El español, lengua de comunicación internacional

La enseñanza del español en los países árabes presenta una situación desigual: Marruecos es un ejemplo de cómo aprovechar los recursos destinados a esta tarea.

José María Martín Valenzuela, director de diplomas y gestión exterior del Instituto Cervantes

Hasta años recientes, hablar de la presencia del español en un país era referirse casi exclusivamente a la atención que España le dedicaba, a los apoyos que desde España, a través de sus centros culturales, lectores u otras formas de ayuda, se ofrecían para que el español pudiera tener posibilidades de desarrollo. Aunque estos apoyos son todavía imprescindibles, hoy son muchos los países que por propia iniciativa deciden incluir el español entre las opciones de lenguas modernas de sus sistemas de enseñanza; asimismo, el interés privado hace que el español esté cada vez más presente en la oferta de cursos de academias o escuelas de idiomas.

Queremos pensar que autoridades educativas, familias y los propios estudiantes se mueven en el pragmatismo que casi siempre ha llevado a la gente a estudiar lenguas extranjeras: su utilidad para la comunicación y, por ende, para los viajes, la cultura, los negocios. Asentado el valor universal del inglés como lengua franca, el español ofrece un atractivo indiscutible como lengua internacional en buena parte de los países árabes, en donde el francés es lengua de uso en amplios sectores de la población.

En efecto, el amplio universo de más de 400 millones de hablantes concentrados en gran parte en Iberoamérica, Europa y Estados Unidos muestra en los países árabes un indiscutible interés desde perspectivas sociales, económicas y culturales. Creemos, pues, que el interés que despierta el español en los países árabes tiene que ver con las mismas causas que lo ha situado en las últimas décadas en el grado de desarrollo que hoy experimenta y que le ha llevado a la consideración de lengua de comunicación internacional.

Causas que, como ya hemos apuntado, tienen un marcado carácter utilitario: la valoración del español como un instrumento de comunicación útil que facilita el acceso a un amplio escenario de comunicación y de relaciones. Los Estados que incluyen o amplían la presencia del español en sus sistemas educativos, los padres que envían a sus hijos a estudiar español y los propios estudiantes, invierten sus recursos, sus esfuerzos, con expectativas de rentabilidad en el ámbito profesional y social. Esta motivación, en la mayoría de los casos, está hoy por encima de tópicos historicistas o sentimentales.

Como es sabido, el apoyo a la difusión del español en el mundo se realiza fundamentalmente a través del Instituto Cervantes, la Agencia Española para Cooperación Internacional (AECI), a través de los lectores, y de los distintos programas de acción educativa en el exterior del ministerio de Educación y Ciencia.

El español en los países árabes: el auge de Marruecos

En los países árabes, la enseñanza de la lengua española presenta una situación desigual que tiene que ver con la proximidad geográfica, la intensidad de sus relaciones y con la herencia de políticas anteriores que, tras nuevos planteamientos o por tradición, se han venido manteniendo. El centro cultural español de Bagdad estuvo abierto desde 1955 a 1990. Inaugurado por Emilio García Gómez, entonces embajador en Irak, fue núcleo de difusión de la cultura española y de la enseñanza del español y articuló políticas de intercambio de becarios y otros programas de cooperación cultural. La situación hoy de la enseñanza del español en Irán o en otros países del Golfo es precaria.

De estos países, sólo Irán cuenta con un lector enviado por la AECI. Sin embargo, surgen iniciativas privadas o públicas que descubren el interés de enseñar español. En Abu Dhabi (Emiratos Árabes Unidos), el Instituto para la Enseñanza de Español aspira a ser centro de examen para la obtención del Diploma de Español como Lengua Extranjera (DELE). En Oriente Próximo –Siria, Jordania, Líbano y Egipto–, la enseñanza del español en la universidad y en sectores heterogéneos de la sociedad cuenta con una actividad más significativa que, como hemos apuntado, arranca del desarrollo de políticas tradicionales de cooperación.

El hecho de que durante muchos años ciudadanos sirios, jordanos, palestinos, libaneses o egipcios se hayan formado en universidades españolas, o la presencia de una importante población originaria de estos lugares en países americanos de lengua española, ha determinado relaciones e influencias que han favorecido la definición de intereses por el acercamiento al estudio del español. En Siria, Jordania y Líbano el español se estudia en sus universidades aunque no cuentan con departamentos de español.

La presencia de dos lectores en Siria, tres en Jordania y cuatro en Líbano garantiza una atención especializada, aunque limitada, al estudio del español en el ámbito universitario. En los territorios palestinos dos lectores colaboran asimismo en mantener la presencia del español. En Egipto son cuatro las universidades públicas que cuentan con departamentos de español y en el resto, está presente en la oferta de estudios de lenguas modernas. Ello explica que en este país sean seis los lectores que apoyan estas tareas.

De los países citados hasta ahora sólo en Egipto, en 28 centros, se incluye la enseñanza del español en el currículo escolar de la educación secundaria. Argelia y Túnez presentan una situación muy parecida a la que acabamos de exponer para los países de Oriente Próximo. El español está presente en sus programas universitarios, cuentan con lectores, y en sus sistemas reglados de enseñanza secundaria se ofrece el español como lengua de opción junto al italiano y al alemán. El Instituto Cervantes está presente en estos países con centros en Damasco, Amman, Líbano, El Cairo, Argel y Túnez y aulas externas en Alejandría y Orán. Además de programas de difusión cultural, en los centros del Instituto se inscribieron más de 10.000 alumnos en variados cursos de español y se atendió a la formación de profesores.

Es en Marruecos, sin embargo, donde, por razones que no requieren mayores explicaciones, el español tiene una gran presencia e importantes apoyos institucionales. Las universidades públicas de Tetuán, Rabat, Casablanca, Fez y Agadir cuentan con departamentos de español. En universidades privadas, como la de Ifrán, o escuelas técnicas (Ciencias de la información, escuelas de traductores, escuelas de comercio y turismo) se ofrece el español como parte integrante de sus planes de estudios. En casi la mitad de los 650 centros de enseñanza secundaria, el español, tras el inglés, es la lengua optativa más estudiada con cerca de 50.000 alumnos. La presencia de cinco lectores en las distintas universidades de Marruecos y de cinco centros del Instituto Cervantes (Casablanca, Rabat, Tánger, Tetuán y Fez) con programas académicos y culturales muy activos concreta una decidida ayuda a la enseñanza del español.

Pero, a diferencia de otros países árabes citados, este apoyo se completa con una importantísima red compuesta por 11 centros escolares de titularidad española que abarca todos los niveles de escolaridad y buena parte del país. Más de 300 profesores atienden a casi 5.000 escolares, de los que más del 80% es marroquí. La presencia de estos centros escolares goza de gran estima en todos los lugares en que desarrollan su labor. La apertura del último de ellos, en Rabat, ha sobrepasado todas las previsiones. El desarrollo del español en los planes de estudios de la enseñanza secundaria, y también en universidades, cuenta en Marruecos con la colaboración de un número variable de asesores técnicos, expertos en enseñanza de lenguas extranjeras que, distribuidos por el país, realizan tareas de difusión, formación y elaboración de materiales didácticos.

Este despliegue de recursos por parte española guarda relación con el importante esfuerzo que Marruecos dedica a la presencia del español en su sistema escolar y a las facilidades que presta a su desarrollo. Más que en términos numéricos, la presencia del español en Marruecos se percibe por su aparición en sectores sociales y profesionales diversos, particularmente en el norte del país. El español está presente en la prensa con una publicación diaria, en la radio con diversos programas y en la televisión con un informativo vespertino. Incluso hay un grupo de escritores marroquíes que publica su obra en español.

Es en Marruecos donde, como quizás en ninguna otra parte, al valor utilitario de la lengua como motivación fundamental para su estudio y su uso se podrían añadir otras de ribetes históricos o subjetivos. Añadiremos todavía un dato que puede ser un modesto reflejo de la enseñanza del español en los países árabes. El Instituto Cervantes realiza los exámenes para la obtención de los DELE en todo el mundo. Estos exámenes se vienen realizando regularmente en Argelia, Egipto, Jordania, Líbano, Marruecos, Siriria y Túnez, y, en la última convocatoria, en los territorios palestinos. Más de 500 candidatos a estos diplomas se presentaron en 2003 en los países árabes citados, la mitad de ellos en Marruecos.

Téngase en cuenta que de estos alumnos, sólo un pequeño porcentaje eran estudiantes del Instituto Cervantes. Téngase en cuenta que de estas personas interesadas en una certificación oficial que acredite el dominio del español sólo un pequeño porcentaje era alumno del Instituto Cervantes. De lo expuesto podría concluirse que estamos ante una situación optimista de la enseñanza del español en Marruecos, pero menos en el resto de países citados.

Y digo menos porque si en los centros del Instituto Cervantes, donde los hay, se inscribe un importante número de personas para estudiar español, no parece significativa la presencia del español en los respectivos sistemas escolares, que suele ser una aportación relevante a la base de la pirámide que debe configurar la presencia del español en un país. De otros países árabes no citados sólo Mauritania cuenta con la presencia de dos lectores de la AECI.

Un uso eficaz de los recursos

Puesto que los apoyos que se prestan a la enseñanza del español vienen definidos en las políticas gubernamentales, la posición del actual gobierno es clara: sólo el reforzamiento de la cooperación con los países árabes y, particularmente, con los más cercanos, puede contribuir a la existencia de relaciones normalizadas. Definida esta posición general, que también afecta a la presencia del español, convendría preguntarse de qué modo esta política debería incidir en la definición de proyectos más eficaces.

Dando por sentada la necesidad de aumentar los recursos, convendría que nos refiriéramos a la utilización de los existentes. Hemos señalado que en algunos de los países citados, la enseñanza del español se realiza fundamentalmente por los centros del Instituto Cervantes. La presencia de lectores enviados por el ministerio de Asuntos Exteriores y de la Cooperación supone una aportación de gran valor a la difusión de la lengua. En el caso de Marruecos, a lectores y al Instituto Cervantes hay que añadir una destacada presencia del ministerio de Educación y Ciencia con distintos programas.

La falta de un órgano superior del que emanen directrices que se sustancien en proyectos concretos, coordinados y complementarios, es suplida por el buen hacer de quienes tienen a su cargo estas tareas. Sin embargo es patente que el buen hacer vería multiplicada sus repercusiones con una planificación realizada con criterios de complementación. El desarrollo de programas culturales en Marruecos entre la cooperación española y el Instituto Cervantes puede ser buena muestra de aprovechamiento de recursos y eficacia en la gestión. E igualmente lo han sido algunos proyectos desarrollados conjuntamente por el Instituto Cervantes y la Consejería de Educación.

El apoyo a la enseñanza del español, en el extenso ámbito en que se lleva a cabo, requeriría de apoyos tecnológicos que complementaran los métodos tradicionales de enseñanza en aquellos países en que el fácil acceso a las redes de comunicación lo permita. El Aula Virtual de Español (AVE) desarrollada por el Instituto Cervantes para ser utilizada a través de Internet es, además de un curso de español a distancia o semipresencial, una fuente de recursos novedosos que pueden resultar de inestimable ayuda para todos los que se dedican a la enseñanza del español a extranjeros.

Referencia aparte merece la escasa aportación que un medio tan potente de difusión como TVE-Internacional presta a todas las tareas relacionadas con la enseñanza del español en el mundo. Sólo la falta de coordinación y puesta en común de necesidades y proyectos confluyentes explica el desaprovechamiento de tan importante medio público. Estábamos hablando de la enseñanza del español en los países árabes. No se nos oculta que los tiempos que corren añaden dificultades a lo que, aun en estas circunstancias complejas, sigue siendo la atractiva tarea de enseñar español. Pero particularmente en estos tiempos habría que recordar, sin ingenuidad, que una lengua lo primero que comporta es la posibilidad de comunicarse y, comunicándose, descubrirse. Y eso, en cualquier circunstancia, no sólo no hace daño sino que tiene sus ventajas.