La estrategia energética americana en el norte de África

Dada su dependencia del petróleo y gas, EE UU quiere ampliar la cooperación energética con los productores del Golfo Pérsico, Rusia, Latinoamérica y África.

Gawdat Bahgat, director del Center for Middle Eastern Studies, Indiana University of Pennsylvania. Estados Unidos

Desde comienzos de la década de 2000, varios acontecimientos económicos y geopolíticos han alterado significativamente la dinámica de los mercados energéticos mundiales. En primer lugar, el rápido aumento del consumo de petróleo en China e India ha sido el principal impulsor del incremento de la demanda energética mundial. Segundo, la inestabilidad política ha reducido la capacidad de producción de importantes productores de petróleo, como Irak, Nigeria y Venezuela. Por ejemplo, más de tres años después de que empezara la guerra, la producción de petróleo iraquí sigue siendo mucho más baja que el nivel alcanzado durante el gobierno de Sadam Husein. Terceror, con este aumento de la demanda y el descenso de la producción, se está utilizando casi toda la capacidad sin utilizar.

A mediados de la década de 2000, los niveles de capacidad de producción de petróleo no utilizada en todo el mundo alcanzan mínimos casi históricos. Es probable que estas tendencias se mantengan en un futuro inmediato. A Estados Unidos, el mayor consumidor e importador de petróleo del mundo, le preocupan estas tendencias y su posible influencia en su seguridad energética. De acuerdo con el Departamento de Energía americano, las reservas petrolíferas demostradas del país han disminuido más del 17% desde 1990. La producción de crudo de EE UU está ahora en el nivel más bajo de los últimos 50 años, mientras que el consumo ha aumentado de manera constante. Esta diferencia se ha cubierto principalmente mediante la importación.

En 2005, EE UU importó el 58% de su demanda total de petróleo y se prevé que esta dependencia del petróleo importado sea mayor en las próximas décadas. De manera similar, EE UU depende cada vez más del gas natural importado. En las últimas décadas, el consumo de gas se ha disparado, mientras que la producción interna no ha seguido el mismo ritmo. Las importaciones desde Canadá han sido clave para cubrir la demanda de gas natural de EE UU. Sin embargo, se prevé que Canadá aumente su consumo interno de gas natural y la importación americana de otras fuentes, en especial en forma de gas natural licuado (GNL), está aumentando. En este texto analizaré los esfuerzos americanos para establecer una política energética general, esfuerzos que no han conseguido contener su consumo de gas y petróleo. Para reducir su vulnerabilidad, EE UU ha procurado reducir su dependencia de una sola región e importar energía de muchas fuentes.

La política energética americana

Desde la década de 1930, los políticos de Washington se plantean la elaboración y aplicación de una política energética nacional. Durante la mayor parte de la década de los setenta el objetivo oficial de la política energética americana fue reducir la dependencia del petróleo importado. La caída de los precios petrolíferos que siguió a la superproducción mundial de mediados de los años ochenta eliminó la sensación de que era urgente tomar medidas drásticas para controlar y frenar el consumo voraz de energía en EE UU.

En los años ochenta y noventa, la política energética americana se centró en potenciar la liberalización de mercados nacionales y extranjeros que asignaran el capital con eficacia, proporcionaran máximas opciones de consumo y promovieran la bajada de los precios gracias a la competencia. La subida de los precios del petróleo desde finales de los años noventa y la implicación del presidente George W. Bush y del vicepresidente, Dick Cheney, en la industria petrolífera antes de ocupar sus cargos públicos han convertido la energía en uno de los objetivos principales de la política de la Administración.

Tras cuatro años de largas negociaciones entre los políticos de Washington, ambas cámaras del Congreso aprobaron una ley energética que el presidente firmó en agosto de 2005. Esta Ley de Política Energética de 2005 establece incentivos para fomentar las inversiones en ahorro de combustibles, en fuentes renovables, en tecnología de carbón limpio y en centrales nucleares. Es demasiado pronto para realizar una valoración exacta del impacto de estos objetivos en la política energética americana en su conjunto. En el futuro cercano, el petróleo seguirá dominando la mezcla energética americana (y mundial), en especial en el sector del transporte. Mientras tanto, Washington seguirá fomentando la cooperación energética con los productores del Golfo Pérsico, Latinoamérica, Rusia y África.

Perspectivas energéticas del norte de África

Los países del Magreb (Mauritania, Marruecos, Argelia, Túnez y Libia) no tienen tanto petróleo y gas natural como la región del Golfo Pérsico. Aún así, estos Estados del Magreb ofrecen varias ventajas. En primer lugar, Argelia y Libia son miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y son importantes productores petrolíferos. Argel es también un gran productor y exportador de gas natural, mientras que Trípoli tiene muchas posibilidades de llegar a serlo. En segundo lugar, los costes de producción son de los más bajos del mundo. Tercero, producen crudo “dulce”, bajo en azufre, de alta calidad.

En cuarto lugar, la mayoría de estos países están en gran medida poco explorados. Los descubrimientos recientes dan muestra de su gran potencial. Quinto, en comparación con otros grandes productores como Irán, Rusia y Arabia Saudí, los países del Magreb están más abiertos a la inversión extranjera en el sector energético. En sexto lugar, la proximidad geográfica con Europa constituye una importante ventaja en lo referente a los costes de transporte a un mercado amplio y creciente. Debido a la disminución de las reservas y al aumento de la demanda, la dependencia europea del petróleo y del gas natural importados es similar a la de EE UU. De hecho, se prevé que la dependencia europea de los suministros extranjeros crezca desde aproximadamente un 50% en 2005 a unos dos tercios en 2030.

Para entonces, la Unión Europea (UE) importará el 94% de sus necesidades petrolíferas, y el 84% de su consumo de gas natural. La Comisión Europea reconoce esta creciente e inevitable interdependencia entre la UE y las principales regiones productoras de hidrocarburos, y por ello hace hincapié en las medidas concretas para garantizar la seguridad del suministro. Entre ellas se incluyen la diversificación de la mezcla energética de la UE así como de las fuentes y las rutas de suministro de la energía importada; la creación de un marco que incentive las inversiones adecuadas para cubrir la creciente demanda energética; un mejor equipamiento de la UE para afrontar las emergencias; y la mejora de las condiciones de las empresas europeas que intentan acceder a los recursos mundiales. En la actualidad, Mauritania es el país más pobre del Magreb.

Sin embargo, en años recientes, se han percibido signos prometedores de que existen recursos de hidrocarburos. En consecuencia, en marzo de 2005, el gobierno mauritano creó un Ministerio de Petróleo y Energía independiente. Y en febrero de 2006 el país empezó a producir su primer petróleo. Varias empresas petrolíferas internacionales, como la francesa Total, la española Repsol-YPF y la china National Petroleum ya han negociado y firmado acuerdos petrolíferos con las autoridades mauritanas. Con una población de más de 31 millones de habitantes y recursos de petróleo y gas limitados, Marruecos es el mayor importador de energía del norte de África. El aumento mundial de los precios del gas y del petróleo ha asestado un duro golpe al desarrollo económico del país. No obstante, hay lugar para el optimismo al menos por tres razones.

Primero, Marruecos es lugar de tránsito para las exportaciones de gas argelino a España y Portugal. El gas cruza el estrecho de Gibraltar por el gasoducto Magreb-Europa. En segundo lugar, los hallazgos de petróleo frente a las costas de la vecina Mauritania han aumentado las expectativas de descubrimientos similares en el lado marroquí. En consecuencia, Rabat ha concedido licencias a varias empresas europeas y chinas para efectuar prospecciones de petróleo y gas. En tercer lugar, desde que ascendió al trono, en julio de 1999, el rey Mohamed VI impulsa de manera activa la reforma económica, respaldada por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. La mejora significativa de las relaciones con EE UU y Europa también influye en las perspectivas de prosperidad económica y de estabilidad política. En junio de 2004, EE UU y Marruecos firmaron un Tratado de Libre Comercio (TLC) que eliminó inmediatamente los aranceles del 95% del comercio bilateral.

Este TLC ha sido el primero en África y el primero incluido en la Iniciativa para una Zona de Libre Comercio en Oriente Próximo. Marruecos también ha firmado varios acuerdos de cooperación económica con la UE. Argelia es un gran productor y exportador de petróleo y gas natural. A mediados de la década de 2000 el país disfruta de un alto nivel de prosperidad económica y estabilidad política. Se prevé que los ingresos derivados de la exportación petrolífera alcancen los 41.000 millones de dólares en 2006, frente a los 36.000 de 2005 y los 26.000 de 1980. El presidente Abdelaziz Buteflika, elegido en 1999 y reelegido en 2004, ha puesto en marcha planes de reconciliación nacional y reforma económica.

En 2005, el Parlamento aprobó una Ley de Reforma de los Hidrocarburos (originalmente propuesta por el presidente Buteflika en 2001). El sector energético argelino está abierto a la inversión extranjera desde comienzos de los años noventa. Desde entonces, los operadores petrolíferos extranjeros han aumentado constantemente su participación en la producción petrolífera de Argelia. Hay que señalar que recientemente se ha revisado minuciosamente la apertura del sector a la inversión extranjera. En julio de 2006, el gobierno argelino aprobó una ley con el fin de asegurar una mayor participación a la petrolera estatal Sonatrach.

Con esta ley se pretende preservar los hidrocarburos para generaciones futuras. En los últimos años, Argelia ha estrechado sus relaciones con Europa y EE UU. En 2001, firmó con la UE un Acuerdo de Asociación, en virtud del cual se irán eliminando los aranceles de productos agrícolas e industriales. También ha firmado un pacto de cooperación con el mercado único europeo. Dichos acuerdos se basan, en gran medida, en la cooperación en la producción de energía. Aproximadamente el 90% del crudo argelino se exporta a Europa occidental. Igualmente importantes son los dos gasoductos entre Argelia y Europa: el Transmediterráneo (completado en 1983 y duplicado en 1994) y el gasoducto Magreb- Europa, también llamado Pedro Durán Farell (completado en 1996).

Además, en 1964 Argelia se convirtió en el mayor productor mundial de gas natural licuado y en la actualidad es el tercer exportador de este producto (tras Indonesia y Malasia). La mayoría de las exportaciones de gas natural licuado argelinas se dirigen a Europa occidental (en especial a Francia y España) y a EE UU. Por último, en 2001 se creó la compañía Medgaz para el estudio, diseño, construcción y puesta en marcha de un gasoducto que una Argelia con Europa a través de España. El gasoducto, previsto para 2009, abarcará desde la ciudad costera de Beni Saf, en Argelia, hasta Almería en España.

El gasoducto cumple los tres objetivos de la UE: garantizar el suministro estable y seguro, proteger el medio ambiente y desarrollar el mercado libre. Túnez tiene unas reservas modestas de petróleo y gas natural. Dichas reservas se sitúan principalmente en el golfo de Gabes y en la cuenca de Gadamés, al sur del país. En la actualidad, la producción interna no cubre la demanda creciente. Por lo tanto, Túnez es un importador neto de petróleo y gas natural. Libia es, con diferencia, el gran productor energético del Magreb. Posee el 3,3% de las reservas petrolíferas demostradas mundiales y aproximadamente el 1% de las reservas demostradas de gas natural. Sin embargo, la plena utilización de estas enormes reservas se frenó en las décadas de los ochenta y noventa debido a la tensión política entre Trípoli y Occidente.

Desde comienzos de siglo la tensión ha disminuido y Libia se ha reintegrado plenamente en el sistema internacional. Las relaciones económicas y diplomáticas de Trípoli con Bruselas y Washington se han restablecido. La prospección petrolífera en Libia se inició en 1955 y los primeros campos de petróleo se descubrieron en 1959. Dos años después, en 1961, comenzaron las exportaciones. Algunos de los campos más grandes se encontraron en concesiones otorgadas a empresas americanas: Marathon, Amerada Hess, y Conoco. Estas empresas fundaron el Oasis Group, que colaboraba estrechamente con la National Oil Company (NOC) de Libia.

El resultado de esta colaboración fue un aumento constante y significativo de la producción petrolífera libia. Sin embargo, esta alianza mutuamente rentable se interrumpió en 1986, cuando el entonces presidente, Ronald Reagan emitió una orden ejecutiva imponiendo sanciones unilaterales contra Libia. Para proteger sus intereses concesionarios, cinco empresas americanas firmaron un Acuerdo de Congelación con la NOC, en virtud del cual conservaban los derechos y las obligaciones originales de los campos que explotaban mientras que la NOC se responsabilizaba del desarrollo de esos campos hasta el regreso de las empresas americanas.

En diciembre de 2005, Oasis Group alcanzó un acuerdo con Libia para volver al país por primera vez desde 1986. El acuerdo tendrá una vigencia de 25 años, y en virtud del mismo NOC recibe un porcentaje del 59% y las empresas americanas el 41% restante. Mientras tanto, en un intento de atraer la inversión extranjera, Libia ha efectuado desde 2005 varias rondas de concesiones de prospecciones de petróleo y gas. En resumen, el país está retomando su papel de gran productor y exportador de petróleo. Además, posee enormes reservas de gas natural e intenta aumentar sus exportaciones de gas, en especial a Europa.

Estas exportaciones de gas libio a Europa aumentan con rapidez gracias a la construcción en 2004 del Proyecto de Gas Libio Occidental (WLGP, siglas en inglés), conocido también como Corriente Verde. Con anterioridad, el único cliente del gas libio era la española Enagás. Sin embargo, el WLGP –una empresa conjunta al 50% entre NOC y la petrolera italiana Eni– ha ampliado estas exportaciones a Italia y a otros países. Desde comienzos de siglo la región del Magreb ha desempeñado un papel importante a la hora de satisfacer las necesidades energéticas europeas y americanas. La prosperidad económica y la estabilidad política se pueden considerar causa y efecto de esta importancia.

Tanto Bruselas como Washington han establecido estrechos vínculos económicos y políticos con los países del Magreb. Estos países han invitado a empresas petrolíferas internacionales a explorar y explotar sus recursos de hidrocarburos. Las perspectivas de esta asociación cada vez más estrecha se presentan prometedoras en el futuro inmediato y es probable que contribuyan a la seguridad energética mundial.