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Co-edition with Estudios de Política Exterior
Elecciones en abril 2004: una prueba de lealtad, probidad credibilidad y competencia
El ejército no debe erigirse en censor ni de la clase política ni de los dirigentes del Estado. Debe mantenerse imparcial.
ENTREVISTA al general-mayor Mohamed Touati por Andreu Claret
El año 2004 marcará un hito en Argelia, sobre todo a causa de las elecciones presidenciales que tendrán lugar en primavera. Estos comicios son de vital importancia para Argelia, su resultado es incierto, y está marcado por la rivalidad entre el presidente Abdelaziz Buteflika y el anterior jefe del gobierno, Ali Benflis, así como por la tensión en el seno del Frente de Liberación Nacional (FLN). En los medios militares se ha señalado que el ejército no quiere influir en el proceso electoral. AFKAR/ IDEAS repasa la situación con el General Mayor Mohamed Touati.
AFKAR/IDEAS: ¿Qué lectura hace usted del proceso electoral en su país hasta ahora? En su opinión ¿qué consecuencias pueden tener estas elecciones para Argelia, y para la institución militar y el papel que ésta desempeña en la vida política y social?
G.M.MOHAMED TOUATI: Las elecciones presidenciales de abril 2004 son incuestionablemente una etapa de una extrema importancia para el país. Es una prueba de la verdad tanto para los dirigentes políticos del Estado, como para los candidatos en competición y para sus formaciones políticas. La sociedad civil, aunque en menor grado, está también afectada por esta prueba de la verdad. El ejército tampoco se queda fuera: no debe salir de su imparcialidad a pesar de las graves aprensiones que se pueden tener en estas circunstancias. Para todo el mundo es una prueba de lealtad y de probidad, de credibilidad y competencia a la vez.
En cuanto al papel del Ejército Nacional Popular (ANP), aparte de las situaciones de peligro inminente, que amenazan la unidad nacional o las prerrogativas de soberanía del Estado e incluso la seguridad de pueblos enteros, como institución militar que es, no tiene por qué erigirse en censor ni de la clase política ni de los dirigentes del Estado. Éste es un papel que corresponde a los electores en periodo electoral y a los parlamentos fuera de periodo electoral. No tiene por qué implicarse en la carrera electoral y mucho menos en las luchas de clientelismo político. Por último, en cuanto a la lectura del proceso electoral, espero que los próximos escrutinios, incluido el de abril 2004, supongan un claro progreso con relación a los precedentes en particular en lo que refiere a la transparencia y a la fiabilidad. A ese precio Argelia podrá acceder a una situación de estabilidad duradera para que pueda reanudar un progreso constante.
A/I: Paralelamente al proceso electoral, se está desarrollando un debate sobre el modelo de sociedad y el papel del Estado en Argelia. ¿Cuáles son, en su opinión, los cambios que necesita el país? ¿Cuáles deberían ser los asuntos centrales y los más ampliamente tratados durante la campaña electoral y qué escenarios prevé para Argelia después de las elecciones?
G.M.M.T: Dice usted que paralelamente al proceso electoral existe un debate sobre el modelo de sociedad y el papel del Estado, en resumen un debate sobre ese famoso y tan criticado “sistema argelino”. En mi opinión, no existe ningún debate serio, lo que es lamentable. En general se trata más bien de tomas de posición en denuncia del sistema. De hecho, me inclino por decirle además que somos un “no-sistema” y no un sistema bien definido y característico. En efecto, a pesar de lo que se dice, el régimen no es ni dictatorial, ni democrático, ni presidencial, ni parlamentario.
No somos, ciertamente, una monarquía pero ¿somos, por el contrario, una república? Si se esperan cambios después de las elecciones de abril, y se esperan de manera urgente, deberán comprender a la vez la promoción de los valores ciudadanos y a una verdadera “re-arquitecturación” de los poderes públicos y de los gran des servicios públicos. Es hora de reducir la fuerte pérdida de esfuerzos, de competencias y de energías de que sufre el país debido a la organización y el funcionamiento de las cosas que siguen siendo anacrónicos.
En cuanto a los escenarios poselectorales previsibles, prefiero ser optimista y esperar que sea de esos que responden al programa electoral del candidato que se elegirá legítimamente en las urnas. Tratándose del modelo de sociedad que sería objeto de debate en este dominio, cualquier otro proyecto que no garantice efectivamente las libertades y los derechos fundamentales en el seno de un Estado de derecho en que cada argelino se considerará en dimensión y oportunidades igual a cualquier otro, desde mi punto de vista, está condenado a la precariedad y a ser puesto en tela de juicio. En una palabra, se trata en adelante de realizar en beneficio del ciudadano argelino lo que todas las constituciones precedentes previeron sin realmente lograrlo. Me refiero, claro está, a los derechos y libertades fundamentales e inalienables y de participación popular en la gestión de los asuntos públicos.
A/I: Usted se ha declarado favorable a la modernización y profesionalización del ejército. ¿Cómo concibe esa modernización y qué papel atribuye al ejército en el futuro en Argelia?
G.M.M.T: Si profesionalización significa capacidad y aptitud para emprender y cumplir misiones militares de defensa nacional compatibles con los equipamientos y potencialidades disponibles, en ese caso pienso que el ANP ha alcanzado ese nivel de profesionalización. Si por el contrario eso significa que el ejército sólo puede estar constituido por personal contratado con exclusión de los reclutas del Servicio Nacional, entonces le puedo decir que esa es una forma de profesionalización que veo con reservas ya que preludia el aislamiento de la institución militar de la Nación y eso conlleva el riesgo de reducir sensiblemente la dimensión popular del Ejército.
Debo subrayar cuánto la presencia de personal del Servicio Nacional en el seno del Ejército ha fortalecido el coeficiente de cohesión nacional entre la juventud especialmente. Además, de no ser por esa presencia, las actividades mentirosas y subversivas que tuvieron como diana al ANP a través del “quién mata a quién” hubieran tenido crédito en el seno de la población. Ése no es el caso debido, entre otras cuestiones, a la fuerte presencia del elemento popular salido del Servicio Nacional. Por eso, el proyecto de profesionalización del ANP contempla el mantenimiento del reclutamiento en el seno de las fuerzas armadas.
Pluralismo y democracia
A/I: ¿Considera usted que la apertura política debe tener ciertos límites, en especial el que concierne a la posibilidad de que partidos “islamistas” lleguen al poder? ¿Cree que llegará el día en que podamos ver en Argelia un proceso político parecido al de Turquía, en que un partido islamista llegó al poder sin poner en tela de juicio el proceso de modernización y de democratización del país?
G.M.M.T: La llegada del pluralismo y de la democracia a Argelia ocurre en circunstancias caóticas en donde la violencia terrorista agrava el problema. Sin embargo, hay que señalar que a pesar de la “verdadera guerra terrorista” que se ha librado en el país, sembrando violencia y devastación, el Estado argelino no ha puesto en tela de juicio la apertura política de que usted habla ni el pluripartidismo a que ésta ha dado lugar.
Es razonable esperar que los problemas vividos por nuestro país hayan llevado a una medida más justa de las cosas, a ciertas ambiciones de personalidades o formaciones políticas nacionales que pensaban que bastaba con manipular a las multitudes y echar mano a la metralleta y a los explosivos para hundir al Estado. El hundimiento a que ha escapado no debe hacer perder de vista el imperativo de las reformas que tiendan a reforzar y a profundizar el carácter republicano del Estado y la vida democrática del país. En cuanto a que en Argelia lleguemos a ver un proceso parecido al vivido en Turquía, soy de los que desean que el país se dote de instancias encargadas de velar por el estricto respeto de la Constitución sin que esto incumba ante todo al ANP o a las autoridades ejecutivas.
Hacia la conciliación nacional
A/I: ¿La puesta en libertad de Abasi Madani y Ali Belhadj es un paso hacia la reconciliación nacional, estimulado por el programa de concordia civil de Buteflika? ¿Cuáles son las posibilidades de llegar a un consenso para acabar con la violencia que ha sufrido Argelia en los 10 últimos años? ¿Cómo se puede resolver el caso de los “desaparecidos”?
G.M.M.T:Mantener detenidos a Abasi Madani y Ali Belhadj más tiempo del fijado en sus respectivas condenas hubiera sido contrario a la ley excepto por la posibilidad de mantenerlos en régimen de residencia en virtud del estado de urgencia, lo que no se ha hecho para nadie ni contra nadie desde hace mucho tiempo. No veo porqué la aplicación de la ley constituiría un gesto político de reconciliación nacional. ¿Cómo terminar con las secuelas de la violencia? “Secuelas de la violencia” es un eufemismo. Argelia, como ya he dicho, ha vivido una auténtica guerra terrorista que no ha retrocedido ante ningún acto de abominación ni de devastación.
El país ha resistido gracias al muro defensivo construido alrededor del ANP y de las Fuerzas de Seguridad por la población y la sociedad civil. Seguro que todo esto deja secuelas. Pero ¿nos encontramos ya en la fase de las secuelas? La cuestión está planteada. Mientras subsista una corriente de opinión que pretende que el terrorismo que azota a Argelia es cosa del Yihad, mientras que las matanzas pasen a los ojos de ciertos medios políticos como actos de resistencia a una dictadura, la violencia terrorista no se acabará.
Hablando de secuelas, habría que proyectarse a una situación en que las divergencias de aspiraciones políticas de unos y otros puedan expresarse e incluso dar lugar a rivalidades, pero sin que eso desemboque en el cuestionamiento de los derechos fundamentales de unos y otros. Dicho de otra manera, sí a la competición, sí a las luchas electorales, no a las facciones armadas y no al engaño y a la dominación. En cuanto a la concordia civil, se trata de una ley de seguridad cuyos efectos son conocidos y cuya aplicación ha sido interpretada de forma diversa. Por mi parte ya me he pronunciado a ese respecto y estimo que la ley en sí misma ha tenido efectos positivos.
A/I: Las reivindicaciones regionalistas procedentes de la Cabilia son otro asunto fundamental para la total pacificación del país.¿Qué medidas preconizaría usted para satisfacer las demandas de una gran descentralización y un reconocimiento suficiente de la diversidad existente en Argelia?
G.M.M.T: No me gusta la expresión “pacificación completa del país”. Que haya disturbios episódicos, manifestaciones y atentados no quiere decir que el país se encuentre sumido en una guerra civil. Las reivindicaciones no son regionalistas; son culturales, sociales, a veces políticas aunque se hayan producido con mayor frecuencia en la Cabilia. El hecho de que yo sea cabil no me convierte en un argelino diferente sino más bien en un argelino de cepa y terruño profundo. En cuanto a las soluciones a aportar a esas reivindicaciones, sólo puede ser mediante una solución que surja de debates y que deje un amplio margen a las prerrogativas de las instancias locales y territoriales elegidas a reserva, una vez más, de que lo sean en elecciones irreprochables.
A/I: La mayoría de los analistas ven en la crisis argelina un fuerte componente económico ya que la falta de vitalidad de la economía o las limitaciones del mercado de trabajo no responden a las expectativas de la población y mucho menos a las de los jóvenes. ¿Qué piensa usted del plan trienal de apoyo a la recuperación económica 2001-2004?
G.M.M.T: No me considero cualificado para aportar una respuesta clara a esta pregunta. Pero lo que puedo decir es que no hay política económica que valga para un país como Argelia si no tiende a satisfacer dos objetivos: responder a las necesidades de empleo y dotar al país de las capacidades nacionales de producción de bienes consumibles y de equipo. Dicho de otra manera, el país no debe tener vocación de ser solamente un mercado para otro. Debe serlo, en primer lugar, para los argelinos.
El Sáhara Occidental
A/I: Algunos consideran al conflicto del Sáhara Occidental responsable del estancamiento del proceso de integración de la Unión del Magreb Árabe (UMA). Desde enero de 2004 Argelia es miembro del Consejo de Seguridad de la ONU. ¿En qué medida puede esto influir en el diálogo entre todas las partes implicadas en el conflicto del Sáhara Occidental?
G.M.M.T: El problema del Sáhara constituye, en efecto, hasta hoy un serio inconveniente contra la existencia efectiva de la UMA. Tenemos que admitir que los protagonistas sólo han aceptado el recurso a la ONU una vez que la vía militar emprendida hasta ahora ha fracasado. Por eso la solución, que debe ser política y pacífica, debe pasar por concesiones. Nadie puede imponer su solución. El derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui ha sido reafirmado recientemente por el Consejo de Seguridad que ha aprobado las últimas propuestas para la aplicación del plan de paz propuesto por James Baker. Argelia apoya esas propuestas porque dejan entrever una vía intermedia a buscar por consenso.
Ese apoyo refleja su posición constante a favor de un arreglo justo y duradero del conflicto conforme al plan de arreglo y a las resoluciones del Consejo de Seguridad. En tanto que miembro no permanente de ese Consejo, Argelia seguirá trabajando en ese sentido para que se encuentre una solución pacífica, aceptable para todas las partes. De la misma manera continuará buscando las vías para promover la construcción de la UMA que sigue siendo, a pesar de sus vicisitudes, una idea viva y una opción de alcance estratégico para la región. Esa opción no puede realizarse sin la aceptación decidida de todos de calzar la bota del Magreb Unido aunque se lastime los pies para lograrlo.
A/I: Argelia ha recuperado su posición internacional. Los atentados del 11 de septiembre de 2001 permitieron comprender mejor lo que ocurría en Argelia.¿Cuáles son, en su opinión, las claves de la seguridad y la estabilidad en el Mediterráneo en un momento en que la sensación de inseguridad y temor es mayor? ¿Qué importancia atribuye usted a la relación de Argelia con Estados Unidos?
G.M.M.T: La actitud de la comunidad internacional en los momentos álgidos de la confrontación en Argelia con el terrorismo fue mal recibida por el pueblo argelino. Esa actitud ha cambiado algo desde el 11 S. Hoy la contribución de Argelia a la lucha contra esa plaga y el valor de su sacrificio, son más reconocidos. En adelante, conscientes de la verdadera apuesta de nuestro compromiso antiterrorista, nuestros socios saben cuál es su sentido.
La amplitud de la amenaza terrorista y de su carácter trasnacional, crean un imperativo de solidaridad internacional mejor asumido en el presente. Para progresar, esta cooperación debe ser sostenida por un diálogo político sin a prioris, en especial con nuestros socios europeos. Eso es tanto más necesario por cuanto el Mediterráneo es una región vulnerable al terrorismo. El callejón sin salida del proceso de paz en Oriente Próximo y la agravación de la fractura Norte/Sur contribuyen a hacer de él una zona de riesgos. Por eso es necesario, en beneficio del interés común de los países de la región y teniendo claramente a la vista los valores fundamentales respectivos, promover un equilibrio regional que tenga en cuenta los imperativos de seguridad de cada uno.
La llave de la seguridad en el Mediterráneo reside así en la voluntad común de hacer frente a los desafíos de manera concertada y elaborando respuestas claras a las necesidades de seguridad y desarrollo de todos los pueblos de la región. Existen marcos de diálogo y de concertación para actuar en esa dirección y hay que recurrir a ellos para reforzarlos. Argelia desea obrar para ese fin con todas las partes interesadas, incluido Estados Unidos que es también un socio económico importante. Desde ese punto de vista, el espíritu que queremos dar a nuestras relaciones con ese país es adecuado para contribuir, por supuesto, a la seguridad y a la estabilidad en el Mediterráneo.
Espacio euromediterráneo
A/I: El acuerdo de partenariado euromediterráneo entre la Unión Europea (UE) y Argelia firmado en Valencia en abril de 2002 ha creado un nuevo marco de relaciones políticas y económicas. ¿Cuáles han sido para Argelia los beneficios de ese acuerdo? ¿Qué influencia puede tener sobre Argelia la nueva política de vecindad emprendida por la UE?
G.M.M.T: La opinión a favor del partenariado con la UE hace que estemos atentos a sus evoluciones internas y a las grandes mutaciones que opera. La nueva política de vecindad contemplada por la UE en el marco de su ampliación, es el mejor ejemplo. Sin embargo, no será por una nueva relación de fuerza sino por una mejor comprensión y a una mayor aceptación de las diferencias por lo que los países de la zona euromediterránea podrán edificar una relación cooperativa viable y traducir sus intereses permanentes en el espacio de prosperidad compartida que se proponen construir juntos.
De ahí el imperativo de favorecer la emergencia de interdependencias construidas y un clima de confianza indispensable para la seguridad y la estabilidad de la región. Con ese espíritu estamos evaluando el posible impacto de esa política sobre nuestro partenariado y deseamos establecer con la UE las modalidades para asegurar su articulación con el Proceso de Barcelona. Esta iniciativa, todavía en gestación en el seno de la UE, debe, a su debido tiempo, ser objeto de un intercambio profundo con los socios magrebíes. Nosotros esperamos que concuerde con las perspectivas de revitalizar el Proceso de Barcelona. Es necesario que ese partenariado pueda contribuir a reabsorber las distancias de desarrollo entre las dos orillas y responder a los imperativos de estabilidad y seguridad en el espacio euromediterráneo.
Relaciones con España
A/I: ¿Cómo ve usted el futuro de las relaciones entre España y Argelia en todos los dominios, en especial después de la visita del presidente José María Aznar a Argel?
G.M.M.T: Soy optimista en lo que concierne al futuro de las relaciones entre España y Argelia. Hemos entrado en una nueva fase cualitativa que estará marcada por la riqueza y la diversidad de los proyectos conjuntos. En el transcurso de estos últimos años, el presidente Buteflika se ha entrevistado al menos tres veces con Aznar. Creo que los dos países han franqueado etapas importantes. El Tratado de Amistad y de Buena Vecindad es un buen ejemplo. En lo que respecta a la cuestión específica del terrorismo, hemos constatado numerosos puntos en común entre Argelia y España sobre la manera de considerar a esa plaga y cómo combatirla. Por último, estoy convencido de que la confianza recíproca recuperada permitirá profundizar el diálogo y ampliar la concertación entre los dos países a acciones comunes en un contexto regional e internacional complejo que necesita enfoques nuevos y gestiones innovadoras. Un régimen de circulación de personas más favorable a los intercambios culturales y humanos sólo puede ser el corolario de esa voluntad declarada de acercamiento y de cooperación.