Nueva gobernanza y crecimiento económico

Las recetas necesarias para los países en transición son, entre otras, profesionalizar la administración pública, impulsar el mercado laboral y el sector privado.

ENTREVISTA con Torbjörn Becker e Ibrahim Saif por Paula Cusí

Garantizar un crecimiento inclusivo y socialmente sostenible, profesionalizar instituciones y administraciones públicas, impulsar el mercado laboral, fomentar la buena gobernanza, promover el papel del sector privado… Estas son algunas de las recetas que se escucharon en el foro internacional “¿Qué gobernanza económica para las transiciones árabes?”, celebrado en diciembre de 2011 en Barcelona. AFKAR/IDEAS habló sobre ello con dos de sus participantes, Torbjörn Becker, director del Stockholm Institute of Transition Economics (SITE) y especialista en las transiciones de los países de Europa del Este, e Ibrahim Saif, investigador del Carnegie Middle East Center (Líbano). Mientras Saif apunta que el nuevo contrato social surgido entre Estado y ciudadanos puede tener posibles repercusiones en la cooperación económica exterior, Becker recomienda neutralidad a la Unión Europea (UE) y a las instituciones financieras internacionales para apoyar los procesos de reformas. Ambos coinciden en que la lentitud inherente a estos procesos conlleva un alto riesgo de decepcionar a la población.

AFKAR/IDEAS: ¿Cuáles son en su opinión las principales lecciones de las transiciones económicas de Europa central y del Este que pueden ser útiles para los países mediterráneos?

TORBJÖRN BECKER: Creo que lo más importante es ser consciente de que la transformación política y económica es un proceso que toma mucho tiempo, tanto si ha sido accionada por una “terapia de choque”, como se denominó en el caso de las antiguas repúblicas soviéticas, o a partir de revoluciones como la Primavera Árabe. Por tanto, debemos ser pacientes y realistas desde el inicio. Es importante seguir avanzando en la dirección correcta y tener en cuenta que no se pueden cumplir demasiadas promesas a corto plazo. Si se alimentan y difunden expectativas entre la población de estos países que no son realistas, los gobiernos y la comunidad de donantes van a tener graves problemas.

A/I: ¿Cuál debe o puede ser el papel de la UE en este proceso?

T.B.: En el caso de los países poscomunistas, la UE fue un apoyo exterior natural y positivo para las reformas. La aspiración de estos países a integrar la UE aseguró muchas de las reformas necesarias, las cuales se basaron en el proceso de integración. En el norte de África, la situación es diferente ya que no se les puede prometer una entrada en la UE a corto plazo. Sin embargo, se pueden establecer negociaciones sobre los acuerdos de libre comercio y otros instrumentos que faciliten el proceso de transición interna. La UE debe ser complementada por las organizaciones internacionales, la sociedad civil, las ONG y otros actores que sean parte del diálogo nacional.

A/I:Y, sin embargo, algunos de los expertos presentes en esta conferencia han opinado que la UE debería quedarse fuera del proceso…

T.B.: La UE puede desempeñar un papel positivo y erigirse en modelo pero no puede ser visto como un nuevo líder autocrático intentando dictar a los gobiernos las políticas, prioridades y reformas. Eso sería un enorme error. Pero al menos tenemos que estar presentes, librar asistencia técnica en algunos casos, financiación o libre comercio en otros.

A/I: ¿Y cuál debería ser el papel de las instituciones financieras internacionales (IFI)?

T.B.: Estas instituciones deben ser vistas en la región como un socio exterior y neutral. Pero tampoco pueden ir allí con una batería de condiciones y programas diferentes a otros países. No podemos esperar que den un trato más favorable o distinto al norte de África que el que brindan a Asia, América o al resto de África… Esto pondría en entredicho su neutralidad y no sería correcto hacia los países que tienen tratos con estas organizaciones. Con todo, pienso que los países árabes esperan que las IFI sean también parte del proceso de transformación.

IBRAHIM SAIF: En lugar de hablar de gobernanza en general y de condicionalidad, las IFI podrían promover proyectos e iniciativas concretos, como por ejemplo la transparencia del gasto público, el refuerzo de las comisiones anticorrupción que ya se han establecido, o la participación ciudadana en las instituciones. A través de estas iniciativas concretas se refuerzan las instituciones y se trabaja para la estabilidad de estos países. Los nuevos gobiernos son más receptivos a este tipo de ayudas.

A/I: ¿Cuáles son las reformas institucionales y políticas más urgentes para poner en marcha la transformación socioeconómica en los países árabes en transición?

I.S.: Puesto que estamos hablando de un nuevo equilibrio emergente en esos países, lo más importante en esta etapa es capacitar y fortalecer las organizaciones de la sociedad civil como las ONG, los sindicatos, las asociaciones profesionales y de consumidores, etcétera. Estas organizaciones deben estar mejor representadas en las instituciones estatales, deben poder trabajar juntas y defender los derechos de sus miembros. Esto permitirá a las instituciones elegidas democráticamente ser más representativas y competitivas, capaces de responder a las demandas sociales. Y es algo que no cuesta mucho dinero al gobierno.

A/I: Los anuncios de los nuevos gobiernos se han centrado más en las reformas políticas que en las económicas. ¿Qué podemos esperar en términos de reformas socioeconómicas de estos gobiernos?

I.S..: La mayoría de los gobiernos recientemente elegidos (Túnez, Egipto, Marruecos), e incluso los países que todavía están contemplando lo que deben hacer, como Jordania o Yemen, se están dando cuenta que el viejo enfoque de crecimiento económico ya no funciona y empiezan a prestar atención a los problemas de desempleo, pobreza, salud, calidad de la educación o participación ciudadana, entre otros. ¿Se va a traducir esto en planes de acción reales? De momento no lo estamos viendo. Pero ahora, el ciclo del miedo se ha quebrado en estas sociedades, y el pueblo tiene más demandas a las que los gobiernos no tienen más remedio que responder. Pero esto puede llevar tiempo.

A/I:¿Cuál cree que será la estrategia de los nuevos gobiernos en términos de cooperación económica internacional? ¿Podrían, por ejemplo, Egipto y Túnez cuestionar el proceso de liberalización con la UE?

I.S.: Es cierto que en los países del sur del Mediterráneo podría abrirse un debate sobre si se deben revisar parcialmente los acuerdos económicos con la UE. A veces estos acuerdos, aprobados por los antiguos regímenes, son ilegítimos y desequilibrados porque cuando se firmaron no reflejaban el interés del país en general, sino que protegían los intereses de algunos empresarios influyentes. Sin embargo, la mayoría de estos países, entre ellos Túnez y Egipto, forman parte de la Organización Mundial del Comercio, por lo que mantendrán sus relaciones económicas con el resto del mundo. Podríamos asistir a una nueva dinámica de cooperación económica con la UE, basada en intereses mutuos en vez de relaciones de dependencia, dando lugar a acuerdos más equilibrados (incluyendo los capítulos de agricultura y servicios). Pero no creo que estos gobiernos vayan a dar marcha atrás en las relaciones económicas con Europa. Incluso los islamistas que han ganado las elecciones están dispuestos a respetar esto.