La recuperación económica de Túnez

“El Magreb es capaz de invertir en la industria, en el sector petroquímico, médico y también en las energías renovables. Estas industrias son igual de beneficiosas para los países del Norte que para los del Magreb”.

ENTREVISTA con Tarek Chérif por Lurdes Vidal

A lo largo de los últimos meses, Túnez ha tenido que enfrentarse a la crisis política más grave desde la revolución de enero de 2011. Por eso el gobierno y la oposición han iniciado un “diálogo nacional” con el fin de encontrar una solución a esta situación que se ha vuelto insoportable y tratar al mismo tiempo de reactivar la economía y uno de sus pilares: el turismo. En el marco del Foro Económico del Mediterráneo Occidental, AFKAR/IDEAS tuvo la oportunidad de conversar con Tarek Chérif, empresario y fundador de la Confederación de Empresas Ciudadanas de Túnez (CONECT) cuyo objetivo es promover la imagen de marca de las empresas tunecinas en los planos nacional e internacional.

AFKAR/IDEAS: Como empresario, ¿qué espera del Diálogo 5+5? ¿Cuáles son los temas prioritarios?

TAREK CHERIF: Esta reunión es fundamental en la medida en que esta región sufre hoy en día una falta de crecimiento y un déficit de desarrollo. Para apoyar el crecimiento y la creación de empleo, es importante reunir a las fuerzas vivas de este país a fin de encontrar oportunidades interesantes y, sobre todo, medios existentes para aprovecharlas. Los países que participan en el Diálogo 5+5 pueden diseñar un planteamiento común para progresar, y el hecho de hablar con los actores económicos que conocen la realidad de los programas aporta pragmatismo y esboza unas soluciones interesantes. Este planteamiento debe llevar aparejado un seguimiento para analizar periódicamente lo que se ha hecho y los problemas que surgen, y tratar de corregirlos.

A/I: ¿Se puede esperar, por tanto, que Túnez se convierta en un eje económico regional?

T.C.: Actualmente, no solo Túnez, sino toda la región del Magreb, es capaz de invertir y de embarcarse en la industria petroquímica, química o médica, por ejemplo, o en el sector medioambiental, y también en las energías renovables. Estas industrias son igual de beneficiosas para los países del Norte que para los países del Magreb, y de África en general. Afortunadamente, los cinco países del Sur disponen de medios que pueden emplear para desarrollar las infraestructuras horizontales en sus países y aumentar así los flujos comerciales regionales. Sin embargo, queda mucho por hacer en diferentes campos como la educación y la formación profesional, y también en el sector bancario y financiero. La región debe dotarse de un instituto bancario dedicado al desarrollo.

Actualmente, nos siguen faltando carreteras, vías férreas y conexiones marítimas. Son unos puntos logísticos fundamentales para el desarrollo de la circulación de bienes entre los diferentes países del Magreb. Y, más si cabe, porque esta región es una de las menos integradas del mundo: los intercambios comerciales entre los países del Magreb oscilan entre un 3% y un 4%, es decir entre dos y tres puntos de crecimiento por año y por país. En Túnez, un punto de crecimiento representa 15.000 empleos, mientras que ese mismo punto en Argelia o en Marruecos representa 35.000 empleos. ¿Cree usted que estos países pueden prescindir de tantos empleos cada año? Eso nos lleva, por tanto, a trabajar juntos para cambiar esta situación económica de modo que nos beneficie a todos.

A/I: Túnez se encuentra en una coyuntura económica un tanto delicada: el sector fundamental de la economía, el turismo, se ve afectado por la inestabilidad política. ¿Qué políticas serían necesarias para reforzar este sector?

T.C.: El punto más importante es la seguridad. Nuestro objetivo es alcanzar, y luego superar, los ingresos turísticos de 2010, el mejor año para el turismo tunecino. El año 2013 será mejor que 2012, pero es posible que los ingresos sean un 10% inferiores a los de 2010. Pienso que si restablecemos el orden y la seguridad en el país, si realizamos las inversiones necesarias (renovación y rehabilitación de algunos establecimientos) y si diversificamos la oferta turística (encuentros de turistas con las poblaciones locales por ejemplo) estaremos en el buen camino.

A/I: También hay problemas estructurales como la escasa creación de empleo, la insuficiente integración de las mujeres y de los jóvenes en el mercado de trabajo y el abandono de las regiones centrales del país. ¿Existe alguna política para abordarlos?

T.C.: Por desgracia, nos hemos quedado rezagados. La revolución tunecina estalló por razones fundamentalmente económicas y sociales. Por tanto, nuestro deber es hacer que las condiciones económicas sean óptimas, especialmente multiplicando las perspectivas de empleo tanto en el sector público como en el privado. En el sector privado se deben satisfacer distintos requisitos; los actores tienen que tener interés en invertir en la región. Además de restablecer la seguridad, se tienen que cumplir rápidamente otras condiciones, sobre todo los relacionados con las infraestructuras.

Los intercambios intramagrebíes oscilan entre 3% y 4%, es decir de 2 a 3 puntos de crecimiento por país

En este sentido, estamos revisando el Código de Incentivos para las Inversiones a fin de atraer a los inversores hacia las regiones apartadas. El objetivo es permitir que un inversor encuentre un interés para ir a esas regiones. Por otra parte, también estamos trabajando actualmente en el Código Fiscal. Estos dos códigos van ligados al tema de las infraestructuras, ya que el interés de los inversores –primero tunecinos y luego extranjeros– por invertir en los territorios abandonados se basa en esto. En este sentido, la CONECT está convencida de que los inversores nacionales deben interesarse primero por estas regiones para que otros, esta vez extranjeros, se interesen por ellas.

A/I: El 23 de octubre de 2013 es un día importante en Túnez porque es el aniversario de las elecciones y la apertura del diálogo nacional. ¿Cuál es su análisis de este proceso? ¿Cuáles son las perspectivas de este diálogo?

T.C.: El diálogo nacional es un elemento interesante para Túnez. Espero que llegue a buen término para poder pasar página tras este difícil periodo transitorio. El nombramiento de un gobierno técnico nos permitirá concentrarnos en el futuro. Este diálogo permitirá que se celebren elecciones presidenciales y legislativas, y luego el nombramiento de un gobierno, todo lo cual es necesario para implantar una política económica y social que permita a Túnez recuperar su condición de “país emergente”. En este sentido, los responsables políticos tienen que darse cuenta de que ya no hay margen de maniobra, de que la situación económica y social es difícil, y de que cada día que pase esta situación empeorará.

A/I: En Europa, hay quien piensa que si Túnez no tiene éxito en este proceso democrático, ningún país lo tendrá. ¿Cree que Túnez es el mejor situado en su proyecto democrático?

T.C.: Sí, porque Túnez tiene unas cualidades y condiciones específicas que se remontan a unos 50 años, un sistema de enseñanza, un estatuto de la mujer, un sistema sanitario y también una base industrial y comercial que le permite exportar tantos productos industriales como Marruecos, mientras que la población marroquí es el triple de grande que la población tunecina. Es cierto que queda mucho por hacer, pero confío en que mis compatriotas superarán esta difícil situación y en que sus perspectivas sean claras y esperanzadoras.