Smart City introduce a Malta en la globalización

El proyecto de Dubai Holding dará a la isla una nueva imagen de marca en el sector clave de las tecnologías de la información.

Francis Ghilès

Las cifras hablan por sí solas: una inversión de 300 millones de dólares; la previsible creación de 10.500 empleos de aquí a 2008; una contribución al producto interior bruto que supondría pasar del 0,2% en 2007 al 7,1% en 2014, para estabilizarse en el 6,5% en 2018. La hacienda pública se vería ampliamente favorecida, al igual que la balanza comercial del país. Más allá de estas cifras, se rehabilitaría un antiguo centro industrial importante, Ricasoli, hoy casi abandonado y frecuentado por drogadictos; y se acondicionarían de nuevo espacios públicos y privados, tanto de oficinas como de alojamientos, según normas modernas y respetuosas con el medio ambiente.

Finalmente, y quizás aquí resida el reto más importante para Malta, el nombre del inversor que ya tiene en su haber la creación del Smart City de Dubai daría a esta isla una nueva imagen de marca en un sector clave para el desarrollo de sus actividades económicas: las tecnologías de la información. Los inversores del Golfo en cuestión van a construir también en India, en el estado de Kerala, el equivalente de lo que proyectan en Malta: 350 millones de dólares se invertirán en Smart City Kochi que será uno de los mayores parques industriales del país, el segundo eslabón de una cadena que los socios prevén de ámbito mundial.

El estado de Kerala –conocido antes por el nombre de Costa de las Especias– está situado en la costa suroeste de India y sus habitantes pueden enorgullecerse de tener el nivel de educación más elevado del subcontinente. La empresa matriz es Dubai Holding. Una de las compañías que forman parte del grupo, TECOM Inversiones, se fijó como objetivo desarrollar la economía del conocimiento en el emirato. TECOM inició su primera operación de telecomunicaciones en 2000 con lo que constituyó el primer despliegue comercial en la región de servicios a través de una única red de IP, que ofrecía toda una gama de servicios empresariales y residenciales, incluyendo un paquete triple play (televisión, telefonía fija y banda ancha de Internet).

TECOM adquirió recientemente un 30% de Tunisia Telecom, un 60% de Maltacom y posee también Axiom, el mayor distribuidor de telefonía móvil de Oriente Próximo. Otro aspecto del grupo es su inversión en proyectos inmobiliarios como las Torres Dubai que actualmente existen en Doha, Estambul, Casablanca y Dubai; y de los hoteles y centros de ocios bajo la marca comercial Salam, a lo cual se sumará pronto un puerto deportivo en Casablanca. El proyecto de Malta llega en el momento oportuno.

Este país ha vivido, al igual que su vecino Túnez, una fase de desarrollo económico nacionalista tras su independencia en 1964, durante la cual las inversiones se concentraron en la electrónica ligera, la industria textil y el turismo. El papel del Estado fue preponderante y, en los años ochenta, los responsables tomaron conciencia de la necesidad de cambiar de chaqueta. De esta época es la inversión extranjera que sigue siendo la mayor creadora de empleo industrial de la isla, la de la empresa franco-italiana STMicroelectronics, que fabrica componentes electrónicos en una fábrica en Luqa. Sus exportaciones representan un 60% de las exportaciones de bienes de Malta.

Las industrias textiles se hunden, ya que se enfrentan a una competencia de los países del sureste asiático, los cuales obligan a los países mediterráneos que quieren competir a fabricar prendas de vestir de mayor categoría. La industria del turismo sobrevive y se desarrolla, cada vez más extranjeros adquieren apartamentos y chalés en la isla. La entrada de Malta en la Unión Europea en 2004 ha facilitado esta expansión, al ofrecer a los nuevos compradores garantías jurídicas que antes no tenían. Sin embargo, el boom inmobiliario de estos recién llegados plantea algunas cuestiones: los precios suben rápidamente y hacen que estas propiedades queden fuera del alcance de las jóvenes parejas maltesas.

Por otra parte, las construcciones cubren de hormigón, cada vez en mayor medida, un país cuya tasa de población por kilómetro cuadrado es ya la mayor de Europa y en el que los árboles son muy escasos. Aquí es donde interviene la voluntad de las autoridades políticas para situar su isla como centro de tecnologías de la información. El proyecto de Smart City, descrito como “holístico” por el ministro de Inversiones, Industria y Tecnologías de la Información, Austin Gatt, que como muchos de sus homólogos en el Mediterráneo, no teme resultar enfático, se inspira en los éxitos de Dubai. La consultora KPMG ha llevado a cabo un estudio muy completo de impacto del proyecto. Los objetivos se describen más arriba.

El sector de la construcción emplea en Malta a 12.500 personas y, con la finalización de la construcción del proyecto hospitalario Mater Dei, el informe no considera que pueda darse una falta de mano de obra que podría ser inflacionista. Por otra parte, parece que el gobierno tiene en cuenta, de manera satisfactoria, los costes de reubicación de los oficios que se encuentran actualmente allí, y los costes de modernización de las infraestructuras, de carreteras que dan acceso a Ricasoli. En 2000, la Universidad de Malta promovía cada año 150 licenciados en Ciencias de la Información, cifra que deberá revisarse al alza, ya que se prevén 1.500 para 2010.

Sin duda, será necesario hacer venir especialistas del extranjero, pero esto no parece asustar a las autoridades, sino todo lo contrario. En cambio, seguramente será necesario que la universidad, que actualmente se financia a duras penas, se beneficie de un apoyo financiero más sólido y que algunas disciplinas se revisen a la baja: demasiados jóvenes licenciados han aprendido a ser “comunicadores” sin saber muy bien para qué podrían servir estos títulos en la práctica. Antes del verano de 2007 la universidad tenía un déficit de 700.000 liras.

El impacto de este proyecto, tanto sobre el empleo y los ingresos fiscales, como sobre las finanzas del Estado y la balanza comercial de la isla, es importante. Se crearán 306 empleos directos y 65 indirectos durante el primer año del lanzamiento del proyecto, cifra que alcanzará un pico de 630 empleos en 2014, para bajar a continuación. Durante los tres primeros años, el gobierno tendrá que desembolsar 5,8 millones de liras; a partir de 2010 puede prever ingresos que irán creciendo hasta 2014. La balanza comercial será negativa, puesto que será necesario importar muchos elementos de producción, pero el valor añadido de la producción –que debería alcanzar los 295 millones de liras en 2018– compensará cada vez más estos factores.

Si todo se desarrolla de manera satisfactoria, el país puede augurar la creación de 10.500 empleos de aquí a 2018, ingresos fiscales del orden de 35 millones de liras, dos tercios de los cuales serán en concepto de impuesto sobre la renta para el propio proyecto. Si la construcción y el desarrollo de este proyecto se llevan a cabo en una situación óptima, en 2018, los ingresos fiscales anticipados podrían ser de 186 millones de liras con cargo al impuesto sobre la renta y 123 millones de liras con cargo al impuesto de sociedades. Esto hace soñar al gobierno maltés y a los habitantes de Malta y de Gozo. Es innegable que si este proyecto ambicioso se lleva a buen término, modernizará la imagen que el mundo tiene de Malta; animará a numerosos malteses instruidos a quedarse en su país en lugar de irse a Londres, y animará a a los extranjeros con una gran experiencia internacional a que se instalen en el país.

En pocas palabras, introduciría a este pequeño país, de manera formal, en el proceso de globalización. El Mare Nostrum es un horizonte demasiado estrecho incluso para los grandes países que bordean el Mediterráneo.

Qué es Dubai Internet City?

Ante todo, hay que recordar que a comienzos del siglo XXI Dubai no solo se ha convertido en nudo de transportes sino también en destino turístico. Los ingresos derivados del petróleo solo suponen el 8,4% del PIB del país, la mayor parte del cual deriva del comercio, el turismo, el sector inmobiliario, la construcción y los servicios financieros. Casi la cuarta parte de las empresas incluidas en el índice Global 500 está presente en Dubai y un entorno legislativo favorable ha convertido al país en el tercer centro de reexportación más importante del mundo después de Hong Kong y Singapur.

A finales de 2006, el 76% de los 15.000 trabajadores era extranjero, con una representación de 185 países. Yendo más allá del petróleo como principal fuente de renta, Dubai superaba recientemente el concepto de parques empresariales tradicionales con la construcción del Dubai International Financial Centre, una iniciativa de cluster dedicada al sector financiero: los clusters son concentraciones geográficas de empresas interrelacionadas, proveedores especializados, proveedores de servicios e instituciones asociadas en un sector determinado, que están presentes en una nación o región.

La Dubai Internet City se anunció en 1999 y el parque de 33,5 millones de metros cuadrados se inauguró 365 días después con cuatro edificios. Hoy tiene unas 180 empresas como inquilinas, con nombres tan familiares como Microsoft, Oracle, IBM, Dell y SonyEricsson. Construida en asociación con Cisco, la infraestructura técnica tiene calidad mundial, y proporciona un buen sistema de banda ancha y telecomunicaciones a bajo coste. Los socios reciben ayuda en el procedimiento de incorporación, lo que les permite asegurarse protección jurídica y exenciones fiscales, así como obtener créditos.

La teoría del cluster se convierte así en una realidad. Entre 2001 y 2002, la DIC creció un 149%, doblando de nuevo su tamaño al año siguiente. En 2004 alcanzó el crecimiento previsto para 2007, y alberga a más de 1.000 profesionales del conocimiento que trabajan para más de más de 600 empresas. La Dubai Knowledge Village para el cluster de la educación se lanzó en 2003 y la todavía más ambiciosa Dubai International Academic City en 2007. Se están poniendo además en marcha otros proyectos, como el Dubai Biotechnology and Research Park y la International Media Zone, tras el éxito de los segmentos editorial y de radiodifusión del cluster de medios en la Dubai Media City.