Remesas de los emigrantes en Europa

“Si estuviesen mejor valorados, estos flujos financieros constituirían una poderosa fuente de financiación para el desarrollo”.

ENTREVISTA con Philippe de Fontaine Vive por Gemma Aubarell

El envío de remesas por trabajadores de países mediterráneos que han emigrado a Europa representa una suma de aproximadamente 14.000 millones de euros anuales. Si estuviesen mejor valorados, estos flujos financieros podrían constituir una fuente importante de financiación para el desarrollo. Para delimitar mejor esta cuestión, así como el potencial que implica, el Banco Europeo de Inversiones le ha encargado al Fondo Euromediterráneo de Inversión y Partenariado (FEMIP), su instrumento dedicado a los países socios mediterráneos (PSM) del Proceso de Barcelona, un estudio de mercado sobre las remesas enviadas por los trabajadores inmigrantes hacia ocho países socios.

AFKAR/IDEAS ha hablado de esta cuestión con Philippe de Fontaine Vive, vicepresidente del BEI desde febrero de 2003 y encargado de la finanzas en Francia y del FEMIP, de la política de comunicación del grupo, de la financiación de pymes y de las relaciones con el sector bancario. También es administrador del FEI, la filial del grupo BEI especializada en el apoyo a pymes mediante financiación con fondos propios o con garantías. La carrera de Fontaine Vive, economista diplomado por el Institut de Sciences Politiques de París y ex alumno de la Ecole Nationale d’Administration (ENA), se desarrolló en el Tesoro, donde ejerció diversas responsabilidades, entre ellas las de subdirector del servicio de deuda, desarrollo y financiación de países emergentes, y jefe del Servicio de Financiación del Estado y la Economía. De 1990 a 1992 fue administrador suplente en el Banco Mundial y, de 1996 a 2000, vicepresidente del Club de París.

AFKAR/IDEAS: ¿En qué marco se encuadra el interés del BEI por el dinero de los trabajadores mediterráneos que han emigrado a Europa?

PHILIPPE DE FONTAINE VIVE: El BEI financia el cumplimiento de los objetivos de la Unión Europea (UE), entre los que se encuentran las políticas de ayuda al desarrollo. Dentro de este marco, el Banco creó a finales de 2002 un instrumento dedicado a los PSM: el FEMIP, que invierte cerca de 1.400 millones de euros cada año en modernizar la economía y reforzar la iniciativa privada en los nueve países mediterráneos del Magreb, el Mashreq e Israel. Además de lo que financia, el FEMIP aspira a poner a disposición del conjunto de actores del Partenariado los datos analíticos necesarios para comprender los desafíos del desarrollo euromediterráneo. Por eso se han creado las Conferencias FEMIP, con el fin de compartir conocimientos y suscitar una toma de conciencia entre los actores políticos, económicos y científicos de la región. La primera de estas Conferencias FEMIP tuvo lugar en Mónaco, en noviembre de 2005, para ahondar en la cuestión de la integración económica regional en los transportes, una cuestión prioritaria para convencerse de que ya hay que pensar a escala regional, para evitar la duplicación de puestos de trabajo y superar las barreras políticas y psicológicas. Al mismo tiempo, el FEMIP se ha propuesto un ambicioso programa de estudios: tenemos en marcha una serie de investigaciones sobre el acceso al crédito de empresas en los PSM y un estudio sobre las plataformas logísticas en el Mediterráneo. Y ya hemos publicado dos trabajos importantes: un mapa de los mercados de deuda pública en los países mediterráneos y el primer análisis detallado de los flujos financieros de los emigrantes mediterráneos en Europa, un tema poco conocido cuya importancia no se ha valorado aún lo suficiente.

A/I: Los flujos financieros generados por los trabajadores mediterráneos que han emigrado a Europa son considerables. ¿Qué podría hacer el FEMIP para mejorar su gestión?

P.F.V.:Debemos trabajar en dos sentidos: por una parte, disminuir el coste de las transacciones para los usuarios y, por otra, maximizar el impacto de las transferencias para la financiación del desarrollo. Primero, el coste de las transacciones: hemos descubierto que el bajo nivel de bancarización de los emigrantes (y de los beneficiarios en los países de origen) lleva a los emisores a recurrir principalmente a empresas de envío de dinero (Money Gram y Western Union son las dos principales) que tienen contratos exclusivos con los servicios postales. Además, una serie de obstáculos relacionados con la falta de transparencia en los costes y a las condiciones de cambio eleva considerablemente el precio de los envíos de remesas, hasta más del 15% del capital transferido. Deseo, por tanto, sensibilizar a las autoridades y a los bancos de los 35 países del partenariado respecto a las siguientes cuestiones:

– aumentar la bancarización de emisores y beneficiarios de las remesas, y crear, tanto en los países de acogida como en los de origen, productos de ahorro o de inversión junto a métodos de envíos que aprovechen las tecnologías modernas (transferencias electrónicas o por GSM, por ejemplo);

– mejorar la eficacia a través de la modernización de los sistemas de pago en los países socios y su interconexión con los sistemas europeos e internacionales;

– difundir más información entre los trabajadores emigrantes sobre las modalidades de acceso a los servicios de transferencia a través de la creación de nuevos instrumentos (por ejemplo, una plataforma en Internet dedicada a ello) y de la participación de las asociaciones de inmigrantes en este esfuerzo informativo.

A/I: ¿Cómo se pueden utilizar mejor las remesas para financiar el desarrollo?

P.F.V.: Una vía que quiero explorar es la del desarrollo de la microfinanza: en este campo, ya hemos cosechado grandes éxitos en Marruecos, y más recientemente en Túnez. Las experiencias llevadas a cabo en Centroamérica (con el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo) y en Filipinas ponen de relieve que la microfinanza es percibida como una oportunidad de inversión atractiva para los inmigrantes, que en su mayoría se preocupan por mantener a sus comunidades de origen. Además, me gustaría dar pie a una reflexión sobre el uso intermediario de estos flujos financieros: no se trata de desviar estos ahorros, que son privados, sino de facilitar su valoración por el sector bancario entre el envío y la recepción de los fondos.

El mecanismo más prometedor en lo que a esto se refiere es el de titulación de las remesas. Se podría ayudar a los bancos que reciben un volumen importante de remesas a refinanciarse a menor coste en los mercados internacionales de capital mediante emisiones obligatorias garantizadas por el volumen de fondos transferido, que es importante, y sobre todo, regular. Esta técnica permitiría que los bancos de los países mediterráneos accedan a los mercados de capital internacionales en mejores condiciones de las permitidas por los métodos de refinanciación a los que tienen acceso en sus países de origen, cuya calificación es baja. En el Mediterráneo, solo los bancos turcos intervienen activamente en este campo, mientras que en América Latina se están realizando experimentos similares, con el apoyo sobre todo de bancos ibéricos. Desde esta óptica, podríamos ayudar a los bancos de los PSM a estructurar títulos garantizados por las transferencias, y después asistir a estos bancos en este mercado estableciendo, por ejemplo, garantías contra los riesgos asociados a las transferencias de fondos, e incluso suscribiendo la compra de una parte de los títulos emitidos.

A/I: ¿Cómo van a catalizar la reflexión sobre estas cuestiones, que son por naturaleza complicadas?

P.F.V.: El abanico de cuestiones abordadas y las recomendaciones que formulamos me llevan a pensar que actualmente disponemos de una base sólida para poner en marcha un proceso de información y de concertación. En la misma la línea de la reunión que acabamos de organizar hace unas semanas sobre el tema de los transportes, dedicaremos la próxima Conferencia FEMIP a las remesas de los emigrantes. Sin embargo, una reflexión sobre un asunto como éste no llevará a nada si no nos preocupamos por incluir a todos los actores implicados: los políticos, las autoridades financieras, las asociaciones de inmigrantes y, por supuesto, la comunidad bancaria internacional, con la cual el BEI mantiene una colaboración estrecha. Por eso organizaremos, junto con la Federación Bancaria Europea presidida por Michel Péberau, una nueva Conferencia FEMIP dedicada a esta cuestión en París, los días 22 y 23 de marzo de 2007.