El fomento del comercio, el emprendimiento y las pymes en el mundo árabe

A los países en desarrollo les faltan conocimientos económicos, información sobre las normas de los productos y un mejor acceso a financiación innovadora.

Torek Farhadi

Invertir en el desarrollo del comercio internacional consiste en mejorar el nivel de infraestructuras y el entorno empresarial no solo para aumentar los intercambios económicos, sino también para producir un efecto favorable sobre el crecimiento. Esto, además, pasa por la inversión financiera en capital humano e innovación, creando nuevas oportunidades de empleo para los que se incorporan al mercado laboral, especialmente mujeres y jóvenes, y facilitando así su integración socioeconómica. El garantizar una estrategia de desarrollo del comercio que sea equitativa es competencia de los gobiernos.

¿Cómo puede el comercio recuperar su capacidad de acelerador del crecimiento?

Es verdad que los gobiernos ratifican los acuerdos comerciales y que las empresas hacen negocios en el sector privado. Si los acuerdos comerciales bilaterales y multilaterales se explicasen mejor a las pymes de los países en desarrollo, podrían sacar más provecho de los mercados de exportación. Habría que esforzarse en crear un clima empresarial que aprovechase mejor la apertura de los mercados que posibilitan los tratados de libre comercio. También se notarían los beneficios en la balanza de pagos de los países exportadores.

El comercio permitiría crear empleos cualificados más duraderos y se reducirían las desigualdades y la pobreza. Todavía queda mucho por hacer para desmitificar el comercio internacional ante los directivos de las pymes, y eso también es válido para los países desarrollados. Los políticos deberían reconocer la importancia del comercio como acelerador del crecimiento y armonizar sus acciones para prestar una mayor ayuda a los organismos de apoyo al comercio. Estos organismos deberían estar habilitados para informar a las pymes de las posibilidades comerciales en los mercados emergentes con un importante crecimiento demográfico, como Asia y África.

¿Cómo incrementar la competitividad de las pymes de los países en vías de desarrollo?

Entre los elementos de competitividad que todavía les faltan a las empresas de los países en desarrollo podemos citar los conocimientos económicos, que les darían más visibilidad en los mercados a los que se dirigen, la información sobre las normas de los productos y un mejor acceso a la financiación innovadora y a las demás garantías especiales a la exportación. Asimismo, tienen que conseguir una logística más racional que les permita reducir los costes de acondicionamiento y de transporte, y para ello es necesario una mayor inversión en infraestructuras.

Estos factores podrían añadir un coeficiente de competitividad a las empresas, disminuyendo los costes y haciéndolos más competitivos en los mercados de destino. Unas mejores infraestructuras viarias y portuarias contribuirían a la integración regional y fomentarían las oportunidades de colaboración industrial entre países vecinos, en la que cada uno de ellos aportaría sus ámbitos de competitividad. Quien dice un mercado más grande, dice un mercado con más competencia, lo que beneficiaría al consumidor final.

¿En qué medida las nuevas tecnologías ofrecen posibilidades a los jóvenes de integrarse en el comercio mundial?

Hoy es posible que la generación de jóvenes empresarios que venden los productos y servicios de sus microempresas en las redes en Internet se beneficie de la apertura de los mercados mundiales. Las plataformas de comercio electrónico como Alibaba y Ebay cambian la situación de forma positiva al permitir que se empleen métodos de pago simplificados como las tarjetas de crédito o el sistema Paypal para realizar pagos internacionales.

Un microempresario puede ver a su cliente que se encuentra al otro lado del mundo con las aplicaciones de las que dispone en su teléfono móvil y puede comunicarse con él a un menor coste. El comercio transfronterizo, pero también el transregional, va a ser cada vez menos abstracto gracias a las nuevas tecnologías que ofrecen la posibilidad de mostrar en Internet catálogos de productos y de crear una mayor transparencia, lo que beneficia a la vez al comprador y al vendedor.

¿Cómo aumentar las posibilidades de las pymes en el escenario del comercio mundial?

El éxito pasa por mejorar la calidad de los productos (porque sí, hay que tener un producto de calidad para enfrentarse a los mercados competitivos internacionales), mediante el conocimiento de las condiciones de acceso a esos mercados y el uso de las técnicas de marketing para satisfacer los gustos de los consumidores locales. Los directivos de las empresas deberían seguir planes de formación adaptados con el fin de adquirir un mejor conocimiento de las prácticas comerciales de sus posibles clientes. La información constituye una base fundamental para tener éxito en cualquier tipo de empresa.

La capacidad para obtener información sobre los mercados de destino y el conocimiento de las necesidades y de los comportamientos de compra de los consumidores incrementan las posibilidades de éxito de los productos destinados a la exportación. Para vender, también hay que entender el “modo de vida” del cliente, pero para encontrar esa información, hay que dominar algunos idiomas extranjeros. En efecto, la enseñanza de idiomas extranjeros en el sistema educativo no se percibe lo suficientemente como un arma de competitividad para las empresas. Hoy día, la competitividad de un producto se mide por una combinación de elementos como la calidad del producto, su valor añadido, su aspecto innovador, su imagen de marca, el cumplimiento de las normas de propiedad intelectual, el respeto por el medio ambiente en relación con la producción y el acondicionamiento, su servicio posventa y, por último, el precio.

¿El sistema educativo debería preparar mejor a los jóvenes para tener éxito en el sector privado?

El sistema educativo, tanto a nivel secundario como universitario, debería fomentar el espíritu empresarial entre los jóvenes. Actualmente, muchos siguen prefiriendo la seguridad del empleo en la función pública, aunque los salarios sean más bajos. En realidad, los empleos del sector público no van a aumentar en el futuro; según las estadísticas del Banco Mundial, el crecimiento demográfico en el norte de África y Oriente Próximo debería llevar a estos países a crear entre cuatro y cinco millones de empleos por año, o incluso más según la coyuntura económica, para responder a la demanda de los jóvenes que llegan al mercado laboral.

Por tanto, el reto más importante es la creación no solo de empleo, sino de empleos cualificados más atractivos para los jóvenes de hoy. El comercio puede permitir esto porque crea un vínculo de integración de los jóvenes con la vida activa. Sin embargo, el sistema educativo debe adaptarse mejor para preparar a los jóvenes para las exigencias del sector privado.

¿Cuál debe ser el papel de los gobiernos a la hora de unir a las fuerzas productivas en torno al progreso relacionado con la innovación?

El ejemplo de los países que han tenido éxito en el comercio mundial nos muestra que los poderes públicos de esos países han llevado a cabo una política real de inversión comercial y han apoyado y fomentado la creación y el desarrollo de productos en unos segmentos y, sobre todo, unos nichos de mercado especialmente prometedores. No solo se deben realizar inversiones en las infraestructuras viales y portuarias para mejorar la logística, sino también en sectores como la innovación y la investigación universitaria mediante colaboraciones entre universidad e industria dirigidas a los jóvenes investigadores.

Los poderes públicos también tienen que participar y legislar de forma sistemática sobre la autonomía de las mujeres que ejercen una actividad económica, principalmente en el comercio. Por lo que se refiere a los jóvenes, habría que poner en contacto a las incubadoras de startups, las nuevas empresas innovadoras, con las empresas de tamaño y vocación mundial. Así, estas nuevas empresas serían capaces de trabajar en proyectos concretos que podrían ser explotados más rápidamente por el mundo empresarial.

¿Cuáles son las perspectivas de sinergia entre comercio y desarrollo?

A los gobiernos les corresponde definir la estrategia nacional de exportación y garantizar las inversiones necesarias para asegurar el desarrollo de un sector. Esto también permitiría identificar los sectores de productos nicho y otorgar ventajas a las empresas que tengan presencia en ese sector de actividad. Eso también depende del nivel de recursos que los poderes públicos estén dispuestos a invertir para permitir una “especialización competitiva” de una determinada industria.

El ejemplo del sector textil en Turquía, Pakistán y Bangladesh muestra ese potencial, pero, sin duda, para empezar se ha tenido que establecer un diálogo fructífero entre los poderes públicos y el sector privado para obtener ventajas y unas condiciones que permitan a esos sectores adquirir talla mundial. Al final, todo el mundo ha salido ganando. El país cuenta con unas importaciones más importantes e incrementa la entrada de divisas. Las empresas del sector privado ganan cuotas de mercado para la exportación y, al exportar más, crean actividad económica y empleo en su país.

¿Cómo favorecer el acceso a la financiación para ayudar al empresariado y aumentar la competitividad?

El acceso a la financiación debería hacerse, en primer lugar, mediante la concesión de créditos especiales procedentes de fondos de innovación; en segundo lugar, mediante la creación de ventajas fiscales para las empresas que reinviertan sus beneficios en investigación y desarrollo; y, en tercer lugar, mediante fondos de inversión privados. En los países en desarrollo, las remesas de fondos de los trabajadores expatriados ascienden a miles de millones de dólares cada año en algunos países. En muchos casos, las familias que reciben este dinero lo gastan en necesidades de consumo corriente. Teniendo en cuenta esto, corresponde a los gobiernos reflexionar sobre cómo crear un sistema capaz de dirigir estos fondos hacia unas inversiones productivas, como por ejemplo proyectos innovadores o la creación de empresas por parte de mujeres, mediante incentivos fiscales.

Los mercados de capitales deberían estar más diversificados para permitir que se concedan créditos a más largo plazo con unos tipos de interés menos elevados. El empresario local o el inversor extranjero que quisiese instalarse en el país debería tener acceso a un mayor abanico de posibilidades para financiarse: pedir préstamos, aceptar capital riesgo o vender acciones preferenciales en los mercados de capitales. A cambio, el empresario debería recibir una formación especializada para gestionar mejor su relación con sus inversores; tendría que trabajar con el propósito de compartir los riesgos con ellos e implantar unos sistemas de gestión fiables en la empresa para que el inversor estuviese continuamente informado de su evolución.

Esta transparencia permitiría atraer aún más capitales hacia la empresa. Gracias a esta información, los bancos podrían evaluar mejor el riesgo de tratar con estas pymes y, por tanto, podrían ofrecerles un mejor acceso al crédito, lo que permitiría al empresario gestionar mejor su empresa dándole la posibilidad de implantar economías de escala y, por tanto, de incrementar su competitividad.

¿Para qué es necesaria la coordinación regional?

Los gobiernos están en condiciones de llevar a cabo la coordinación regional necesaria con los países vecinos para que los bienes y servicios transiten a través de las fronteras sin problemas y sin trabas administrativas que, en realidad, lastran mucho la competitividad. De esta manera, las pequeñas empresas podrían comerciar con más facilidad más allá de las fronteras. Dicho esto, no basta con encontrar soluciones a los problemas técnicos que se plantean en el comercio internacional. En efecto, algunos acuerdos tardan mucho tiempo en materializarse, en concreto sobre el terreno, debido a consideraciones de tipo político entre países.

Hoy día, quien habla de libre circulación de bienes y servicios, debe ir un poco más lejos en esta lógica y debe fomentar la libre circulación de trabajadores y de capitales. La UE, como entidad política y económica, es un buen ejemplo en este ámbito para las demás regiones del mundo. En conclusión, actualmente el éxito de una empresa depende de su capacidad para competir con otras empresas en el plano local o regional, pero también para poder ejercer su actividad en la cadena de valor de las empresas mundiales.