Turismo político tras el ‘Despertar Árabe’

“Nuestro verdadero desafío es destacar la pluralidad de percepciones que envuelven un conflicto o una zona en particular, empezando por la deconstrucción de prejuicios”.

ENTREVISTA con Nicholas Wood por Moussa Bourekba

Con el ímpetu del Despertar Árabe, la actualidad traduce un renovado interés por los países de la región. Si el sector turístico se ha visto duramente impactado por la inestabilidad política, parece que las nuevas formas de turismo, entre las cuales se halla el político, podrían revertir esta tendencia. Este tipo de turismo permite especialmente viajar a determinados destinos, estudiar ciertos problemas y conocer a los actores y las distintas visiones para comprender mejor la región visitada. Para conocer los pormenores del turismo político, AFKAR/IDEAS ha entrevistado a Nicholas Wood, fundador y director de la agencia Political Tours, que organiza regularmente circuitos político-turísticos por todo el mundo. Antes de centrarse en este objetivo, Nicholas Wood fue periodista: colaboró con la BBC, The Guardian, The Observer, The Washington Post y fue corresponsal del New York Times en los Balcanes durante cinco años.

AFKAR/IDEAS: ¿Cómo definiría el turismo político ?

NICHOLAS WOOD: La definición más admitida remite exclusivamente al estudio de conflictos propio de una región. De hecho, muchos de los circuitos turísticos de carácter político, se dirigen habitualmente a zonas donde existen fuertes tensiones políticas y conflictos de todo tipo. De este modo, por “turismo político” la gente solo entiende esta definición, este único aspecto del turismo político. Para situarlo mejor, es necesario enfocarlo en una perspectiva amplia, en un marco que no es estrictamente el de las guerras y los conflictos. Se trata de delimitar fenómenos, tendencias, a partir de estudios realizados y de informaciones extraidas directamente del terreno: esto implica evidentemente las zonas de conflicto, pero también puede tratarse de la gestión de aguas residuales en una región concreta, o los efectos de una crisis económica en otro lugar. Por tanto, el turismo político recorre toda una gama de elementos políticos, económicos, ambientales, culturales…

A/I: ¿El ‘Despertar Árabe’ puede impulsar el desarrollo del turismo político en la región?

N.W..: Hay dos factores esenciales en juego: el clima político y la curiosidad de la gente por la región. En este sentido, es evidente que quieren comprender lo que sucede, pero parecen poco capaces de emprender tal viaje por sí mismos (por miedo, orientación, etc.). Al mismo tiempo, algunos países como Libia han intentado atraer turismo. Otros, como Egipto o Túnez, gozaban hasta hace poco de una industria turística en plena expansión. El reto que estos países deben afrontar hoy es promover el turismo en un entorno que no es la “norma”. Además de por su clima, esta zona atrae básicamente la atención de aquellos que quieren disfrutar de la playa y de su hotel durante las vacaciones. A tal efecto, los actores del sector turístico son los que deben admitir el hecho de que el turismo no se limita ya a esto. Deben ajustar su oferta turística de forma que incorpore lo político. Por ello, creo que el turismo político forma parte indispensable de la industria turística en la región de Oriente Medio y Norte de África. Más aun cuando la industria del turismo está en proceso de cambio y ya no corresponde exclusivamente a una actividad de ocio, a lo que se denomina como turismo recreativo. Esto se traduce sobre todo por la emergencia creciente del turismo experimental; una fórmula según la cual el turista tiene una relación directa con la población que vive en los lugares visitados. Por tanto, no se trata de un simple paradigma de ocio.

A/I: ¿Este turismo político llega solo a una élite determinada (periodistas, diplomáticos, etc.)?

N.W..: El público es relativamente más amplio, aunque a través de Political Tours nos dirijamos a un público más profesional y con bastantes ingresos. El abanico es muy diverso: puede ir desde “mochileros” hasta turistas que van de vacaciones con el deseo de conocer de verdad el destino que visitan, especialmente los problemas o conflictos de la región.

A/I: ¿Espera detectar un interés reavivado por la región propicio a la promoción del turismo político?

N.W..:Efectivamente es la tendencia actual, y está destinada a confirmarse en los próximos años. Por ejemplo, un país como Corea del Norte atrae a mucha gente a día de hoy, y no solo turistas adinerados o pertenecientes a un grupo profesional bien definido (periodistas, cargos electos, etc.). Por ello, a rebufo de la actualidad emerge claramente una categoría de turistas, compuesta de gente con ingresos medios que se sienten atraídos por esta forma de turismo. No hay que intentar analizar el turismo político a través de un prisma socioeconómico, sino que es mejor hacerlo en términos de experiencias personales: en función del número de experiencias turísticas alternativas que una persona ha vivido podemos comprender su atracción por el turismo político. En este sentido, el Despertar Árabe efectivamente puede constituir una oportunidad a medio y largo plazo, especialmente para Egipto y Libia; permite desarrollar el turismo político, tanto para los profesionales como para el gran público. En este contexto, Egipto puede abrir mercado, puesto que el país acapara diariamente los titulares de la actualidad. El Despertar Árabe supone un reto claro para los países implicados: a saber, diversificar la oferta turística integrando el contexto político.

El ‘Despertar Árabe’ puede ser una oportunidad para desarrollar el turismo político

A/I: ¿Cree que la relación entre climapolítico, económico y social– y turismo político es fuerte ?

N.W..: El turismo político está estrechamente vinculado a la actualidad, a los cambios políticos, económicos, etc. En el caso de Political Tours, somos la única agencia especializada en turismo político y directamente vinculada con la actualidad. A tal efecto, es evidente que el turismo político surge y crece allí donde hay importantes problemas políticos y económicos: Palestina, América Latina, Irlanda del Norte… Es la propia existencia de conflictos la que ha estimulado el turismo político. Los primeros political tours a Irlanda del Norte o incluso a Palestina se organizaron en los años ochenta. Por ejemplo, está el célebre Black Taxi Tours de Belfast.

A/I: ¿Existe, pues, una correlación entre ‘Despertar Árabe’ y turismo político?

N.W..: Evidentemente. Vemos que hay una demanda creciente de turismo de carácter político en esta región, sobre todo en Egipto. Una de las pruebas claras es la incorporación de la visita a la plaza Tahrir en los circuitos turísticos clásicos que se proponen en Egipto. Los operadores turísticos deben reconocer el contexto en el que los turistas vienen de vacaciones. Hay que insistir en que es responsabilidad del operador turístico: es él quien, en primer lugar, debe reconocer el contexto en el que opera. Aunque sea por motivos éticos, no podemos seguir proponiendo fórmulas turísticas clásicas sin tener en cuenta la situación y sin avisar a los turistas. En este sentido, el contexto puede animar a la diversificación de la oferta turística.

A/I: ¿Cree que algunos lugares históricos como Sidi Buzid, la plaza Tahrir o incluso Bengasi, podrían contribuir a desarrollar esta forma de turismo ?

N.W..: Es posible en Egipto y Túnez. En cambio, Libia es aun muy peligrosa y demasiado inestable para todo tipo de turismo, sobre todo el político (circulación de armas, etc.).

A/I: ¿No existe una contradicción entre los operadores locales, a menudo politizados, y los operadores turísticos que funcionan según una lógica comercial ?

N.W..: Es cierto que algunos operadores locales se implican por motivos políticos o ciudadanos. Sin embargo, hay otros que proponen también este tipo de fórmulas, pero buscan verdaderamente ofrecer una visión equilibrada y no partidaria de un conflicto concreto o de una zona en particular.

A/I:Una ‘visión equilibrada’ es precisamente lo que propone Political Tours. La elección de las zonas a visitar y de las personas que se conocerán ¿no implica ya necesariamente un posicionamiento?

N.W.: Ante todo se trata de resaltar que siempre existen perspectivas y puntos de vista distintos en relación con un conflicto determinado. El reto consiste en no entrar en una bipolarización, sino al contrario poner a disposición de la gente una serie de herramientas, analíticas y sobre todo basadas en el conocimiento del terreno, para que puedan tener una mejor aproximación a la región o a un problema en particular. Nuestro reto es, en realidad, destacar la pluralidad de percepciones que envuelven un conflicto o una zona en particular, empezando por la deconstrucción de prejuicios.