Presencia económica de Turquía en Oriente Próximo: materialización de un reencuentro

Turquía intenta diversificar su presencia en el exterior: Siria, Irán, Irak, Egipto y el Golfo, nuevos mercados de referencia, más allá de EE UU y la UE.

Javier Albarracín

La victoria mayoritaria del Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) en 2002 fue la materialización política de unos cambios sociales y económicos de calado en marcha desde hacía unos años en Turquía. El gobierno del AKP inicia una creciente diversificación de la presencia turca en otras zonas de influencia más allá de Europa y Estados Unidos. En este sentido, Recep Tayyip Erdogan desarrolla políticas activas para favorecer la influencia política y, sobre todo, económica en países clave para Turquía. El resultado es que mientras que en 2002 Turquía exportaba por un valor superior a 1.000 millones de dólares a ocho países, en 2007 exporta por un valor superior a esa cantidad a 24 países. Antes, el gobierno turco presentaba sus proyectos de privatización en ciudades como Londres, Nueva York o Francfort.

En la actualidad lo hace también en Kuwait, Emiratos Árabes Unidos (EAU) o Qatar. Las reformas económicas se pusieron en marcha en los años ochenta, pero con la llegada del AKP, se han intensificado e implementado de forma adecuada. Estas reformas han favorecido la aparición de una clase económica activa y emergente en el interior del país, con una sensibilidad islámica más marcada que la de las élites económicas de las grandes ciudades. Es el llamado “calvinismo islámico”, como consecuencia de la idea de realizarse como buen musulmán a través del trabajo bien hecho, de generar riqueza y de proporcionar bienestar a los allegados. Esta clase empresarial de Anatolia, concentrada mayoritariamente en sectores industriales como la automoción, el sector del mueble o el agroalimentario opta, por proximidad tanto geográfica como de mentalidad y sensibilidad, por expandirse a los mercados más cercanos de Oriente Próximo.

Así, Siria, Irán, Irak, Egipto y, de forma creciente el Golfo, se convierten en sus mercados de referencia. El hecho de que algunos de los principales líderes políticos del AKP tengan una cierta sensibilidad religiosa afín y contactos personales con líderes políticos y económicos de esta zona, unido a las grandes oportunidades económicas que ofrecen estas economías emergentes como la iraní, la egipcia o las del Golfo hacen más intenso este proceso. Por ejemplo, el actual presidente turco, Abdulah Gül, trabajó varios años en la sede del Banco Islámico de Desarrollo en Arabia Saudí. Este proceso se produce en paralelo a la implementación de unas reformas económicas y políticas que han permitido en los últimos años un crecimiento histórico del PIB. Entre 2002 y 2008 Turquía ha crecido a un ritmo anual de entre el 5% y el 9%, alcanzando un crecimiento agregado en este periodo de los más elevados del mundo, en torno al 46%.

En 2007 Turquía recibió la cifra récord de 22.000 millones de euros en inversión extranjera directa (IED). El crecimiento y el atractivo internacional de la economía turca han facilitado el desarrollo exponencial de nuevos sectores económicos de gran valor añadido, dando un salto cualitativo en la cantidad y en el tipo de multinacionales turcas con intereses en el exterior. A nivel internacional, Turquía ha desarrollado una política de acuerdos muy prolífica, especialmente con economías emergentes de su entorno. Así, firmó un acuerdo de libre comercio con Marruecos en 2004, con Siria en 2007 y, en la actualidad, negocia otro con el Consejo de Cooperación del Golfo (CCG). En Oriente Próximo, Turquía tiene uno de sus acuerdos económicos más fructíferos con Israel, en vigor desde 1997.

El gobierno turco, en la búsqueda de una mayor internacionalización económica, ha desarrollado recientemente un tipo de acuerdos innovador dirigido a las economías de Oriente Próximo. En este tipo de acuerdos de carácter inversor industrial ha desempeñado un papel determinante el sector privado a través de la Asociación de Cámaras de Comercio y Mercados de Valores de Turquía (TOBB). Así, Gül firmó en enero de 2008 un acuerdo con Egipto por el que se ponía en marcha una zona industrial turca en 6th of October City, con la que se espera atraer inversiones productivas turcas de sectores como el mueble, textil y agroalimentario. La otra gran apuesta de cooperación industrial en la región son los polígonos industriales gestionados por TOBB. Hasta la fecha, Turquía ha propuesto dos proyectos: uno en Eretz, Gaza, en cooperación con los gobiernos de Israel y la Autoridad Nacional Palestina en 2006 y otro en Basora, Irak, en 2007.

El primero estaba muy avanzado en cuanto a la negociación del terreno, una zona fronteriza abandonada tras la retirada israelí, y debía crear miles de puestos de trabajo para palestinos con inversiones industriales turcas con acceso en condiciones ventajosas al mercado israelí, palestino y turco. No obstante, este proyecto ha quedado totalmente paralizado tras la guerra de Gaza de diciembre de 2008 y enero de 2009. El polígono de Basora se encuentra en proceso de negociación con el gobierno de Bagdad, pero parece avanzar a buen ritmo.

Diversificación de las inversiones en el exterior

A nivel nacional, se ha producido una creciente especialización en sectores de valor añadido como las telecomunicaciones, logística, electrónica o ingeniería. Además han proliferado las multinacionales turcas, que han diversificado su expansión exterior. Esto ha llevado a que los bienes y servicios turcos se encuentren de forma creciente en mercados hasta la fecha no tradicionales. Algunos ejemplos significativos son la multinacional de servicios aeroportuarios Tepe Akfen (TAV) que gestiona, además de los principales aeropuertos de Turquía, los aeropuertos internacionales de Monastir Habib Burguiba en Túnez, el de Tbilisi, en Georgia; ha construido las nuevas terminales internacionales del Cairo en Egipto, Doha en Qatar, y Trípoli, Libia. El grupo de empresas de TAV también ha participado en la construcción del hangar para los A-380 del aeropuerto de Dubai. Las marcas turcas de electrodomésticos y televisores Beko, Vestel o Arçelik están presentes en Marruecos, Túnez, Egipto, Irán o el Golfo.

La empresa de muebles Istikbal ha abierto tiendas en Marruecos, Egipto e Irán. Las empresas constructoras turcas son de las más prestigiosas y con mayor presencia en la zona. Realizan proyectos tan dispares y estratégicos como presas en Jordania, el Aeropuerto Internacional y la Universidad del Kurdistán iraquí (entidad con la que Turquía tiene un intercambio comercial de 3.000 millones de dólares, siendo su principal socio comercial y a la que suministra el 10% de la electricidad que consume), la construcción de una red de carreteras en Qatar por valor de más de 200 millones de dólares o la construcción de 20 hoteles en Irán en los próximos tres años, entre muchos otros proyectos en la zona. Por su parte, la empresa estatal de ferrocarriles, TCDD, firmó un acuerdo con el gobierno de Siria en diciembre de 2008 para establecer en Alepo, una joint venture para la construcción y mantenimiento de vagones y locomotoras de tren.

La principal empresa privada de telefonía móvil, Türkcell, pretende crear un call center en árabe en el sur del país para atender a empresas de los países árabes. Las autoridades turcas, por otra parte, están realizando un gran esfuerzo para convertir Estambul en un centro financiero regional, tanto de la banca capitalista como de la islámica. En este sentido, el gobierno y la Agencia de Desarrollo de Estambul desarrollan instrumentos para captar fondos del Golfo, incluyendo incentivos para los fondos acordes con la Sharia. Así, varias entidades financieras de los países del Golfo ya han invertido en Turquía, ya sea mediante la adquisición de entidades turcas o mediante su establecimiento directo. Las principales operaciones han sido lideradas por el banco saudí National Commercial Bank con la compra en 2007 del 60% de banco Turkiye Finans y por el National Bank of Kuwait con la compra en 2008 del 40% de Turkish Bank.

Relaciones comerciales

Las relaciones comerciales de Turquía con los países de Oriente Próximo se encuentran en un momento de intensificación y con gran potencial de crecimiento, como lo demuestra el hecho que en agosto de 2008 los EAU fueran el primer mercado de las exportaciones por delante de Alemania por primera vez en la historia. Entre los 10 primeros destinos se encontraban también Arabia Saudí e Irak. En consonancia con este creciente volumen de comercio, Turquía desarrolla sus conexiones logísticas con estos mercados así como las infraestructuras necesarias para ser puente real del comercio entre el Golfo y Oriente Próximo con Europa. Así, por ejemplo, existen conexiones fluidas de pasajeros y mercancías por vía férrea entre Turquía y Siria, Turquía e Irán y entre estos dos países vía Turquía.

Existen, además, planes para restablecer, en cuanto la situación sociopolítica lo permita, la conexión entre Turquía e Irak. El objetivo último de esta conexión sería enlazar por vía férrea los países del Golfo con Europa, posibilidad que el monarca de Bahrein está liderando en el CCG y que en septiembre de 2008 mandó analizar a un grupo de expertos. Un muestra de este creciente papel de Estambul, y de Turquía en general, es la decisión de multinacionales como DHL o Kuehne & Nagel, líder mundiales en soluciones logísticas, de establecer en la capital su sede regional para sus servicios en Oriente Próximo y Asia central. Un proyecto emblemático es el ambicioso corredor de infraestructuras en estudio desde 2007 entre Turquía e Israel. Éste consiste en la construcción de un corredor de cinco tuberías submarinas entre el puerto de Ceyhan y la bahía de Haifa, con una distancia de 460 kilómetros. Estas tuberías deberían transportar de Turquía a Israel petróleo, gas natural, electricidad, agua y comunicaciones.

Los países del Golfo apuestan por Turquía

Como consecuencia del potencial económico de Turquía, los resultados obtenidos gracias a las reformas de los últimos años, el tamaño de su mercado interno, la mano de obra abundante y cualificada, su capacidad real de ser puente a terceros mercados y la receptividad hacia la sensibilidad más islámica de la forma de hacer negocios en los países de Oriente Próximo, Turquía se ha convertido en un destino preferente de la inversión del Golfo. Esta tendencia novedosa desempeña un papel clave en el desarrollo de ciertos sectores de gran valor añadido. En los últimos cinco años, la presencia de inversiones del Golfo ha sido exponencial: sólo en la primera mitad de 2008 aumentó un 504% respecto al mismo periodo del año anterior, pasando a ser de 1.600 millones de dólares. La empresa saudí Oger Telecom adquirió el 55% de la empresa pública Türk Telekom en 2005 por más de 6.500 millones de dólares. Oger ha invertido 1.300 millones de euros en Türk Telecom en 2008 para potenciar su presencia en el mercado turco.

Una de las principales inmobiliarias del mundo, la dubaití Emaar, ha establecido una empresa en Turquía con el objetivo de realizar proyectos emblemáticos. Construirá los dos edificios de oficinas más altos de Europa, las Dubaï Towers Istambul. Esta empresa ha adquirido además terrenos muy codiciados en la ciudad para construir residencias de lujo. Algunas compañías del Golfo están detrás del crecimiento espectacular de las grandes superficies en Turquía: Kuwait Investment Authority (KIA) compró en 2007 el 50% del Cevahir Shopping Centre por 750 millones de dólares. El Hotel Ciragan Palace de Estambul, símbolo del país, ha sido adquirido por la Abu Dhabi Investment Authority, de los EAU. Dubaï Port World (DP World), una de las principales gestoras portuarias del mundo, ha invertido 275 millones de dólares en una nueva terminal de contenedores en Yarimca, en la zona asiática del mar de Mármara.

Cabe destacar en esta línea, la creación en 2008 de un fondo de inversión compuesto por tres instituciones financieras del Golfo, Gulf Finance House e Ithmaar Bank, ambas de Bahrein, y la Abu Dhabi Investment House, de los EAU. Este fondo, llamado AgriCap, está dotado de 6.000 millones de dólares y tiene como objetivo participar en grandes megaproyectos del sector agrícola turco. Espera invertir 3.000 millones en 2009. En esta misma línea, a mediados de 2008, el gobierno de Arabia Saudí presentó un proyecto de plantaciones en 10.000 hectáreas en varios países, entre otros Turquía, para garantizar el abastecimiento de productos alimenticios básicos a su país.

En un contexto económico de crisis mundial como el actual y de recesión de las principales economías desarrolladas, siendo para Turquía especialmente problemático el caso de las economías europeas, el ministro de Comercio Exterior, Kürsad Tüzmen, ha declarado que el país debe esforzarse por establecer mejores y más intensas relaciones económicas con Oriente Próximo. En este sentido, el gobierno está adoptando medidas innovadoras y decididas para potenciar esta diversificación y la consolidación de la presencia económica turca en Oriente Próximo y de Oriente Próximo en la economía turca. La economía puede estar marcando una línea a seguir por la política: divesificar los socios, sin necesidad de que sean alternativos al objetivo último de la política exterior e interior turca, el ingreso en la Unión Europea.