Negociaciones Israel-Palestina

“Los palestinos no pueden aceptar menos que el fin del bloqueo, la reconstrucción de la Franja y la articulación de alguna conexión territorial entre esta y Cisjordania. Por su parte, Israel quiere mantener el statu quo”.

ENTREVISTA con Mahdi Abdel Hadi por Julio de la Guardia

Mahdi Abdel Hadi es el fundador y director de la Sociedad Palestina para el Estudio de los Asuntos Internacionales (PASSIA), y está considerado como uno de los principales intelectuales y analistas políticos palestinos contemporáneos. El doctor Abdel Hadi recibe a AFKAR/IDEAS en la sede de PASSIA en Jerusalén Oriental para explicar las causas y consecuencias inmediatas de la reciente operación “Margen Protector”, que ha dejado un saldo de más de 2.100 muertos palestinos y 73 israelíes, además de 10.000 heridos de diversa consideración, provocado la destrucción total o parcial de varios miles de viviendas en la Franja de Gaza, y generado casi medio millón de desplazados internos, una parte de los cuales sigue siendo alojada de forma interina en escuelas públicas o de la UNRWA y en tiendas de campaña.

AFKAR/IDEAS: ¿Nos podría explicar cuál fue la lógica tras la operación “Margen Protector”?

MAHDI ABDEL HADI: El principal objetivo del gobierno israelí fue mantener el statu quo, es decir, mantener Cisjordania separada de la Franja de Gaza, continuar construyendo colonias en Cisjordania y Jerusalén Oriental, y seguir adelante con el proceso de judaización de Jerusalén. Además, ha aprovechado la coyuntura para aplicar castigos y practicar detenciones masivas en Cisjordania y Jerusalén [según la organización de apoyo a los presos, Adameer, unos 2.000 palestinos han sido detenidos desde el pasado 12 de junio en que tuvo lugar el secuestro y asesinato de los tres jóvenes israelíes –que se convirtió en el precursor de la operación militar– lo que eleva a más de 7.000 el número de presos palestinos recluidos en cárceles israelíes], entre ellas a unos 500 exdetenidos que fueron puestos en libertad como canje por la liberación de Gilad Shalit en octubre de 2011.

A/I: ¿Algún elemento político más que quisiera destacar?

MAH: Por supuesto. Benjamin Netanyahu quiso aprovechar la oportunidad que le brindó la crisis del secuestro y asesinato de los tres jóvenes para sabotear el acuerdo de reconciliación nacional palestino y el gobierno tecnocrático que fue investido el 2 de junio con la intención de gestionar interinamente la Autoridad Nacional Palestina hasta la celebración de elecciones presidenciales y legislativas a finales de 2014. A pesar de que este nuevo ejecutivo había cumplido nominalmente con las tres condiciones impuestas por el Cuarteto (reconocimiento de Israel, renuncia a la violencia, aceptación de todos los acuerdos previamente suscritos entre Israel y la OLP) y había sido reconocido por la comunidad internacional, este era un escenario que no le interesaba a Netanyahu.

A/I: ¿Y desde el punto de vista militar?

MAH: Da la impresión de que, alarmados porque las capacidades ofensivas de Hamás pudieran alcanzar un nivel inaceptable desde su punto de vista –tanto por la construcción de túneles transfronterizos que penetraban en su territorio, como por la ampliación de sus arsenales de cohetes–, decidieron poner en práctica una operación preventiva contra ellos. A fin de cuentas tienen miedo de la posible propagación del islam político por la región, y también de que Hamás pudiera terminar desbancando a Mahmud Abbas.

A/I: ¿Cuál fue la posición de Hamás al respecto?

MAH: La agenda de Hamás ha consistido en acabar con el bloqueo. Una vez que constataron que Abbas era incapaz de proporcionar resultados, llegaron a la conclusión de que había que enfrentarse a Israel. Para ello partieron de la premisa de que Israel era como un gran elefante estúpido, al que no pueden matar, pero al que pueden hacer la vida imposible dentro del circo. La guerra ha sido una misión suicida, por la que han pagado un precio muy alto, que tenía como objetivo el levantamiento del bloqueo, la apertura de los pasos fronterizos –especialmente el de Rafah–, el pago de los salarios de sus 40.000 funcionarios, la celebración de elecciones, así como la búsqueda de legitimidad y de reconocimiento internacional.

A/I: ¿Y el papel desempeñado por Egipto?

Egipto no va a aceptar a Hamás como interlocutor válido, sino que se va a adherir a Israel

MAH: Egipto no va a aceptar a Hamás como un interlocutor válido ni va a reconocer la identidad e idiosincrasia propias de la Franja de Gaza, sino que se va a adherir a la iniciativa que proponga Israel. Además, para el nuevo presidente, Abdel Fatah al Sisi, esta guerra le ha permitido cerrar el capítulo de la presidencia de Mohamed Morsi. El nuevo régimen de Al Sisi mira a Hamás como si fuera la rama local de los Hermanos Musulmanes, a los cuales continúa persiguiendo policial, judicial y legalmente en Egipto. Indirectamente les está demandando que eliminen el párrafo de su Carta Fundacional en el que se definen como “rama palestina de los Hermanos Musulmanes”, de una forma similar a como Israel demandó a finales de la década de los noventa a la OLP que suprimiera de la suya la mención a “la destrucción de Israel”, algo que en aquel momento del Proceso de Oslo, Yaser Arafat logró bajo el patronazgo de Bill Clinton. Egipto pretende transformar su particular “guerra contra el terrorismo” [eslogan utilizado a partir de agosto de 2013 para legitimar el desalojo forzoso de las acampadas islamistas en las plazas de Rabaa y Nahda, y la subsiguiente campaña de acoso contra los Hermanos Musulmanes] en una fórmula para frenar a Hamás en su propio territorio.

A/I: ¿Cuáles cree que han sido las consecuencias inmediatas de la guerra?

MAH: A pesar del altísimo coste que he mencionado antes, creo que esta guerra ha vuelto a hacer emanar un auténtico orgullo nacional por parte de los palestinos, que ha hecho que la calle le pidiera a Abbas que apoyara las demandas y reivindicaciones presentadas por Hamás. Así, éste se vio obligado a enviar al Cairo a una delegación integrada por cinco representantes de Hamás, dos de Yihad Islámica, uno del Frente Popular, uno del Frente Democrático, otro del Partido del Pueblo, por solo dos de Al Fatah (Azzam Al Ahmed y Mayed Farrah) para llevar a cabo unas negociaciones basadas en las reivindicaciones de Hamás (levantamiento del bloqueo comercial, apertura de los pasos fronterizos, ampliación de la zona de pesca, liberación de los presos rearrestados incluidos en el canje por Gilad Shalit, construcción de un puerto y reconstrucción del aeropuerto).

A/I¿Qué opinión le merecen estas negociaciones?

MAH: La verdad es que se presentan como unas negociaciones bastante complicadas y en las que será realmente difícil encontrar puntos de acuerdo. Los palestinos no pueden aceptar menos que el levantamiento del bloqueo –que desde 2007 está destruyendo sistemáticamente la economía de la Franja de Gaza–, la reconstrucción de la Franja y la articulación de algún tipo de conexión territorial entre ésta y Cisjordania, que permita el tránsito entre ambos territorios.

A/I: ¿Y los israelíes?

MAH: Tal como le he dicho al principio, la filosofía que subyace bajo la posición israelí ante estas negociaciones consiste en mantener el statu quo. Que es exactamente la misma que imperaba en 1948 cuando Abba Eban le dijo a David ben Gurión que había que acudir a la Cumbre de Rodas [en la que se negociaron las condiciones del armisticio entre Israel y los países vecinos con los que libró su guerra de la Independencia o primera guerra árabe-israelí entre mayo de 1948 y julio de 1949] para perseguir dos objetivos: el primero, eliminar políticamente al Conde Folke Bernardotte [mediador principal de las Naciones Unidas que pocos meses después sería asesinado por la organización paramilitar clandestina Lehi en la que militaba el que luego sería primer ministro de Israel, Isaac Shamir], y el segundo impedir por cualquier medio la internacionalización de Jerusalén y el derecho al retorno de los refugiados palestinos.

A/I: ¿Entonces no cree que las negociaciones vayan a dar fruto?

MAH: Mire, yo no tengo la sensación de que el gobierno israelí esté negociando de buena fe, sino que lo que quiere es ganar tiempo, lograr otra tregua que le permita que nada cambie de verdad, para lo que va a inundar la Franja de Gaza con ayuda humanitaria. Esta instrumentalización de la ayuda humanitaria le permitirá quedar bien ante la comunidad internacional, a la vez que mantener el statu quo.

A/I Da la impresión de que desconfía de las intenciones de Netanyahu…

Israel instrumentaliza la ayuda humanitaria para quedar bien y mantener el statu quo

MAH: Durante esta guerra, en Israel se ha implantado una cierta cultura del miedo. Los israelíes han visto como los cohetes llegaban hasta Tel Aviv, Jerusalén, incluso hasta Netanya. El aeropuerto internacional de Ben Gurión ha cerrado temporalmente el espacio aéreo y varias compañías suspendieron sus vuelos, algo que no podemos minusvalorar. Así que Netanyahu puso en marcha una campaña aérea, una operación terrestre y una reocupación parcial de la Franja de Gaza, pero se limitó a hacer un mínimo de las tres simultáneamente, sin ser capaz de doblegar a Hamás. Al final lo que hizo fue establecer objetivos limitados frente a su opinión pública –diciendo primero que el objetivo de la operación eran los túneles, luego que eran los líderes de Hamás, y finalmente que eran los centros de mando y control supuestamente escondidos dentro de grandes edificios de apartamentos– para así poder salvar la cara ante sus socios de coalición y ante la opinión pública.

A/I: ¿Y qué le parece el papel jugado por Mahmud Abbas?

MAH: En realidad Abbas fue llamado por Egipto para que actuara a modo de intermediario con el objetivo de lograr un alto el fuego lo antes posible, para lo que luego articuló la delegación conjunta que representó a los palestinos en las negociaciones indirectas del Cairo. No obstante, maniobró por su cuenta, lo que provocó el enfado de Hamás al no ser consultado. El actor que ha jugado un papel entre bastidores para intentar que Abbas concertara posiciones con Hamás a la hora de negociar en El Cairo ha sido Qatar (donde, desde que comenzó la guerra civil en Siria, reside el jefe de la Oficina Política de Hamás en el exilio, Jaled Meshal, con el que Abbás se reunió bajo los auspicios del emir de Qatar], que además busca el empoderamiento de Hamás, al que apoya política y económicamente. Por su parte, Hamás ha puesto todos sus huevos en la cesta de Qatar y espera que éste logre recabar el apoyo de otros países como Arabia Saudí, Kuwait y Emiratos Árabes Unidos.

A/I: ¿Qué opina del papel de la comunidad internacional?

MAH: Creo que el papel más constructivo ha sido el desempeñado por Alemania, Francia y Reino Unido, que han sido los promotores de una resolución por parte del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y también han sido el motor de acción dentro de la Unión Europea [que a iniciativa de estos tres Estados miembros ha mostrado su predisposición para reactivar la misión de monitorización fronteriza EUBAM Rafah y para ampliar las competencias de ésta al resto de pasos fronterizos –Kerem Shalom, Erez, Karni– así como para participar en las tareas de reconstrucción del aeropuerto y construcción de un puerto en el que se establecería un transbordador que conmutaría con el puerto de Larnaca en Chipre, donde se practicarían los correspondientes controles de identidad a los pasajeros y de seguridad a las mercancías por parte de agentes de policía y funcionarios de aduanas europeos]. En cambio, en el caso de Estados Unidos veo que hay un apoyo verbal, pero que está desbordado por otros conflictos abiertos en Oriente Medio, como son Siria, Irak y Yemen.

A/I: ¿Y el resto de países y organizaciones internacionales?

La comunidad internacional no tiene ninguna estrategia, actua de forma reactiva

MAH: En mi opinión no hay ninguna estrategia por parte de la comunidad internacional, que está actuando de forma totalmente reactiva. Está reaccionando ante el devenir de los acontecimientos sin ningún tipo de visión, a lo que contribuye la actual coyuntura de debilidad que muestra Estados Unidos. También las Naciones Unidas se muestran impotentes, la Liga Árabe, la Organización de la Conferencia Islámica…todas ellas están cayendo en una dejación de funciones que puede permitir que aquellos que quieren sabotear el proceso de negociación y acuerdo en El Cairo lo tengan muy fácil, dado que desde mi punto de vista vivimos una situación de falta de liderazgo internacional y de visión estratégica.

A/I: Así las cosas, ¿cómo ve el futuro a corto plazo?

MAH: Creo que la tregua actual se va a mantener y que Abbas va a reafirmar su posición como líder del pueblo palestino [aunque según la última encuesta de opinión llevada a cabo por el prestigioso experto en demoscopia palestino, Jalil Shikaki, si se celebraran elecciones presidenciales, Abbas sería desbancado por el exprimer ministro y dirigente de Hamás en la Franja de Gaza, Ismael Haniyeh] tras aceptar la responsabilidad de desplegar un millar de agentes de la Guardia Presidencial en el paso fronterizo de Rafah y a lo largo de todo el Corredor de Filadelfia [demarcación fronteriza entre la Franja de Gaza y Egipto bajo el que se hallaban cientos de túneles utilizados para el contrabando –mayormente de bienes de consumo y materiales de construcción, aunque también de armas, munición y explosivos– que han sido sistemáticamente destruidos por el ejército egipcio desde que Al Sisi se hizo con el control del país en julio de 2013], además de en los otros pasos fronterizos de Erez, Karni y Kerem Shalom. A partir de ahí, la Autoridad Palestina intentará participar junto a las organizaciones internacionales y agencias de Naciones Unidas en esa distribución masiva de ayuda humanitaria de la que le hablaba. Mientras, Hamás aprovechará el tiempo para curar sus múltiples heridas e intentar acumular la legitimidad suficiente para participar en esta fase transicional en la que entramos ahora. Por su parte, el gobierno israelí intentará mantener el statu quo para así poder seguir adelante con su colonización de Cisjordania y Jerusalén Oriental [territorios en los que el número de colonos supera ya los 550.000 y continúa aumentando cada año]. Además, Netanyahu seguirá tratando a la Franja de Gaza como si fuera territorio enemigo e instrumentalizando la figura de Abbas en su propio beneficio.

A/I: ¿Cree usted que la guerra ha acabado con el acuerdo de reconciliación nacional palestina logrado a finales del mes de abril?

MAH: De momento, el gobierno interino de tecnócratas que dirige el primer ministro, Rami Hamdallah, continúa funcionando, lo cual es una buena señal. Da la impresión de que en su último encuentro celebrado en Doha, bajo los auspicios del emir de Qatar, Abbas y Meshal llegaron a algún tipo de acuerdo de caballeros, aunque está por ver si este fructifica o no, en función de cómo vayan las negociaciones del Cairo y cómo evolucione la situación sobre el terreno. En el plazo inmediato, los principales retos de la reconciliación nacional pasan por lograr consensuar una estrategia negociadora en la mesa de El Cairo que permita apuntalar la actual situación de tregua, en gestionar de forma eficaz la ingente ayuda humanitaria y sentar las bases para la reconstrucción de la Franja de Gaza, y en articular un sistema de pago del salario de los 40.000 funcionarios de Hamás que sea aceptable para la comunidad internacional y para Israel. Todo esto debe ocurrir en un periodo de tiempo comprendido entre los seis meses y un año. A partir de ahí será el momento de acometer las tareas mayores, como la reforma institucional de la Autoridad Palestina, la reconstitución de la OLP, la celebración de elecciones presidenciales y legislativas, y la creación de un Estado independiente, que sea territorialmente contiguo, económicamente viable y coexista en paz y seguridad con sus vecinos.