Siria: opiniones de la sociedad civil

“La revolución y sus reivindicaciones, todo lo que empezó en 2011, no ha desaparecido, sino que se ha desarrollado más. La sociedad civil siria tiene ahora peso político y presencia”.

Entrevista con Assaad al Achi y Dareen Khalifa por Antoine Apprioual

La revuelta siria ha dado un impulso significativo a la sociedad civil que inició el proceso revolucionario. Mientras el estruendo de las armas y los fracasos diplomáticos monopolizan la atención de los medios de comunicación, las organizaciones de la sociedad civil luchan a diario para aliviar el sufrimiento de la población y crear una alternativa política al régimen de Bashar al Assad.

AFKAR/IDEAS ha entrevistado a dos de sus representantes, que viven en Turquía. Assaad al Achi, que es oriundo de Damasco, es director ejecutivo de Baytna Syria (Nuestra Casa Siria). Esta institución proporciona desde Gaziantep un espacio para que las organizaciones de la sociedad civil (OCS) puedan movilizarse, reunirse y elaborar sus iniciativas. La organización, que también opera en las zonas ocupadas por la oposición, ayuda a las OCS a desarrollar sus capacidades, lleva a cabo campañas para promover la educación y la gestión local y financia proyectos por la igualdad entre hombres y mujeres o los derechos humanos.

Por su parte, Dareen Khalifa, egipcia, se dedica a la defensa de los derechos humanos en su país, pero desde 2011 también en Siria. Representa actualmente a la organización The Day After (El día después) como directora adjunta. Varios activistas, intelectuales y universitarios sirios iniciaron este proyecto en 2012 con el objetivo de elaborar una hoja de ruta para una transición que parecía entonces posible a corto plazo. Debido a la persistencia del conflicto, el proyecto se convirtió en 2013 en una organización que trabaja desde Estambul y Gaziantep en temas tan importantes como la justicia transicional con actores sobre el terreno y miembros de la sociedad civil para preparar el día después.

A/I: ¿Cuál es su opinión y la de la sociedad civil sobre la situación en Siria? ¿Hay que seguir hablando de revolución o de una guerra que ya se les escapa a los sirios?

DAREEN KHALIFA:Como organización de la sociedad civil, seguimos luchando de manera pacífica por lo que luchábamos en 2011. A lo que empezó como una revolución, se le han sumado numerosos actores que al principio eran ajenos a ella. Creo que el término “guerra civil” es muy controvertido por la fuerza que utiliza el régimen contra los civiles. Esta guerra, iniciada por el régimen contra su propio pueblo, se ha convertido probablemente en una guerra subsidiaria que libran otros países en Siria. Una vez dicho esto, la revolución y sus demandas, todo lo que empezó en 2011, no ha desaparecido, sino que se ha desarrollado más. El activismo esporádico de 2011 se ha vuelto más organizado e influyente hoy en día. La sociedad civil siria tiene ahora peso político y presencia, a pesar de lo que se oye sobre Daesh.

ASSAAD AL ACHI:No es la guerra de los sirios, y nunca lo ha sido. Cuando la gente tomó las armas frente a la increíble violencia del régimen, lo hizo para defenderse. Pero desde el momento en que aparecieron sobre el terreno diferentes actores, dejó de ser una guerra de los sirios, y se convirtió en una guerra subsidiaria. Como ha dicho claramente Dareen, lo que escuchamos y lo que vemos en los medios de comunicación es solo el lado violento, pero hay otro lado del que nadie quiere hablar o que nadie ve. Y es el desarrollo de los consejos locales y de una multitud de organizaciones de la sociedad civil, que van desde el activismo ciudadano hasta la prestación de servicios básicos, humanitarios o médicos. Antes del levantamiento, había, grosso modo, entre 15 y 20 organizaciones legales o con autorización del régimen. Hoy, solo en Gaziantep, hay más de 245 organizaciones de la sociedad civil siria. En total, hablamos de aproximadamente 1.000 o 1.500 organizaciones no gubernamentales en todo el país. Se ha producido un auge increíble del activismo ciudadano, que no existía antes de 2011. Eso demuestra que sigue habiendo un elemento revolucionario.

Se ha producido un auge del activismo ciudadano. Sigue habiendo un elemento revolucionario

A/I: ¿Qué significa sociedad civil para Siria?

D.K.: La organización de la sociedad civil en Siria tiene muchos matices y es muy compleja. Surgió con un activismo que se oponía a un régimen dictatorial y a décadas de represión, y que empezó organizando manifestaciones y documentando lo que ocurría sobre el terreno. Más adelante, se desarrolló para tratar de responder a las necesidades provocadas por la falta de una administración después de la retirada del régimen de las zonas ocupadas por la oposición, ofreciendo servicios para la población y la ayuda humanitaria. Sobre todo, es impresionante y fascinante ver cómo estas organizaciones compaginan estas dos funciones. Sin renunciar a su mandato político original, tratan, en la medida de lo posible, de llenar el vacío como sociedad civil. Entonces, ¿qué es la sociedad civil? Es todo eso, desde los Cascos Blancos, de los que hemos oído hablar mucho recientemente, hasta los consejos locales y las organizaciones que lanzan iniciativas para organizar a su comunidad.

A/I: ¿Este impulso de la sociedad civil solo se ha producido en las zonas ocupadas por la oposición?

A.A.A.:Es una pregunta interesante que no se puede contestar con un “sí” o con un “no”. El régimen ha impulsado la sociedad civil, pero mucho menos y de forma diferente. Observamos que el régimen fomenta una especie de movilización comunitaria en el sentido amplio del término. Por una parte, hay gente que se moviliza y que toma las armas con las fuerzas paramilitares que luchan junto a Al Assad. Y, por otra, están las “GONGO”, [del inglés government-organized non-governmental organization]que son básicamente unas organizaciones dirigidas por la primera dama o por los primos o hermanos de oficiales del ejército o de los servicios secretos. Le voy a dar un ejemplo: la ONG Al Bustan, dirigida por Rami Majluf, primo del presidente, uno de los empresarios sirios más ricos y más corruptos. La ONG tiene dos ramas: es una organización paramilitar, pero también humanitaria. Según el periódico británico The Guardian, Al Bustan ha recibido aproximadamente 250.000 euros para la educación de los niños sirios. ¡Una organización paramilitar que recibe fondos de Naciones Unidas! Al mismo tiempo, en el bando del régimen también se han desarrollado pequeñas iniciativas que siguen siendo independientes y que trabajan principalmente con personas desplazadas en el interior del país. Eso no ocurre en Damasco o en Latakia, que constituyen el núcleo duro del régimen, sino en Hama o en Sueida. Son ciudades menos controladas por el régimen, pero está lejos de ser una forma de activismo ciudadano. Son simples obras de caridad, que es lo único que el régimen podría tolerar.

Hay mucha gente a favor de la descentralización, pero contraria al federalismo

A/I: ¿Cómo ven el futuro de Siria?

D.K.:Unos sirios han gobernado la mitad del país durante estos cinco últimos años. Lo que llamamos sociedad civil ha proporcionado todo tipo de servicios y ha organizado numerosas localidades a todos los niveles. En mi opinión, eso es el futuro del país. No veo otras alternativas. En uno de nuestros sondeos realizados a escala nacional, hemos preguntado a personas de distintas zonas y distintas edades por sus preferencias en cuanto a los futuros modelos de gobierno en Siria. Hemos recibido un enorme número de respuestas a favor de la descentralización, incluida la socioeconómica y administrativa. Sin embargo, la mayoría de ellas estaba en contra de una forma extrema de descentralización, es decir, del federalismo, que es la que prefieren los kurdos. También hemos llevado a cabo un sondeo sobre el sistema de gobierno para comparar los consejos locales en las regiones bajo control de la oposición y sus equivalentes en las zonas controladas por el régimen, que son, básicamente, los municipios. Resultó muy interesante ver que la gente en las zonas de la oposición tenía una opinión muy positiva de los consejos locales, de sus miembros, de su elección y de los servicios prestados, mientras que en las zonas del régimen, la gente apenas conocía la existencia de los consejos locales y no había oído hablar del proceso electoral.

A.A.A.:Algunos hechos no se pueden negar. Siria ya no será nunca un Estado centralizado y gobernado desde Damasco. Es evidente que habrá alguna forma de descentralización, pero es difícil saber cuál. ¿Qué tipo de gobierno querrá la sociedad civil? Un gobierno sometido al Estado de Derecho, elegido democráticamente y con una separación y un equilibrio de poderes. Es una fórmula sencilla, no pedimos la luna. En el plano económico, Siria ha sido una nación comerciante desde hace 4.000 años y, sin duda, lo seguirá siendo, pero les corresponderá a los sirios decidirlo cuando haya una transición. Aparte de eso, la mayoría de las zonas liberadas se auto-administran desde hace cuatro años. La alternativa de gobierno ya existe. Puede que no sea perfecta: no se ha creado en el mejor contexto posible, pero sigue adelante. Por eso puedo decir que hemos hecho algo muy concreto que servirá para el futuro del país.

A/I: A nadie se le escapa que trabajan en un entorno extremadamente difícil. ¿Cuáles son los principales retos a los que se enfrentan?

A.A.A.: Primero me gustaría destacar la coordinación. La situación es mejor que hace un tiempo, pero sigue habiendo una especie de competencia entre las organizaciones. Y sucede lo mismo con los donantes. Por ejemplo, actualmente, hay por lo menos cuatro o cinco programas de gobernanza paralelos en Siria financiados por distintos países que compiten entre ellos. El segundo reto es trabajar en toda Siria. Es muy fácil trabajar en una localidad determinada o incluso a escala provincial. Sin embargo, cuando intentas trabajar a escala nacional, hay que entender las dinámicas profundas del conflicto, es decir, hay que saber lo que se puede hacer en las zonas de mayoría kurda, que será distinto de lo que se puede hacer en Idlib. Si no, el impacto puede ser negativo. Pero el mayor problema sigue siendo, sin duda, el grado de violencia que ejercen el régimen y Rusia en las zonas en poder de la oposición. A finales de 2016, el 95% de los hospitales del Norte de Siria habían sido destruidos y, en Alepo, el 75% de los centros de protección civil bombardeados. Las organizaciones de la sociedad civil son el principal objetivo del régimen y, sobre todo, de los rusos, desde que empezaron su intervención. Por eso me río cuando oigo que bombardean al azar. No, no es al azar, es incluso muy preciso, y saben exactamente dónde causar más daños. Eso forma parte de una política de desplazamiento forzoso. Paradójicamente, las medidas antiterroristas nos hacen mucho daño. Su objetivo es privar de recursos financieros a las organizaciones terroristas, pero nos acaba afectando cuando es algo contra lo que nosotros luchamos también. Con estas medidas, los bancos no quieren arriesgarse lo más mínimo a prestar dinero a organizaciones sirias. Creo que Turquía es el último país en el que todavía es posible financiarse, pero cada vez es más difícil.

Las organizaciones de la sociedad civil han sido el principal objetivo del régimen y de los rusos

D.K.: Tenemos tantos retos. Algunos están relacionados con la propia naturaleza de la sociedad civil siria. Assaad ha mencionado la competencia, pero quizás falta también una visión a largo plazo o estratégica. Muchas organizaciones que existen actualmente se crearon durante un periodo de seis meses en el que pudo haber una transición. Otros retos guardan relación con el funcionamiento de los países que nos acogen. Algunas organizaciones pequeñas se ven obligadas permanentemente a adaptarse a una legislación que cambia sin cesar. Un problema importante para nosotros es poder cruzar la frontera, sobre todo desde que Turquía decidió cerrarla. También puedo señalar la fuga masiva de cerebros. El país se está vaciando. Contratas a nuevas personas y las formas, pero les resulta muy difícil quedarse y llevar una vida normal. También hay muchos problemas organizativos, relacionados especialmente con la falta de una estrategia a largo plazo: los donantes prefieren recurrir a una financiación de entre seis y ocho meses y crear proyectos específicos con la sociedad civil en lugar de crear socios estratégicos a largo plazo. Y puedo seguir con la enumeración…

A/I: Se habla mucho de las minorías en Siria, de los kurdos, de los alauíes, de los cristianos, etcétera. ¿Qué opinan de la cuestión? ¿Cuál será su lugar en la futura Siria?

A.A.A.: Los sirios han coexistido en paz mucho tiempo. El régimen empezó primero la retórica sectaria, en marzo de 2011, cuando quiso hacer creer que todos aquellos que se manifestaban en las calles eran salafistas wahabíes que querían exterminar a los alauíes y a los cristianos. El régimen en sí no es sectario, sino más bien una mafia transcomunitaria. Ahora bien, creo que la minoría que más ha sufrido con esta situación es la cristiana. Al final, son los que han abandonado el país en mayor número: dicen que el 80% de la comunidad cristiana se ha marchado. Los demás se han quedado en las regiones ocupadas por el régimen. Pero no es porque la oposición no acepte a los cristianos, sino porque han estado continuamente bajo los barriles de explosivos. En este tema, también hay que tener en cuenta a los alauíes. Si se pregunta al antiguo Frente al Nusra sobre su futuro, la respuesta es fácil: los van a matar a todos. Sin embargo, no creo que sea representativo de los sirios. Es una organización terrorista que debería ser eliminada. Fin de la historia. Los alauíes, como comunidad, tienen que dar respuestas a los sirios porque han decidido apoyar al régimen. Creo que hará falta un proceso de reconciliación nacional para que los sirios estén de nuevo unidos, un proceso parecido al que se llevó a cabo en Sudáfrica tras el apartheid. El tema étnico es más complejo y evoluciona con el tiempo. Antes de 2013, no era fundamental. Había tantas manifestaciones masivas en Amuda y Qamishli, como en Deraa, Deir Ez- Zor o Hama. Ahora, con la creación del Partido de Unión Democrática (PYD), las cosas han cambiado. Han declarado una cierta forma de autonomía y, de repente, las tensiones han aumentado significativamente entre kurdos y árabes. Esto ha empeorado por las ataques del PYD a los pueblos árabes y por los casos de desplazamientos forzosos documentados por Amnistía Internacional. Por tanto, también hará falta un proceso de reconciliación entre kurdos y árabes. Hay que saber que los kurdos han sufrido más la represión del régimen que los demás sirios a lo largo de los 50 últimos años. Les han privado de su ciudadanía, de sus derechos culturales y lingüísticos, y sus regiones estaban subdesarrolladas a propósito. Todo eso tiene que cambiar radicalmente. Creo que los sirios pueden vivir, y vivirán, de nuevo juntos en el futuro.

D.K.: Estoy totalmente de acuerdo con Assaad. Es cierto que estamos aterrorizados ante la idea de que pueda haber venganzas colectivas después de la guerra, pero eso se puede evitar. Assaad ha hablado del proceso de reconciliación nacional. Es absolutamente necesario. Cuando la comunidad internacional nos dice que hay que dejar a un lado el tema de la justicia transicional para seguir adelante con el proceso político, para nosotros eso es contrario a ese mismo proceso político, porque si quieres proteger a este país de las guerras comunitarias sin fin, tienes que llevar a cabo un proceso de justicia transicional. Este país tiene una gran diversidad, es así por naturaleza, y así será en el futuro. Sin embargo, no podemos negar las consecuencias del conflicto. Por ejemplo, la comunidad alauí también ha sufrido enormemente y quiere que se haga justicia. No creo que sea una tarea imposible. Los sirios tienen muchas ideas y están dispuestos a actuar sobre el terreno.