Integración financiera del Magreb

La liberalización del sistema financiero y el paso de una economía de endeudamiento a una economía de financiación son una necesidad, piensa el presidente del primer banco marroquí.

ENTREVISTA a Othman Benjelloun por Gabriela González de Castejón

Othman Benjelloun es presidente del primer banco de Marruecos, el Banco Marroquí de Comercio Exterior (BMCE), del GPBM (Agrupación profesional de bancos de Marruecos), canciller de la Universidad de Al Akhawayn y consejero del Centro Internacional de Estudios Estratégicos (CSIS) de Washington. Además ha creado la Fundación BMCE.

AFKAR/IDEAS: Marruecos es un país abierto al mundo. El rey viaja oficialmente por Europa, Norteamérica, América Latina… También Asia, África: los viajes del gobierno también son constantes. Los empresarios viajan sin cesar, a diferencia de otros países de la región. Marruecos, se dice, no tiene petróleo (por ahora), pero tiene inteligencia. ¿De dónde nace esa tradición de apertura al exterior?

OTHMAN BENJELLOUN: La situación geográfica de Marruecos, bañado por el Mediterráneo y el Atlántico, es de por sí de apertura hacia el mundo. Pero más allá de este aspecto geográfico, Marruecos estuvo siempre en la confluencia de varias civilizaciones a lo largo de la historia, la romana, la bereber, la árabe, la africana. Por eso, usando la metáfora del gran viajero Ibn Batuta en el siglo XIV, se transmitió una tradición de apertura a la cultura marroquí. En lo que respecta a la economía, esta cultura abierta se consolidó con el difunto rey, Su Majestad Mohamed V, inmediatamente después de la independencia; más tarde con Su Majestad Hassan II, cuya importante opción política confirmó su sucesor, Su Majestad Mohamed VI. Por su parte, los dirigentes marroquíes se han comprometido actualmente a perpetuar esta tradición de apertura y a concretarla sobre el terreno, al empaparse de experiencias internacionales de las cuales esperan aprender, y al poner en práctica las normas y los criterios internacionales con el fin de mejorar su competitividad en los mercados internacionales.

A/I: En octubre de 2006, usted asistió a una reunión del CSIS celebrada en Pekín. Desde hace años, China registra las tasas de crecimiento más altas de mundo (10% anual) y se ha convertido en la cuarta economía. El BMCE apostó por China hace años. ¿Cómo cree que Marruecos puede beneficiarse de la dinámica del gigante asiático?

O.B.: Al abrir una sucursal en China hace ahora siete años, el BMCE marcó la pauta de esta voluntad de apertura hacia el gigante asiático. De hecho, deseamos no sólo dar esa señal a los clientes de Marruecos, sino también disponer de un observatorio de esa realidad, de esa extraordinaria historia de éxito de la economía china, para atraer inversiones a Marruecos, desde la perspectiva de que nuestro país representa una plataforma para las inversiones y los intercambios con respecto al Magreb, Europa e incluso el África subsahariana. De manera similar, el mercado chino, con sus 1.300 millones de consumidores, de los cuales alrededor de 250 millones son consumidores urbanos que presentan una inclinación pronunciada por los productos y servicios extranjeros, se presenta como un mercado óptimo para muchos productos marroquíes. La diplomacia económica y comercial va a la par con el mantenimiento de relaciones políticas al más alto nivel entre las autoridades de los dos países. Por tanto, nuestro papel en los aspectos bancario y financiero es esencial para enseñar el camino cuando sea posible, acompañar y, una vez más, aprovechar sobre el terreno las lecciones esenciales de esta experiencia china para compartirla con nuestros compatriotas y con nuestros clientes.

A/I: Una característica de las economías de los países desarrollados es el paso de sus sistemas financieros de un modelo cerrado a otro abierto. ¿Cree que los países del Magreb están preparados para intentar algo así? ¿Cuáles son los principales obstáculos para crear un mercado financiero magrebí?

O.B.: La liberalización del sistema financiero y la transición de una economía de endeudamiento a una economía de financiación realmente ya no son una elección, sino una necesidad exigida por la interdependencia creciente de las economías de todo el mundo. Marruecos se ha dedicado a desarrollar su sector financiero desde comienzos de los años noventa. Actualmente, nuestro sector financiero se encuentra en un estado de desarrollo avanzado lo cual hace que a menudo se le cite como ejemplo en la región. Es cierto que el nivel de desarrollo de los sistemas financieros en el Magreb no es homogéneo y que hay diferencias en su nivel de preparación de cara a la apertura. Sin embargo, tenemos la convicción de que la integración económica, por no hablar de la integración política, requiere una mayor integración financiera.

Bajo este punto de vista, los sistemas de pago pueden desempeñar un papel esencial al permitir reducir los costes de transacción para los intercambios de bienes y servicios dentro de la región, teniendo en cuenta que las posibilidades son considerables y las cifras del comercio y de la inversión internos en la región son todavía insignificantes. Por tanto, la integración financiera se entiende como un medio para acelerar el desarrollo financiero que, a su vez, tiende a favorecer el crecimiento económico. En este sentido, acaba de darse un primer paso histórico con la creación del Banco Magrebí de Inversiones y del Comercio Exterior (BMICE), que comenzará a funcionar en marzo de 2007. Las autoridades políticas de más alto nivel tienen la voluntad de avanzar en este asunto sin reparar en obstáculos. Marruecos acogió una conferencia sobre la integración financiera entre los países del Magreb, organizada por el Banco Central de Marruecos, el Ministerio de Economía y el Fondo Monetario Internacional.

Esta conferencia, que reunió a los ministros de Economía y a los gobernadores de los Bancos Centrales de los países del Magreb, permitió insistir en la necesidad de iniciar rápidamente el proceso de integración financiera entre los países de la región. Creemos en una gestión pragmática que asocie lo más estrechamente posible a los bancos y les anime a abrir sucursales en las otras regiones del Magreb, como nuestro grupo ha hecho y sigue haciendo. Nosotros lo hicimos en Túnez, a través de un banco de negocios, y otros bancos siguieron nuestros pasos. Aspiramos a crear bancos comerciales en Argelia. Es un enfoque pragmático y prudente.

A/I: Hace unos años usted hizo un llamamiento a favor de la creación de una moneda única en la UMA, con el fin de acelerar la construcción del espacio económico magrebí. ¿Cree que es factible esta idea? ¿No son una gran dificultad las relaciones argelino-marroquíes?

O.B.: Es verdad que la creación de una moneda única magrebí podría ser el fundamento para la construcción del espacio económico de la región, pero no nos hacemos muchas ilusiones respecto al grado de preparación de nuestras economías y, del mismo modo, respecto a la opinión pública y a la de las autoridades políticas en lo que respecta a este tipo de evolución. Sin duda es necesario proponérselo como objetivo final, pero mientras tanto, como acabo de decir, hay que seguir una trayectoria pragmática que permita, una vez más, impulsar los intercambios y las inversiones, la implantación de oficinas bancarias por todo el Magreb, y la modernización de los medios de pago entre estos mismos países.

A/I: El BMCE es el primer banco de Marruecos. Ha basado su estrategia en la presencia internacional: participa en sociedades extranjeras como la UBAE (Arab-Italian Bank), el grupo portugués Espirito Santo o el Banco de Desarrollo de Malí. En resumen, el BMCE ¿cómo quiere prolongar su proyecto de aquí a, digamos, 2015?

O.B.: El Grupo BMCE Bank está decidido a fomentar la expansión de su actividad bancaria en Europa en beneficio de los marroquíes residentes en el extranjero, pero también en el sector de los bancos de negocios, que permitirán estructurar las operaciones en beneficio de los países del África subsahariana en los que aspiramos a estar cada vez más implantados. El año 2015 es el plazo que se da el Grupo BMCE Bank para disponer de una red de bancos, propios o afiliados, que constituya la prolongación del territorio económico marroquí, con el fin de dar sentido a la cooperación Sur-Sur, y para que sirva de apoyo a los proyectos no solo de los clientes de esta región, sino también a los proyectos procedentes de distintas regiones de África, recurriendo a los conocimientos y a la experiencia del capital humano procedente del continente. Hay tanto que hacer en todos los campos, ya sea en la banca comercial, en la banca de negocios, o en los servicios financieros especializados, que es posible que nuestro programa rebase el horizonte de 2015.

A/I: El BMCE anunció en 2006 su intención de instalarse en Argelia. ¿En qué fase se encuentra el proyecto? ¿Por qué es interesante el mercado argelino para Marruecos?

O.B.: Estamos a la espera del visto bueno del Banco Central de Argelia. El mercado argelino está lleno de oportunidades para la economía marroquí, en primer lugar porque su economía estuvo centralizada durante mucho tiempo y porque existe todo un plan de expansión para los promotores privados en todos los campos y en todos los sectores industriales, así como un plan de infraestructuras para acompañar las necesidades de la población argelina en lo que respecta a la bancarización. Teniendo en cuenta sus recursos petrolíferos, Argelia dispone de recursos financieros muy importantes en comparación con otros países, y creemos, insisto, que podemos aportar los conocimientos de Marruecos y de la banca marroquí, indiscutiblemente a la vanguardia de los otros países del Magreb, del mismo modo que ligamos nuestra actividad a la construcción de la economía magrebí de la que hablábamos antes.

A/I: La fundación BMCE, ¿quiere concentrarse en educación? ¿Qué representa para ustedes el desarrollo sostenible?

O.B.: El desarrollo sostenible es un modo de desarrollo económico que pretende conciliar los avances económicos y sociales con la conservación del medio ambiente, y que se apoya sobre un enfoque multidimensional del principio de responsabilidad, especialmente la responsabilidad económica, la social y la medioambiental. El compromiso del BMCE Bank con la responsabilidad social de la empresa se refleja en las actuaciones llevadas a cabo por su Fundación, creada en 1995, que se fijó dos cometidos principales: la promoción de un modelo de educación integrado en el desarrollo sostenible (programa Medersat.com de construcción y gestión de escuelas comunitarias en el medio rural) y la conservación del medio ambiente. Consideramos que, en estos dos ámbitos, podemos aportar nuestra experiencia, nuestras redes y nuestros fondos. Los elementos de la respuesta que le he ofrecido es una de las dimensiones del desarrollo sostenible, es decir, a través del fomento de la educación, porque un crecimiento que no esté acompañado del desarrollo del capital humano no puede conducir a un desarrollo sostenible.