Retos económicos de Túnez y de la región euromediterránea

Retos económicos de Túnez y de la región euromediterránea

“La inclusión social y financiera es prioritaria. Hay que fomentar la microfinanciación; la empleabilidad y el emprendimiento social y de los jóvenes; y la accesibilidad a los servicios bancarios para los más pobres”.

ENTREVISTA con Jaloul Ayed por Senén Florensa

Jaloul Ayed, que recientemente ha sido elegido presidente de la MED Confederation, una iniciativa cuyo objetivo es reimpulsar la cooperación socioeconómica en el Mediterráneo, es un hombre de las finanzas con una visión holística de la economía y de los desafíos sociales. También es una figura de éxito en el sector financiero que muestra un extraordinario compromiso con los acontecimientos sociales y políticos de su país, Túnez, y de la región mediterránea.

Tras la revolución de 2011 en Túnez, Jaloul Ayed ocupó el cargo de ministro de Economía de enero a diciembre de 2011, en el gobierno de unión nacional de Mohamed Ghanuchi, y luego en el de Béyi Caid Essebsi. Inspirado por esta experiencia, ha publicado el libro Tunisie, la route des jasmins, en el que propone una tercera vía “en la que la economía y las finanzas se ponen al servicio del pueblo, y salen de los marcos ideológicos dogmáticos”. Su trayectoria en el sector financiero es excepcional: ha ocupado cargos clave en diferentes grupos bancarios y de empresas familiares, especialmente Citicorp, Corporate Bank y Citibank, por solo mencionar algunos; ha reorganizado la BMCE (Banque Marocaine du Commerce Extérieur) y ha creado una nueva filial, AXIS Capital Tunisie; y ha sido vicepresidente del consejo de vigilancia de la compañía de seguros marroquí RMA Watanya.

Además, en la actualidad es miembro del Consejo Americano-Marroquí para el Comercio y la Inversión, y es presidente honorario de la Cámara Americana de Comercio (AMCHAM), tras haber sido elegido presidente en 1993, y luego vicepresidente de Euromed Forum. Su prestigio en el sector le ha llevado a ser candidato a la presidencia del Banco Africano de Desarrollo (BAD) para el próximo mandato, de 2015 a 2020. Sin embargo, su hiperactividad no se limita al sector financiero. Es un gran amante de la música clásica, y su humanismo y su sensibilidad le han llevado a componer varias sinfonías: Magador, Hannibal Barca y Parfum de Jasmin ya se han interpretado en varias ocasiones en distintos países del norte de África. Su visión clara, lúcida y completa de los desafíos a los que deben enfrentarse Túnez y los países de la región euromediterránea se refleja en este testimonio recogido por AFKAR/IDEAS.

AFKAR/IDEAS: ¿Prevé una recuperación económica a corto plazo en los países del sur del Mediterráneo? ¿En qué manera piensa usted que el Mediterráneo puede resultar atractivo para los inversores internacionales?

JALOUL AYED: La recuperación económica depende en gran medida del restablecimiento de la estabilidad política en los países de la Primavera Árabe. Parece que Túnez está bien situado para lograr este objetivo, ya que ha conseguido hasta ahora, aunque con dificultades, elaborar una Constitución, y se dispone a celebrar sus segundas elecciones generales en tres años. Esperamos que el próximo gobierno, que será nombrado dentro de poco para un mandato de cinco años, establezca unas condiciones adecuadas para iniciar una recuperación económica sólida y duradera. La estabilidad política y una seguridad efectiva son dos requisitos sine qua non para atraer las inversiones. Pero existen otros factores igual de importantes como un sistema financiero fuerte, un entorno legal fiable y un entorno de trabajo estable.

A/I: Como presidente de la MED Confederation, ¿qué papel le otorga a esta organización en los próximos años? ¿Y cuáles son los medios y los proyectos que se deben desarrollar para desempeñar este papel?

J.A.: La MED Confederation ha sido creada partiendo de la profunda convicción de sus miembros fundadores de que los países de la cuenca mediterránea tienen más posibilidades de vivir en paz y prosperidad si unen sus fuerzas y tienden puentes entre ellos. Naturalmente, esta no es la primera organización que refleja esta visión en nuestra región, pero lo que diferencia a la MED Confederation es su voluntad de invitar a las principales instituciones locales de los diferentes países del Norte y Sur a participar en la iniciativa, a fin de que se creen nuevas relaciones entre ellas. Todos sabemos que estas ideas e iniciativas provienen de contactos y de canales de comunicación directos. La MED Confederation podría ampliarse para convertirse en una fuerza formidable para el fomento de dichos intercambios entres sus miembros.

A/I: Desde su punto de vista, ¿cuáles son los principales instrumentos que deberían crearse y las principales reformas que deberían llevarse a cabo para mejorar la inclusión financiera y el acceso a la financiación en la región?

J.A.: La inclusión financiera es, evidentemente, una política prioritaria tanto en los países del Norte como en los del Sur. Pero, por supuesto, resulta mucho más urgente, especialmente en los países de la Primavera Árabe, porque las revoluciones en esos países se produjeron en parte por el elevado nivel de desempleo, las disparidades en los niveles de desarrollo y la profunda sensación que tiene los que viven en las regiones más apartadas de haber sido abandonados. De ahí la importancia de establecer unos objetivos de inclusión social y financiera que sean prioritarios. Existe una multitud de instrumentos a disposición de los dirigentes políticos para lograr estos objetivos.

Entre estos se incluyen, sin limitarse a ellos, el fomento de la microfinanciación y del microseguro (sobre todo en la agricultura), que garantizan la estabilidad de estas fuentes de financiación para dichas entidades; la promoción de las políticas para favorecer la empleabilidad y el emprendimiento entre los jóvenes; el fomento del emprendimiento social; el incremento de la accesibilidad de los más pobres a los servicios bancarios móviles y a los que se basan en las nuevas tecnologías, proporcionando un apoyo efectivo a la sociedad civil, ya que su papel primordial se ha menospreciado con frecuencia.

La inclusión financiera es tan importante que me atrevo a decir que el objetivo fundamental de los dirigentes políticos debería ser incorporarla plenamente como meta principal en cualquier iniciativa de reforma del sistema financiero. El hecho de que el banco central de Marruecos haya decidido últimamente incluir la microfinanciación en su perímetro de control es un muy buen punto de inicio, y esperamos que otros países de la región sigan esta tendencia.

A/I: Los bancos regionales de desarrollo, como el Banco Europeo de Inversiones (BEI), el Banco Europeo para la Reconstrucción y Desarrollo (BERD) y, sobre todo, el BAD, son unos actores financieros cada vez más activos en el Mediterráneo. ¿Qué papel pueden desempeñar estas instituciones a la hora de fomentar al mismo tiempo el desarrollo económico y la cooperación Sur-Sur?

J.A.: Estas instituciones, especialmente el BAD y el BEI, y más recientemente el BERD, han desempeñado, y siguen desempeñando, un papel preponderante en la financiación del desarrollo de los países del norte de África. Aunque su contribución sea efectivamente útil, la mayor parte de su financiación, salvo algunas excepciones destacadas, se dirige a la financiación de los déficit presupuestarios y de los proyectos del sector público. Creo que estas instituciones deberían centrarse en dar una mayor prioridad a la promoción de las iniciativas privadas y a la ayuda a estos países para desarrollar sus mercados financieros. Es la forma más segura, en mi opinión, de garantizar que se cumplen los requisitos apropiados para volver al crecimiento económico y restablecer la prosperidad.

A/I: ¿Cómo podrían ayudar mejor las potencias económicas emergentes, como Turquía, China o el Consejo de Cooperación del Golfo, a generar desarrollo económico en los países del norte de África?

J.A.: Los países del norte de África sacan provecho de sus vínculos históricos con Europa y eso se refleja claramente en la configuración de su balanza de pagos. De hecho, una parte considerable de sus flujos de intercambios y de inversiones se mantiene gracias al continente europeo. Aunque dichos vínculos han sido muy beneficiosos para estos países, también constituyen un riesgo sistémico, como hemos observado tras la crisis financiera de 2008.

El fomento de las relaciones comerciales y financieras con otras regiones, especialmente con Brasil, Rusia, India y China (BRIC), es totalmente lógico. Además, el continente africano ofrece oportunidades aun más importantes. De hecho, creo firmemente que el norte de África y Europa deberían aunar sus esfuerzos en la exploración del enorme potencial que ofrece África. En vez de deslocalizar, un tema sensible en Europa, pueden analizar las oportunidades de co-localización para multiplicar el efecto de los avances tecnológicos europeos con el capital humano abundante y cualificado del norte de África. Este es precisamente uno de los papeles que se ha asignado la MED Confederation.

A/I: En un periodo en el que los gobiernos actuales en la región sufren dificultades financieras, ¿de qué manera piensa usted que puede superarse esta escasez para permitirles desarrollar políticas sociales? ¿La reforma de las subvenciones podría reducir estas restricciones financieras?

J.A.: Efectivamente, la escasez de recursos es el mayor desafío al que se enfrentan estos países a corto y medio plazo. Si analiza el presupuesto de Túnez, por ejemplo, se dará cuenta del hecho de que el gobierno gasta considerablemente más en las subvenciones que en las inversiones para el desarrollo regional. Es evidente que esto no es sostenible. Por tanto, el desafío reside en crear las condiciones para un crecimiento económico y mantener al mismo tiempo el delicado equilibrio con la estabilidad social. En mi opinión, se debería hacer hincapié inicialmente en el fomento de las inversiones privadas para aumentar el espacio presupuestario del gobierno con el tiempo, mediante la creación de valor económico.

Esta, en mi opinión, es la mejor manera de proceder, en lugar de depender de la deuda exterior. Los gobiernos tienen a su disposición toda una serie de medios para fomentar las inversiones privadas y obtener rápidamente resultados: fomentar iniciativas de asociación pública- privada, incentivos fiscales, acciones enérgicas para cumplir los requisitos para una mejor clasificación según “el índice de facilidad para hacer negocios”, la creación de inversiones nacionales importantes, el fomento del capital riesgo, la creación de un mercado de capitales eficiente y la mejora del entorno de trabajo.

A/I: ¿Cuáles son las reformas económicas y políticas que Túnez debe introducir para generar un crecimiento económico duradero e inclusivo?

J.A.: En primer lugar, tengo que subrayar que el primer objetivo de un programa económico no debería ser la creación de empleo, sino más bien la creación de valor. Solo mediante la creación de valor se pueden crear y mantener puestos de trabajo, no solo para las generaciones actuales, sino también para las generaciones futuras. El valor económico añadido solo se puede crear con la inversión, especialmente por parte del sector privado. En segundo lugar, un sistema financiero sólido es la base de cualquier economía que desee explotar todo su potencial.

Por consiguiente, habría que atribuir una gran importancia a la consolidación del sector financiero en general, y del mercado de capitales en particular. Además, habría que hacer hincapié en un diseño de los productos y de los servicios que responda expresamente a las necesidades más urgentes de las microempresas y de las pymes, que representan una parte considerable de la economía tunecina. En tercer lugar, los gobiernos deberían replantearse su papel y sus prioridades. Tienen que analizar la manera en que gestionan los asuntos públicos adoptando unos métodos de gobierno modernos, orientados hacia el futuro y más eficientes, utilizando al mismo tiempo en el proceso los instrumentos tecnológicos a su disposición.

Pueden y deben desempeñar el papel de agentes del cambio siendo un modelo de referencia y creando unas condiciones óptimas para que los actores económicos y sociales puedan cumplir su misión en la medida de lo posible. Aunque deleguen en la sociedad algunas de las funciones que han asumido hasta ahora, los gobiernos tienen que mantener su capacidad de arbitraje y tienen que orientar los asuntos de sus países hacia una economía sostenible, el bienestar social y la protección del medio ambiente.

En cuarto lugar, hay que introducir reformas estructurales. Estas incluyen, sin limitarse a ellas, el sistema educativo y, en particular, la necesidad de sincronizar los programas universitarios con las necesidades del mercado de trabajo; el sistema sanitario; el marco de la seguridad social; las políticas fiscales y el sistema legal. Además, necesitamos algunas reformas económicas sectoriales como las relativas al turismo, la agricultura y la energía (especialmente la renovable). Y el último punto, aunque no menos importante: es imperativo elaborar nuevas estrategias para el desarrollo regional a fin de reducir las disparidades inadmisibles que existen entre las regiones costeras y las regiones del interior del país.