Jóvenes y emprendedores: el nuevo impulso de la economía argelina

Lurdes Vidal, IEMed

A pesar de la indiscutible revitalización de la economía argelina, el país sigue enfrentando grandes desafíos económicos, teniendo en cuenta que una cuarta parte de la fuerza de trabajo sufre las consecuencias del desempleo. Por ello, resulta crucial el impulso del empresariado, especialmente de jóvenes emprendedores con talento y capacidad para mejorar el clima empresarial del país. Asimismo, la perspectiva de la adhesión de Argelia a la Organización Mundial de Comercio (OMC) plantea un reto ambicioso para el país en general, y en particular para las pequeñas y medianas empresas.

Con este fin, un grupo de jóvenes y empresarios de segunda generación, entre ellos Slim Othmani (Nouvelle Conserverie Algérienne), Samy Boukaila (BKL Industries), se ha organizado en torno al Cercle d’Analyse et de Réflection sur l’Entreprise (CARE), un think tank destinado a mejorar el clima empresarial y promover las exportaciones fuera del potente sector de los hidrocarburos, que todavía representa un 97% de los ingresos por exportaciones. En colaboración con el Banco Mundial y la Corporación Financiera Internacional (CFI), el CARE organiza desayunos de trabajo periódicos con especialistas que abordan aspectos de la economía y del sector empresarial argelino.

El 30 de enero, el Hotel Sofitel de Argel acogió uno de estos desayunos, en el que participó Francis Ghilès, senior fellow del Instituto Europeo del Mediterráneo (IEMed), y coordinador del North Africa Business Development Forum (NABDF), cuya tercera conferencia anual se celebrará en Barcelona el 30 de mayo bajo el título “El Magreb alcanza la madurez”. En su intervención, Ghilès abordó los cambios económicos y sociales que ha vivido Argelia desde 1989, como la liberalización de la gestión económica que, a pesar de algunos éxitos, todavía no ha conseguido cambiar las prácticas tanto en el ámbito bancario como en el comercio exterior, especialmente para adaptarse a las necesidades del sector privado.

Asimismo, el antiguo corresponsal del Financial Times para el Magreb (1977-95) afirmaba que es necesario estudiar la experiencia de otros países, como China o incluso la “vieja Inglaterra”, y la relación mantenida entre éstos y sus emigrados, para ver hasta qué punto podría ser útil para Argelia. A título de ejemplo, los chinos residentes en el extranjero han contribuido de forma crucial a la apertura del país al mundo: desde hace 10 años, tres cuartas partes de la inversión extranjera directa en China procede de chinos residentes en el extranjero. Sin embargo, es fundamental la acción desde el interior, además de requerir un marco jurídico que facilite y promueva esta inversión.

Por otra parte, Ghilès propone estudiar para Argelia la utilidad de una reforma constitucional que refuerce el derecho de propiedad, como se está haciendo actualmente en Pekín. Ghilès destacó la importancia de los intercambios económicos entre los argelinos de dentro y fuera del país, puesto que la experiencia y profesionalidad acumulada por un argelino residente en el extranjero puede resultar tanto o más útil que la de un experto de una organización financiera internacional o de un consultor, cuyos honorarios a menudo no garantizan un resultado efectivo.

Éstos, al igual que las mujeres –factor clave de transformación de los valores sociales– contribuyen a abrir horizontes en un mundo en continua y rápida mutación, en el que Argelia no puede ni quiere quedar al margen.