Llamamiento al renacimiento árabe

A pesar de los avances en el desarrollo humano, persisten retos crónicos: alcanzar el desarrollo sostenible es el objetivo final de la construcción de la sociedad del conocimiento.

Ghaith H. Fariz

Publicado a finales de 2009, el Informe sobre el conocimiento en los países árabes (2009): Hacia una intercomunicación productiva para el conocimiento, provocó un amplio y profundo debate entre intelectuales y personas implicadas en la región árabe sobre el mejor enfoque para lograr un compromiso claro en la construcción de “una economía y una sociedad del conocimiento” con el fin de alcanzar el desarrollo humano sostenible. Con más de un centenar de intelectuales y expertos de diferentes países árabes implicados en su redacción, el Informe 2009 es un llamamiento sincero desde dentro de la región árabe para una reforma y un renacimiento basado en el conocimiento.

La serie de informes sobre el conocimiento en los países árabes, iniciada por éste y patrocinada conjuntamente por el Programa de Desarrollo de las Naciones Unidas (PNUD) y la Fundación Mohamed Bin Rashid Al Maktoum, pretende recopilar los estudios científicos y prácticos y numerosas investigaciones sobre el conocimiento en la región árabe, con el objetivo de establecer las orientaciones necesarias para instaurar la deseada sociedad del conocimiento en la región.

El conocimiento: el punto de entrada hacia la reforma y el desarrollo de la región árabe

El Informe sobre el conocimiento en los países árabes (2009) afirma que el conocimiento es un derecho humano y un camino que lleva a la minimización de muchas de las dificultades u obstáculos a los que se enfrenta la humanidad. Es una necesidad para el desarrollo. El Informe destaca dos hechos centrales y mutuamente dependientes: por un lado, la triple relación entre conocimiento-desarrollo-libertad y, por otro, el estrecho vínculo entre las exigencias del desarrollo y la construcción de una sociedad del conocimiento.

Además, el Informe se centra en la relación entre conocimiento y libertad, modernización y todo lo que impulsa la dignidad humana. Se considera al conocimiento y a la actual revolución del conocimiento como posibles puntos de entrada a las reformas en la región árabe. No cabe debate sobre el derecho a la adquisición del conocimiento, y tampoco hay duda sobre el poder del conocimiento y de aquellos que lo detentan. La falta de conocimiento se convierte en un sinónimo de pobreza, debilidad, marginación y, por tanto, de dependencia y sumisión.

Alcanzar el desarrollo sostenible es el objetivo final de la construcción de la sociedad basada en el conocimiento. A pesar de los notables avances en varios frentes del desarrollo humano, persisten ciertos retos crónicos y fundamentales. Alrededor de un tercio de la población adulta del mundo árabe es analfabeta, del cual dos tercios son mujeres. Y casi nueve millones de niños en edad de educación primaria no están escolarizados. Además, aunque ha habido una mejora en la erradicación de la pobreza, en términos absolutos el número de pobres aumenta (18,4% de la población total) y la tasa de parados se ha incrementado en muchos países (alrededor del 30% entre los jóvenes).

Muchas debilidades estructurales perduran y hay también variables que siguen ejerciendo presión en el panorama árabe del conocimiento. La ocupación, las guerras y los conflictos internos no sólo afectan a los pilares principales de la sociedad del conocimiento –educación, tecnología e innovación–, sino que también, a través de la destrucción económica, la interrupción del desarrollo, la supresión de las libertades y las restricciones a la libre circulación, se golpea directamente al corazón de la creación de un entorno adecuado para el establecimiento de una sociedad del conocimiento.

Libertad, pilar central para el conocimiento

Se puede considerar al conjunto de las libertades como un todo integrado, como un conjunto completo e indivisible. La realidad árabe se presenta en contraste a esta consideración, puesto que sólo es posible el ejercicio de algunas de ellas. En la región árabe, la legitimidad de la reforma democrática recibió su más alto reconocimiento oficial en la cumbre de Túnez de 2004. No obstante, y como se afirma en el Informe 2009, los rumores de reforma que circulan en la mayoría de países árabes parecen estar, en muchos casos, suspendidos en el aire sin que nadie quiera convertirlos en realidad.

La libertad de pensamiento, expresión y participación política son los componentes principales de un entorno que pretende contribuir al impulso del conocimiento. Los signos de una leve mejoría en algunos países árabes en lo que se refiere a participación política, reforma democrática y derechos humanos, tiene su contrapartida en un receso sustancial en otros. Se puede observar una leve mejora del nivel de las libertades económicas en ciertos países, especialmente los miembros del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) gracias a las políticas de apertura económica, la captación de inversión extranjera y la modernización de las infraestructuras, además de la puesta en marcha de iniciativas que proporcionan al sector privado un papel más relevante y amplio en el ciclo productivo.

La libertad económica y social está estrechamente ligada con la propiedad intelectual. El concepto abarca a los productos de la mente humana, derechos de explotación de patentes, copyright, marcas registradas y diseños industriales. En este campo existe una fuerte polémica sobre si el conocimiento es un bien público o privado y sobre la relación entre derechos literarios y derechos financieros. Se cuestiona hasta qué punto la sobreprotección podría ir en contra del principio de la competitividad, especialmente en las industrias del conocimiento. El Informe 2009 demuestra que los países árabes tienen poca o ninguna presencia en el debate mundial sobre la propiedad intelectual y en relación con las industrias del conocimiento.

Formar el capital del conocimiento a través de la educación

La educación es fundadora y fundamental para la sociedad del conocimiento. Los países árabes han sido testigos del progreso real en la difusión del conocimiento entre sus ciudadanos, lo que se manifiesta en el aumento de la tasa de escolarización en todos los niveles y formas de educación. Pero los logros cuantitativos ampliamente celebrados, todavía adolecen de grandes lagunas y no se han visto acompañados por una mejora en la calidad de la enseñanza. A pesar de que la región árabe ha gastado en educación el 5% del PIB y el 20% de los presupuestos nacionales en los últimos 40 años, alrededor de un tercio de la población adulta no sabe leer ni escribir (alrededor de 60 millones de adultos analfabetos).

Además, con pocas excepciones, la expectativa femenina de vida escolar sigue por detrás de la masculina, aunque en diferentes niveles, según el país. También se observa una gran discordancia relativa al conjunto del conocimiento adquirido a través de la educación, no sólo entre países sino dentro de cada país, y entre hombres y mujeres, entre mayores y jóvenes. Un conjunto de factores y orientaciones siguen obstaculizando la formación de una masa crítica de capital humano altamente cualificado capaz de inventar, innovar y crear, y cualificado para liderar los procesos del desarrollo continuo que las sociedades árabes requieren. Los sistemas educativos, en todos los niveles, incluída la universidad, no están en sintonía con las exigencias del cambio hacia una economía del conocimiento y han fracasado durante los últimos 30 años del siglo pasado en formar una masa crítica de técnicos capaz de responder a las necesidades del mercado laboral.

Las Tecnologías de la Información y de la Comunicación (TIC): un pilar central

Aunque el número de usuarios de Internet en árabe ha experimentado el mayor crecimiento entre las 10 lenguas más usadas en la red, la tasa de uso de Internet en la mayoría de los países árabes se mantiene por debajo de la media del resto del mundo (21%). A comienzos de 2008, el número de usuarios de Internet en árabe alcanzó los 60 millones. Casi un 17% de la poblacion de los países árabes tiene acceso a Internet, porcentaje inferior a la media internacional (22%). Los países árabes han progresado en el uso de las aplicaciones de las TIC, sobre todo en infraestructuras. No obstante, estos logros siguen siendo limitados en cantidad y calidad y su interpretación es variable de un país a otro.

Las TIC deben desempeñar un papel principal en la producción y reconstrucción del conocimiento en los países árabes. Aunque se ha realizado algún avance, el escenario no es nada alentador. Los países árabes en general, a excepción de los miembros del CCG, están claramente subdesarrollados en el uso de las TIC en su aplicación en servicios educativos, sanitarios, administración, así como en los medios de comunicación y en los negocios. De hecho, las aplicaciones avanzadas en algunas áreas vitales, como salud, apenas existen en bastantes –por no decir la mayoría de– países árabes. Hasta que no se tomen medidas en políticas y legislación tecnológica y no se resuelvan muchos asuntos relacionados con el uso del árabe en la red, la situación de los contenidos en árabe nunca superará el umbral, extremadamente bajo, actual.

La innovación: el eslabón perdido

La mayoría de los estudios sobre innovación sitúan los avances en investigación científica y sobre los centros de investigación como núcleo del proceso de desarrollo y del ciclo de producción. A pesar de los progresos en los últimos años tanto en investigación e innovación, especialmente en términos cuantitativos, los logros en innovación árabe siguen siendo el punto más débil en el panorama actual del conocimiento en toda la región. Las irrisorias cantidades invertidas en investigación y desarrollo por los países árabes han impactado negativamente en la innovación árabe en términos, tanto cualitativos como cuantitativos.

Como se indica en el Informe 2009, los gastos en investigación científica no superan el 0,3% del PIB en la mayoría de países árabes, proviniendo la gran parte de financiación pública (alrededor del 97% de los fondos previstos para investigación científica). Si se compara con otros lugares del mundo, el escenario es claro: la cuota anual por cada ciudadano árabe que se emplea en investigación científica no supera los 10 dólares, frente a Malaisa donde la cuota es de 33 dólares o Irlanda y Finlandia, donde el gasto anual en investigación científica por cabeza alcanza los 575 dólares y los 1.304 dólares respectivamente. El impacto negativo de esta falta de inversión es claro.

Las publicaciones científicas árabes no superan las 500, de las cuales alrededor de un tercio son publicadas por universidades egipcias y centros de investigación, y el resto se distribuye entre Marruecos, Jordania e Irak. Las publicaciones científicas árabes adolecen de problemas fundamentales, como la irregularidad en su publicación y la carencia de crítica objetiva por parte de expertos independientes de los artículos remitidos para su publicación. Además, algunas publicaciones carecen de la credibilidad para fines de promoción académica. Entre los principales retos están la escasa publicación de libros –así como su mala calidad– en proporción al número de lectores árabes y, más importante aún, la baja tasa de lectores reales entre la población árabe. De media, los árabes leen muy poco al año.

Según el Informe 2009, la proporción de libros por ciudadano árabe equivale a un 4% y un 5% de la proporción por ciudadano británico y español. Esta apatía por la lectura está relacionada con la alta tasa de analfabetismo, el bajo poder adquisitivo, la mala calidad de la educación y la falta de planes de desarrollo cultural, facilitando todo ello la proliferación de medios de comunicación comerciales más fáciles, simples y menos costosos cuyos contenidos se convierten en ejes de la cultura predominante.

Abordando este tema a través de la discusión sobre la rentabilidad social y económica de la innovación y equiparándolo con asuntos de mayor importancia, como la fuga de cerebros árabes, el Informe señala que los países necesitan ejercer su liderazgo y acelerar el paso para apoyar la innovación en su sentido más amplio, y en todos los frentes, con el fin de dar una respuesta práctica, competente y seria a los retos de desempleo juvenil, la fuga del capital humano y la desaparición de fuentes de financiación para la importación y el consumo de productos técnicos.

Del diagnóstico a la acción: los próximos pasos

Con el fin de de provocar un amplio debate social sobre este asunto, más que presentar soluciones concretas, el Informe 2009 aporta sugerencias y esbozos de las líneas generales de un plan de acción hacia la construcción de la sociedad del conocimiento a la que aspira. El enfoque propuesto se basa en tres ejes principales que han de ser entendidos en un contexto integrado: se trata de ampliar la esfera de libertades, de la apertura y de la intercomunicación activa con las crecientes necesidades sociales.

En respuesta a las necesidades más importantes en el campo del conocimiento, el enfoque propuesto se articula en torno a tres ejes de acción: creación de entornos favorables, transferencia, apropiación y reproducción del conocimiento y su consiguiente desarrollo total. Es urgente ejercer acciones paralelas en todos estos frentes. El mundo árabe no puede esperar a alcanzar uno de ellos y comenzar, después, a desarrollar acciones sobre otros. Es vital incidir sobre la importancia de la creación de un entorno adecuado. Sin alimentar este entorno y sin instituciones que lo apoyen, las sociedades árabes no pueden cruzar los umbrales de la sociedad del conocimiento, ni despegar en términos de producción intelectual y creación. Esto requiere actuaciones en varios frentes, incluyendo reforma política, institucional, cultural e intelectual, así como la reforma de los medios de comunicación y las TIC.

Las sociedades árabes reclaman las necesarias fuentes de financiación y la ayuda institucional, así como la creación de una visión convincente del papel que hoy en día protagoniza el conocimiento para un desarrollo global. Esta serie de informes está cumpliendo expectativas: mientras el Informe 2009 presentó las bases sólidas para el establecimiento de una sociedad del conocimiento en el mundo árabe, los siguientes deben ahondar en el asunto. Apoyado en la mayoría de los principios del de 2009, que declaraba la falta de una masa crítica de profesionales necesarios para el establecimiento de esa sociedad del conocimiento, y basándose en la conclusión de que las oportunidades de los niños y los jóvenes árabes para articular esta sociedad son las más importantes de todos los estratos de la sociedad, el Informe 2010-2011 trabaja sobre “La Preparación de las Futuras Generaciones para la Sociedad del Conocimiento”.

El retraso histórico árabe en el dominio del conocimiento se podrá superar en primer lugar, cuando exista la ambición de hacerlo y, en segundo, cuando existan tanto el deseo político de proporcionar los recursos necesarios para construir los entornos adecuados como las instituciones capaces de guiar la evolución del conocimiento y de transformar sus ganancias en un desarrollo global humano. Establecer una sociedad del conocimiento y una economía basada en el conocimiento es una trayectoria inevitable para la región si realmente existe el deseo de comprometerse con un desarrollo humano significativo y de recuperar el retraso comparado con el resto del mundo.