Crisis financiera en EE UU y en Europa: ¿qué impacto tendrá en el Magreb?

En Marruecos, se descarta el efecto de contagio gracias a sus cimientos económicos. El sector inmobiliario tiene un déficit importante, que garantiza la inversión.

Youness Saad Alami

Tendrá lo que sucede en los mercados financieros de Estados Unidos y de Europa un efecto directo o indirecto en el Magreb? La pregunta se impone por sí misma, en vista de “la avalancha” que ha conocido el sistema financiero de las potencias mundiales más fuertes. Es un “11 de septiembre” financiero, han dicho los expertos. Esta situación se debe principalmente a “unos tipos de interés anormalmente bajos y unos resultados bursátiles anormalmente elevados”.

Consecuencias: acentuación de la crisis de liquidez en los mercados monetarios, fluctuación de las bolsas internacionales e incremento de los temores frente a las perspectivas de la actividad económica mundial. Hoy en día, la obligación de regular los mercados en los plazos más breves constituye una prioridad internacional. Una regulación que costará a los americanos la friolera de 700.000 millones de dólares.

Entre tanto, todo el mundo está paralizado tras declararse en quiebra el banco norteamericano Lehman Brothers, la adquisición de Merrill Lynch por parte del Bank of America y la toma de control de Fannie Mae y Freddie Mac por parte del gobierno. Los dirigentes quieren evitar a cualquier precio el efecto dominó. De hecho, ya se han disparado las alarmas. Ronda el peligro de una crisis mundial, que no respeta a ningún continente. Las reacciones van sucediéndose.

En primer lugar, la del presidente de EE UU, George W. Bush, que ha apelado a la adopción por parte del Congreso de un plan “lo bastante importante” para rescatar el sistema bancario. Luego la de la Unión Europea (UE), en boca de su presidente, Nicolas Sarkozy, al reconocer la crisis económica y financiera. Y Francia, primer socio del Magreb, que ha declarado oficialmente que esta crisis tendrá impacto “en los próximos meses sobre el crecimiento, el desempleo, el poder adquisitivo” de los franceses.

Al otro lado de la ribera, han bastado unos días para que creciera el desasosiego. En los círculos profesionales, se sabe que una crisis de confianza sin precedentes quebranta la economía mundial. Millones de pequeños ahorradores del mundo ven cómo su patrimonio se les va de las manos, millones de jubilados temen por su pensión. Millones de hogares modestos pasan por dificultades. Los ciudadanos del mundo temen por su economía, por su empleo, por su poder adquisitivo. En el Magreb, ya se ha instalado la crisis de confianza. Marruecos lo comprobó el miércoles 17 de septiembre.

Ese día se produjo el efecto rebote que los observadores aguardaban en el mercado bursátil de Casablanca. Un rebote de volúmenes importantes, más de 1.000 millones de dirhams, mientras que el 15 y el 16 de septiembre la caída brutal se produjo con pequeños volúmenes. Cabe destacar que el hecho de que los volúmenes sean grandes a la hora de comprar demuestra que los inversores institucionales se han reincorporado al mercado. Frente a las primeras manifestaciones de la psicosis, las autoridades marroquíes reaccionaron.

El ministro de Economía y Finanzas, Salaheddin Mezuar, declaró a la prensa que la brutalidad del descenso de los volúmenes limitados es cosa de los “inversores que se asustaron, al imaginar que la crisis mundial también entraría de sopetón en Marruecos. Este descenso no refleja en ningún caso los fundamentos de nuestra economía y tampoco puede atribuirse a ningún contagio de las perturbaciones por las que pasan las grandes bolsas mundiales”, subraya el ministro. “Los cimientos de la economía marroquí, como los de las empresas que cotizan en Bolsa, son buenos y sólidos”, añade.

En efecto, esas firmas registraron un beneficio neto acumulado del 30% en 2007. En 2008, la progresión prevista es del orden del 20%. Según Mezuar, “el mercado de Casablanca acabará el año triunfalmente con un aumento de entre el 10% y el 15%”. Comenta, complacido, que “el crecimiento para 2008 será del 6,8%, de acuerdo con la ley de presupuestos”. Encontramos el mismo discurso en boca de Abdellatif Juahri, gobernador de Bank Al Maghrib, que confirmó esta progresión antes de anunciar la subida del tipo de interés básico. Según Juahri, la crisis financiera internacional no ha influido en la decisión reciente del banco central. “Los bancos nacionales no estarían enfrentados a grandes riesgos”.

La crisis afecta más bien a la economía. En los países desarrollados, la inflación es del 4%; en los países emergentes, alcanza el 9%. Por consecuente, esos elementos influyen en todo lo que Marruecos importa, y evidentemente hay un componente de inflación de costos, que el reino alauí sufre del exterior. “Prestamos mucha atención a esos asuntos, más aún al tener una inflación de costos que en julio se fijó en el 5,1%”, explica Juahri. Por lo que respecta específicamente al sector inmobiliario, todo el mundo se sorprende de que los ahorradores lo hayan ignorado. En vista de ello, el ministro de Vivienda, Ahmed Taufiq Hiyra, ha reiterado en varias ocasiones que “Marruecos no se verá afectado por la crisis inmobiliaria internacional actual. ¿Dónde está la crisis, cuando el crédito destinado a la vivienda aumentó un 33% en julio?”.

En efecto, la situación en Marruecos es completamente distinta de la de países occidentales como EE UU y algunos europeos. El sector presenta aún un déficit importante, sobre todo en vivienda social, estimado en 614.000 unidades a finales de 2007. Sin olvidar que hay que satisfacer las necesidades anuales de 123.000 nuevas familias. El caso es que, para Hiyra, la especulación y la búsqueda de beneficios se encuentran entre los graves problemas que amenazan el desarrollo del sector, sin dejar de garantizar el equilibrio entre la oferta y la demanda. En Túnez, la economía está muy poco vinculada a la de EE UU. El país de Zine El Abidine Ben Ali cuenta con muy pocos inversores americanos, de escaso peso.

Lo mismo sucede en el ámbito comercial, ya que el 80% de las exportaciones e importaciones tunecinas se llevan a cabo con Europa. “Así que esta crisis se notará mucho menos en nuestras fronteras que en otros lugares”, afirma un economista tunecino. Y añade: “Nuestra economía no tiene muchas relaciones con esos bancos americanos, lo que reduce el riesgo y las repercusiones de sus caídas”. De hecho, Túnez ha tomado precauciones frente a esa clase de crisis financieras, a lo que se suman los escasos volúmenes de transacciones con EE UU. Y ni tan siquiera con la UE se expone la economía tunecina a efectos nefastos a corto plazo.

Puede que se produzcan consecuencias en los próximos meses, pero no de forma directa y rápida. Como otras, esta crisis tendrá un efecto en cadena, en el sentido de que quienes están al final de la cadena sufrirán sus efectos negativos. Es previsible, por lo tanto, que los inversores que mantengan relaciones con esos bancos americanos se vean afectados, pero sólo a medio y largo plazo. Tengamos en cuenta que hay unos 900.000 millones de euros de exposición financiera censados en las sociedades matrices de bancos tunecinos. Según los expertos, “esas filiales se verían perjudicadas eventualmente sólo si hay pérdidas”.

En todo caso, el riesgo real reside en la posibilidad de que la recesión se instale en EE UU y afecte a Europa. Una situación tal podría conllevar el descenso de la demanda y, por tanto, de la producción. Consecuencia: el retroceso en la demanda de materias primas. Para Túnez, como para el resto de países magrebíes esencialmente productores, es una mala noticia. El impacto en su economía sería muy visible. Asimismo, esta crisis también puede implicar la caída del dólar. Al cotizarse las materias primas en esa divisa, el descenso en su curso provocará la reducción de los ingresos de las empresas productoras, generalmente públicas.

Debido a la correspondencia con el euro, los países producirán en una divisa más fuerte y venderán menos caro. En esta ecuación, Argelia será uno de los primeros países que salgan perdiendo. Como el petróleo es la principal fuente de ingresos de ese país, la economía argelina deberá sufrir un impacto eventual debido a la reacción de la demanda petrolera mundial. Por otro lado, ¿qué futuro aguarda a los activos argelinos en bonos del Tesoro americanos, estimados en 50.000 millones de dólares, en un contexto en que la recesión amenaza a la economía de EE UU? Por el momento, las autoridades políticas y monetarias del país siguen guardando silencio. Tal vez “no quieran reaccionar demasiado deprisa sin calcular previamente el riesgo”.

O puede que Argelia se libre de la crisis financiera internacional, como ha hecho creer Mohamed Laksaci, gobernador del Banco de Argelia. No se sabe con seguridad. Comentarios. Un economista argelino señala que, en caso de devaluación del dólar, la economía de su país sufrirá grandes pérdidas. Esta afirmación resulta inquietante, a sabiendas de que los expertos prevén una paridad de 1,70-1,80 dólares/euro en las próximas semanas, frente al actual 1,46, esto es, un descenso de entre el 14% y el 20%.

Una depreciación del dólar con respecto al euro del 1% –lo que no tiene nada de especial–, representa una pérdida de cambio de 1.000 millones de dólares, suponiendo que el 80% de las reservas de cambio argelinas sean en dólares, y de 600 millones de dólares si este porcentaje se reduce al 50%. En cualquier caso, frente al riesgo de que influya en el crecimiento del Magreb, actualmente la crisis financiera beneficia a los brokers, sobre todo cuando se trata de grandes volúmenes. Tanto al comprar como al vender, éstos se llevan el gato al agua (las comisiones), aunque el mercado sufra pérdidas.