Políticas sociales tras la ‘Primavera Árabe’

Los pasados 27 y 28 de junio se celebró el Barcelona Euromed Forum, un encuentro anual organizado por el Instituto Europeo del Mediterráneo en el que, bajo el título “Inclusión social tras la Primavera Árabe: de la política a la formulación de políticas públicas”, los participantes abordaron las reformas sociales y del mercado laboral que deben impulsarse en la región mediterránea. Los gobiernos deben hacer frente a enormes retos económicos y sociales.

La situación varía de un país a otro, pero todos coinciden en la urgencia de introducir reformas macroeconómicas. Gobiernos e instituciones financieras internacionales intentan consensuar las condiciones de unas ayudas financieras que garanticen la estabilidad económica y sienten las bases de un crecimiento inclusivo y sostenible. No obstante, la prioridad de la agenda política es más la estabilidad económica que la promoción de las reformas. Por ello, será esencial mantener la visión a medio y largo plazo.

La presión por parte de los diversos actores sociales crece, al igual que las demandas de más oportunidades laborales, mejores condiciones de vida y acceso universal a servicios sociales de calidad. Es la respuesta a una brecha ingente en cuanto a ingresos, a una mayor concienciación sobre la injusticia social y a la práctica extendida de la corrupción, tras décadas de crecimiento no inclusivo y falta de libertades. A esto se añade el aumento del desempleo y la ralentización del crecimiento a raíz de la incertidumbre política. Así, además de los cambios constitucionales, los gobiernos deben conjugar las profundas transformaciones sociales en curso con las insistentes demandas de transparencia en la gestión pública y la reforma del estado del bienestar. Por ello, es el momento de entablar un diálogo sobre la protección social, la reforma del mercado laboral y las políticas necesarias para acabar con la corrupción y promover la transparencia.

Modernizar los sistemas económicos

La región del Mediterráneo vive tiempos difíciles: el complejo contexto económico internacional pesa sobre las incertidumbres políticas nacionales y regionales. Los países árabes requieren una modernización de sus sistemas económicos para garantizar el acceso al empleo y crecimiento a las generaciones venideras. En este sentido, las políticas destinadas a erradicar la pobreza y fomentar la cohesión social pueden lograr mayor estabilidad política e independencia económica, teniendo en cuenta que los dos pilares esenciales para superar la crisis son un capital humano competente y un bajo riesgo político.

No obstante, el potencial económico de la región sigue estancado a causa de una gestión política inadecuada y de la desvinculación de las clases dirigentes de los problemas reales de sus sociedades. Asimismo, las desigualdades territoriales deberían abordarse dentro de la lógica de un desarrollo territorial equilibrado y de una gestión sostenible de los recursos. Otro de los aspectos analizados fue el papel de los sindicatos que deben recuperar la confianza pública tras años de sumisión al control gubernamental. Por otra parte está la cuestión estructural: un exceso de nuevas asociaciones y sindicatos, más o menos independientes, puede resultar en falta de representatividad y capacidad, y en algunos casos siguen siendo amenazados.

Hasta el momento, no se ha logrado construir un diálogo imprescindible entre sindicatos, empresarios, asociaciones, Estado y organizaciones de la sociedad civil. Para superar esta situación, las organizaciones laborales deberían entablar puentes y partenariados no solo con los actores sociales implicados en el proceso de transición, sino también con sus contrapartes europeas e internacionales. Los sindicatos quedarán desfasados si no son capaces de cambiar su discurso para llegar a mayores segmentos de la población, especialmente mujeres, jóvenes y desempleados. El desempleo juvenil es uno de los principales retos a afrontar, además del déficit estructural del sistema económico fruto de años de políticas ineficientes y sistemas de gobernanza precarios. La creación de empleo pasa por otorgar a la educación un papel central. Mejorar las competencias es imprescindible para trabajadores y empresarios para que la economía sea más competitiva. Además, la falta de meritocracia limita el desarrollo, por lo que deben aplicarse leyes sobre transparencia, integridad e igualdad de oportunidades.

Por ello es necesario aplicar políticas anticorrupción y de buena gobernanza para crear una nueva cultura de la transparencia y reforzar la responsabilidad y rendición de cuentas, en el marco de una redefinición de la relación entre Estado y ciudadanos. Los asistentes al Barcelona Euromed Forum señalaron además que la participación de la ciudadanía en la toma de decisiones proporciona resultados positivos, y destacaron el papel constructivo de las clases medias y los beneficios del diálogo social para lograr políticas más inclusivas que resultan más efectivas para afrontar las demandas reales de la población.

Inclusión social no significa únicamente que el Estado provea de los servicios que requiere la ciudadanía, sino que implica que la sociedad civil exprese sus demandas al Estado y colabore en el diseño de políticas. En este contexto, tener en cuenta la inclusión de las mujeres en la vida política será un elemento esencial del proceso democrático. La Primavera Árabe ha supuesto para los actores euromediterráneos un nuevo estímulo para encarar las reformas. En una perspectiva más amplia, la integración económica regional debe estar muy presente para mejorar las sinergias entre las iniciativas regionales. Las reformas estructurales profundas, en lo económico y en lo social, son clave para el desarrollo de toda la región y una obligación frente a las generaciones venideras.