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Co-edition with Estudios de Política Exterior
La inmigración marroquí en España: potencial de desarrollo
En Marruecos, la voluntad y la disposición a emigrar van mucho más allá de la pobreza.
Xavier Aragall, IEMed
El pasado noviembre se celebró en Girona el 4º congreso sobre la inmigración en España, una cita bianual que reúne a la comunidad científica española en torno al asunto de las migraciones internacionales en España. Marruecos constituye en estos momentos un punto central de la investigación española y este congreso ha aportado interesantes elementos de debate. Uno de ellos se centraba en si las prácticas transnacionales de los migrantes cuestionan o reproducen los presupuestos básicos y clásicos de los modelos de desarrollo.
En el caso de Marruecos, se encuentran nuevas contribuciones a este ámbito de investigación, como la de Eva Østergaard (Grup de Recerca sobre Migracions, Universidad Autónoma de Barcelona) sobre la participación transnacional de marroquíes en proyectos de desarrollo centrados en Cataluña, donde destaca el papel central de las ONGD en tanto actúan como filtro en el proceso de financiación y canalizan los proyectos, ya que cuentan con los recursos cognitivos para ello.
Al lado de las ONGD existen las asociaciones de inmigrantes, aunque hay una asimetría importante entre ambas, que se debe tanto al acceso a recursos financieros cognitivos como a la ambigüedad de las relaciones entre las comunidades de emigrados y las políticas del país de origen. Cabe destacar la idea de fondo de este campo de investigación, que en el caso español está todavía en una etapa inicial, y que debería permitir saber, tal y como propone Østergaard, cómo las relaciones transnacionales de los migrantes están restringidas o facilitadas por las instituciones y agentes políticos en el país de recepción (España) y en los de origen (Marruecos). En esta misma línea argumental se desarrolló la ponencia de Joan Lacomba (Universidad de Valencia) centrada en el estudio de la participación de los emigrantes marroquíes y sus asociaciones en el desarrollo de Marruecos.
En este sentido, Lacomba apunta que el papel de los emigrantes marroquíes va a depender en buena medida de las políticas migratorias del país de acogida, sin olvidar el nivel de apertura y democratización de Marruecos. A falta de una mayor investigación sobre este asunto, se observa que los efectos de la emigración en Marruecos pueden considerarse como contradictorios. Si bien la emigración facilita una toma de conciencia de aquellos que dejan Marruecos, a su vez desprovee al país de las personas más calificadas o emprendedoras. Hay que tener en cuenta que estos fenómenos se pueden dar de manera simultánea y en la misma región o población, originando un binomio entre la compensación y el desequilibrio.
La compensación viene por parte de aquéllos que regresan y aportan la experiencia adquirida en el extranjero y el desequilibrio por el abandono definitivo sin retorno. A pesar de esta situación contradictoria, las experiencias realizadas a nivel local permiten pensar en el potencial de los emigrantes en el desarrollo de Marruecos. Coincidiendo con Østergaard, Lacomba destaca la importancia que puede suponer un marco institucional que, tanto en Marruecos como en España, permita desarrollar plenamente el potencial del emigrante en la relación migraciones y desarrollo. Más vinculadas con las políticas de desarrollo, destacamos las aportaciones de Isabel Marín (Universidad de Granada) y Mercedes Jiménez (Universidad de Sevilla, Colectivo Al Jaima).
A partir de sus ponencias centradas en Marruecos, se puede extraer algún apunte sobre un debate que ha tenido muchas aportaciones en todos los sentidos: el análisis sobre la relación existente entre emigración y pobreza en Marruecos. Ante la pregunta, ¿en qué medida la pobreza determina la emigración?, las distintas ponencias del Congreso permiten afirmar que, actualmente en Marruecos, la voluntad y la disposición a emigrar van mas allá de la pobreza. Múltiples variables entran en juego.
Se trata de abrir a debate una cuestión importante: la ruptura del discurso de la ayuda oficial al desarrollo (AOD) que vincula la reducción de la pobreza al freno de la emigración. Marín presentaba un estudio, financiado por la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI), llevado a cabo en distintas regiones del norte de Marruecos (Alhucemas, Nador y Tánger), en torno a dos proyectos de desarrollo, financiados por la cooperación española, de formación y empleo dirigidos a mujeres.
El estudio introduce algunas aportaciones a nivel cualitativo que nos permiten destacar, por ejemplo, la escasa incidencia que tiene el concepto previo que entiende que la cooperación al desarrollo es un instrumento capaz de reducir la emigración a través de la reducción de la pobreza, entre otras razones porque la relación entre emigración y desarrollo se ha construido sobre una base fundamentalmente economicista y limitada de las migraciones y de los beneficiarios del desarrollo.
Según el estudio, la pobreza no es la causa determinante que impulsa a la emigración. Por un lado, porque es una emigración protagonizada por personas, en su mayoría, de estratos socioeconómicos medios que no estaban en situación de pobreza. Por otro, porque a pesar de que hay personas consideradas pobres que han emigrado, y que la pobreza tiene un peso a la hora de decidir emigrar, no se puede entender ésta como condición sine qua non que determine la emigración.
El grupo de beneficiarias del desarrollo analizado no es homogéneo, ni todas son pobres ni todas son potencialmente emigrantes, y para aquellas que quieren emigrar, este desarrollo parece tener escasa incidencia sobre ellas, ya que se mueven por motivos más fuertes que las alternativas que ofrece la cooperación. Por otro lado, Jiménez incidía en los procesos migratorios de los menores marroquíes, presentados como un nuevo sujeto migratorio de una emergente movilidad en el Mediterráneo. Ante esta emigración precoz se pone en duda la efectividad de las actuaciones de cooperación al desarrollo. En este caso, sin embargo, la pobreza es determinante para la emigración.
La principal característica que se destaca es el proceso de minorización de la pobreza en Marruecos, relacionada con la exclusión social generada por los procesos de una economía de semiperiferia, centrada en la recepción de la deslocalización de la producción y en el abaratamiento de la mano de obra, que provoca precarización del trabajo de los adultos (principalmente mujeres, cuyos hijos quedan sin su cuidado, ya que el padre no asume el rol de cuidador) y la aparición del trabajo infantil en condiciones de explotación.
A estos procesos cabe añadir que el sistema escolar y las medidas de protección a la infancia actualmente vigentes en Marruecos, no pueden incidir de forma satisfactoria en las dificultades generadas por la exclusión social. Esta desprotección tiene como consecuencia la existencia de niños de la calle, menores explotados laboral y sexualmente, niñas trabajando en el servicio doméstico en condiciones de semiesclavitud y menores migrantes. Los resultados muestran dos perfiles de menores que emigran. Ambos surgen de ambientes que se encuentran muy por debajo del umbral de la pobreza.
Se trata de suburbios “ruralizados” donde la emigración del menor está estrechamente relacionada con el grado de exclusión de la familia. En este ambiente no se anima o potencia la emigración del menor, pero hay un consentimiento tácito ante la convicción de que tendrá un futuro mejor del que pueden ofrecerle. En los ambientes rurales, la emigración del menor forma parte de una estrategia familiar. No hay que confundir a los niños de la calle en España con los de Marruecos. La mayoría de menores que emigran mantiene un vínculo familiar en Marruecos, y es al llegar a España, ante el deficitario sistema de protección a la infancia, cuando se vuelven niños de la calle. Rara vez un niño de la calle marroquí emigra, puesto que está demasiado ligado a la supervivencia diaria como para establecer una estrategia migratoria.
El 4º congreso sobre la inmigración en España nos ha aportado así algunos interesantes elementos de debate que se encuentran en la agenda de la investigación: el análisis de las dinámicas transnacionales por un lado y la relación pobreza, desarrollo y emigración, por otro; elementos éstos que aparecen como dos aspectos de especial relevancia en el seno de los actuales flujos migratorios marroquíes.