La Fundación Tres Culturas

Promover los encuentros y el diálogo entre pueblos, culturas y religiones del Mediterráneo, principales objetivos de la Fundación, según su director.

ENTREVISTA con Enrique Ojeda por Randa Achmawi

La Fundación Tres Culturas organizó a finales de junio el Taller Cultural, con la participación de intelectuales, representantes de la sociedad civil y de los gobiernos de los países euromediterráneos. Se trataba de avanzar en el diálogo intercultural. La periodista egipcia Randa Achmawi tuvo la oportunidad de entrevistar para AFKAR/ IDEAS a Enrique Ojeda, director de la Fundación.

AFKAR/IDEAS: ¿Cuáles son los principales objetivos de la Fundación Tres Culturas? ¿Cómo se puso en marcha esta iniciativa?

ENRIQUE OJEDA: La institución se creó en 1998 por el gobierno de Andalucía y el Reino de Marruecos, y más tarde, se unieron la Autoridad Palestina y el Centro Peres para la Paz. Nuestro nombre, Fundación Tres Culturas, está inspirado obviamente en el recuerdo de los días en que los judíos, los cristianos y los musulmanes vivían en armonía en Andalucía, donde se encuentra nuestra sede, por otra parte. Pues bien, utilizamos la legitimidad que nos concede el pasado para estudiar los grandes cuestiones del presente. Así, tratamos desde la situación de la mujer en el mundo árabe, hasta los flujos migratorios; desde la Alianza de Civilizaciones hasta el diálogo interreligioso o la imagen del mundo árabe transmitida a través de los medios de comunicación. Y por último, el conflicto israelo-palestino, por supuesto.

A/I:. ¿Qué tipo de actividades lleva a cabo la Fundación Tres Culturas?

E.O.: Aparte de los seminarios, la Fundación Tres Culturas organiza una serie de actividades culturales, exposiciones y conciertos. Lo hacemos en Sevilla, en los espléndidos locales donde se encuentran nuestra sede. Nuestra programación cultural es muy intensa, ya que creemos que a través de la cultura podemos acercarnos a la gente. Así, tenemos un ciclo dedicado al cine mediterráneo: periódicamente tenemos uno ciclo de cine marroquí y esta semana, por ejemplo, hemos tenido uno dedicado al cine iraní. Tenemos también una programación musical, con dos conciertos al mes, de grupos del Mediterráneo.

No hace mucho tiempo recibimos a un grupo de Canadá que estaba compuesto por inmigrantes turcos y armenios en ese país. Tenemos también una biblioteca especializada en el mundo árabe, el Mediterráneo y el mundo judío. Y últimamente, debido a la entrega del premio Príncipe de Asturias a Amos Oz, tenemos un mes entero de homenaje a este escritor. Tenemos también en nuestra programación, y de acuerdo con la facultad de Filología de la Universidad de Sevilla, el proyecto de organizar un encuentro sobre Las Mil y unas Noches y sobre los Cuentos Orientales.

A/I: En la Fundación Tres Culturas, trabajan ustedes entonces para la promoción del arte y de la cultura, y del contacto humano para construir puentes de comunicación?

E.O.: Exactamente. Ya que haciendo que la gente venga a ver una película iraní, que lea un libro de Amin Maalouf, de Amos Oz o de Orhan Pamuk, podemos mejorar su conocimiento mutuo y, en consecuencia, dar un paso más hacia una mejor comprensión de las distintas culturas.

A/I: Los Talleres Culturales empezaron su trabajo en París en septiembre de 2006. ¿Cómo se asoció a esta iniciativa la Fundación Tres Culturas, y cuáles son sus impresiones sobre el trabajo de esta organización?

E.O.: Para resumir el trabajo y los objetivos de la Fundación, se podría decir que se trata de un lugar dedicado al encuentro entre los pueblos, las culturas y las religiones del Mediterráneo; es decir desarrollar el diálogo. Y un gran diálogo institucionalizado y permanente, como es el de los Talleres Culturales, es un proyecto que se encuentra en perfecta armonía con los objetivos de nuestra Fundación. Por esta razón, cuando las autoridades francesas se pusieron en contacto con nosotros, ya que buscaban una institución mediterránea del sur de Europa, que tuviera vínculos importantes con el mundo árabe-musulmán, decidimos inmediatamente apoyar este proyecto. Sin embargo, quisimos incluir nuestros criterios.

Se trata de un proyecto muy interesante, pero desde el principio pensamos que no se podía concebir como alternativa a los ya existente en el marco del diálogo euromediterráneo. Obviamente, el Proceso de Barcelona es una de estas iniciativas y debía ponerse de relieve dentro de los Talleres. La Alianza de Civilizaciones es otra iniciativa importante que debía destacarse. Por esta razón, en Sevilla añadimos mesas redondas plenarias, sobre estos dos grandes asuntos, que no se habían hecho en París, pero que actualmente están en disposición de crear o de facilitar este diálogo en el Mediterráneo e incluso más allá. Además tuvimos una tercera mesa redonda sobre el conflicto israelo-palestino que es, por otra parte, uno de los grandes temas que impiden el auténtico avance del Proceso de Barcelona y del diálogo entre Occidente y el mundo árabe-musulmán.

A/I: El informe del Grupo de Alto Nivel de las Naciones Unidas para la Alianza de Civilizaciones, y más concretamente el anexo escrito por André Azulay y Hubert Védrine, arrojó luz sobre una verdad omnipresente desde hace mucho tiempo, pero que nadie se había atrevido a decir en alto: el hecho de que el conflicto árabeisraelí es el punto central del choque de civilizaciones. A partir de esta nueva toma de conciencia, ¿cuáles son los pasos que deben emprenderse hacia el diálogo?

E.O.: Durante la mesa redonda plenaria presentada por Leila Chahid y Naomi Ghazam que, por otra parte, fue nuestra tercera contribución al Taller Cultural, tuvimos una ocasión muy importante para analizar los hechos in situ respecto a la cuestión israelo- palestina. Estas dos mujeres, una palestina y la otra israelí, nos dibujaron un cuadro muy realista de la gravedad de la situación. Destacaron el hecho de que es el peor momento en 40 años. A veces, se tiene la impresión de que reina la desesperación en las cuestiones vinculadas al problema israelo-palestino.

Cada vez que creemos haber avanzado, pasa algo que hace fracasar todos los esfuerzos desplegados y todos los trámites seguidos. Pero es necesario tener siempre en la mente que, aunque la situación parece grave y desesperante, todos debemos seguir trabajando, tanto los gobiernos y las instituciones internacionales, como la sociedad civil. Y pienso que el único atisbo de esperanza que mostró Leila Chahid en su presentación fue cuando mencionó la vitalidad de la sociedad civil palestina en todos los ámbitos y, especialmente entre las mujeres. Es impresionante constatar el nivel de actividad existente en esta sociedad que tanto ha sufrido y que ha sido maltratada durante 60 años.

A/I: ¿En qué medida, el contenido de los debates celebrados en esta institución puede afectar a las decisiones respecto a la formulación de la política europea, por ejemplo?

E.O.: Estos debates tienen siempre una influencia sobre la construcción de la política europea, a un nivel más alto. La prueba de ello es la presencia de muchos responsables y altos representantes de los gobiernos, que transmiten las ideas y los proyectos surgidos en los debates a las instancias gubernamentales interesadas.