La política exterior iraní en tiempos de Hasan Rohaní

“A los saudíes, israelíes y turcos no les gusta el apoyo de EE UU a una solución diplomática en Siria. Ven que la posición americana está más cerca de Rusia y de Irán”, piensa este ex diplomático iraní.

ENTREVISTA con Davoud Hermidas Bavand por Catalina Gómez

Davoud Hermidas Bavand (Teherán, 1934) todavía recuerda como renunció a su cargo en el ministerio de Asuntos Exteriores tres años después de la revolución islámica. Y tampoco olvida que no habían pasado dos horas cuando tenía sobre su mesa la carta donde se aceptaba su retiro. Años más tarde, el entonces ministro de Exteriores del presidente Hashemi Rafsanyaní, Ali Akbar Velayatí, le pidió que regresara. Pero no aceptó. Su carrera como diplomático había terminado. Atrás quedaban los tiempos que estuvo destinado en las Naciones Unidas. Desde Nueva York siguió la victoria de la Revolución que derrocó al Sha Reza Pahlavi. Ya de regreso a Irán en 1979, pasó a formar parte del Ministerio de Asuntos Exteriores, como responsable de la cooperación entre Irán e Irak. Cuenta incluso que un mes antes de que Saddam Hussein atacara a Irán, se encontraba en Basora negociando con los iraquíes. Eran otros tiempos. Desde entonces se dedica a la investigación y a la docencia, que solo interrumpió en los últimos años del gobierno de Mahmud Ahmadineyad, cuando fue vetado de la universidad, como muchos otros profesores independientes. Pero fue un periodo pasajero. Con la llegada al gobierno de Hasan Rohaní está de vuelta a las aulas, en las que ha dictado cátedra a un gran número de diplomáticos y políticos iraníes. Muchos de ellos forman parte del equipo del nuevo gobierno que negoció el acuerdo preliminar entre Irán y el grupo 5+1 sobre el programa nuclear de la República Islámica. Esta entrevista se llevó a cabo días antes de que se reanudaran las conversaciones de Ginebra que desembocarían en el acuerdo del 24 de noviembre. Para ese entonces, Bavand se mostraba optimista y preveía las consecuencias de este acuerdo a nivel regional e interno, convencido de que los grandes perdedores serán los radicales locales. Además de su carrera académica, Bavand también es el portavoz del Frente Nacional iraní, el partido formado por el depuesto primer ministro, Mohamad Mossadegh, y otros políticos seculares a finales de la década de los cuarenta. Y es que en un país donde la corbata es considerada el símbolo del imperio, Bavand nunca ha dejado de usarla. Y cuando se le pregunta por qué no ha tenido problemas con la justicia como algunos de sus compañeros, responde casi con vergüenza que no lo sabe. Cree que es por su independencia y pragmatismo a la hora de hablar sobre política internacional, que muchas veces coincide con la visión de la República islámica. Esto lo convierte en una de las voces más autorizadas para hablar de política internacional en Irán, donde es columnista habitual de los principales medios de tendencia reformista.

AFKAR/IDEAS: ¿Cuáles son los cambios que estamos viendo en materia de política exterior con la llegada del presidente Hasan Rohaní?

DAVOUD HERMIDAS BAVAND: La política exterior liderada por el presidente Ahmadineyad era ofensiva hacia Occidente, basada en la resistencia. Es lo que en persa se conoce como Tahdid Zodai, que significa que una amenaza es compensada con otra amenaza. Bajo esta estrategia, al comienzo de su presidencia tuvo como objetivo mirar hacia el Este, especialmente a Rusia, China e India. Pero no le resultó. Países como India respondieron de una manera diferente a esta estrategia. Y al final los iraníes hemos pagado las consecuencias con el incremento de las sanciones económicas. Incluso creo que los países occidentales fueron lo suficientemente inteligentes para convertir un problema en un instrumento. La resistencia del gobierno iraní, especialmente en cada obstáculo que ponía en las negociaciones nucleares en el marco del grupo 5+1, llevó a los occidentales a cambiar de táctica y a beneficiarse de ella. Tuvieron la oportunidad de acusar al gobierno iraní de estar comprando tiempo para poder ampliar su programa nuclear.

Pero ellos mismos, después de cada ronda de negociaciones, nunca dijeron que las negociaciones fracasaban. Bajo esa excusa, argumentaban que las negociaciones no llegaban a ninguna conclusión y así fueron encontrando la legitimidad para incrementar las sanciones. Al final, Irán se enfrentó a dos grandes bloques de sanciones económicas: las que llegan desde el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, que están relacionadas con la tecnología involucrada en el programa nuclear y su programa de defensa; pero las importantes fueron las sanciones unilaterales impuestas por Estados Unidos y la Unión Europea, que han sido las más efectivas. Esto se debe a que tienen que ver con las transacciones financieras y bancarias, y la venta de petróleo y gas, entre otros.

A/I: ¿Qué llevó a que la estrategia de mirar al Este fuera beneficiosa para Irán?

D.H.B.: Países como Rusia y China se han beneficiado mucho del segundo bloque de sanciones, las unilaterales. Compran a Irán pero no pagan en dólares y retienen su dinero bajo el argumento de los problemas para hacer transferencias a Irán. India, por ejemplo, paga el petróleo que compra en rupias. El resultado es que Irán tiene más de ocho billones en reservas que no puede traer de vuelta. Ahora los chinos hacen lo mismo.

Rusia, India y China se han beneficiado de las sanciones de Estados Unidos y Europa a Irán

A/I:: Con estas circunstancias heredadas del gobierno anterior, ¿cuál es la prioridad en política exterior del nuevo gobierno?

D.H.B.: Lo más importante es la cuestión nuclear. Si se resuelve, se podrán empezar a levantar las sanciones. Sin embargo, no hay que olvidar que será complicado y que puede tardar mucho tiempo. Todo será por etapas. Si hay un acuerdo preliminar, lo primero que vendrá será que India, China, Japón y Corea del Sur puedan liberar el dinero de Irán. También podrán permitir el intercambio de oro y, otros asuntos, como el acceso a piezas de repuesto de la aviación no militar. Pero el levantamiento de las sanciones puede tardar 10 años.

A/I:: En cuanto a la cuestión nuclear, uno de los cambios que hemos visto en los últimos meses es que el ministerio de Asuntos Exteriores ha pasado a tener mayor autonomía en las negociaciones.

D.H.B.: Para ser honesto, en la historia de la Republica islámica, este ministerio no ha tenido un papel especial en el marco de las relaciones internacionales y esto nos ha llevado al punto donde estamos. Estos asuntos, especialmente el nuclear, siempre han estado en manos del Consejo de Seguridad Nacional y del Líder Supremo. Sobre todo en tiempos de Ahmadineyad, ministros como Manucher Motaki, estuvieron fuera de juego. Pero ahora, con la llegada de Rohaní, las cosas están cambiando. El presidente ha logrado transferir el proceso de decisiones del Consejo de Seguridad Nacional al Ministerio para tratar de tener, en la medida de lo posible, una estrategia unificada. Esto evita que se produzca el ruido de antes, donde varias organizaciones e individuos intervenían en el proceso.

A/I: ¿Qué ha cambiado para que el presidente Rohaní haya logrado concesiones que otros no habían conseguido en el pasado?

D.H.B.: El presidente Jatamí fue bastante conservador. Es un hombre inteligente, un hombre excelente, pero extremadamente conservador. Nunca logró hacer uso del apoyo popular que lo había elegido con más de 20 millones de votos. Y Ahmadineyad no tenía la inteligencia suficiente para hacerlo. Yo realmente nunca he podido saber dónde encontraron a ese señor tan particular. Pero en el caso del presidente Rohaní, la situación es diferente. Llega en un momento decisivo para la sociedad iraní, que se encuentra desgastada como consecuencia de las sanciones. Su victoria es el resultado del fracaso de ocho años de presidencia de Ahmadineyad que tuvo el apoyo del líder Jamenei.

Bajo ese escenario, los candidatos a las elecciones presidenciales llevaron la cuestión de la política exterior a sus debates y coincidieron en asegurar que iba a ser una punta de lanza en sus gobiernos. Este discurso tuvo efecto entre la gente que al principio no quería participar en las elecciones. En concreto, Rohaní declaró que llevaría a cabo un diálogo constructivo y que estaba dispuesto a hablar con quién fuera, dónde fuera y en cualquier momento para solucionar los problemas. A esto se sumó que Rafsanjaní y Jatamí lo apoyaron. Fue así como Rohaní fue elegido para desbloquear la grave situación en la que se encuentra Irán. Como resultado, el líder Jamenei le ha dado la autoridad suficiente para negociar con el grupo 5+1.

A/I: Pero al final, las decisiones las toma el Líder Supremo.

Arabia Saudí cree que la ascendencia chií es una amenaza para el mundo árabe

D.H.B.: Yo no diría que el Líder está involucrado en todas las decisiones. Este es un proceso, en cierta manera, muy técnico y legal. Claro que hay algunos temas que el equipo en Ginebra le transfiere al presidente Rohaní en Teherán porque requieren permisos. Si hay una nueva propuesta, siempre se la comentan al presidente para que dé su opinión.

A/I:: Puede llegar un momento en que si las negociaciones se complican, el Líder Supremo deje de apoyar el proceso. ¿Puede ceder ante la presión de los radicales que no quieren que se produzcan las negociaciones con Occidente?

D.H.B: No creo. En este momento tienen que actuar en esta la lógica porque financieramente el gobierno está en bancarrota. Incluso los militares han asumido una actitud burguesa en los últimos años. Se han involucrado en la economía del país. Ellos también salen perjudicados cuando el gobierno deja de recibir los beneficios del petróleo.

A/I:: En Irán siempre ha existido un gran debate sobre el poder de la Guardia Revolucionaria en la política exterior, especialmente en los países vecinos. Durante el último gobierno también tuvieron peso en la cuestión nuclear. Al mismo tiempo se habla del gran poder que tienen las fuerzas Qods y el general Qasem Soleimani. ¿Cómo afecta esto a la política internacional de Irán?

D.H.B.: Este caso es diferente. Estos escenarios se dan como consecuencia de que Afganistán, Irak y, en cierta manera, Irán han estado en guerra. Y bajo este contexto las relaciones no se dan entre gobiernos puesto que hay diferentes grupos involucrados en estos conflictos: los los chiíes y los suníes, apoyados por Arabia Saudí. En general, estas confrontaciones regionales se dan fuera de los círculos de poder. Por ejemplo, hay países vecinos que están avivando el fuego dentro de Irak apoyando a los grupos suníes, e incluso a algunos grupos relacionados con Al Qaeda. Las fuerzas Qods y el señor Soleimani son una de las facciones que lidian con este tipo de situaciones.

A/I:: En los últimos días se ha hablado más claramente en Irán sobre los peligros de que se agudice la confrontación suníes-chiíes. También se hacen referencias constantes a Arabia Saudí. ¿Es tan fuerte esta confrontación?

D.H.B.: No solo es con los saudíes. También es con Turquía, algunos pequeños países de la región y Egipto, aunque este último ha pasado a estar fuera del juego como consecuencia de su situación interna. Sin duda, hay una confrontación entre estos países. Muchos financian militarmente a grupos que ayudan a agravar esta confrontación. Es algo común en esta región. Muchos de estos países señalan a Irán como responsable pero, en mi opinión, ellos están impulsando mucho más este tipo de desencuentros. Apoyan abiertamente a grupos opositores en Siria, e incluso en el mismo Irán, con dinero y armas. Nunca han estado contentos con el gobierno chií de Irán, y esto continua hoy.

A/I: ¿Se puede decir que los iraníes consideran lo que pasa en la región como una guerra encubierta?

D.H.B.: No es tan fuerte como se ve desde Arabia Saudí. Ellos muestran su posición sin ningún recelo. Aseguran que la ascendencia chií es una amenaza para el mundo árabe. Dicen que Irán no solo amenaza al mundo árabe sino que trata de utilizarlos como un satélite en su confrontación contra EE UU. Por eso, cuando Israel ataca a Líbano para controlar a Hezbolá, países como Egipto o Arabia Saudí lo apoyan. Siria, por su parte, también es una confrontación regional que va más allá de los problemas internos de los sirios. Es una confrontación que se extiende a la región. También se ve que a los saudíes, israelíes y turcos no les gusta el apoyo de EE UU a una solución diplomática en Siria. Ahora ven que la posición americana está más cerca de Rusia y de Irán.

A/I:¿Cree que se vislumbra un nuevo escenario para Oriente Medio si Irán logra un acuerdo con EE UU y Europa sobre su programa nuclear?

Hoy, la posición de americanos y europeos hacia la región está más alineada con la iraní

D.H.B.: Sí, porque lo que se llamó revoluciones árabes pasó a ser un fiasco. Países como Túnez, Libia y Yemen están bajo la influencia de los extremistas y en algunos casos de Al Qaeda. Estos grupos radicales están asumiendo cada día más poder y están tratando de influenciar el desarrollo de los acontecimientos. Las esperanzas de democratización de la población no se han cumplido. Lo ocurrido en nuestra región ha hecho que gradualmente tanto los americanos como los europeos estén cambiando su posición frente a los hechos. Y esta nueva posición está alineada, en cierta manera, con la iraní.

A/I:: Todo parece llegar al mismo tiempo. EE UU y Europa reenfocan su posición en la región y en Irán se elige a un presidente favorable al diálogo como Hassan Rohaní. ¿Puede Irán utilizar esta coincidencia para atraer el equilibrio de fuerzas a su favor?

D.H.B.: Es lo que está tratando de hacer. A los saudíes no les gusta lo que ha pasado en las últimas semanas en Irán y Siria y han renunciado a su puesto en el Consejo de Seguridad. Ellos le sugirieron a EE UU que adoptase una posición hacia Irán mucho más dura de la que están ejecutando ahora. A esto se suma que los americanos han dicho que no buscan el cambio de régimen en Irán. Y si las negociaciones resultan ser positivas, el escenario será aun más complicado. Claro que hay muchas cosas por definir. Pero creo que todo saldrá bien.

A/I: En Irán se dice que los acontecimientos en Oriente Medio han estado influenciados por las primeras políticas de la Republica islámica que buscaba exportar la revolución a otros países islámicos.

D.H.B.: La expansión de los valores de la Revolución islámica ha marcado considerablemente la región. Y esto no tiene que ver específicamente con la voluntad de Irán de querer expandir su revolución. Ahora el movimiento puede que no sea chií sino salafista, pero ha estado inspirado por el éxito de la revolución iraní. Puede que internamente nosotros no estemos felices con lo que pasa aquí porque estamos lidiando con asuntos menores, pero es innegable que la revolución se ha extendido a otros países. Se han inspirado en Irán y han seguido su propia revolución a su manera. Y esto no tiene que ver con la voluntad iraní.

A/I:: Irán los inspiró, pero ahora se enfrentan por defender sus visiones del islam en países como Siria o Irak.

D.H.B.: Pueden que estén peleando entre ellos, pero la realidad es que los valores de esta revolución se han extendido en nuestra región. Todo depende de la sociedad que lo haga. Los salafistas estaban reprimidos debido a que los saudíes lograron controlarlos mucho tiempo gracias al dinero del petróleo. Sin embargo, los salafistas tienen en su esencia una finalidad militar y yihadista. Pero cuando los valores de la revolución iraní se extendieron a otras sociedades islámicas, fue como si dejaran al genio salir de la botella. La verdadera naturaleza de los salafistas pudo expresarse. Fue así como la ocupación de Afganistán fue una buena excusa por hacer su yihad. Y luego vino Irak y, así, sucesivamente. El problema es que esa yihad que promueven se está yendo de las manos. Es un movimiento militar que se expande tratando de imponer su punto de vista en diferentes sociedades. Yo creo que en el futuro nadie los podrá controlar, ni siquiera los saudíes.

Si se arreglan los problemas con EE UU, los países árabes se acercarán a Irán, incluso Arabia Saudí

A/I:: Hay quienes dicen que los iraníes son los verdaderos vencedores de lo ocurrido en la región los últimos años.

D.H.B.: Los iraníes han pasado a ser prácticamente los únicos vencedores de esta región. Ya lo fueron en Afganistán e Irak gracias a EE UU que acabó con los talibanes y derrocó al partido Baaz. Los países árabes, tras todo lo ocurrido después del 11-S, han terminado en una posición defensiva. El único que se veía victorioso era Irán. Pero esto no se pudo capitalizar en su momento porque el presidente George W. Bush incluyó a Irán en aquel famoso eje del mal, justo cuando Irán apoyaba a los americanos en Afganistán. Esto fue una gran sorpresa para los iraníes que vieron de nuevo como EE UU les daba la espalda. Si esto no hubiera pasado, Irán hubiera seguido apoyando a los americanos.

A/I:: Esta victoria incluye a Siria.

D.H.B.: Yo no pienso que Irán se pueda declarar vencedor en Siria. Si el marco del gobierno actual puede mantenerse, habrá una victoria equilibrada. Hoy la balanza esta inclinada a favor de Rusia e Irán, pero no son los grandes vencedores. Todavía es posible que Bashar al Assad salga del escenario. Pero si se mantiene el gobierno actual y la oposición acepta elecciones libres bajo la supervisión de la comunidad internacional, la situación será diferente. En ese contexto, la estrategia de Arabia Saudí y Turquía no habrá vencido. Yo no diría que habrá fracasado, pero no saldrán victoriosos. El desequilibrio entre países rivales no será desproporcionado, aunque sin duda hay que reconocer que bajo este escenario la balanza se inclinaría hacia Rusia e Irán.

A/I:: Usted habla de una posible salida de Al Assad. Cuando se lee la prensa iraní queda la idea de que a los iraníes no les importa en realidad si Bashar sale del escenario político. Lo que les importa es mantener la estructura de país y su influencia en el contexto sirio.

D.H.B.: Así es. A nadie le importa si se va. Nadie está enamorado de Bashar. La realidad es que Siria, como parte de la estrategia regional, era una pieza de enlace para los iraníes en Oriente Medio y fundamental para sus relaciones con Irak y Líbano. También era pieza clave para su relación con Hamás y Yihad islámica. Por todas estas razones, los saudíes trataron de cortar la influencia de Irán en la región a través de Siria. Y el objetivo final era tratar de cambiar el gobierno de Irán. Pero no lo lograron.

A/I:: ¿Se puede esperar un giro en la política exterior iraní si Rohaní logra un acuerdo con Occidente?

D.H.B.: Sin lugar a dudas. Un acuerdo puede tener un impacto positivo tanto a nivel externo como interno. Por un lado, los americanos y europeos están bastante satisfechos de lograr un acuerdo con Irán en todos los aspectos. Y esto incluye lo económico. Al mismo tiempo, un acuerdo tendrá efectos en las decisiones árabes con respecto a Irán. No hay duda de que si logramos arreglar nuestros problemas con EE UU, los países árabes tratarán de acercarse a Irán. Incluso Arabia Saudí, como ya ha sucedido en el pasado. Pero si las relaciones con EE UU no son buenas, seguirán mostrando una posición contraria a Irán. Por el momento Arabia Saudí ha adoptado una actitud hostil hacia Irán y no se inhibe a la hora de expresar esa enemistad.

A/I:: ¿Y los efectos a nivel interno?

D.H.B.: Un resultado positivo en las negociaciones será un retroceso para los radicales internos.

A/I:: Se habla de que si Irán continua con su programa nuclear, podría ocasionar que otros países en la región sigan su camino. Incluso en los últimos días se ha mencionado con insistencia que Arabia Saudí podría acceder a armamento nuclear.

D.H.B.: Desde un comienzo los europeos hablaron del efecto dominó. Dijeron que si Irán accedía a la energía nuclear, lo mismo harían Turquía, Egipto o Arabia Saudí. Y ahora hay un rumor de que ésta tiene una gran relación con Pakistán y que les podría estar ayudando en este objetivo. Pero no hay que olvidar que Pakistán está en una situación de debacle y que los poderes occidentales pueden tratar de erradicar la fuerza nuclear paquistaní. Incluso tienen la disculpa para hacerlo debido a que los más radicales tienen cada vez más poder.

Habría que cuestionarse si el ejército paquistaní tiene capacidad para proteger la seguridad del programa nuclear. Por eso es necesario que la comunidad internacional logre un acuerdo que permita controlar las instituciones responsables del programa nuclear. Yo no creo que al final permitan que ningún país islámico acceda a la fuerza nuclear. Incluso no creo que Pakistán vaya a ser tan necio de darle la bomba nuclear a los saudíes. Ellos tratan de expandir el rumor. Quieren mandar el mensaje de que si no se logra pronto un compromiso con Irán, Arabia Saudí podrá tener su propio programa nuclear. Pero eso es todo.