El reto de informar sobre Oriente Próximo y el Magreb

Jordi Bertran, EMed

Los periodistas encargados de trasladar a sus audiencias, con el máximo de objetividad, la actualidad de Oriente Próximo y el Magreb deben lidiar con un desafío mayor: la enorme complejidad y diversidad de sus sociedades y pueblos. Un reto al que deben añadirse otros no menos significativos. Por una parte, los problemas de falta de libertad de expresión y los obstáculos en el acceso a la información en muchos países.

Y, por otra, los cambios que están sufriendo los medios de comunicación, especialmente la prensa escrita, a causa de la crisis de su modelo de negocio y de la irrupción de los nuevos medios en Internet. Una decena de periodistas árabes y europeos analizó éstos y otros condicionantes de la profesión periodística invitados por el Instituto Europeo del Mediterráneo (IEMed). El debate tuvo lugar el 22 de julio en Barcelona con motivo de la presentación de AFKAR/IDEAS en el Congreso Mundial de Estudios sobre Oriente Medio y Norte de África (WOCMES).

El editor de Asuntos Árabes de la BBC, Magdi Abdelhadi, fue el primero en reconocer que, con las rutinas de trabajo y los formatos actuales, tratar de realizar un retrato de la realidad de la región con todos los matices es como “tratar de hacer pasar un elefante por el ojo de una aguja”. Y eso explica que las imágenes y portadas de los medios occidentales caigan siempre en cierto estereotipo. “Unas pirámides y un desierto siempre trasladarán inmediatamente a los europeos a Egipto”. Para Abdelhadi, si bien estos recursos visuales pueden ser informativamente atractivos y eficaces, se trata de clichés enraizados en la historia que deberían ir sustituyéndose y actualizándose.

Pero los medios, inmersos en una crisis económica, no parecen estar por la labor. Para el periodista argelino, Ihsane el Kadi (Le Temps, AFKAR/IDEAS), la información internacional adolece los recortes presupuestarios en los medios, mientras que para el tunecino Taieb Zahar (Réalités) o el marroquí Driss Ksikes (Revue Economia, AFKAR/IDEAS), los medios están siendo forzados a cambiar de prioridades por cuestiones financieras. Según Ksikes, “en 10 años hemos cambiado de paradigma. Antes el foco se ponía en los procesos democráticos, la sociedad civil o la libertad de expresión, mientras que ahora domina el infotainment (information + entertainment) y los temas económicos que responden a intereses comerciales”. Sin embargo, las razones económicas no explican suficientemente los déficit de información sobre la región.

Las claves también se encuentran en la falta de formación de los periodistas –mientras profesionales senior son despedidos– y en la simplificación resultante de los textos periodísticos, como expuso la presidenta del Centro Internacional de Prensa de Barcelona, Rosa Maria Calaf. Otras razones son la falta de libertad de prensa y el difícil acceso a la información, tal y como apuntó, entre otros, Borja Bergareche, subdirector del diario ABC, quien recordó países como Líbano, Yemen, Israel, Irak, Túnez, Argelia o incluso Marruecos, donde la prensa, sobre todo local, vive situaciones duras.

Para El Kadi, el cierre de los espacios mediáticos o la inexistencia de una apertura completa conduce a la paradoja de que “en el Magreb estemos mejor informados de lo que pasa en Occidente que sobre nuestra propia realidad”. Abundó en este sentido Samir Aita, director de la edición árabe de Le Monde Diplomatique, que recordó cómo el público árabe contrasta la información de los medios locales con los medios de alcance internacional. Una de las formas de evitar la cerrazón informativa en la región es Internet, donde nuevos medios digitales, blogs y redes sociales bullen de información y tienen capacidad de movilización. Y aunque se criticó su falta de rigor periodístico y de recursos, no se negaron sus posibilidades.

Randa Achmawi, corresponal diplomática del diario Al Ahram, recordó que en Egipto estos nuevos medios han sacado a la luz historias, como el presunto asesinato a manos de la policía del joven Khaled Said en julio, que han conmocionado el país y han obligado a actuar al gobierno. Cuestiones como el acoso a la libertad de prensa, el difícil acceso a la información y el abuso de lugares comunes se endurecen en caso de conflicto. El periodista palestino Daoud Kuttab expuso la naturaleza sesgada y la manipulación que ha sufrido históricamente la cobertura informativa del conflicto árabe-israelí.

Y pese a reconocer que la profesionalidad de los medios internacionales y la irrupción de acreditados periodistas árabes han permitido equilibrar la narrativa de los hechos –hasta los años ochenta monopolizada por Israel, como apuntó Joan Roura, periodista de Televisió de Catalunya– la situación no es óptima. El ejemplo más extremo, según recordó, fue el bloqueo informativo que Israel impuso en la franja de Gaza durante su operación Plomo Fundido en 2008. La solución para un diagnóstico tan complicado en la región pasa, según apuntaron la mayoría, por mantener la profesionalidad del periodismo y cierta dosis de coraje, no caer en las simplificaciones ni ser editorializante y remitirse únicamente a los hechos. “Contar los hechos es la mejor medicina contra los estereotipos”, apuntó Bergareche.