre todo hacia la satisfacción de las necesidades de ayuda a la familia, el ahorro destinado a la inversión en el país de origen, aunque cada vez más una parte importante del ahorro se invierte en el país de acogida, aspecto indicativo de una creciente integración. Estas tendencias abren nuevas oportunidades a partir de ciertas dinámicas empresariales, comerciales e incluso culturales, tanto a nivel general como local y que tienen como elemento común las remesas. De confirmarse, el marco de colaboración euromediterráneo y también la intensificación de las relaciones hispanomarroquíes se convierten en un escenario propicio para sacar el máximo provecho a las potencialidades de las remesas. Según los datos de 2005, las remesas de los emigrantes representan el 22,4% de las importaciones de bienes y servicios y cubren el 46,8% del déficit comercial del país.

Actualmente gran parte de estos fondos se destina a la inversión inmobiliaria (84%) mientras que solo un 7,5% se destina a inversiones en sectores como el agrario. Hay algunos datos interesantes: por ejemplo el creciente interés de los marroquíes emigrados con un grado de formación superior hacia la inversión en bolsa y la constitución de empresas dentro del sector de las nuevas tecnologías de la información. Este último aspecto es de especial relevancia en el debate sobre la contribución de las remesas en la compensación de pérdida de capital humano de los países de origen de los emigrantes y a la propensión a disminuir el flujo conforme mayor es el nivel de estudios. En este contexto, las entidades financieras cobran protagonismo.

La bancarización en destino y la capacitación de los receptores para que pueda haber inversión en sectores productivos son cuestiones clave. Destacan algunas instituciones euromediterráneas como la FEMIP, que desempeña un papel importante de sensibilización acerca de la bancarización y la mejora de los sistemas de pago. Algunas de sus iniciativas, como las microfinanzas, han sido importantes en Marruecos y Túnez. El elemento clave es la necesidad de abaratar las transferencias de remesas de los inmigrantes en España a sus países, cuyo coste se puede considerar excesivo. A pesar de ser transferencias privadas de ahorros y que pertenecen a los inmigrantes y sus familias que pueden decidir libremente su utilización, los gobiernos pueden ofrecer medidas para aumentar el volumen de las transferencias de fondos y orientar su destino.

Por ello es necesario que las entidades bancarias disminuyan las comisiones de estas remesas, con el fin de maximizar su impacto en el desarrollo del país de origen. Se trataría no de desviar estos fondos que son privados, sino de facilitar su valoración por el sistema bancario en el margen entre el envío y la recepción de los fondos. En esta línea, el gobierno español y el Congreso de los Diputados han propuesto medidas relacionadas con el envío de remesas. En el primer caso las acciones se centran en, por un lado, la disminución del coste de las remesas, y por otro, en impulsar que una parte de esos recursos sean útiles en términos de desarrollo productivo y social.

Para ello se quiere impulsar la vinculación de los sistemas financieros españoles con los de los países de origen, para que éstos pongan a disposición del receptor de las remesas márgenes crediticios destinados a proyectos que puedan mejorar sus expectativas de futuro. También se quiere incidir en la creación de alianzas público-privadas con las asociaciones de emigrantes, de cooperación y otras entidades interesadas, con el objetivo de llevar a cabo proyectos de tipo comunitario.

Por su lado, el Congreso de los Diputados aprobó por unanimidad en diciembre de 2006 una propuesta no de ley en la que insta al gobierno a impulsar iniciativas que permitan el abaratamiento de los costes de transferencia, que impulse medidas que faciliten y fortalezcan el flujo de remesas y su encauzamiento a través del sistema bancario y otros sistemas, que faciliten la consecución de acuerdos comerciales entre entidades financieras de países emisores y receptores de remesas, especialmente con instituciones financieras receptoras en zonas rurales aisladas, así como asociaciones sin ánimo de lucro como cooperativas de ahorro y crédito.

Destaca también que esta iniciativa pide el impulso de medidas que permitan que las remesas tengan un impacto positivo en actividades de desarrollo. Actualmente el 71% de las remesas de España a Marruecos se realizan por transferencia bancaria. Éstas se efectuan de forma mayoritaria por la Caja de ahorros y pensiones de Barcelona, La Caixa, que tiene suscritos acuerdos de colaboración con la Banque Populaire y con el Crédit du Maroc. En este caso La Caixa, ofrece también distintos productos y servicios (tarjeta international transfer) que facilitan y agilizan el envío de remesas.

En este marco, hay que señalar un novedad significativa: el Banco Santander, lanzó en enero de 2007 un plan de coste cero para el envío de remesas para los inmigrantes que tuvieran una cuenta en el banco. Esta estrategia, liderada por el principal grupo bancario español, puede tener un importante impacto e incluso modificar completamente las actuales dinámicas de los flujos de remesas, al abrir un escenario de competencia entre las entidades financieras afectando también a las agencias de envío de dinero. Además, profundiza en la estrategia de bancarización en el país de origen. Es preciso hacer referencia a otros actores de creciente importancia: los vinculados al asociacionismo y las organizaciones no gubernamentales, tanto en España como en Marruecos.

En este sentido son un elemento central en la relación remesas y desarrollo por su capacidad para transformar las remesas en inversiones que transfieran tecnología y conocimientos hacia los países de origen, que impacten en su desarrollo. En la actualidad, no existe entre España y Marruecos un proyecto que vincule directamente las remesas en proyectos de cooperación al desarrollo. No obstante la administración española está llevando a cabo tres proyectos piloto apoyados por la DG de Planificación y Evaluación de Políticas para el desarrollo, en el que participan la Fundación Agricultores Solidarios, la asociación Ibn Batuta de Barcelona y la asociación marroquí Al Mostakbal. Desde su experiencia en proyectos de codesarrollo, están llevando a cabo este plan piloto para potenciar las remesas como una oportunidad o alternativa al desarrollo local.

Agricultores Solidarios parten de la base de que estos proyectos no deben dirigir las remesas, sino presentar el abanico de sus posibilidades. Reconocen también que estos proyectos complementan o se suman a la cooperación internacional al de-sarrollo, pero en ningún caso la sustituyen. El avance de estos proyectos revela ciertas dificultades y puntos débiles. Concretamente se señala que una cantidad importante de transferencias quedan ocultas al hacerse por canales informales como pueden ser los regalos que llevan a Marruecos los inmigrantes con motivo de las vacaciones o de celebraciones religiosas, o bien donaciones a asociaciones o a comunidades locales. Este flujo de transferencias es difícil de calcular, aunque deben tenerse en cuenta.

Por otro lado también se observa la existencia de una asimetría entre las ONG españolas y las marroquíes ya sea por los recursos disponibles de las primeras, como la corta trayectoria de las segundas. Una vez más se pone de relieve el papel potenciador que pueden tener las entidades financieras para poner en marcha los mecanismos que logren un mayor impacto de las remesas en el desarrollo, incluyendo también en este ámbito el abaratamiento de los costes de las transferencias. A esto cabría añadir la necesidad de impulsar el apoyo en ámbitos como la formación y la asesoría y la introducción de productos (microcréditos, cofinaciación …) que permitieran desarrollar con facilidad iniciativas de colectivos y asociaciones a nivel local. Más allá de la dinámica bilateral, España y Marruecos poseen marcos de acción regional que refuerzan la potencialidad de las transferencias de los inmigrantes.

La Conferencia euroafricana para la inmigración, celebrada en Rabat en julio de 2006, a iniciativa hispanomarroquí, presentó aspectos fundamentales: asociación entre instituciones científicas y técnicas, refuerzo e impulso de la cooperación en materia de formación, puesta en marcha de instrumentos financieros que favorezcan el codesarrollo, medidas para asegurar la disponibilidad de conocimiento y competencias para el desarrollo de los países africanos. Asimismo la estrategia euromediterránea definida a través de Plan de trabajo para los próximos cinco años y la política europea de vecindad subrayan la importancia de potenciar el vínculo entre migraciones y desarrollo a través, sobre todo, de la canalización eficiente de las remesas.