Estrategias de los fondos soberanos del Golfo en el Mediterráneo

Estrategias de los fondos soberanos del Golfo en el Mediterráneo

Los fondos soberanos del CCG, y los asiáticos, se han convertido en factores cada vez más importantes en el desarrollo económico en los mercados emergentes

Sara Bazoobandi

Los fondos soberanos son algunas de las instituciones de inversión pública más importantes, conocidas por realizar inversiones a más largo plazo y por tener una mayor tolerancia al riesgo en comparación con otros medios de inversión pública. Además, en general, se considera que los fondos soberanos, a diferencia de otras entidades de inversión pública, no tienen obligaciones específicas. La procedencia de los activos de propiedad estatal, que gestionan estos fondos, varía. Una de sus principales fuentes de financiación es el superávit en los ingresos por la exportación de materias primas. Algunos miembros del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), como Kuwait y Emiratos Árabes Unidos (EAU), fueron de los primeros países del mundo ricos en petróleo en crear un fondo soberano.

A lo largo de las seis últimas décadas, los países exportadores de petróleo del CCG han tenido una impresionante trayectoria de éxitos en la gestión de los fondos soberanos a nivel mundial. Aunque los gobiernos no deben responder por su balance general, los fondos del CCG se crean para servir los objetivos de los Estados y persiguen cumplir uno, o una combinación, de los siguientes objetivos:

– Estabilizar los ingresos del gobierno mediante la protección y la estabilización de la economía frente a la volatilidad de las rentas o de las exportaciones.

– Funcionar como un fondo para las futuras generaciones mediante el incremento de los ahorros.

– Ejercer como uno de los principales instrumentos de inversión del gobierno mediante la financiación de proyectos de desarrollo económico y social y contribuir a la diversificación económica en el país.

– Aumentar la reputación internacional del fondo soberano.

Beneficios del auge del petróleo e incremento de los activos de los fondos soberanos

Desde 2003, los países exportadores de petróleo han experimentado un aumento significativo de sus ingresos petroleros. Entre 2003 y 2006, el precio del petróleo pasó de 27,69 dólares por barril de media a 79 dólares, de tal forma que el PIB de Arabia Saudí, por ejemplo, se incrementó en más de 130.000 millones de dólares en ese periodo, y el de EAU aumentó en otros 80.000 millones de dólares. Casi la mitad de los fondos soberanos de los 20 mayores fondos mundiales son de países del CCG (por ejemplo, Abu Dhabi Investment Authority con más de 773.000 millones de dólares y Saudi Arabian Monetary Agency con más de 737.000 millones de dólares). Los activos de los fondos soberanos en todo el mundo han pasado de 3,3 billones de dólares en 2007 a cinco billones en 2012 (un incremento del 10%).

Tendencias inversoras de los fondos soberanos del CCG

Por lo que se refiere a la estrategia de inversión, los fondos soberanos, en general, funcionan como una mezcla de fondo de inversión colectiva (inversor pasivo con aversión al riesgo) y una empresa de capital riesgo (inversor con mayor tolerancia al riesgo).

-La fase del boom de las inversiones: durante los años 2000, los fondos del CCG vivieron una década de adquisición de atractivos activos en Occidente. Esto se debió a una combinación de los siguientes factores: el deseo de los monarcas de los países del CCG de crear nuevas identidades empresariales y políticas para sus respectivos países, la maximización de beneficios y la abundancia de excedentes de la riqueza exportadora de petróleo que las economías nacionales tenían muy poca capacidad de absorber. Tras la crisis financiera de 2008, los fondos se convirtieron en salvadores de Wall Street y acudieron a rescatar a las entidades financieras occidentales aquejadas de problemas y a salvarlas de la quiebra.

-El debate sobre la transparencia: desde su creación, la mayoría de los fondos del CCG se han centrado en las inversiones en dólares estadounidenses y en Occidente. Los objetivos de las inversiones de los fondos provocaron una creciente sensación de sospecha en Occidente que alcanzó su punto culminante en 2005 durante el escándalo de P&O. Los fondos del CCG, junto con algunos fondos asiáticos, especialmente chinos, se consideraban opacos y se creía que se movían más por razones estratégicas que comerciales. Como consecuencia, en Occidente creció la preocupación ante el posible riesgo que llevaba aparejada la inversión de estos fondos en importantes activos nacionales de los países receptores. Sin embargo, la crisis financiera provocó un cambio en la percepción occidental. Algunos de los grandes fondos del CCG fueron una fuente de financiación muy necesaria tras la crisis de 2008 para las empresas financieras occidentales. Al mismo tiempo, se establecieron nuevos principios de transparencia para los fondos soberanos que han influido significativamente en su comportamiento desde 2008.

-Incertidumbre en cuanto al futuro del dólar estadounidense: alarmante debido al colapso financiero de 2008, la incertidumbre en cuanto al futuro del dólar estadounidense ha animado a varias entidades de inversión a diversificar sus activos en otras monedas. Las entidades de inversión de los fondos soberanos del CCG también han mostrado su intención de diversificar sus activos en monedas distintas al dólar. Una observación interesante sobre el comportamiento de los fondos es que, aunque diversifican en monedas distintas al dólar, no venden necesariamente sus activos en dólares, y están constituyendo una proporción cada vez mayor de nuevas reservas en otras monedas invirtiendo en activos de los mercados emergentes. Como consecuencia, a lo largo de los últimos años, los fondos del CCG, junto con los asiáticos, se han convertido en factores cada vez más importantes en el desarrollo económico en los mercados emergentes. Con su estrategia inversora a largo plazo, son los financiadores ideales de los grandes proyectos de infraestructuras en estos mercados. En 2010, cerca del 14% de todas las inversiones mundiales de los fondos soberanos se realizaron en infraestructuras, cifra que probablemente haya aumentado desde entonces. Solo Abu Dabi destinó más de 30.000 millones de dólares a esta clase de activos.

-La crisis de la eurozona: los acontecimientos financieros y políticos mundiales afectan a la estrategia inversora de los fondos soberanos de la región del Golfo Pérsico más o menos de la misma manera que a otras entidades de inversión. En 2012, a raíz de la crisis de la eurozona, las inversiones de los fondos soberanos del CCG en EE UU alcanzaron el 14% mientras que en Europa Occidental representaban el 6%. Las cifras fueron significativamente bajas en comparación con el año anterior durante el cual EE UU recibió el 29% de los activos de los fondos y Europa el 19%. Este cambio evidente en lo que respecta a la asignación de la inversión ha beneficiado a la región. “La inversión en activos relacionados con el CCG aumentó del 33% al 56%, y en los activos invertibles de los fondos soberanos los bonos locales se incrementaron del 6% al 14%. Los bienes inmobiliarios y las infraestructuras también representan una importante proporción de los activos invertibles de estos fondos soberanos, el 13% y el 14%, respectivamente”.

-La Primavera Árabe: los dos temas recurrentes en los debates públicos en varios países de la región, tanto los que vivieron conflictos políticos y sociales como los que no, fueron el empleo y la rendición de cuentas. Las revueltas árabes pusieron de manifiesto las consecuencias de la actual situación demográfica de muchos países de la región. El 60% de la población árabe es actualmente menor de 29 años, con un desempleo juvenil medio del 25% y un desempleo de las mujeres jóvenes del 30%. Los acontecimientos en el mundo árabe confirmaron la evidencia de que los jóvenes y los desempleados están preocupados y desesperados, y que no solo tienen una representación y una participación bajas, sino que también se muestran frustrados por la corrupción generalizada, la falta de responsabilidad del Estado y los servicios públicos inadecuados. Cuando estallaron las revueltas árabes, los fondos del CCG cambiaron su estrategia de inversión en la región, centrándose en las economías locales, co lo que desde 2011 ha aumentado un 10%. La región tiene previsto desembolsar entre 2013 y 2020, 142.000 millones de dólares en megaproyectos de desarrollo de infraestructuras, la mayoría de ferrocarriles y carreteras. Además, después de la Primavera Árabe, muchos gobiernos del Golfo han destinado miles de millones de dólares a incrementar los salarios del sector público, proporcionar viviendas y mejorar tanto las infraestructuras materiales como las inmateriales.

Actividades inversoras del CCG en los países árabes del Mediterráneo

Durante varias décadas, las entidades de inversión del CCG, del sector público y del sector privado, se han mostrado activas en los países árabes del Mediterráneo, y entre ellas también los fondos soberanos. Los proyectos a gran escala en los sectores de la construcción, turismo, banca y telecomunicaciones representan casi el 78% de las inversiones del CCG en la región, que en su mayoría se concentran en el Mashrek. Muchos de estos proyectos son el resultado de las políticas de privatización y de la adquisición de empresas locales por parte de los inversores del CCG.

Como consecuencia de la estrategia de los fondos del CCG de concentrarse en las economías en desarrollo, las economías mediterráneas han recibido una proporción cada vez mayor de las inversiones del CCG. Egipto se convirtió en el mayor país receptor al atraer 25.600 millones de euros de Inversiones Extranjeras Directas (IED) de distintas entidades de inversión del CCG (incluidas las de los fondos soberanos), que representan el 49% del total de las IED que recibe. Turquía ocupó el segundo lugar, con 9.000 millones de euros, seguida de Jordania con 7.500 millones de euros. EAU se ha convertido en el principal inversor del CCG en Egipto, entre otros países árabes, con una inversión total de 35.800 millones de euros, seguido de Kuwait y Arabia Saudí, que invirtieron unos 11.000 millones de euros en la región.

En 2008, 421 empresas de EAU iniciaron sus operaciones en Egipto, de las cuales 64 eran empresas constructoras; 44 de servicios financieros; 125 de otros servicios; 40 agrícolas; 38 turísticas; 87 empresas industriales; y 23 de comunicaciones y de tecnologías de la información. Hasta la revolución de 2011, Egipto siguió siendo el principal receptor de las inversiones del CCG. La privatización de algunas empresas de propiedad estatal en el país ha acelerado los flujos de IED. Las relaciones económicas entre los países árabes del Mediterráneo y los países del CCG se han visto afectadas por el complicado juego psicológico creado por el relativo desprecio de los ricos productores de petróleo hacia sus orgullosos homólogos del Mediterráneo.

Entre 2003 y 2007, los dirigentes locales se alegraron de recibir los miles de millones financiados por el CCG en unos países que sufrían el desempleo y la falta de capital productivo. Como consecuencia, se ofreció a los inversores del CCG los mejores terrenos y los acuerdos más rentables. Esto ha cambiado desde entonces debido a que algunos de los proyectos no se han finalizado y a que existe la opinión de que a los extranjeros se les dio patrimonio urbano, recursos naturales, instalaciones, licencias, fábricas y otras oportunidades. Además, las presiones de algunos competidores locales también influyeron en la percepción general sobre el inversor del CCG. Oficialmente, en todos los países árabes del Mediterráneo, la cooperación ha seguido.

En la práctica, sin embargo, las señales que dan las empresas reflejan que ambas partes mantienen una actitud mucho más prudente. Como se ha dicho, a lo largo de la última década los fondos soberanos han desempeñado un papel cada vez más importante a la hora de proporcionar capital en todo el mundo. Los fondos soberanos, cuyo objetivo es la maximización del rendimiento económico, han mejorado sus estrategias de inversión tradicionales incrementando las inversiones directas y la exposición a determinados mercados emergentes, lo que ha dado lugar a la diversificación de su cartera en todos los sectores y puntos geográficos. Esto les ha ayudado a aumentar su capacidad de inversión interna. Los fondos soberanos del CCG son algunos de los más importantes del mundo, y muestran un deseo de realizar inversiones directas, entre las que se incluyen inversiones en infraestructuras.

A pesar de las oportunidades que brindan los proyectos de infraestructuras en la región de los países árabes del Mediterráneo, los fondos soberanos del CCG prefieren los mercados maduros, donde la disponibilidad de activos es más elevada; las inversiones en infraestructuras en estos mercados ofrecen flujos de tesorería más continuos y con menos riesgos; el entorno jurídico y económico es más estable y el riesgo político es menor en comparación con los países árabes del Mediterráneo (especialmente Egipto y Libia). Además, los fondos soberanos del CCG prefieren invertir capital propio (y no deuda) en proyectos de infraestructuras, ya que la mayoría de los fondos soberanos tienen rentabilidades de referencia para inversiones en infraestructuras parecidas a las acciones y a los proyectos de infraestructuras.

No existen muchos proyectos de infraestructuras en los países árabes del Mediterráneo que ofrezcan eso. Por último, la mayoría de los fondos soberanos del CCG exigen una tasa de rentabilidad del 15% y una participación mínima de al menos 50 millones de dólares. A pesar de los numerosos proyectos en infraestructuras que se están desarrollando en Egipto, Jordania, Túnez y Marruecos, solo algunos cumplen los requisitos de los fondos soberanos del CCG.

Conclusión

Aunque los fondos soberanos del CCG se han integrado bien en el sistema financiero mundial a lo largo de los últimos años con el objetivo de convertirse en actores del mercado orientados a los rendimientos, no se puede pasar por alto la posibilidad de que los intereses políticos interfieran en su gestión. A diferencia de las entidades de inversión del sector privado, los fondos soberanos deben responder ante los gobiernos, el Estado y los ciudadanos, y no ante los accionistas privados.

Por tanto, no resulta difícil considerarlos unos instrumentos de política pública económica y de política exterior. Como los fondos soberanos ayudan a satisfacer los intereses del Estado, pueden debatirse entre los intereses políticos y las fuerzas del mercado. En los países ricos en petróleo se tiene la sensación de que los grupos de interés se han apoderado de los recursos naturales. Las revueltas en el mundo árabe han puesto de manifiesto la debilidad del gobierno, la falta de responsabildad y la aplicación de políticas que favorecen a los grupos de interés en detrimento de la población en general.

En los países del CCG, aunque los recursos naturales son abundantes, el crecimiento y el desarrollo son insuficientes. Como consecuencia, una de las reacciones ante las revueltas árabes en el CCG fue centrar las inversiones públicas en las economías nacionales. La relación económica de los países árabes del Mediterráneo con los países ricos en petróleo del Golfo Pérsico, incluido el interés inversor de los fondos soberanos del CCG en la región, tiene múltiples aspectos. Aunque las revueltas han inquietado a los inversores del CCG en cuanto a la posibilidad de hacer negocios en el futuro en los países árabes del Mediterráneo, el interés político por conservar una gran influencia en estos países tras la Primavera Árabe ha animado al CCG a mantener su presencia inversora en toda la región.