Cuando estoy con personas que quieren trabajar dentro de la legalidad,no tengo ningún problema especial

Khadidja Belhadi, única mujer directiva argelina en el sector deportes, cuenta su experiencia como empresaria.

ENTREVISTA con Khadidja Belhadi por Baya Gacemi

Gerente y propietaria de Edecor- Mondo, Khadidja Belhadi es la única mujer que dirige una empresa en el ámbito deportivo. Su compañía, asociada con una española e italiana, realiza estudios, infraestructuras deportivas y culturales, moquetas y resinas, pistas de atletismo, revestimiento de suelos, construcción e industria, así como graderíos.

AFKAR/IDEAS: ¿Puede contarnos su trayectoria profesional?

KHADIDJA BELHADI:Tras realizar estudios de psicología industrial y de organización científica del trabajo, fui jefa de servicio, formación y selección de personal de una compañía pública. En 1978, mi marido montó una empresa. Trabajé con él hasta 1985, año en que decidí lanzarme por mi cuenta. Creé esta empresa. Al principio, realizaba acondicionamientos y estudios. Como vi que el ámbito de los estudios no estaba muy valorado en Argelia, decidí lanzarme a la realización de obras. La primera fue la transformación de una iglesia en un conservatorio. Las autoridades locales querían destruirla. Más tarde, en 1987, me encargaron la rehabilitación de un gimnasio. Así es como llegué, por casualidad, al ámbito deportivo.

A/I: ¿No fue demasiado duro iniciarse en un medio desconocido?

K.B.: En aquella época no se podían importar productos extranjeros y los argelinos no eran muy buenos. Recorrí Argelia para conseguir obras. Formé yo misma un equipo móvil. Con la liberalización de las importaciones casi me vi obligada a asociarme. Algunos competidores proponían utilizar corcho argelino, pero no se ajustaba a la normativa de las instalaciones deportivas. A pesar de ello eran seleccionados porque sus productos eran más baratos que los míos. Así fue como decidí recurrir a empresas extranjeras especializadas en las instalaciones deportivas, para crear una sociedad. Un día, en Canadá, conocí al representante de Mondo. En aquella época, no tenían representante en Argelia y les propuse colaborar.

A/I: ¿Y están contentos de trabajar con usted?

K.B.: Llevamos ya siete años y creo que están satisfechos. Realicé la primera pista deportiva, en Skikda, con un equipo enteramente argelino, sin ninguna asistencia extranjera. En la actualidad, somos un equipo de 20 personas y vamos a duplicarlo, porque tenemos muchos encargos. En la actualidad, mi empresa es reconocida en el sector e incluso puedo decir que es una referencia a nivel técnico. He trabajado asimismo con el Ministerio de Defensa, que es célebre por su exigencia. Estaban tan contentos con mi trabajo que me llamaron para que les asesorase.

A/I: Usted es la única mujer en este sector. ¿Qué dificultades encuentra por ser una mujer?

K.B.: Cuando estoy con gente que quiere trabajar dentro de la legalidad, no tengo ningún problema especial. En ningún momento tengo la sensación de ser mujer. Cuando se vuelve complicado es cuando doy con gente poco honrada que está acostumbrada a utilizar sobres y sobornos. Entonces no saben muy bien cómo dirigirse a mí. No comprendo ni su código ni su lenguaje y además, en este caso, hay unas actitudes especiales, como ir a comer o tomarse una copa entre socios, cosa que yo no hago. En ocasiones, me transmiten el mensaje a través de alguno de mis colaboradores.

A/I: Usted también forma parte del Consejo Superior de la Patronal Argelina (CSPA). ¿Qué le aporta?

K.B.: Soy vicepresidenta del CSPA. Ya en 1989 creé con unos colegas la primera organización patronal argelina, de la cual yo era la secretaria general. En aquella época, el Ministerio del Interior nos pidió que quitásemos la palabra “Patronal”, que por entonces seguía siendo tabú. Entré en ella porque me parecía que era necesario organizarnos si queríamos normalizar las cosas. Solos no podemos hacer nada. Incluso así, no siempre obtenemos lo que queremos. Pero ahora quiero crear una organización de mujeres empresarias y mujeres en cargos de dirección y ejecutivos. Ya existe una pero, por desgracia, no impulsa realmente las cosas.