Los Consejos Locales sirios: entre revolución y gestión local

Nour Salameh

La excesiva violencia de la que han sido testigos los ciudadanos sirios a lo largo de los seis últimos años y sus terribles consecuencias parece haber desviado la atención general respecto a su espectacular persistencia en su búsqueda de libertad y cambio. Tal búsqueda tiene numerosos aspectos, el más importante de ellos es la aparición de cientos de estructuras y de iniciativas civiles auto-organizadas, así como de una sociedad civil que se ha desarrollado plenamente.

Desde el principio de la revolución, los sirios han tenido que enfrentarse a enormes desafíos y a una violencia inimaginable que, a día de hoy, ha provocado más de 470.000 muertos, 1,9 millones de heridos, 13.000 muertos por la tortura en las cárceles del gobierno, 7,6 millones de desplazados internos y 4,2 millones de refugiados en los países vecinos.

En los primeros meses de la revolución, y más concretamente cuando el Estado se retiró o fue expulsado de algunas regiones del país, todas las estructuras de gobierno local se hundieron. En esa época, el régimen sirio había empezado a utilizar el asedio como una herramienta de represión, junto con bombardeos intensos que causaban enormes daños, a menudo irreparables, en las infraestructuras de las regiones rebeldes, privando a sus poblaciones de las necesidades más básicas, como la educación, el acceso a la sanidad y a las instalaciones médicas, los servicios sanitarios, la electricidad e incluso la ayuda humanitaria. Estas tácticas se utilizaban junto con los asesinatos sistemáticos, las detenciones y la eliminación de los activistas civiles pacíficos.

En estas condiciones catastróficas surgió la necesidad de una organización social. Los activistas sirios empezaron a crear comités locales de coordinación encargados de documentar las violaciones de los derechos humanos, de crear lugares de comunicación con el mundo exterior, de cubrir los acontecimientos diarios sobre el terreno y de promover y organizar actos revolucionarios. Sin embargo, la violencia que sufrían las regiones rebeldes obligó a estos comités a asumir otros papeles en los que la vida cotidiana se mezcla con la propia acción revolucionaria. Por tanto, estos comités asumieron la responsabilidad de ayudar económica y moralmente a los heridos, a las familias de los activistas detenidos y a los que estaban cercados en sus regiones. Y se comprometieron entonces a responder a estas necesidades urgentes. Eso ha impedido que progrese la acción revolucionaria y que se traslade a un marco político. Este solapamiento de papeles ha hecho que surja una nueva forma de estructuras revolucionarias que se encargan de suplir la ausencia del Estado. Estas estructuras se llaman ahora Consejos Locales y se presentan como entidades locales de gobierno y de administración, como alternativa al régimen autoritario al que se opone una parte considerable de los sirios.

Actualmente no existen estadísticas claras sobre el número de Consejos Locales en Siria, pero se calcula que hay más de 460 en todas las provincias, salvo en Raqqa, Sweidaa y Hassaka, porque la primera está principalmente controlada por el grupo terrorista Estado Islámico, la segunda por el régimen sirio y la tercera por las fuerzas kurdas. Esta cifra puede considerarse realista porque la oposición siria controla parcialmente 11 de las 14 provincias, y porque los Consejos Locales operan en la clandestinidad en las regiones controladas por el gobierno sirio.

La principal responsabilidad de los Consejos Locales es gestionar los aspectos de la vida cívica recuperando las actividades médicas, educativas y económicas y restableciendo servicios públicos como colegios, hospitales, carreteras y mercados, y servicios como el agua, la electricidad y las telecomunicaciones. Estos Consejos también contribuyen a crear y consolidar la cohesión social de sus comunidades mediante unas actividades cívicas alejadas de las ideologías, de las opiniones partidistas o de las influencias políticas, mientras que otros han empezado a construir lugares públicos para involucrar a los ciudadanos en la toma de decisiones para hablar públicamente o incluso para manifestarse contra las medidas unilaterales que adoptan los grupos armados. Otros Consejos participan en la resolución de conflictos muy locales (como los conflictos sobre los recursos entre las comunidades desplazadas y las de acogida, la mediación entre los ciudadanos y los grupos armados para resolver las crisis alimentarias y la creación de centros de mediación jurídica que, en varias ocasiones, han podido sustituir a los tribunales islámicos que algunos grupos han impuesto a las comunidades que controlan). Además, había Consejos Locales que desempeñaron un papel en la liberación o en el intercambio de prisioneros con el gobierno en coordinación con los grupos armados.

El papel y la organización de los Consejos Locales van a veces más allá de la definición tradicional de gobierno local, que los limita a la movilización de recursos, a llevar a cabo programas y a proporcionar servicios. Las acciones y la dinámica de estos Consejos se solapan con las de los actores militares y no civiles, y se mezclan a menudo con las de la sociedad civil. Por eso, la experiencia revolucionaria que acumulan y su cercanía a las comunidades a las que sirven y de las que surgen, les favorecen para desempeñar un papel importante en los esfuerzos para instaurar una paz duradera en Siria y, al mismo tiempo, para cumplir el sueño de muchos sirios de crear un Estado libre, equitativo y democrático