Repercusiones de las revoluciones árabes para el turismo en el Mediterráneo

El espacio mediterráneo constituye el primer destino turístico del mundo, con un total de 295 millones de llegadas internacionales en 2010.

Etienne Pauchant

El Mediterráneo recibió en 2010 más de 12,4 millones de llegadas internacionales adicionales con respecto al ejercicio de 2009, lo que compensa las 7,2 millones que se perdieron en el transcurso del ejercicio anterior y que le permiten aproximarse a los 300 millones de llegadas. Considerada como una zona homogénea de destino, es el primer destino turístico del mundo, por delante de Europa, América, Asia Pacífico, Oriente Próximo y África subsahariana. Sin embargo, el aumento en 2010, que se calcula en un 4,43%, se encuentra muy alejado de la progresión mundial (un 6,77%), lo que contribuye a que disminuya la cuota de mercado global del Mediterráneo, que se reduce continuamente desde 2003.

Esta pérdida de cuota de mercado en los años de vacas gordas se debe probablemente a la falta de diversidad de las ofertas mediterráneas que, sin embargo, cuentan con uno de los patrimonios construido e inmaterial más importantes del mundo. Los mercados de la orilla este mediterránea (Turquía, Líbano, Siria, Jordania, Israel y Territorios Palestinos) y los de la orilla sur (Egipto, Libia, Túnez, Argelia y Marruecos) son los que registran un aumento de las llegadas internacionales en el transcurso de la década anterior. La orilla norte, incluidos los Balcanes, solo presenta un índice de crecimiento anual medio (ICAM) del 0,53%, y pasa de 204,7 millones de llegadas en 2000 a 217 millones en 2010 (un aumento de 12,3 millones de llegadas).

Las riberas sur y este presentan en el mismo periodo un ICAM del 8,37%, y pasan de 32,3 millones de llegadas en 2000 a 69,3 millones en 2010 (un aumento de 37 millones). Este crecimiento de las orillas sur y este resulta indispensable para el mercado turístico mediterráneo, ya que suple la debilidad de los mercados del norte que progresan muy poco. El crecimiento se debe fundamentalmente a Turquía y a los países árabes, cuyos resultados de 2011 se verán lastrados en gran medida por los movimientos revolucionarios aun en marcha. La renovación arquitectónica y la sostenibilidad de la construcción inmobiliaria en los nuevos programas del sur y este son probablemente la razón de la importante progresión observada en estas orillas, así como, por supuesto, una política de precios más favorable que en la orilla norte. Estos movimientos que se observan en Marruecos, Egipto, Siria, Túnez y Jordania se ven frenados en gran medida este año por el impacto de las revoluciones.

¿Cuáles son los retos turísticos?

Los países de la orilla este registraron en 2010 cerca de 45 millones de llegadas y los de la orilla sur 32 millones, con un crecimiento acumulado del 12,66%. Un número significativo de las llegadas de 2011 en las riberas este y sur del Mediterráneo, o bien se anularon y se sustituyeron por un turismo nacional, o bien se redirigieron hacia los países del Norte, en especial España, Francia, Portugal, Italia, Grecia, Croacia y hacia un país de la ribera este: Turquía. También se han redirigido hacia el Caribe y otras regiones del mundo. Según los cálculos de la Mediterranean Travel Association (META), se han dejado de recibir entre 17 y 20 millones de llegadas internacionales en 2011 debido a las revoluciones árabes y a la desconfianza de los turistas hacia los países vecinos. Aun así, es probable que el Mediterráneo pueda anunciar un ligero incremento de las llegadas internacionales en 2011 (del 2% al 3%), y ello a pesar de las revoluciones que han sacudido de forma importante la región.

Situación actual en los países en revolución

No debemos contentarnos con el número de llegadas internacionales y de las declaraciones de los turistas relativas a sus gastos directos para apreciar la importancia económica del turismo en los mercados árabes. La actividad en estos países es mucho más importante de lo que parece en un primer análisis. Estos datos, que provienen de trabajos de econometría y de modelización llevados a cabo por Oxford Economics, se encuentran disponibles y los publica cada año el Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC por sus siglas en inglés). Más allá de los simples gastos directos en el país de destino que la Organización Mundial del Turismo (OMT) tiene en cuenta, los resultados del WTTC toman en consideración el conjunto de las plusvalías que constituyen el PIB de los mercados afectados.

-Túnez

El turismo se mantuvo abierto en Túnez durante el transcurso de los acontecimientos, salvo a principios de 2011, cuando se realizaron algunas repatriaciones de turistas, dentro de la calma. El periodo de insurrección fue muy corto. Sin embargo, numerosos turistas decidieron no visitar el país este año, o aplazar su viaje siguiendo las alertas turísticas publicadas por varios gobiernos (salvo la destacada excepción de Francia). Las actuales autoridades tunecinas han multiplicado sus esfuerzos de marketing durante la temporada 2011, sin ninguna eficacia comercial real. Los hoteleros han reducido sus precios de forma agresiva, lo que aumenta todavía más su fragilidad financiera y despierta gran preocupación. La resistencia a abrir el cielo tunecino a las compañías de bajo coste europeas no ha permitido el incremento de los viajes de turismo procedentes de Europa.

El país ha acogido a numerosos refugiados libios, sin por ello recuperar lo que gastaban los más ricos de ellos como llevaba haciendo desde hace muchos años. Ocurre lo mismo con las llegadas de argelinos, que eran cada vez más numerosas en los últimos años. Parece que las llegadas de la diáspora tunecina para pasar las vacaciones también han disminuido en 2011 (Ramadán). Los cálculos de una bajada del 40% de las llegadas internacionales realizados por META en mayo de 2011 seguían sin variar en agosto. Los resultados financieros de la actividad también registrarán un importante descenso, aunque todavía es pronto para calcularlo.

-Egipto

El turismo egipcio se mantuvo abierto durante los levantamientos, aunque se produjeron algunas repatriaciones a principios de año. Egipto es el gigante turístico de la costa sur del Mediterráneo. Los centros turísticos del mar Rojo, muy presentes en la distribución del turismo en Europa (especialmente en Rusia) y en el mundo, deberían experimentar un estancamiento este año. Por el contrario, El Cairo, las Pirámides y los cruceros por el Nilo deberían sufrir una bajada importante.

– Libia

El turismo en Libia resulta imposible desde el inicio de la insurrección. El país podría, en el futuro, elaborar una oferta turística moderna y ecológica, centrada en las playas mediterráneas y en las numerosas muestras culturales e históricas de la antigua Cirenaica y de su enorme patrimonio, presente por todo el país. Libia podría convertirse en un paraíso turístico, si los libios lo desean, siempre que esas futuras instalaciones se realicen dentro del estricto cumplimiento de las obligaciones actuales y en el marco de una planificación rigurosa.

– Siria

El país lleva varios años abierto al turismo, aunque desde el principio de las revueltas no es posible visitarlo. Recientemente, la apertura del Crak de los Caballeros y la multiplicación de nuevas ofertas turísticas han hecho progresar rápidamente la actividad en este destino. La vuelta a la calma, cuando se restablezca, debería permitir la elaboración de nuevos productos sirios, orientados hacia el descubrimiento de la cultura y de la historia, como complemento de las ofertas puramente balnearias.

Situación en los países cercanos

El turismo, aunque no sea una actividad que traiga la paz, solo puede desarrollarse dentro de ella. La Primavera árabe en Túnez y luego en Egipto, Libia y Siria no es una excepción. Por el efecto contagio, Líbano, Jordania, Marruecos y, en menor medida, Argelia, se ven arrastrados por esta tendencia al descenso de las llegadas, mientras que Turquía e Israel no lo son.

-Turquía

Este mercado, apoyándose en el constante aumento de visitas, debería lograr unos buenos resultados, con una progresión de dos cifras. Las autoridades turcas han hecho un importante esfuerzo para ampliar las ofertas turísticas en todo el país para liberarse de una oferta simplemente centrada en el mar y el sol entre Izmir y Antalya, protegiendo los lugares sensibles como la Capadocia.

-Líbano

El país de los Cedros, que se encuentra indirectamente implicado en la crisis entre Israel, Palestina y Siria, no podrá registrar este año la progresión de dos cifras que mantiene desde la reconstrucción de Beirut en 1990. Sin embargo, podría registrar un aumento moderado en 2011 ya que ha recuperado una clientela árabe acomodada provenientes de los países del Golfo.  Jordania Por desgracia, el maravilloso destino jordano se verá afectado por los acontecimientos en Egipto y Siria, y registrará probablemente una fuerte bajada de las visitas en 2011.

– Israel

El Estado hebreo ha realizado importantes obras de renovación y de construcción de complejos hoteleros y ha aumentado la calidad de sus servicios. Los acontecimientos de 2011 no deberían afectar a su mercado. Por el contrario, el foco permanente de conflicto con sus vecinos más próximos tiene una gran incidencia en sus resultados turísticos.

-Territorios Palestinos

El incipiente turismo palestino se verá directamente afectado por los movimientos revolucionarios árabes. La visita de los lugares santos y el auge turístico de Cisjordania deberían registrar lógicamente unas bajadas importantes en 2011, teniendo en cuenta que este verano se han producido nuevos enfrentamientos entre Israel y la franja de Gaza y se han extendido hasta provocar tensiones con Egipto.

-Argelia

El desarrollo del turismo en Argelia es algo que se espera desde hace varios años y es objeto de repetidas declaraciones por parte de las autoridades, sin que el país haya materializado todavía sus intenciones. La apertura de la frontera con Marruecos sería una señal importante para el turismo pan-magrebí de negocios y de ocio, a lo largo de toda la costa norte, desde Mauritania hasta Egipto, cuyas obras viarias se encuentran muy avanzadas. Esta “radial” podría recibir numerosas inversiones y la implantación de una gran cantidad de empresas de alta tecnología, para convertirla en el primer parque industrial y turístico del continente africano. La temporada estará probablemente marcada por una disminución de las llegadas de ciudadanos argelinos desde el extranjero, relacionada con las fechas del Ramadán y, en consecuencia, por una bajada de las llegadas occidentales al gran sur.

-Marruecos

En el plano turístico, Marruecos supo impulsarse a principios de la década y realizar una formidable apuesta por la transformación profunda de las ofertas marroquíes mediante la Visión 2010, seguida del Plan Azur (Visión 2020). Preocupado por poner de relieve lo “local”, Marruecos reorganizará próximamente la gestión de su turismo mediante la creación de ocho Organismos de Desarrollo Turístico. Aunque no hayan registrado máximos este año, las llegadas al país deberían aumentar sensiblemente en 2011. El atentado de Marrakech de esta primavera no ha influido en estas llegadas.

Fortalezas y debilidades

El periodo revolucionario terminará, o eso esperamos, a lo largo de los próximos meses, y empezará el de la reconquista de los turistas. Más allá de la pérdida de llegadas internacionales en las costas este y sur observada en 2011, las inversiones extranjeras directas (IED) están cayendo en picado en el Mediterráneo, incluido en el sector turístico (salvo en Marruecos y Turquía). Sin embargo, debemos tener en cuenta la crisis económica mundial que causa estragos desde 2009 para comprender esta disminución.

-Puntos fuertes

El espacio mediterráneo constituye el primer destino turístico del mundo, al sumar 295 millones de llegadas internacionales en 2010, a las que hay que añadir las llegadas nacionales (que a día de hoy no se han evaluado). El volumen de actividad (gastos directos realizados por los turistas en los países de destino, ya sean internacionales o nacionales), se calcula en 274.100 millones de euros.

Las plusvalías obtenidas por los destinos mediterráneos, directas o indirectas, a las que se les suma la creación de capital fijo, se calculan en 704.700 millones de euros y la actividad emplea directa o indirectamente a cerca de 20 millones de personas. El turismo es la actividad económica más importante de la zona. La diversidad de las actividades propuestas y los distintos paisajes y climas son únicos en el mundo. Su cercanía con Europa, primer emisor de la demanda turística, limita en gran medida los costes de transporte.

-Puntos débiles

Los gastos directos de los turistas internacionales ascendieron a 630 euros por llegada en 2010 (fuente OMT), mientras que en América y Asia Pacífico superaron los 800 euros. Esta diferencia del 25% no se corresponde con el nivel de la capacidad del Mediterráneo como destino turístico. La intermediación (touroperadores) tiene una importante presencia en el Mediterráneo desde hace varios años. Hoy, todos los precios aparecen ya en Internet y los “comparadores” prometen sistemáticamente el “precio más bajo”, lo que tiende a igualar por lo bajo las propuestas comerciales de los actores mediterráneos, especialmente en los mercados de las riberas del sur. El precio “residual” que se le paga al hotelero solo se fija después del pago de las comisiones, de los “pagos por clic” de los comparadores y de los programas de promoción.

De ahí que se produzca una diferencia, que puede superar el 50%, entre el precio que se le paga al hotelero y el precio que se anuncia. Esta bajada de los precios resulta preocupante. Debilita la salud financiera de los hoteleros mediterráneos, y especialmente del sur y este. Provoca cuatro consecuencias que no harán más que acrecentarse si no se encuentra una solución a corto plazo:

– El efecto de las revoluciones árabes en algunos mercados receptores en el Mediterráneo ha tenido como consecuencia una bajada demasiado pronunciada de los precios, además de producir una situación de pánico, que se sumó a los bajos precios ya existentes.

– Los recursos financieros disponibles a veces no son suficientes para realizar obras de mantenimiento.

– Algunos establecimientos no podrán resistir a corto plazo, lo que provocará su lento deterioro. Este fenómeno ya se observó en el Mediterráneo hace algunos años y las empresas de compra de créditos morosos que se crearon a toda prisa no fueron capaces de volver a poner en funcionamiento las explotaciones abandonadas. Sin embargo, debemos señalar que el turismo es una actividad no contaminante y que la destrucción voluntaria o involuntaria del edifico turístico vuelve a dejar el terreno intacto: ¡debajo del hormigón está la playa!

– La insuficiente capacidad financiera empuja a los hoteleros a reducir los salarios y a recurrir a personal no cualificado. Algunos de ellos comparten su personal, lo que no es una mala solución. El Mediterráneo, como las demás grandes cuencas turísticas, debe formar y exportar al mundo unos directivos y unos ejecutivos bien formados, que hayan adquirido una experiencia demandada en materia internacional. No es el caso de algunos países del sur y este mediterráneos. Las revoluciones actuales no van a reducir este importante problema.

Las ofertas turísticas no están lo suficientemente presentes en las zonas interiores de varios mercados del sur y del este mediterráneos. Permitirían su desarrollo y acabar con su aislamiento.

Los indicadores turísticos no son lo bastante rápidos, ni lo bastante fiables para medir la actividad en todos sus aspectos económicos, sociales y medioambientales. A pesar de las innumerables reuniones y encuentros y a pesar de los proyectos financiados en el marco de los acuerdos de asociación, el Mediterráneo es una de las pocas regiones del mundo que no dispone de un instrumento de cooperación en materia turística. Esta cooperación no se ha producido ni en un marco profesional, como en Asia Pacífico, ni en el de una asociación pública y privada, como en Europa, el Caribe y en el este de Asia, o incluso en África. La UpM todavía no ha considerado que el turismo es la principal actividad económica de la región. Esta no está representada como conjunto ni durante el WTM de Londres, ni en el ITB de Berlín o en el FITUR de Madrid. El Mediterráneo sigue siendo múltiple y se sigue definiendo en función de que se observe desde Estambul, Beirut, Lataquia, Alejandría, Trípoli, Túnez, Marsella, Nápoles, Dubrovnik o Nicosia…

-Las oportunidades

– Aumentar la rentabilidad de las ofertas mediante la infomediación: los gobiernos egipcio, jordano, libanés, marroquí y tunecino invirtieron en 2010, según el WTTC, 2.600 millones de euros en las medidas de acompañamiento del turismo. Una parte de estos gastos se destinan a la creación y mantenimiento de los sitios web nacionales. El recurso a Internet para elegir un destino de vacaciones se ha vuelto mayoritario en casi todos los mercados emisores. Existe, por tanto, una oportunidad real para proponer la reserva directa en los sitios nacionales y en los de los Colectivos Territoriales, en un idioma que entienda el internauta que los visitará. Los sistemas de infomediación permiten contactar directamente con un simple “clic” sobre un iframe con las centrales de reservas que usan los profesionales del destino promocionado.

– Gestión de los sitios: el uso de las nuevas herramientas de comunicación por parte de los jóvenes insurgentes en 2011 ha puesto de manifiesto la eficacia de estas técnicas. Asimismo, pueden ponerse a disposición del turismo y de su promoción. Las redes sociales se usan en gran medida en “cuadernos de viaje”. El administrador del sitio (nacional o local) podrá incluir de forma útil y continua la información relativa a las ofertas o las actividades nuevas que existan en el destino. Se pueden organizar campañas de promoción, incluyendo los iframes de infomeción en simples correos electrónicos o en las redes sociales. El turismo puede convertirse en una herramienta de acercamiento entre los pueblos mediterráneos, como recuerda muy oportunamente la Fundación Anna Lindh en Alejandría.

– Una adaptación a la “sostenibilidad”: el 20% de los turistas occidentales declaran en 2011 que están dispuestos a gastar un poco más en sus vacaciones, si estas son “sostenibles”. La gestión del agua, de la energía y de los residuos forma un primer “paquete” que debería permitir al turismo mediterráneo participar en el movimiento mundial. Además, las Colectividades Territoriales podrán gestionar de forma seria sus “flujos de materias” en su territorio y reducir así las emisiones de gases de efecto invernadero. Estas obras serán una garantía de la modernidad y de la vitalidad del turismo mediterráneo. Es también, y por encima de todo, la oportunidad de crear una Asociación Pública y Privada bien entendida y eficaz en las riberas sur y este, en la que el papel de cada uno respetará el del otro, dentro de una complicidad entre los profesionales públicos y privados que todavía no existe en las riberas mediterráneas.

– Crear una identidad mediterránea: el servicio que se ofrece a los viajeros extranjeros se hizo durante mucho tiempo “a la francesa” o “a la inglesa” hasta mediados del siglo XX, antes de convertirse en “occidental”. La oferta de servicios se ha ido definiendo y enseñando progresivamente en las grandes escuelas de hostelería, dos de ellas internacionales: Cornell en Estados Unidos y Lausana en Suiza. Desde hace 50 años se han creado varias filiales de estas dos escuelas en el Pacífico asiático, que se añaden a las numerosas escuelas locales. Han contribuido en gran medida a la aparición de una nueva oferta de servicio “a la asiática” basado en las tradiciones de hospitalidad de esta extensa región, así como en la cocina más diversa del mundo. Paradójicamente, no existe ningún servicio con la etiqueta de “Mediterráneo”.

El Mediterráneo ha inventado algunos de los platos más conocidos del mundo: la paella, el cassoulet (de origen árabe), la pizza, el souvlaki, los mezze, el tagine, el cuscús, solo por citar algunos, que están más difundidos en todo el mundo por parte de la industria agroalimentaria en porciones “listas para cocinar” que presentes en los menús de los restaurantes. Algunos pioneros (especialmente en París y Marrakech), recuperan la cocina marroquí (la tercera del mundo) y hacen evolucionar los platos tradicionales. Sucede lo mismo con la hospitalidad que, sin embargo, existe desde la antigüedad y que Pausanias ya describía en la primera “guía turística” en el siglo II, deteniéndose a veces en la descripción de una posada con un servicio especialmente sofisticado.

Falta todavía por descubrir esa hospitalidad y esa cocina en las civilizaciones de los imperios mesopotámicos, egipcios, seléucidas, persas, griegos, romanos, bizantinos, omeyas, abasíes, árabes, bereberes, otomanos y merovingios antes de “actualizarlos” y adaptarlos a la gestión de nuestro siglo, con sus propios índices. Sería una ocasión para abrir una gran escuela internacional de hostelería y restauración en la orilla sur, abierta a los estudiantes del mundo entero y que permita a los estudiantes de las orillas este y sur del Mediterráneo poder acudir a ella más fácilmente que si se estableciera en el norte.

– Las amenazas

Los países afectados por las revoluciones árabes y sus vecinos necesitarán un crecimiento importante, del orden del 6% anual, para encontrar los medios necesarios para su desarrollo, incluido el turístico. Este índice solo se registra hoy en día en los grandes países emergentes. Si bien no existen riesgos de que el turismo internacional disminuya mucho en los próximos años, la crisis económica afecta de lleno a Occidente, donde la recesión no resulta imposible. Podríamos entonces entrar en un periodo de bajada importante del poder adquisitivo de la principal zona de clientela del turismo mediterráneo: Europa. Las revoluciones de 2011 todavía no han llegado a buen término a finales del verano. Su futuro todavía resulta incierto y aún puede suceder cualquier cosa, incluso lo mejor. El crecimiento del turismo mundial se concentra actualmente en Asia.

El Mediterráneo ya no es más que un aspirante, cuyos componentes se encuentran en conflicto permanente, como siempre lo han estado, en cualquier época. Se necesitará mucha voluntad y valentía para construir un nuevo turismo mediterráneo que esté más en consonancia con los tiempos que corren. La dinámica aportada por las revoluciones árabes de 2011 podría convertirse en una fuerza renovadora inesperada y, finalmente, salvadora.