El Magreb debe ser una prioridad para la política exterior española

El Magreb debe ser una prioridad para la política exterior española. En este sentido, la inmigración ilegal se presenta como el problema más difícil de los próximos años.

ENTREVISTA a Gabriel Busquets por Domingo del Pino y Darío Valcárcel

Después de un par de años de dificultades, España y Marruecos recomponen sus relaciones sobre una nueva base. Algunos han hablado de refundación de esas relaciones. En realidad se trata de ir a una normalización plena y por parte de España con una visión global de su política exterior para el Magreb. Gabriel Busquets, director general de Política Exterior para el Mediterráneo, Oriente Próximo y África del ministerio español de Asuntos Exteriores, explica para AFKAR/IDEAS los avances logrados en los últimos meses.

AFKAR/IDEAS: En junio pasado,después de la reunión en Quintos de la Mora entre el presidente del gobierno, José María Aznar y el primer ministro marroquí Driss Jettú, ambos hablaron de la necesidad de refundar las relaciones hispano-marroquíes.¿En qué consiste esa refundación?

GABRIEL BUSQUETS: No es tanto refundar –refundar es un término que utilizan mucho los franceses– sino de buscar nuevas bases. Lo que ambos jefes de gobierno indicaron es que tenemos que ir a una normalización plena. Hemos tenido un año 2002 difícil, pero se han superado situaciones y problemas. Al tiempo que íbamos hacia la normalización, intentamos dar un enfoque algo distinto a las relaciones. Las relaciones hispano- marroquíes han estado en los últimos años enfocadas a desarrollar el de Tratado de Paz, Amistad, Buena Vecindad y Cooperación, que es su base. En torno a ese tratado se buscó desarrollar al máximo las relaciones en todos los capítulos. Ahora, además, se trata de abordar cuestiones que no han sido discutidas hasta ahora y darles un tratamiento mucho más global.

Me explico, en un tema como el de la delimitación de los espacios marítimos, lo que se dijo fue: “vamos a encarar este asunto por primera vez”. En lo que concierne a la emigración, es un tema que no podemos seguir tratando solamente sobre la base de los instrumentos que tenemos actualmente y que siguen siendo válidos pero hay que darle un enfoque más global, hay que buscar además la manera de involucrar a la Unión Europea (UE) en su solución.

Por eso hemos creado otro grupo de trabajo a este respecto. Lo que se pretende es llegar a esa normalización tratando todos los temas de la relación bilateral que hasta ahora han resultado complejos, tanto los ya abordados pero que no se han llegado a solucionar como los que, por distintas razones, hasta ahora no habían sido tratados. Todo esto requiere hacer un camino, y lo que se decidió fue hacer ese recorrido mediante la creación de unos grupos de trabajo, dedicados a esos temas, en paralelo a las visitas ministeriales, para que todo ello nos permitiera llegar a la reunión de alto nivel, que es la que tenemos pendiente y que queremos celebrar en diciembre.

A/K: Pues lo de refundación parecía lógico. A fin de cuentas se han sustraído de las relaciones dos aspectos centrales de la pasada conflictividad: el acuerdo de pesca, que ya no existe, y el problema del Sáhara Occidental, ahora encomendado a las Naciones Unidas.

G.B: Bueno, el tema de la pesca, sí, pero no olvidemos que es competencia comunitaria. En lo que concierne al Sáhara tenemos la Resolución 1495 con la que Marruecos no está de acuerdo. Esta resolución insta a las dos partes y les da un plazo para empezar a trabajar con el secretario general y su enviado personal sobre la base del plan que éste presentó. Ese plazo terminó en octubre y lo que sabemos es que no ha habido ningún contacto entre las partes que pueda hacer pensar que se va a producir un avance en la cuestión. No lo ha habido, entre otras cosas, por las elecciones locales en Marruecos, por el congreso del Frente Polisario, y ahora por las elecciones presidenciales argelinas. Cada una de las partes ha estado más ocupada en sus temas, aunque ello no le ha impedido seguir defendiendo su posición. En estos momentos este asunto está como estaba el 30 de julio pasado. De hecho, lo que hay es una aceptación del plan y de la resolución del Consejo de Seguridad por parte del Frente Polisario, una reacción favorable a esa resolución por parte de Argelia y una reacción negativa por parte de Marruecos.

El Sáhara, un obstáculo

A/K: El ministro marroquí de Asuntos Exteriores,Mohamed Benaissa, ha dicho hace unos días que está discutiendo con el secretario general de la ONU una nueva resolución o un modifica ción del plan…

G.B: : Por el momento creo que lo que hay es una prórroga técnica para dar tiempo a las partes y ver si son capaces de ponerse de acuerdo. Pero sólo hay un plan que se cree que es una solución, que el Consejo de Seguridad endosa y considera como una solución política ´óptima pero que precisa del consenso de las partes. Sin el consenso de las partes ese plan no podrá ir adelante.

A/K: ¿Existen esperanzas reales de que se pueda avanzar en el asunto del Sahara occidental?

G.B: Creo, insisto, en que lo único que hay es una prórroga técnica para dar más tiempo a las partes. El Consejo de Seguridad, además, ha estado ocupado con Irak, con Oriente Próximo, y no ha dedicado energías al Sáhara Occidental. Lo mejor es la prórroga técnica hasta enero, para dar más tiempo a las partes a clarificar sus posiciones. Marruecos ya ha pasado sus elecciones locales, y el Frente Polisario, que ya ha celebrado su congreso, ha mostrado una reacción positiva a la propuesta de la ONU, pero no existe unanimidad tampoco entre ellos porque algunos piensan que el plan de arreglo sigue siendo el único marco aceptado por todos yhay que aplicarlo.

A/K: Tengo entendido que los dos candidatos a la presidencia argelina, Ali Benflis y el actual presidente Abdelaziz Buteflika, estarían de acuerdo en que el territorio siga bajo soberanía marroquí a cambio, eso sí, de una autonomía amplia y real para los saharauis.

G.B: : No sé si lo dicen tan claramente. Lo creo que dice Argelia es: “Éste no es un problema nuestro; es un problema de Naciones Unidas. Que se decida Naciones Unidas”.

A/K: La postura marroquí me resulta, en cierta medida sorprendente,porque el Plan Baker parece darle la razón al admitir que para decidir el estatuto final del territorio voten todos los que hayan residido en él desde 1999.

G.B: :El problema que plantea este plan a Marruecos es que incluye la posibilidad de la independencia. James Baker dice en uno de sus informes: “La autodeterminación se puede lograr de muchas maneras, y no significa necesariamente independencia, pero sí significa que se pronuncien”. Así es que la cuestión no es tanto la autodeterminación como el hecho de pronunciarse sobre la independencia, que es el dato nuevo que introduce Baker en este plan respecto al anterior. Lo nuevo es esa posibilidad de que haya la independencia, la tercera opción, porque antes planteaba sólo dos, y eso es lo que los marroquíes y lo que Marruecos no aceptan. Quieren una solución en el marco del respeto de su integridad territorial. La discusión, creo, está en torno a la no aceptación de ese plan por Marruecos, pero, por otro lado, ya hay una resolución aprobada por unanimidad por el Consejo de Seguridad. Esa resolución está ahí, ése es el plan, y además el Consejo de Seguridad lo llama solución política óptima. Porque no hay que olvidar esto. Se habla siempre de solución política y debe respetar el ejercicio del derecho a la autodeterminación. Baker entiende que el ejercicio de ese derecho no sería completo si no incluyera esa opción de la independencia…

A/K: ¿Esa posibilidad es la que contamina tanto las relaciones con Marruecos….?

G.B: : Ése es el tema que crea problemas a Marruecos porque su doctrina tradicional ha sido aceptar cualquier solución pero dentro del respeto a la integridad territorial.

A/K: Y eso es lo que contamina también las relaciones con España….

G.B: : Sin duda tiene un peso importante. Pero al mismo tiempo hay que decir que la postura de España no ha cambiado, es la misma desde hace casi 30 años…

A/K: Desde el principio del conflicto.

G.B: : Desde el principio hemos dado nuestro apoyo al secretario general de la ONU para la búsqueda de una solución que contemple la autodeterminación y que cuente además con el acuerdo de las partes, porque cualquier solución impuesta no va a garantizar la estabilidad, y ése es el interés mayor de España, que se garantice la estabilidad. Lo único que va a garantizarla es que las partes estén de acuerdo sobre una solución y no la pongan permanentemente en cuestión. Ese elemento, el consenso entre las partes, también está en el Plan de Baker, y eso es lo que hace que sea mucho más difícil.

A/K: En lo estrictamente bilateral, parece una auténtica ‘première’ en la relación entre los dos países la delimitación de los espacios marítimos, aunque se trate sólo del espacio marítimo en Canarias.

G.B: : Sí. ¿Por qué solamente de Canarias? Pues porque en un momento dado Marruecos hizo unas concesiones en esa zona, nosotros hicimos también otras, y las dos partes se dieron cuenta de que esto puede ser un punto conflictivo, y serio además. Entonces se decidió iniciar conversaciones para explorar qué posibilidades había de llevar a cabo una delimitación o cooperar. ¿Por qué la delimitación se limita a Canarias? Pues porque ahí es donde se presenta el problema, y porque si la delimitación se extendiese hacia el Norte habría que contar seguramente también con Portugal, porque no hay delimitación entre Canarias, Portugal, las islas Salvajes que están por allí. Ir más allá de Canarias hubiera necesitado una delimitación en cierta medida triangular. En fin, ahora tendremos que ver qué tipo de delimitación será, si al final lo que se busca es una fórmula transitoria que permita solventar el problema creado, buscar intereses comunes en vez de tener que hacer frente a un conflicto. Todo está abierto, pero lo que sí hay es la voluntad de tratar este tema.

A/K: Supongo que en el Mediterráneo eso va a ser más difícil. Creo que también hay unas concesiones hechas por Marruecos en el mar de Alborán.¿Cree probable que el modelo de tratamiento pueda ser el mismo que el que se adopte para Canarias.

G.B: : Las hay (las concesiones), efectivamente, las hay. En el Mediterráneo eso es más problemático porque chocamos con problemas de soberanía, pero la solución puede ser igual. La política global

A/K: Para volver a la refundación de las relaciones, hemos visto que la política exterior española desde hace un par de años está mucho más volcada en el Magreb de una forma global. Está el viaje del presidente del gobierno a Libia, las relaciones con Argelia, que empiezan a reactivarse otra vez a medida que se va serenando ese país. ¿Ese giro está motivado por la preocupación después del 11 de septiembre de 2001 de garantizar los abastecimientos energéticos, o es de verdad una proyección asentada de la política exterior como sería lógico según nuestros intereses?

G.B: : Yo creo que responde más a una política a largo plazo y a una visión más global del Magreb. Es una visión que cada vez hemos percibido mejor: realizar una política más global y no tanto una política de equilibrios, una política global de defensa firme de nuestros intereses pero en un marco más global. Por ejemplo, tenemos dentro de esa globalidad el Grupo 5+5, que es un diálogo sólo político, pero también importante, puesto de nuevo en marcha desde el año 2000 y al que se ha vuelto a incorporar a Libia; está el Proceso de Barcelona que ha dado lugar a los instrumentos que son los acuerdos de asociación con Marruecos, Túnez, Argelia, Jordania, Líbano, egipto e Israel.

A/K: Parece que nosotros somos los más entusiastas de ese Proceso de Barcelona…

G.B: : Somos los más entusiastas. Esos acuerdos de asociación y esa visión de globalidad es lo que ha abierto la puerta para que pudiéramos ir profundizando en la relación bilateral. Por ejemplo Argelia. En relación con este país lo que se hizo fue una planificación, por llamarlo de alguna manera. Primero está la visita del presidente del gobierno del año 2000, en la que se estableció nuestro deseo de concluir un tratado de amistad. Nuestra ambición es elevar el nivel de las relaciones, colocarlas con todos y cada uno de ellos (los países del Magreb) al mismo nivel, pero, claro, para dar ese segundo paso necesitábamos un anclaje más fuerte de Argelia con España y con la UE. Eso se consiguió con la firma del tratado de asociación de Argelia con la Unión, paso importante para ir al Tratado de Amistad, que es un instrumento de reforzamiento de nuestra relación bilateral.

Con Marruecos y con Túnez ya lo tenemos, así es que de lo que se trata es de seguir profundizándolo. En lo que respecta a Mauritania, es un país que aunque solamente está en Barcelona como observador –por razones de relaciones con la UE prefiere estar en el marco de los ACP– pero nosotros siempre hemos intentando tener a Mauritania dentro de este marco magrebí 5+5, en la Conferencia Euromediterránea, y es España quien apoya a Mauritania. Lo que queremos es darle el estatuto de Estado vecino, de país vecino y amigo, que es lo que tenemos con Marruecos, Argelia y Túnez. Túnez tampoco es un país vecino stricto sensu, así es que ¿por qué no puede serlo Mauritania? Por eso hemos firmado una declaración política con Mauritania, en ese sentido, durante la visita de Estado del presidente mauritano a España. En cuanto a Libia, hemos trabajado durante mucho tiempo para que desapareciera el obstáculo de Lockerbie y sobre todo las sanciones de Naciones Unidas, para normalizar las relaciones.

La visita del presidente Aznar a Libia fue paralela al levantamiento de las sanciones impuestas por la ONU, una feliz coincidencia. Para volver a su planteamiento, efectivamente, junto a todo esto hay un 11 de septiembre, que no hace sino confirmarnos en esta línea. El resultado es que en un año como éste hemos tenido visitas de la ministra de Asuntos Exteriores, Ana de Palacio, a todos esos países y la visita del presidente Taya aquí. Ha habido visitas y reuniones al máximo nivel. El nuevo arranque con Marruecos, la visita del presidente del gobierno a Libia, la reunión de alto nivel que ya tuvimos en enero con Túnez y las próximas´ de Argelia y Marruecos. Es decir, que en un solo año hemos cubierto a ese nivel los cinco países. Además de eso tendrá lugar la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de Túnez (5+5) en diciembre.

A/K: ¿Es España ahora dentro de la UE el único verdadero entusiasta de la relación euromediterránea, sobre todo después de la ampliación?

G.B: : Yo no sé si el único verdadero entusiasta, pero desde luego nosotros entendemos que si no hubiera existido el Proceso de Barcelona habría que inventarlo, que es ése es un marco que, a pesar de todas las dificultades por las que ha pasado, sigue siendo válido, que lo hay que hacer es consolidarlo. De hecho, y por los acuerdos de asociación es un marco bilateral y un marco multilateral. En verdad el único país que queda por firmar un acuerdo de asociación es Siria, y esperamos que lo pueda firmar antes de finales de año. Libia ha quedado aparte porque ha tenido sus dudas, y de todas maneras mientras estaban en vigor las sanciones era muy difícil que pudiera estar. Pero con Libia se seguirá haciendo un trabajo de persuasión para que participe en todos los encuentros.

A/K: Permítame hacer un paréntesis relacionado con las grandes empresas. La irrupción del Banco Santander en la OPA sobre Cepsa, tiene consecuencias. Es un banco importante,muy sólido, que le presenta un desafío a un país que en definitiva es un amigo, como Francia, y a una empresa amiga, como TotalFinaElf.Ha sido un envite muy fuerte. ¿Podría ilustrarnos sobre los acuerdos internos que han precedido a esa OPA?

G.B: : Yo no lo plantearía en esos términos. El gobierno lo que sí se ha planteado ha sido un apoyo muy firme a una presencia española, empresarial, que ya existía en esos países.

A/K: Pero si Cepsa se convierte en una empresa francesa, pues figúrase..

G.B: : Bueno, de hecho tiene una importante participación francesa y creo que de lo que se trataba es de que el Banco de Santander tuviera más poder a la hora de tomar decisiones. Pero por ejemplo, Cepsa está, desde hace mucho tiempo presente, en Argelia, habiendo pasado por vicisitudes muy complejas: Los años noventa han sido difíciles para Argelia y España fue el único país europeo que mantuvo abiertos su embajada y su consulado en Orán. El resto de los europeos los abrieron o cerraron según los momentos. Esa ha sido una manera de apoyar también a Cepsa, porque la relación con ese país es estratégica. Argelia es para nosotros un suministrador indispensable, con el que además queremos aumentar nuestra relación ahora con otro gaseoducto. Creo que hay que verlo en esos términos. También Repsol se está convirtiendo prácticamente en la primera compañía extranjera en Libia, y eso responde a una presencia de muchos años, en la que ha contado con el apoyo de una política del gobierno que lo que pretendía era aprovechar esa presencia para consolidar la relación. Pero yo creo que no hay que contemplarlo sólo en términos de grandes empresas. El comercio con el Magreb el año pasado ha sido superior al comercio con América del Sur…

A/K: ¿El de España?

G.B: : De España, sí. Alcanzó más de 3.000 millones de euros. Es cierto que en Iberoamérica ha sido un año malo, pero hemos aumentado las exportaciones a Marruecos prácticamente en un 14%, y también las importaciones, aunque en menor medida. Es decir, lo que hay es una corriente creciente, a pesar de todas las dificultades, de empresas españolas y de presencia económica española. La inversión es irregular en función de los años. En Marruecos ha sido muy significativa unos años, cuando se han hecho operaciones importantes, la última la de Altadis que no es solamente española sino también francesa. En Túnez hemos tenido inversión en sectores importantes como es el turismo o el cemento, y en Mauritania estamos, a través de la UE, en temas de pesca. Es decir, lo que se pretende es que esa presencia sea mayor, porque lo que tenemos claro es que el Magreb para nosotros es prioridad absoluta y tenemos que afianzar tanto la relación de España como la de la UE. Eso, además, tendrá o puede tener como efecto el que en el propio Magreb las relaciones horizontales –que son el gran déficit del Magreb– mejoren.

UE-Magreb: nueva vecindad

A/K: Por qué no avanza la construcción del Magreb…

G.B: : Porque subsisten las dificultades que conocemos. En el Mediterráneo es difícil avanzar desde el punto de vista horizontal. Avanzamos desde un punto de vista vertical, la UE con cada uno de los países, pero yo creo que hay que dar también una señal de que en el Mediterráneo, dentro de su diversidad –porque el Mediterráneo siempre lo contemplamos como uno pero a la larga son muchos mediterráneos– y de las dificultades, se avanza. También esperamos que Europa ayude. Europa ha lanzado esa política de nueva vecindad, que a nosotros y en relación con el Magreb, nos parece muy adecuada, porque si existe un tema al que creo que a veces no se le ha dado la importancia suficiente es la decisión que toman estos países en su momento de asociarse a la UE. Se trata de una decisión estratégica de primer orden para estos países, aunque haya faltado, probablemente, la voluntad de llevarla adelante en lo que se refiere a los procesos de reforma.

A/K: ¿Incluimos ahí también, y por parte europea, la insuficiencia de mecanismos financieros de ayuda a los cambios?

G.B: : Sí, por las dificultades que ha habido en todo. Pero la visión existe, existe una visión en el Mediterráneo y sobre todo la hay en el Mediterráneo occidental, que es la de unirse a la UE, llegar al máximo de relación con la UE y a una apertura y proceso de reformas. Lo importante es la manera en que esa visión se concretará a través de ese tipo de mecanismos.

A/K: Al hablar del Mediterráneo occidental incluye también a Libia y Mauritania…

G.B: : Por supuesto. Argelia, Marruecos, Túnez, y también Libia y Mauritania: el gran Magreb.

A/K: Pero son los tres países clásicos del Magreb los que hablan, no ya de un partenariado, sino de una asociación que vaya mucho más allá de lo que es actualmente.

G.B: : Creo que ésa es la política de nueva vecindad, que nos interesa a nosotros, a España. El marco global, el de Barcelona, es el adecuado, pero necesita cierta flexibilidad en la medida en que el Mediterráneo occidental no puede esperar para avanzar a que los problemas de Oriente Próximo se resuelvan. No puede ser rehén de que en una parte del Mediterráneo oriental no haya avances. Esa política lo que permite es ofrecerles esa posibilidad a los países que quieran ir más allá de la simple asociación.

A/K: En relación con la inmigración ilegal, ¿en que situación se encuentra el asunto de la devolución?

G.B: : Éste es uno de los temas más complejos y difíciles, si no el que más, en estos momentos. Primero porque los países del Magreb, sobre todo Marruecos, no son sólo países emisores de emigrantes sino que también son países de tránsito . Eso les supone una situación, unas obligaciones teóricas que están muy por encima de sus posibilidades. Ellos lo que quieren es compartir esa responsabilidad con Europa, no quieren ser el gendarme de Europa en África, quieren que ésta sea una obligación compartida. Europa y nosotros estamos dispuestos a compartirla, pero hay una responsabilidad primera de esos países…

A/K: Claro, pues es de donde parten los inmigrantes ilegales…

G.B: : La devolución de los nacionales marroquíes no plantea problemas. Si los plantea la devolución de nacionales de terceros países, a pesar de que existe un acuerdo, y los plantea también la devolución de los menores. Nosotros esperamos que se produzca pronto una visita del ministro del Interior (marroquí) y que se asuman los compromisos, se establezca una cooperación más estrecha, junto con una importante cooperación de la UE. Incluso hay un programa y un paquete financiero importante para apoyarlo, pero en el que no se ha avanzado. Hay unas propuestas marroquíes, y unas europeas.

A/K: Me parece que éste es un problema que se va a instalar de manera estructural en las relaciones entre España y Marruecos porque no parece que pueda tener solución a corto plazo.Todo lo contrario.

G.B: : No, no es fácil en la medida en que no son países sólo emisores. Marruecos también se ha convertido en un país de tránsito. Yo creo que éste es el desafío más importante a que tendremos que hacer frente en los próximos años.

Problemas de percepciones

A/K: Tenemos con la Ley de Extranjería el marco jurídico para tratar el problema, lo que no tenemos es un marco jurídico bilateral o multilateral.

G.B: : Lo tenemos, pero el acuerdo de readmisión no funciona. Con otros países, con los que tenemos los mismos instrumentos que con Marruecos, esos instrumentos dan resultados más satisfactorios, pero también es porque el problema no tiene las dimensiones que tiene con Marruecos. Pero ¿cuál es el problema con Marruecos? Pues que tenemos unos instrumentos que no se aplican en su totalidad y así sólo sirven para hacer frente a una dimensión mucho más reducida del problema, a un número determinado de inmigrantes ilegales al mes. Pero no a 500 en un solo día. En este caso esos instrumentos no valen, y eso es un elemento muy perturbador.

A/K: Una última pregunta y tal vez clásica. Entre España y Marruecos todo parece siempre marchar bien en lo económico y comercial, pero sobre las relaciones en general parece pesar siempre unas percepciones negativas.¿Qué se puede hacer al respecto?

G.B: : Yo creo que tenemos un problema de percepciones importante. Tenemos un problema de confianza, básicamente, y no conseguimos elevar los niveles de confianza. Yo creo que es importante que Marruecos no vea a España como un obstáculo en sus aspiraciones de acercamiento a Europa cuando no obtenga satisfacción a todas sus aspiraciones. España tampoco puede ver a Marruecos como un vecino que constituye una rémora y un foco de problemas en vez de un vecino que ofrece numerosas posibilidades. La cuestión es que estamos resolviendo problemas que han sido se puede decir que históricos; ahora tenemos el tema, por ejemplo, de las exportaciones de tomates. En su momento tuvimos el de las exportaciones de naranjas, pero de éste ya se dejó de hablar. Sobre los tomates hemos llegado a un acuerdo que, aunque está pendiente de ratificación, no crea la misma inquietud que en otros tiempos, en parte también porque nuestras empresas están mucho más presentes en Marruecos.

A/K: ¿Nos hemos dado cuenta de que también era beneficioso para nosotros?

G.B: : Bueno, también Marruecos se ha dado cuenta de que con la ampliación se le abren otras posibilidades. El tema de la delimitación de las aguas, siempre visto como tabú, muy complicado, empieza a ser tratado aunque sea con enfoques parciales. Seguimos con el asunto del Sáhara y, no nos engañemos, éste es un tema importante en lo que concierne a las percepciones; la inmigración ilegal que ha adquirido unas dimensiones que no tenía hace 15 años… No olvidemos que entonces no se exigía visado a los marroquíes para venir a España. Es decir, hace 15 o 20 años el problema de la inmigración con Marruecos no existía. Impusimos el visado con Schengen. Ahora esto se ha convertido en el problema más difícil y complicado que tenemos. Es decir, que con Marruecos tenemos una relación que avanza pero en la que siempre van surgiendo nuevos desafíos.