Suníes en Líbano

“Por culpa de las armas, no hay acercamiento entre diferentes confesiones, sino todo lo contrario. Por culpa de las armas, no hay una economía estable” arremete este controvertido Sheij contra Hezbolá.

ENTREVISTA con Ahmed el Assir por Natalia Sancha

Reconvertido de técnico electrónico a imán, el sheij Ahmed el Assir es una de las más controvertidas figuras libanesas en la actual coyuntura política del país. Tanto en los discursos que lidera cada viernes en su mezquita Bilal Bin Rabbah en la sureña ciudad de Sidón, como en sus declaraciones a la prensa, el Sheij arremete contra las armas de la milicia de Hezbolá en un momento en el que ésta se encuentra en la cuerda floja por su apoyo al régimen sirio. De madre chií y padre suní, rechaza que le etiqueten de salafista (escuela fundamentalista del islam) a pesar de su larga barba, vestimenta e ideología que promulga el regreso a las prácticas de la era del profeta Mohamed y sus compañeros. En una caseta con aire acondicionado, el Sheij dicta a un joven seguidor los eslóganes a imprimir en nuevas pancartas que empapelen las calles de la ciudad. Hace un mes este Sheij decidió optar por lo que se está convirtiendo en el método en boga en el país para protestar: cortar las calles de su ciudad, Sidón. Puerta de entrada al sur chií del país, Sidón es un punto estratégico para cortar las arterias principales de las autopistas que llevan al Sur. El Sheij junto con unos 100 hombres camparon día y noche durante mes y medio en las carreteras con coches aparcados a modo de barricadas imposibilitando el tráfico. Durante la entrevista, el Sheij insiste en la vía pacífica como medio de presión. Pocas horas después, bajo un sol abrasador y en pleno Ramadán, sus seguidores se enzarzan en una pelea tras ser insultados por pasantes en coche.

AFKAR/IDEAS: ¿Cómo llegó usted a ser imán?

AHMED EL ASSIR: Estudié primero electrónica y luego en 1995 comencé los estudios de la sharía (ley islámica). En 1997 montamos una mezquita, Billal Bin Chahban, en el barrio de Abra en Sidón.

A/I: ¿Por qué decidió cambiar de técnico electrónico a estudioso de la sharía?

A.E.A.: Bueno, hay un periodo largo entre ambos estudios. Trabajé reparando aparatos electrónicos, pero cuando esta profesión empezó a obstaculizar mis tareas de dawa (extender la llamada al islam), lo dejé. En 1995 sentí la necesidad de estudiar la ley islámica con el objetivo de establecer una mezquita y contribuir al trabajo de dawa.

A/I: No le gusta que le etiqueten como un salafista. ¿Dónde se sitúa usted en el espectro religioso?

A.E.A.: No, no me gusta. Soy el imán de una mezquita, soy musulmán y soy suní. No sigo a nadie: ni político ni religioso.

A/I: Dado el auge de los partidos islámicos en la región, ¿cree usted que el hombre religioso debe desempeñar un papel político?

A.E.A: En el islam, para nosotros, la política es intrínseca a la religión. Aunque en estos días, la política ha tomado el camino de la mentira y de la corrupción. El islam no acepta este tipo de política. Pero para responder a su pregunta, no hay separación entre política y religión.

A/II:Las revoluciones árabes han hecho a los islamistas y salafistas más poderosos y relevantes en la esfera política. No obstante, ¿cree usted que también ha fragilizado su unidad enfrentándolos entre sí por el poder? Como por ejemplo a los Hermanos Musulmanes y el partido Al Nur en Egipto, o los salafistas y el partido Ennahda en Túnez.

A.E.A.: Es cierto que la política no está separada de la religión pero alcanzar el poder no debe ser el criterio del éxito del islam. Que los partidos islámicos pongan todo su empeño en alcanzar el poder político en estos días de la Primavera Árabe, es más contraproducente que beneficioso para los musulmanes. Por ello estamos viendo divisiones entre los islamistas porque difieren en cómo hacer realidad la toma de poder.

A/I: ¿Entonces no cree usted que sea positivo que los islamistas lleguen al poder en el mundo árabe?

A.E.A.:No. Ganarán ahora y lograrán una posición política particular pero perderán su capacidad de dawa. Porque el islam es principalmente dawa para la gente. Después de poco tiempo el pueblo mirará a estos partidos como meros instrumentos para sus propios intereses y beneficio y no como partidos genuinos que ayuden a expandir el islam.

Mi objetivo no es sustituir a Hariri. Solo expreso el dolor de los suníes y de la mayoría de los libaneses

A/I: Recientemente usted se ha hecho popular en los medios de comunicación libaneses por su postura radical contra el partido/milicia chií Hezbolá. Esta popularidad le ha creado numerosos enemigos en su ciudad, Sidón, y en Líbano. ¿Cómo ha afectado a sus relaciones con el partido El Futuro de Saad Hariri, los hombres de negocios de Sidón o los Hermanos Musulmanes en Líbano como Yamiya Islamiya?

A.E.A.: Creen que los he perdido, pero nunca estuvimos de acuerdo, llevamos discutiendo desde el principio. Antes se oponían a mí pero yo no respondía. Hoy sí lo hago. He intentado tener una buena relación con ellos, pero es porque ellos han fracasado y yo he tenido éxito, por lo que me odian.

A/I: Con la muerte de Rafik Hariri en el atentado de 2005 se fue la única figura capaz de aglutinar a los suníes política, religiosa y económicamente. ¿Hay una figura hoy que pueda recuperar este rol? ¿Cree que es usted el hombre adecuado para reunir de nuevo a los suníes libaneses?

A.E.A.: Es verdad que nadie ha reemplazado a Rafik Hariri. Pero ese no es mi objetivo. Solo expreso el dolor de los suníes y de la mayoría de los libaneses. En mi opinión es importante tener al hombre capaz de unificar, pero también es importante mejorar las capacidades de la comunidad suní y no solo de su líder.

A/I: Trípoli es la mayor ciudad suní del país y le sigue Sidón. ¿Cómo es su relación con los suníes y más específicamente con los salafistas de Trípoli?

A.E.A.:No tengo mucha relación con ellos, pero la mayoría me aprecia.

A/I: ¿Quiénes son su seguidores? Palestinos, jóvenes…

A.E.A.: No, no los palestinos. La mayoría de mis seguidores son suníes. Hay muchos cristianos con nosotros, drusos y algunos chiíes. Pero la mayoría de Sidón.

A/I: ¿Qué pide usted con esta sentada indefinida y por qué cree que ésta es la mejor forma de obtenerlo?

A.E.A.:El objetivo es utilizar la posición geográfica de Sidón para presionar a Hezbolá y Amal para que piensen sobre el tema de las armas por el bien de Líbano. En cuanto al método, hay cuatro opciones que podemos seguir frente a Hezbolá. Una: aceptamos el statu quocomo hace la mayoría. Dos: les seguimos. Tres: nos vamos del país. Cuatro: nos armamos y luchamos llevando al país a una guerra civil. Hemos optado por una quinta alternativa: una Intifada pacífica sobre el terreno.

A/I: Su objetivo es que Hezbolá renuncie a las armas. El exprimer ministro Siniora intentó desmantelar el sistema de comunicaciones de Hezbolá en 2008 sin éxito y el país se sumió en combates callejeros en la capital, que dejaron cerca de 100 muertos en una semana. ¿Cree usted que su objetivo es posible?

Las armas son parte de un plan sirio-iraní que ha permitido a los chiíes ejercer poder sobre el resto

A.E.A.: Si presionamos es posible. Nadie pensó que el ejército sirio se iría de Líbano, ni que Mubarak caería, ni Siria, ni Gadafi. Así que seguiremos el camino que hemos de seguir hasta conseguirlo.

A/I: De todos los problemas que tiene el país, que son muchos, como la ausencia de un gobierno real, el tráfico, la energía, el paro, ¿cree usted que éste es el desafío más grande para la supervivencia de Líbano?

A.E.A.: Creo que sí, porque bajo la soberanía de las armas no habrá autoridad ninguna en las instituciones del país. Por culpa de las armas, las elecciones no tienen sentido, ni los parlamentarios o diputados un rol. No hay acercamiento entre diferentes confesiones, sino todo lo contrario. Por culpa de las armas, no hay una economía estable.

A/I: Los chiíes representaban en el momento de la creación de Líbano una mayoría demográfica, no obstante correspondían a una clase discriminada económica y políticamente frente a suníes y cristianos. ¿Se están invirtiendo los roles en Líbano con los suníes intentando recuperar su peso económico y político frente a los chiíes?

A.E.A.: Las armas son parte de un plan sirio-iraní que ha permitido a los chiíes ejercer poder sobre el resto. No queremos debilitar a los chiíes pero tampoco que sean las armas las que les den poder sobre el resto de las confesiones. No queremos que ninguna confesión resulte marginada. Rechazamos usar las armas para contrarrestar el abuso a nuestra dignidad, pero queremos que todos estemos en una misma base de igualdad.

A/I En 2007, acusó a Bahia y Saad Hariri de financiar a la milicia suní Fatah El Islam que fue infiltrada por yihadistas. ¿Intentan los suníes crear una milicia para contrarrestar a la de Hezbolá?

A.E.A.: Eso es mentira. Hace años que la gente habla de ello y no ha habido ni una sola prueba. No lo creo.

A/I:Desde la guerra de mayo de 2008, Hezbolá está perdiendo seguidores en Líbano. Hoy se palpa un creciente rechazo a los chiíes en las calles libanesas. ¿Está la guerra civil siria minando la legitimidad y popularidad de Hezbolá?

A.E.A.:Desde luego. Yo era pro Hezbolá antes de 1988, en sus inicios. Después vi muy claro su objetivo real y empecé a luchar contra su proyecto. Querían hacer una wilayat el fiqr [gobierno del jurisconsulto, sistema político creado por Jomeini] en Líbano. Bajo la cobertura de la resistencia quieren convertir a Líbano en parte de Irán. Pero nadie me creyó entonces, ni Hariri ni Yamiya Islamiya. Tras el asesinato de Hariri la gente empezó a ver la verdad.

A/I: Mientras que los suníes libaneses permanecen divididos, se percibe una total unidad de los chiíes bajo el liderazgo del Sayyed Hassan Nasralá. ¿Es esta unidad real para usted o solo percepción?

A.E.A.: Los dos partidos chiíes más grandes son Amal de Nabil Behri y Hezbolá de Hassan Nasralá. Hay un 20% de chiíes que no están bajo su liderazgo, y dos tercios de seguidores convencidos de Behri y Nasralá. Pero entre Hezbolá y Amal hay importantes divisiones.

Bajo la cobertura de la resistencia, Hezbolá quiere convertir a Líbano en parte de Irán

A/I: ¿Como cuáles?

A.E.A.: Primero religiosa: Amal no cree en el wilayat el faqih contrariamente a Hezbolá. Dos: diferencias sobre quién se sentará en la silla más grande. Y tres: el interés personal de ambos líderes. Ya en el pasado tuvieron una guerra entre ellos en 1989-90.

A/I: ¿Usted cree que las armas de Hezbolá pueden ser usadas contra los libaneses?

A.E.A.: Sí, pero pedimos empezar a hablar seriamente sobre las armas, no que las abandonen directamente.

A/I: ¿Confía en que el diálogo nacional logre resolver el espinoso tema de las armas de Hezbolá?

A.E.A.: Creo que Hezbolá intentará encontrar una salida para su partido. Pero no quiere que parezca que es como consecuencia de mi presión sobre el debate de las armas. Va a aceptar hablar sobre una estrategia de defensa para disolver nuestra sentada, pero después de eso ahogará a todos con detalles interminables.

A/I: Usted creó mucho revuelo hablando en los medios contra Hezbolá para que abandonara las armas. Hoy pide un diálogo . ¿Por qué ha moderado su discurso?

A.E.A.: No he cambiado de opinión. No soy estúpido como para pedir que Hezbolá abandone las armas. Pero,
el primer paso para que las abandonen es hacer lo que estamos haciendo. Que Hezbolá acepte hablar sobre
sus armasdentro de una estrategia de defensa nacional.

A/I: ¿Si entrega las armas que haría con los milicianos de Hezbolá? ¿Insertarlos en el ejército?

A.E.A.: Esa sería una de las opciones pero debería discutirse.

A/I: Con la mayoría del bloque de Hezbolá en el gobierno ¿cree usted que las LAF (Fuerzas Armadas Libanesas
por sus siglas en inglés) y su sección de servicios secretos está bajo la influencia de Hezbolá? ¿Cree que Hezbolá está detrás de la muerte del Sheij suní en un control militar en Trípoli?

A.E.A.: Está relacionado pero indirectamente. Debido al poder de las armas de Hezbolá, los soldados de
las LAF piensan que pueden matar sin que haya represalias sobre sus actos. Pero no creo que hubiera una decisión directa por parte de Hezbolá para que el Sheij fuera asesinado.

A/I: ¿Es para usted el atentado del 18 de julio en el que murieron cuatro altos cargos del régimen de Bashar el Assad un indicador de que el régimen se está desmoronando?

A.E.A.: El régimen sirio empezó a caer antes de ese atentado, pero es una indicación clara de que parte del régimen ahora ha desaparecido. Es como si tuviera un edificio con 20 columnas, si quita cinco se debilita toda
la estructura.

A/I:Usted rehúsa el uso de las armas pero hay salafistas en Trípoli que son cruciales en la lucha contra el régimen sirio. ¿No ve contradictorio que usted apoye la “revolución siria” sin apoyar a aquellos que la hacen a través de las armas?

A.E.A.: El apoyo a la revolución siria desde Líbano debe ser moral no militar. Porque si aceptamos al apoyo
armado esto provocará que Hezbolá entre en el juego y haya enfrentamientos internos en nuestro país.

A/I: ¿Depende el éxito de la “revolución siria” de las armas?

A.E.A.: Sí, pero no a través de Líbano. De todas formas aquí no hay muchas armas que mandar debido al monopolio que ejerce Hezbolá sobre las armas en Líbano. Si se envían armas será de lo que hay disponible pero no de la entrada de nuevas del exterior.

A/I:De caer el régimen sirio y surgir un régimen suní en su lugar ¿cómo afectará el nuevo statu quo a Líbano y a los movimientos suníes como el suyo?

A.E.A.: No creo que surja un gobierno fuerte suní en Siria. Pero cualquier régimen que venga y tras varios años
en el poder se distanciará eventualmente de los intereses de Hezbolá. Y con Líbano habrá un intercambio de intereses mutuos. Pero la revolución siria surgió contra el régimen sirio a razón de la opresión ejercida, por lo que el régimen que venga no usará el mismo método de opresión y dominación sobre Líbano.

A/I: Como hombre religioso y pensador político, ¿dónde sitúa usted las causas de las recientes revoluciones en el mundo árabe? ¿Es un factor positivo o negativo para la umma (comunidad musulmana)?

A.E.A.: Las causas son las fuentes de opresión. Claro que tendrá un efecto positivo pero no el que la gente espera y habla de que la región se dirige hacia una primavera islámica. No creo que sea el caso. Habrá mayores
libertades de las que se beneficiarán todas las partes. Esta es una oportunidad para los partidos islámicos, pero
aquellos que solo busquen alcanzar el poder fracasarán.

A/I: ¿Cuándo pretende usted levantar la sentada?

A.E.A.:Cuando usted me diga [el Sheij sonríe antes de concluir]. Cuando nuestras demandas sean alcanzadas. Dos semanas más tarde y tras varios enfrentamientos con seguidores del partido naserista de Sidón y aliado de Hezbolá, el Sheij levantará la sentada tras la presión recibida y con el compromiso de que sus demandas
se incluyan en la agenda del debate nacional.