Israel y Palestina: un conflicto en espera

Mohamed Dahlan: “No es posible una solución del conflicto sin la mediación exterior de una coalición occidental”.

Domingo del Pino, consejero editorial de AFKAR/IDEAS

Muchos analistas consideran que los esfuerzos internacionales de mediación en el conflicto palestino-israelí han entrado en un periodo de receso que se puede prolongar al menos hasta 2005. Las razones son numerosas, pero destacan dos: la guerra de Irak y la concentración de energías que la posguerra acapara, y la entrada de Estados Unidos en periodo electoral, algo que nunca ha favorecido en este país la dedicación a la política exterior. Aunque suma del esfuerzo intelectual de europeos y estadounidenses, la Hoja de Ruta, el documento último básico, resulta muy difícil de llevar adelante sin el liderazgo de los mediadores estadounidenses sobre el terreno. Según la Hoja de Ruta, para 2005, se debería haber llegado a la fase última que el plan prevé, la solución de dos Estados, uno de ellos ahora inexistente palestino, independiente, soberano y con fronteras reconocidas.

Quizá por ese stand by en que ha entrado la aplicación de la Hoja de Ruta, y el recrudecimiento simultáneo de la violencia, han surgido algunas propuestas interesantes de la sociedad civil, entre las que destaca la llamada “Iniciativa de Ginebra”, encabezada por los ex ministros israelí, Yossi Beilin, y palestino, Yasser Abed Rabbo. Para evitar el olvido, aunque sea temporal, y la pérdida de impulso de la Hoja de Ruta, el Real Instituto Elcano de Estudios Internacionales y Estratégicos, a propuesta del ex mediador de la Unión Europea (UE), Miguel Ángel Moratinos, reunió el 21 de enero de este año en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, a cuatro personalidades, dos israelíes y dos palestinas, que como señalaron los convocantes del acto en la presentación, han estado en “todas las cocinas” de las negociaciones israelo-palestinas pasadas y recientes.

Mohamed Dahlan, ex ministro de Seguridad Interior de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Saeb Erekat, ministro de la ANP y ex jefe del grupo negociador palestino, Avi Gil, ex director general del ministerio de Asuntos Exteriores de Israel y Uzi Arad, director del Instituto de Política y Estrategia (Interdisciplinary Center Herzliya), explicaron a los asistentes sus opiniones sobre lo que podríamos llamar el “estado de la cuestión”.

Mohamed Dahlan

Ex ministro de Seguridad Interior de la Autoridad Nacional Palestina

Para Mohamed Dahlan, después de 10 años de negociaciones, las dos partes han fracasado en la búsqueda de un acuerdo a pesar de lo que desean ambas sociedades: lograr la paz. No es cierto que Israel haya aceptado la Hoja de Ruta, como vendría a demostrar la presentación de 15 objeciones al documento. Según Dahlan, Mahmud Abbas, Abu Mazen, fue nombrado primer ministro de la ANP después de muchas presiones de la UE, pero los israelíes minaron su gobierno a pesar de los logros que creía haber alcanzado. “Paralizamos, dijo Dahlan, toda ayuda económica a Hamás, pero Cisjordania y Gaza fueron totalmente ocupadas con el pretexto de la seguridad. Israel ha ocupado Palestina durante 50 años y no ha logrado seguridad”.

Dahlan entiende que la seguridad sólo puede conseguirse con un mejor horizonte político. “Queremos vivir en paz, pero ellos no quieren cooperar, ellos quieren imponerse”. Por ello, no ve posible una solución sin mediación exterior y se pregunta por qué si existe una coalición occidental contra el terrorismo e Irak, no puede haber otra para la paz en Oriente Próximo. “A medio plazo no es posible hablar de solución debido a la desconfianza mutua (…). Es necesario dar una oportunidad a las elecciones palestinas, pues a lo mejor podemos cambiar la situación actual, lograr que surjan nuevos dirigentes, nuevas formas de trabajar”. Dahlan terminaba su intervención con el mensaje pesimista de que si no se soluciona rápidamente el problema palestino-israelí, “las futuras generaciones en vez de médicos e ingenieros producirán suicidas”.

Uzi Arad

Director del Instituto de Política y Estrategia, Interdisciplinary Center, Herzliya

Para Uzi Arad, hasta hace unos años los palestinos presionaban a la UE para que ésta presionase a EE UU y éste hiciese lo mismo con Israel para que aceptase la Hoja de Ruta. Ésta fue preparada en la segunda mitad de 2002 y fueron los británicos, a medida que se configuraba el problema de Irak, los que comenzaron a presionar a EE UU para que se adoptase tal como fue publicada en diciembre de 2002. Israel, que la había visto con escepticismo, se encontró “no con un diktat pero si con una versión dictada de la Hoja de Ruta. Como consecuencia de las visitas del Cuarteto (UE, EE UU, Rusia y ONU), el gobierno israelí anunció que la aceptaba.”

La Hoja de Ruta constaba de tres fases, la última era la creación de un Estado palestino soberano e independiente. Para Arad, la primera fase recogía los aspectos más importantes, como el proceso de construcción de las instituciones palestinas y el capítulo de la seguridad. “La Hoja de Ruta es precisa a este respecto y menciona los planes de seguridad anteriores, Tenet y Zini. Estaba claro que después de que la ANP consolidara su propia seguridad, debía emprender una acción dirigida contra los terroristas y desmantelar su infraestructura. De esto, que era lo principal de esa fase, nada ocurrió. Peor aún, se comenzaron a ver equívocos del lado palestino, decían que no tenían medios, que necesitaban tiempo.

Todo esto ocurría después de tres años de constante violencia contra Israel y era lógico que sus expectativas se centrasen en la seguridad. Ese fracaso fue desilusionante para Israel. Por eso la actitud dominante actual es a separarse de ese proceso y volver a la defensa y usar tácticas ofensivas-defensivas, algunas de las cuales han dado cierto resultado”. En relación a la Iniciativa de Ginebra, Arad afirma que, según las encuestas, no tiene mucho apoyo de ninguna de las partes. Y Cuando se produzca un acuerdo, que podría ser como el de la Iniciativa de Ginebra o el de Ayalon y Nusseibeh, basado en las líneas de 1967 con pequeñas modificaciones mutuamente acordadas, serán ambos gobiernos, el israelí y la ANP y no Beilin, Ayalon, Rabbo o Nusseibeh quienes lo presenten. Ese acuerdo tendría la mayoría del 65% a favor. Las Iniciativas de Ginebra o Ayalon tienen mucho impacto pero no funcionarán hasta que los gobiernos no adopten esas ideas.

Avi Gil

Ex director general del ministerio de Asuntos Exteriores de Israel

Avi Gil, cercano al laborismo, coincide en que la clave de la pésima situación actual es la seguridad. En el momento en que los palestinos cumplan este apartado de forma eficiente, todo el mundo presionará a Israel para que haga lo mismo. “La Hoja de Ruta nos pide a todos actuar sin ser muy explícita en cuanto al destino último. Es verdad que al final del camino se señala el establecimiento de un Estado palestino, pero no nos dice mucho sobre qué tipo de Estado sería, ni cómo serían sus fronteras. El Partido Laborista israelí está actualizando su plataforma política y reconoce que el acuerdo sobre el estatuto final debe ser tomando en cuenta las fronteras de 1967 con pequeñas modificaciones entre las partes para atender consideraciones de seguridad y demográficas. El problema de la Hoja de Ruta es la ausencia de un auténtico liderazgo sobre el terreno para hacernos avanzar, el nivel de confianza entre israelíes y palestinos no es ni siquiera como hace 10 años.

Creo que israelíes y palestinos tenemos mucho en común. Tanto, que no necesitamos mediadores. Desgraciadamente ése no es hoy el caso, y la Hoja de Ruta no es un producto israelo-palestino, sino del Cuarteto. Muchas de sus ideas son europeas, pero el documento final entregado a Israel el 15 de octubre de 2002 es estadounidense, y obtuvo la aprobación de la comunidad internacional y de israelíes y palestinos. No creo que este tipo de ‘diplomacia por control remoto’ en virtud del cual Washington nos dice de vez en cuando qué hacer y qué no, funcione. A pesar de la sangrienta confrontación que estamos viviendo en los últimos tres años, entramos en la ronda hacia el camino de la solución del conflicto.

Por primera vez israelíes y palestinos hablan del estatuto final y sobre cuestiones que han sido penosas para todos como Jerusalén, las fronteras, los refugiados, etcétera. En las conversaciones de Oslo, eso no estaba en la agenda. Las otras iniciativas de paz que se discuten son una prueba de que estamos ante una nueva era. Cuando se pregunta a los israelíes si les parece bien que el estatuto final forme parte del paquete hacia la paz, cerca de un 65% está a favor. Creo que lo mismo pueden decir los palestinos. No es fácil para el pueblo israelí hacer esas concesiones, pero ese momento ya está aquí para los dos pueblos.

Esto es válido también para los votantes del Likud, el partido de Ariel Sharon. Y es estimulante ver cómo se mueven hacia ese estatuto final que despejará el camino hacia una solución regional total entre Israel y los países árabes. Eso no va a ser fácil si los israelíes no hacemos frente a la necesidad de evacuar la mayor parte de los asentamientos, principalmente aquéllos que se encuentran en zonas palestinas densamente pobladas. Incluso Sharon habla de ello y de la necesidad de disminuir las fricciones con los palestinos. Éstos, a su vez, tendrán que afrontar la cuestión del retorno de los refugiados”.

Saeb Erekat

Ministro de la ANP y ex jefe del grupo negociador palestino

Para Saeb Erekat “no necesitamos que Washington nos diga lo que debemos hacer y lo que no. El presidente George W. Bush, en sus últimos discursos, ni siquiera ha mencionado el conflicto palestino- israelí ni el proceso de paz. 2004 puede ser el año del desentendimiento de EE UU de este proceso. Ahora EE UU no sólo tiene fronteras con Canadá y México, sino con el Golfo, Irán, Kuwait, Turquía, Arabia Saudí, Jordania y Siria. EE UU quizá acelere el proceso de la integración de Turquía en la UE, así es que Europa también tendrá fronteras con Siria, Irak e Irán. ¿Dónde cabemos nosotros en todo esto?

Desde niño se me dijo que no desaprovechase ninguna oportunidad. Se nos dijo que si reconocíamos el derecho de Israel a existir tendríamos paz y seguridad, y aceptamos la resolución 242; estadounidenses y europeos nos dijeron que si nos subíamos a este carro, les tendríamos de nuestro lado. Ahora tenemos el diktat del muro que construye Israel. Si lo construyeran del lado que les corresponde, hasta podríamos cofinanciarlo con ellos, pero están convirtiendo ciudades y aldeas palestinas en auténticas prisiones. Tienen poder para mandar, poder para construir más asentamientos, pero con ese unilateralismo no me tendrán como socio ni a mí ni a los palestinos. Con muros, con asentamientos, con dictados, destruyendo a la entidad palestina, están ustedes destruyendo a los moderados palestinos.

Si Yasir Arafat cae, y si la ANP cae, mi propia ciudad, Jericó, será tomada por las milicias y lo primero que harán será buscarme y matarme porque soy un palestino moderado. Habrá milicias en Gaza, Nablús o Rafah que matarán a todos los moderados. Entonces ustedes querrán volver a Madrid y dirán: queremos la paz y estamos dispuestos a hacer concesiones, pero para entonces ya no tendrán interlocutores. Si el pensamiento estratégico de Israel es que Oriente Próximo caiga en manos de las fuerzas del extremismo y minar a los palestinos moderados, eso entonces es otra historia. ¿Cuál es la alternativa? Yo procedo de una sociedad que no tiene ejército, ni marina, ni fuerza aérea. Y nunca en la historia ha habido mayor desproporción de fuerzas que las que se utilizan contra nosotros.

Pero no quiero que los palestinos se conviertan en terroristas suicidas, no quiero que mi hijo sea un suicida. Condeno a los terroristas suicidas. Quiero que los israelíes vivan y dejen vivir. Tenemos una alternativa: necesitamos poder establecernos en Gaza, Nablús, Jericó, Nataniya… Nuestro crecimiento anual en Gaza, del 5,2%, es el más elevado del mundo: allí viven seis palestinos por metro cuadrado. ¿Quieren ustedes decirme por qué 2.000 colonos israelíes tienen que poseer el 40% de la tierra de Gaza? ¿Cuál es la razón geopolítica, de seguridad, religiosa para tener esa tierra? En Gaza se producen cinco millones de metros cúbicos de agua pero la zona donde se producen está tomada por Israel. ¿Qué tiene eso que ver con la construcción de instituciones y reformas, con las verdaderas cuestiones, por qué le preocupa a Israel si soy gobernado, por ejemplo, por los boy scouts de Tel Aviv?

En esta generación hemos reconocido el derecho de Israel a vivir en las fronteras determinadas el 4 de junio de 1967. Eso deja el 78% de la Palestina histórica a Israel. Déjenme conducir mis instituciones, mi democracia, mi economía, mi transparencia, mis derechos humanos, en el 22% restante. Como árabe estoy ya enfermo y cansado de un Occidente que considera a Sadam Husein un buen dictador cuando combate contra Irán durante ocho años y luego un mal dictador cuando se lanza contra Kuwait.” Según Erekat, en los tres últimos años, muchos palestinos dicen que no hay interlocutor del lado israelí, y muchos en Israel han criticado que no tienen interlocutor del lado palestino.

La Iniciativa de Ginebra ha demostrado que ambas partes estaban equivocadas. La Hoja de Ruta es el mejor documento que han tenido en sus manos palestinos e israelíes desde la Conferencia de Madrid (1991). Su objetivo final es acabar con la ocupación israelí que comenzó en 1967 y establecer un Estado palestino, soberano, democrático e independiente, viable, al lado de Israel. La Hoja de Ruta especifica sus fronteras, y fija 2005 como fecha tope.

En la primera fase, esa Hoja de Ruta establece 15 obligaciones para los palestinos y 12 para Israel, redactadas para ser aplicadas, y no negociadas. La Cumbre Árabe (Beirut, 2002) también elaboró el documento estratégico más avanzado que los árabes han producido hasta ahora: el reconocimiento total de Israel a cambio de su retirada a las fronteras de 1967. Ésa es la primera vez que los países árabes, del Golfo al Atlántico, aprobaron algo parecido. En su opinión, no existe contradicción entre la Iniciativa de Ginebra y lo especificado en la Hoja de Ruta.