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Co-edition with Estudios de Política Exterior
Salir de los pasillos tenebrosos
La Instancia Equidad y Reconciliación marroquí ha permitido a las víctimas y militantes de los derechos humanos avanzar en la búsqueda de la verdad.
Amina Bouayach, miembro fundador y responsable en la Organización Marroquí de Derechos Humanos (OMDH)
Los días transcurrían y las graves violaciones de los derechos humanos se volvían cada vez más apremiantes a nivel nacional e internacional, a medida que la situación de los detenidos de Tazmamart, Kellat Meguna o Agdez se hacía alarmante. La movilización y coordinación entre los diferentes actores en la lucha por la democracia y la verdad en todo el país se concretaba con acciones de proximidad… Así se creó la Instancia Equidad y Reconciliación (IER). La creación de la IER conmemora un proceso de lucha, de perseverancia de los militantes de los derechos humanos y sus familias.
El nombramiento de sus miembros, de personas conocidas por su trabajo de oposición al régimen y su compromiso se inscribe en una nueva fase de la historia de Marruecos o como la llaman ciertos observadores, la nueva era para cerrar los expedientes de los años de plomo. Los años de plomo son sobre todo la tortura, las desapariciones forzadas y las detenciones arbitrarias. El trabajo constante de las organizaciones no gubernamentales marroquíes ha llevado a la opinión pública esas graves violaciones mediante la publicación de comunicados, informes de encuentros y movilización de un amplio espectro de la sociedad civil y política democrática nacional.
La prioridad de esas asociaciones fue el acompañamiento de las familias de los desaparecidos y detenidos en cuestiones de carácter social y político lo cual les valió, sobre todo a los responsables de la Organización Marroquí de los Derechos Humanos (OMDH), la acusación de connivencia con el extranjero y de actuar contra los intereses del Estado. La lista de esas personas fue remitida a los líderes políticos e incluso publicada en ciertos periódicos. La liberación de los desaparecidos de Tazmamart, Kellat Meguna y Agdez abrió una nueva etapa para las asociaciones de los derechos humanos en su acción y reivindicación, agrupados por las ONG internacionales.
El enfoque de las ONG nacionales era actuar a largo plazo acompañando a los detenidos en su reinserción social y terapéutica movilizando, sensibilizando e informando a los creadores de opinión a nivel nacional e internacional. La creación del Consejo Consultivo de los Derechos Humanos (CCDH), la liberación de 400 detenidos y las negociaciones con la oposición para formar un gobierno político ¿fueron el reconocimiento de las disfunciones en materia de respeto de los derechos humanos y la voluntad de cerrar el expediente de esas graves violaciones?
Proceso de una verdad
En un discurso pronunciado el 9 de octubre de 1998, el rey Hassán II ordenó que todos los casos de violaciones de los derechos humanos fuesen resueltos en el plazo de seis meses por una comisión de indemnización adjunta al CCDH. Una semana después, el 15 de octubre, el CCDH publicó un informe sobre el fallecimiento de 112 personas que fueron declaradas desaparecidas. La instancia de arbitraje independiente, creada en 1999, se limitó a atribuir compensaciones financieras a las víctimas y a sus herederos.
Para su creación se tomó como referencia la declaración de la Asamblea General de la ONU de noviembre de 1985 relativa a los principios fundamentales para garantizar justicia a las víctimas de crímenes y abusos de poder. En 2001 la instancia de arbitraje había recibido 6.000 peticiones de indemnización y escuchado a 8.000 personas en 296 sesiones públicas. Se desembolsaron mil millones de dirhams para indemnizar a los 55.000 expedientes de violaciones graves de derechos humanos. La situación de los derechos del hombre mejoró durante el gobierno de Abderramán Yussufi que tomó medidas como la detención de los agentes de la autoridad acusados de abusos de poder y la autorización de realizar la autopsia en caso de muerte durante la detención o el arresto provisional.
En noviembre de 2001 las tres asociaciones de pro- derechos humanos –la OMDH, la Asociación Marroquí de los Derechos Humanos, y el Foro Verdad y Justicia–, organizaron un seminario nacional sobre las violaciones graves de los derechos humanos en Marruecos con la participación de las familias de los desaparecidos, los partidos políticos y los sindicatos. Los organizadores, que celebraron las jornadas bajo el lema de “Por la justicia y la equidad”, tenían por objetivo el reconocimiento por el Estado de las violaciones graves de los derechos humanos. En las recomendaciones se pedía la creación de una comisión para la verdad, la indemnización, la reparación del perjuicio, la rehabilitación, la restitución y la salvaguardia de la memoria colectiva; la reforma institucional, legislativa y administrativa.
Los participantes afirmaron además que la solución del expediente de violaciones graves de los derechos humanos necesitaba audacia y voluntad políticas. Las tres asociaciones crearon un comité de seguimiento con vistas a la constitución de una comisión para la verdad independiente. “Caravanas de la verdad” salieron hacia los lugares de detención secretos del país conocidos por las víctimas y los militantes de los derechos humanos. Otra caravana fue organizada en París, citándose en el lugar del secuestro del líder marroquí Mehdi Ben Barka, cuya suerte sigue siendo desconocida tanto por su familia como por sus amigos políticos y militantes de los derechos humanos.
El 7 de enero 2004 Mohamed VI procedió a la creación de la IER y precisó que “el objetivo de esta instancia será hacer que los marroquíes se reconcilien con ellos mismos y con su historia, y que liberen sus energías para convertirse en parte activa en la construcción de una sociedad democrática y moderna, garantía de que no se repitan esos hechos”. La creación de esta instancia suscitó debates, esperanzas, pero lo que logró es que las víctimas y los militantes de los derechos humanos dieran un nuevo paso en la búsqueda de la verdad y la recuperación de la dignidad.
La creación de la IER constituyó una primicia en el mundo árabe-musulmán. ¿Responderá a los múltiples desafíos tanto de la sociedad marroquí como de la región, a los cuales se verá enfrentada a lo largo del camino, para “restablecer a las víctimas en su dignidad, reconfortar a sus familias y realizar una reconciliación tranquilizadora”?
Nacimiento de la IER
Una vez lograda la unanimidad para la creación de una comisión de la verdad, el CCDH era el mejor mecanismo para “elevar” al rey de Marruecos una recomendación para la constitución de la IER.
Fue necesario adoptar 10 principios fundamentales para justificar la creación de esta instancia: evolución del proceso de resolución de los expedientes de violaciones graves de los derechos humanos; continuar la investigación relacionada con los casos de desapariciones forzadas; elaboración por una comisión de arbitraje independiente de los principios de solución para los casos de desapariciones forzosas y detenciones arbitrarias; continuar el trabajo realizado por la comisión de arbitraje en relación con las indemnizaciones; poder atribuido a la instancia para definir un plazo suplementario para la presentación de nuevas demandas de indemnización; reparación de los perjuicios a las víctimas mediante la presentación de recomendaciones y propuestas en relación con la reintegración social, y su cuidado psicológico y terapéutico; elaboración de un documento oficial con los resultados de las investigaciones, el análisis de las violaciones y la presentación de las medidas; la IER desplegará todos los esfuerzos necesarios para revelar la verdad; obligación de sus miembros de mantener la confidencialidad de sus fuentes de información; la acción de la IER entra en el marco del proceso de resolución extrajudicial para cerrar el expediente de las violaciones graves de los derechos humanos y no puede, en ningún caso, después de la investigación, plantear la responsabilidad individual.
La Instancia deberá concentrarse en las violaciones determinadas por sus prerrogativas, durante el periodo que va desde 1956 a agosto de 1999. Se trata de una instancia extrajudicial que no puede suscitar la responsabilidad individual de las violaciones y entre sus objetivos están la investigación, la evaluación, el arbitraje y la proposición relativa a la desaparición forzosa y la detención arbitraria o toda violación grave del derecho civil y político. Para elaborar su método de trabajo, la IER se reunió con el Centro Internacional de Justicia Transicional de Nueva York y comparó las experiencias de una treintena de comisiones de la verdad creadas en todo el mundo.