El concepto Desertec

“Desertec es una excelente oportunidad para los países del sur del Mediterráneo: nos hace transitar de la era de las energías fósiles a la de las energías renovables”, opina uno de sus cofundadores.

ENTREVISTA con Mouldi Miled por Ridha Kéfi

El tunecino Mouldi Miled es uno de los 22 miembros fundadores de la Fundación Desertec, dedicada a la materialización del “concepto Desertec” (ver recuadro). Miled, ingeniero titulado por la Escuela Nacional Superior de Telecomunicaciones de París y jefe de Ulysoft, empresa especializada en los servicios y el asesoramiento relacionados con la informática y las comunicaciones, inició su carrera profesional en 1967 en el Ministerio de Telecomunicaciones tunecino, donde dirigió durante mucho tiempo el departamento informático. También enseñó informática en la Escuela Nacional de Ingenieros de Túnez. Miembro de la Unión de Ingenieros Tunecinos, de la Unión de Ingenieros Árabes y de la Federación Mundial de Organizaciones de Ingenieros, también forma parte del Consejo Asesor Nacional para la Investigación Científica y Tecnológica de Túnez.

AFKAR/IDEAS: ¿Cuál es el papel exacto de la Fundación Desertec?

MOULDI MILED: El papel de la fundación está definido por sus estatutos. De manera esquemática, el objetivo principal de la fundación es promover y adoptar cualquier iniciativa que considere útil para convertir este concepto en una realidad. La primera iniciativa consistió en impulsar la creación de un grupo industrial, el DII (Desertec Industrial Initiative). Esta sociedad limitada, constituida el 30 de octubre de 2009, fue una señal de la transición de lo conceptual hacia lo concreto. Le seguirán otras.

A/I: ¿Cuál es la articulación institucional entre el proyecto Desertec y el Plan Solar Mediterráneo (PSM) que consiste en producir 20.000 megavatios de aquí a 2020?

M.M.:No existe, por el momento, una articulación institucional entre ambos. El “concepto Desertec” y el PSM parten de una misma premisa: que los países de la orilla sur del Mediterráneo tienen una importante necesidad de energía eléctrica a medio y largo plazo para poder desarrollarse, y que la naturaleza les ha dotado de abundantes recursos solares que les permitirían satisfacer esas necesidades. En este contexto, se establecerá una colaboración entre las dos orillas, norte y sur, del Mediterráneo. Esta colaboración tendrá varios aspectos: técnico, reglamentario, comercial y científico.

A/I: Según sus promotores, el proyecto Desertec representa una nueva fuente de ingresos para los países norteafricanos. Sus detractores lo ven como una nueva OPA sobre los recursos de la zona. Algunos llegan incluso a hablar de “regreso al colonialismo” ¿Qué les contesta?

M.M.: Más que como una posible fuente de ingresos nueva, la materialización del “concepto Desertec” debería contemplarse como una excelente oportunidad para la transformación energética de nuestros países, que nos hará pasar de la era de las energías fósiles a la de las energías renovables. Podemos seguir debatiendo sobre el calendario, pero pienso que esta transición es ineludible. Los ingredientes están ahí: la radiación solar, los vientos y las primeras herramientas tecnológicas están disponibles. En cuanto a disipar el temor a un nuevo colonialismo… Es simplemente desconocer el talento y el patriotismo de nuestras élites. Nuestra mejor defensa reside en nuestra capacidad para hacernos con la ciencia y la tecnología, contribuir a su impulso y defender los derechos de nuestros ciudadanos.

A/I: Hermann Scheer, diputado alemán y presidente del Consejo Mundial de Energías Renovables, califica a Desertec de coartada ecológica para imponer las opiniones de los monopolios en lugar de promover la producción descentralizada de los sistemas de energía.

M.M.: El doctor Scheer es una distinguida personalidad en el ámbito de las energías renovables. No he tenido el honor de conocerle, pero he leído alguno de sus escritos, que no dejan indiferentes. El más reciente trata del mito del “coste elevado” de las energías renovables. Dice usted que el doctor Scheer se inclina por un concepto de producción descentralizada para los sistemas solares, diferente del “concepto Desertec”. En realidad, el debate relativo a la estructura de los sistemas nacionales de producción de energía siempre ha existido. Y eso es válido también para las centrales convencionales. La elección es siempre el resultado de un conjunto de parámetros técnicos, económicos e incluso de seguridad. Personalmente, siempre he creído que la solución ideal reside en la combinación de los diversos modos de producción. El decidir cuál es la mejor configuración para cada proyecto individual corresponde a los responsables: políticos, ingenieros y economistas.

A/I: La energía solar de concentración proporciona corriente hoy en día en España a 26 céntimos de euro por kilovatio, mientras que el precio de coste actual del kilovatio / hora de origen nuclear se acerca a los 10 céntimos de euro. Esto lleva a decir a algunos expertos que la electricidad que se producirá en el Sáhara tendrá un precio elevado que sólo los países europeos podrán comprar. ¿Se puede esperar una bajada significativa de los precios de aquí a 2025?

M.M.: Los estudios realizados en el marco del establecimiento de la viabilidad del “concepto Desertec” han mostrado que el precio del kilovatio/ hora producido por la tecnología CSP bajará gradualmente hasta llegar a menos de cinco céntimos de euro hacia 2050. Numerosos estudios y publicaciones detallan la manera de calcular los costes de la energía eléctrica de origen solar o eólica. Lo que conviene apuntar es que el sector de las energías renovables no es una excepción y seguirá las tendencias observadas en todas las demás tecnologías desde su aparición hasta su madurez o normalización. Piense en las tecnologías de la información y de las telecomunicaciones y en sus costes hace sólo 20 años en comparación con los de hoy con un rendimiento constante. Sin embargo, esto no debe alejarnos de la evidencia de la necesidad de realizar tres esfuerzos: el acompañamiento financiero temporal para apoyar la diseminación de los sistemas, el impulso de la investigación para la mejora de su rendimiento y más formación para que la población asimile estos sistemas.

A/I: Desertec deberá responder a las necesidades de electricidad de los países del norte de África. También deberá permitir exportar el 15% de la producción de energía solar a los países europeos. ¿Pero qué sucederá con el África subsahariana y sus 594 millones de africanos que todavía no tienen acceso a la electricidad?

M.M.: Permítame corregir una inexactitud: el “concepto Desertec” se basa en la necesaria reconversión energética de los países de la zona del norte de África y de Oriente Medio (MENA) hacia las energías renovables y en transferir a Europa el equivalente al 15%
de las necesidades energéticas de los países europeos. Este último punto debería contribuir a la disminución de cerca del 30% de las emisiones de CO2. El ámbito geográfico de actuación
de Desertec abarca el norte del Sáhara, el desierto de Arabia y otros desiertos del oeste asiático. Existen otras iniciativas, como “Energy4all”, interesados por el sur del Sáhara, que como muy bien dice usted tiene un problema importante de carencia de energía. Mucho, mucho trabajo espera a esos hombres y mujeres de buena voluntad que sin duda surgirán para militar a favor de estas nobles causas, igual que está haciendo ahora la Fundación Desertec.

A/I: El norte de África y Oriente Medio son zonas áridas y semi-áridas. El problema del agua se plantea con mucha intensidad. ¿Podría la red Desertec suministrar electricidad a las plantas desaladoras de agua de mar, en proyecto en estas zonas, para suministrar agua potable?

M.M.: Una parte de los estudios realizados en el marco de Desertec estaba relacionada con el agua. De estos estudios se deduce que las necesidades de agua dulce de la zona MENA se triplicarán de aquí a 2050. Le remito al informe “AQUACSP” de esa parte del estudio.
Por tanto, la desalación del agua de mar es un tema esencial en lo que respecta al aumento de las necesidades de energía eléctrica, especialmente para los países del norte de África, incluido Egipto, pero también para Palestina, Jordania y Siria. En cuanto a Túnez, me gustaría añadir las necesidades que generará el sector del transporte, ya que tarde o temprano nuestra red ferroviaria deberá electrificarse, y muy pronto el coche
eléctrico circulará por nuestras carreteras. ¡Tantas máquinas hambrientas de energía
eléctrica!

A/I : ¿Qué más podrá aportar el proyecto Desertec a los países del sur del Mediterráneo cuyas necesidades energéticas van a aumentar a lo largo de las dos próximas décadas?

M.M.: Si queremos contestar a los que ha calificado de “detractores” del concepto Desertec, lo primero que hay que decirles es que es necesario adaptar el concepto a la realidad de cada país. Este esfuerzo requerirá la movilización de competencias a todos los niveles. Nuestras industrias deberán encontrar su sitio mediante la creación de vínculos de cooperación con sus vecinos de los países del Norte. Nuestras universidades y nuestros centros de investigación deberán participar en las redes académicas que se constituirán para la innovación y la mejora del rendimiento de los productos y sistemas. Nuestros planificadores se movilizarán para prever las transformaciones que se anuncian en la gestión de los recursos naturales y la protección de la especie humana. Lo que está en juego es tan grave que el planeta no se puede permitir que una parte de la humanidad se quede tirada en la cuneta.