Irán, el mercado global del petróleo y la seguridad energética

Irán posee enormes reservas de hidrocarburos. Sin embargo, la falta de inversiones y tecnología han perjudicado su capacidad de producción.

Sara Vakhshouri

El 24 de noviembre de 2013 se alcanzó un acuerdo en Ginebra entre Irán y el grupo P5+1 (Estados Unidos, Francia, Reino Unido, Alemania, Rusia y China) para limitar el programa nuclear iraní. Siguiendo las pautas de este acuerdo de Ginebra, se prevé que este año se comiencen a aliviar las duras sanciones impuestas a Irán. Como parte del acuerdo provisional, Irán aceptó limitar el enriquecimiento de uranio al 5%, desmantelar las conexiones entre las centrifugadoras y permitir el acceso de los inspectores internacionales a sus instalaciones nucleares.

A cambio, EE UU acordó dar a Irán hasta 7.000 millones de dólares, de los cuales 4.200 millones de dólares provendrán de los ingresos por venta de petróleo de cuentas congeladas, y alrededor de 1.000 millones de dólares retornarán al país por ventas petroquímicas. Irán podría también conseguir 500 millones de dólares en producción y venta de su industria automovilística debido al levantamiento de las prohibiciones en las importaciones de piezas de coches, junto con el desbloqueo de 400 millones de dólares de activos iraníes congelados para ayudar a la financiación de estudiantes universitarios iraníes en el extranjero.

Es de suponer que el próximo levantamiento en las prohibiciones del comercio del oro y otros metales preciosos, reportará también cantidades importantes. Esto, igualmente, ayudará a Irán a recibir metales preciosos como pago a la exportación de crudo. Sin embargo, una cuestión principal sigue sin resolverse: ¿qué significa el acuerdo de Ginebra para la industria energética iraní y para la seguridad energética global? ¿Afectará el acuerdo provisional directa o indirectamente a la industria iraní de petróleo y gas?

Producción de petróleo y gas

Como parte del acuerdo, EE UU detendrá temporalmente los intentos de reducir las ventas de petróleo iraní durante los próximos seis meses. Pero las sanciones que limitan las exportaciones iraníes a menos de un millón de barriles por día siguen en vigor. El régimen de sanciones, sin precedentes en la historia, ha imprimido una considerable presión a las enormes reservas de petróleo y gas iraníes. Y no se prevé que vayan a desaparecer de la noche a la mañana. Las grandes compañías petroleras internacionales, como Total, Royal Dutch Shell, ENI y Statoil realizaron importantes inversiones en el sector petrolero iraní en la década de los noventa, pero se han retirado en los últimos años debido a las cada vez más duras sanciones, a lo altamente arriesgado de las inversiones y a la baja rentabilidad de los contratos de recompra.

En conjunto, la producción de petróleo iraní y las exportaciones se han desplomado como resultado, directo e indirecto, de las sanciones. Considerando sus enormes reservas de hidrocarburos, Irán podría desempeñar un papel clave en los mercados globales de petróleo y gas natural. Sin embargo, la falta de inversiones y de la tecnología necesaria han perjudicado su capacidad de producción. Esta ha descendido desde más de cuatro millones de barriles por día, a principios de 2010, hasta entre 3,5 y 3,7 millones de barriles por día en 2013. Según la Agencia Internacional de Energía (AIE) las exportaciones iraníes de petróleo han disminuido desde alrededor de 2,5 millones de barriles por día a comienzos de 2012, hasta una media de 1,1 millones de barriles por día en los primeros nueve meses de 2013. El nuevo ministro de Petróleo iraní, Bijan Namdar Zangeneh, prevé que las exportaciones en 2014 aumenten hasta los 1,4 millones de barriles por día.

Las limitaciones legales y de mercado en las exportaciones de petróleo iraní han impedido que el país pudiera desarrollar todo su potencial. Como ya se ha dicho, Irán necesita un clima inversor más favorable y tecnología para poder mantener e incrementar su capacidad de producción. Según representantes iraníes, el país necesita cerca de 100.000 millones de dólares de inversión extranjera para restaurar su capacidad de producción y exportación. El acuerdo provisional podría abrir la puerta al retorno de Irán al mercado global del petróleo, con una mayor influencia. Los representantes iraníes han iniciado sus esfuerzos para atraer a los inversores extranjeros y a los socios regionales con el fin de colaborar en la reconstrucción y el desarrollo de sus campos petrolíferos.

El nuevo presidente de Irán, Hasan Rohaní, y su ministro de Petróleo han invitado a invertir en el sector energético a las grandes compañías petroleras, en un esfuerzo, una vez más, para atraerlas de vuelta a Irán. En los próximos seis meses, durante la fase inicial del alivio de las sanciones, las oportunidades de Irán para atraer la inversión extranjera necesaria para su industria de petróleo y gas son escasas. A pesar del clima de optimismo, las sanciones más duras se siguen aplicando. Sin embargo, Shell, Total y ENI ya han celebrado reuniones preliminares con los responsables de energía iraníes para allanar el terreno para el posible alivio de sanciones en el futuro. El ministro de Petróleo de Irán ha anunciado también que van a revisar la regulación de la inversión en upstream con el fin de hacerla más atractiva a ojos de los inversores extranjeros. Todos estos esfuerzos podrían ayudar a aumentar gradualmente el suministro de petróleo y gas de Irán.

La palabra clave aquí es gradualmente. Aunque la posición de Irán en el mercado ha ganado fuerza tras el acuerdo de Ginebra y se prevé que se fortalezca, su producción no se incrementará bruscamente en los próximos seis meses. Cualquier aumento de la producción de petróleo y gas iraní más allá de su capacidad actual, depende totalmente de la inversión extranjera y de la tecnología. Esto podría alcanzarse si se levantan las duras sanciones aplicadas desde 2003. Irán, sin embargo, intentará usar el acuerdo de Ginebra para crear un clima de optimismo, anticipándose a posterirores levantamientos de las sanciones. Podría ser una estrategia a largo plazo, pero es la única forma de prepararse para la reconstrucción de su industria de petróleo y gas.

Exceso de suministro: el reto de la OPEP

Los altos precios del petróleo garantizan a los grandes productores del golfo Pérsico y de la OPEP fondos suficientes para cubrir sus gastos en bienestar social. Durante la reunión de la OPEP celebrada el 4 de diciembre de 2013, el ministro de Petróleo, Zangeneh, declaró a la prensa que Irán incrementará su producción “en cualquier circunstancia”, incluso si los precios del petróleo se desploman hasta los 20 dólares por barril. Esto no es una amenaza real, sino más bien una forma retórica de mandar un mensaje a los miembros de la OPEP, enfatizando el derecho de Irán a incrementar su producción y recuperar sus anteriores cuotas de producción.

Por otra parte, responsabilizó a otros productores de la OPEP de moderar sus producciones con el fin de evitar el exceso de suministro en el mercado y, por tanto, las fuertes bajadas de los precios, que serían devastadoras para sus sistemas fiscales. Durante el año pasado, Arabia Saudí e Irak cubrieron gran parte de la cuota de Irán en la OPEP. A corto plazo, Irak no tiene ninguna prisa en devolver esa cuota. Ha firmado numerosos contratos con compañías petroleras internacionales para incrementar su capacidad de producción y no está en condiciones de reducir su producción. A diferencia de Irán, Irak tiene obligaciones contractuales con sus inversores que ejercen una gran influencia en Bagdad y Kirkuk.

Otro reto para los miembros de la OPEP es el gas de esquisto (o gas pizarra). EE UU está en plena revolución de la producción de petróleo y de gas de esquisto. Según la AIE, superará a Rusia y Arabia Saudí como primer productor de petróleo y gas hacia 2015 y estará cerca de la autosuficiencia energética en dos décadas. Cabe esperar, por tanto, una disminución considerable de la producción de la OPEP en los próximos años si EE UU redobla sus esfuerzos. Dado que Irak ha firmado contratos de upstream con compañías petroleras internacionales para incrementar su producción, es menos probable que pueda reducir su suministro al mismo tiempo que Irán incrementa el suyo. El mercado espera que Arabia Saudí desempeñe su papel tradicional de productor residual, con el fin de controlar el suministro y mantener la estabilidad de los precios en el mercado.

En la reunión de la OPEP de diciembre, Arabia Saudí declaró que no estaba preocupada por la producción de EE UU o su impacto potencial sobre los precios del petróleo. De hecho, el ministro de Recursos Minerales, Ali Al Naimi, celebró que hubiese nuevas reservas en el mercado mundial.

Suministro de gas natural

Se estima que Irán cuenta con unas reservas de gas natural de cerca de 33,6 billones de metros cúbicos, la segunda mayor reserva mundial detrás Rusia, lo que representa el 18% del total de las reservas mundiales probadas de gas. Sin embargo, las sanciones, junto con los altos niveles de consumo nacional (la cuota de consumo de gas en la economía doméstica de energía es del 70%) ha mantenido la participación iraní en el mercado global de gas por debajo del 1%, aunque el gas natural desempeña un papel importante en el desarrollo de las industrias complementarias, en concreto las petroquímicas.

La participación iraní en el mercado global de gas puede ser pequeña, pero sus grandes reservas probadas han hecho que el país considere el mercado del gas como una estrategia a largo plazo. En primer lugar, una gran ventaja de Irán son las conexiones por tierra con sus vecinos. A pesar de los esfuerzos infructuosos para construir una planta de gas natural licuado, su localización geopolítica le da la oportunidad de transferir gas a través de gasoductos a lugares tan lejanos como China, vía Pakistán e India; a Siria y Líbano, vía Irak y a Europa a través de Turquía. Desde el punto de vista del consumo, las economías europeas han buscado fuentes de energía seguras y diversificadas. El cierre del grifo de Rusia a Ucrania y Bielorrusia en 2009 hizo patente los costes de la enorme dependencia del gas natural ruso.

Mientras Irán se esfuerza por acceder a mercados de gas seguros y a tecnologías fiables, las compañías europeas podrían garantizarse el suministro de gas invirtiendo en Irán. En teoría, esto aliviaría las preocupaciones de Europa por ser demasiado dependiente de Rusia. Irán podría enviar su gas a Europa a través del corredor de Turquía y, posiblemente, podría jugar un rol en el proyecto de gasoducto Nabuco: Irán- Turquía-Bulgaria- Rumanía- Hungría y Austria. La localización geográfica de Irán también le permite ser un corredor para el transporte de energía desde el mar Caspio y Asia Central hacia el golfo Pérsico y Oriente Medio. En Irán, la mayoría de los campos de gas natural se encuentran en el Sur, pero el mayor consumo de energía se produce en el Norte.

Por tanto, facilitar las exportaciones de energía caspias no conllevaría una gran reforma o readaptación logística. Irán podría transportar crudo desde el mar Caspio y procesarlo en sus refinerías de Teherán y Tabriz. Como contraprestación, podría intercambiar la misma cantidad de crudo a los clientes del golfo Pérsico. Las reservas interiores de gas en el mar Caspio y Asia Central también podrían llegar a Europa a través de Irán.

Seguridad energética global

La mayor parte de las sanciones contra la industria petrolera iraní se siguen aplicando, y no se prevé que el suministro de petróleo en el mercado se incremente bruscamente en los próximos seis meses. Sin embargo, el acuerdo de Ginebra podría favorecer un mercado más estable. Esto también podría tener un impacto psicológico positivo en el mercado.

De hecho, aunque se mantienen las sanciones impuestas por EE UU y la Unión Europea, el precio del barril de Brent cayó un 2,7%, hasta los 108,05 dólares. Esta tendencia bajista en los precios del petróleo se ha producido aunque se sabe que el acuerdo de Ginebra no iba a suponer un aumento significativo en el suministro global de petróleo. Esto sugiere que, incluso si no hay un incremento del suministro de petróleo, el alivio de las tensiones regionales y globales podría tener un efecto bajista en los precios. Bajo el acuerdo de Ginebra, las compañías transportistas de petróleo iraní se beneficiarán de menores sanciones. Sus rutas de transporte estarán menos restringidas y podrán suministrar petróleo iraní a los grandes mercados como Turquía e India.

Las compañías de seguros también pueden ver un incremento y mayor facilidad en hacer negocios con los cargueros petroleros iraníes. Todos estos factores podrían indicar un suministro más seguro en el mercado global de petróleo. Si Irán llega a un acuerdo final, su industria energética sufriría una reducción inmediata de las sanciones. Sus reservas probadas, junto con su posición geográfica y geopolítica, podrían hacerle desempeñar un papel principal en el suministro y en la seguridad energética global en el futuro.

Y lo que es más importante, un escenario como ese podría abrir el camino a la inversión y a la llegada de la tecnología que permitirían al petróleo y al gas iraní alcanzar su potencial total. Todo esto junto con una reforma de la regulación de la inversión, beneficiarían a Irán y contribuirían significativamente a la seguridad energética global en un futuro sin sanciones.