Crisis en los países euromediterráneos

España terminará probablemente 2009 con un déficit del 9%. Algunas previsiones sitúan el paro para 2010 en el 21% de la población activa.

Agustín Ulied

Descenso de más del 5% del PIB, caída del 27% en las exportaciones, 22 millones de parados, presupuestos altamente deficitarios, deuda en alza y desembolso de más de 400.000 millones de euros para salvar las entidades financieras: éstas son algunas cifras que la Unión Europea (UE) registraba en agosto ¿Qué ha ocurrido para que, tras el periodo de mayor expansión económica mundial desde los años sesenta, repentinamente se produzca un terrorífico vuelco de las variables económicas? ¡Es el ciclo, estupido! El actual escenario de crisis se inició tras la explosión de las subprime en Estados Unidos que provocó el estallido de la tormenta financiera en 2007. El año siguiente, 2008, confirmó el profundo cambio en la situación económica y financiera que está aquejando a la práctica totalidad de países del mundo. Todos los expertos en economía coinciden en calificar esta crisis como la peor que ha sufrido el mundo desde la Segunda Guerra mundial comparándola a la de 1929.

Sin embargo, en esta ocasión, la masiva inyección de fondos en la economía realizada por los bancos centrales y los poderes públicos de la mayoría de los países desarrollados –y también de los emergentes– parece haber conseguido frenar la caída libre de la economía. Probablemente lo peor de los acontecimientos que provocaron la crisis actual es haber truncado un periodo caracterizado por tasas de crecimiento elevadas, tasas de inflación reducidas y el desarrollo de mercados financieros globales que parecían ser no sólo eficientes, sino también estables. ¿Quién iba a decir que el eficiente y bien pagado sector financiero iba a ser el detonante y mayor responsable de esta crisis de alcance global? La UE, que en un principio no parecía afectada por las turbulencias económicas y financieras con la misma intensidad que Estados Unidos, vio como la desconfianza desatada tras la quiebra del banco de inversión Lehman Brothers afectaba a buena parte de los sistemas bancarios europeos.

Tras un inicio de desconcierto en el que el “sálvese quién pueda” fue la reacción inmediata de algunos países, el enfoque adoptado por la UE ha privilegiado la toma de estrategias comunes que descansan en principios defendidos por Europa y sobre objetivos a largo plazo. Desde el comienzo de la crisis, las instituciones comunitarias alertaron a los Estados miembros de la necesidad de hacer frente a la crisis coordinando sus posiciones. Esta acción concertada evitó el hundimiento de los mercados financieros europeos y permitió salvar millones de empleos. En la actualidad, los Estados miembros están llevando a cabo un plan de relanzamiento económico que representa el esfuerzo más ambicioso establecido por la UE desde su fundación para alinear sus políticas económicas. El plan se centra fundamentalmente en el refuerzo del mercado interior que en los últimos años ha sido el motor de crecimiento europeo.

Políticas presupuestarias

Los países euromediterráneos no han quedado al margen de la crisis, con más o menos profundidad, con características diferentes, pero todos se han visto seriamente afectados. Desde 2004, son siete los países europeos del Mediterráneo que pertenecen a la UE (Francia, Italia, Grecia, España, Eslovenia, Malta y Chipre): entre ellos aportan el 40% del PIB de la UE y constituyen un polo de crecimiento superior a la media europea. Es importante señalar que todos los países mediterráneos de la UE pertenecen a la eurozona. Su pertenencia al euro les obliga al cumplimiento del pacto de estabilidad y crecimiento con el que se pretende garantizar la disciplina presupuestaria de los Estados miembro, con el fin de evitar la aparición de déficit excesivo. Este condicionamiento es uno de los elementos más preocupantes para los dirigentes económicos. Sin embargo, ya en los albores de la crisis no todos los países cumplían con sus deberes.

El déficit presupuestario de Grecia alcanzaba el 5%, el de Malta el 4,7% y España y Francia también superaron el límite del 3%. En referencia a la deuda pública es alarmante la situación de Italia y Grecia que superan ampliamente el 60% del PIB, incumpliendo de largo el pacto de estabilidad. Los datos correspondientes a 2009 de los países euromediterráneos incumplirán, sin ninguna duda, ampliamente los valores de referencia establecidos por el Tratado, tanto el referente al saldo presupuestario, como a la deuda pública. España, con un déficit en sus finanzas públicas que en 2009 puede superar el 9%, es probablemente el país que está saliendo peor parado de esta crisis. Tras haber sido el miembro de la UE con mayor crecimiento económico –junto a Irlanda– en la última década, la fragilidad de las bases en que se sostenía este crecimiento está pasando factura.

El colchón presupuestario de que se disponía se ha desinflado y la acción del gobierno no parece dar resultados esperanzadores. En Francia ya se observan los efectos positivos de las medidas presupuestarias adoptadas por el gobierno. No obstante la recesión causará una sensible profundización de los deficit, de manera que en los próximos años el gran desafío consistirá en restablecer las finanzas públicas de manera creíble. Una vez conseguido convendrá que el gobierno ponga en marcha un plan a medio plazo de reducción del gasto y una ampliación de la base tributaria que asegure la viabilidad presupuestaria. A corto plazo, la política presupuestaria italiana debería privilegiar la eficacia de su gasto corriente para poder reconducirlo en el futuro. A largo plazo, gracias a las reformas emprendidas, las tendencias presupuestarias son menos preocupantes que en muchos otros países. A pesar del esfuerzo de ajuste que realizan las autoridades griegas, las finanzas públicas han continuado degradándose.

El elevado nivel de deuda pública y los deslices presupuestarios limitan el margen de maniobra de las medidas de relanzamiento económico. Será necesario un fuerte compromiso en el refuerzo de la viabilidad de las finanzas públicas para restaurar la confianza de los mercados. El ajuste presupuestario exigirá un estricto control del gasto, una ampliación de las bases impositivas y una reducción del fraude fiscal. También serán esenciales reformas en los sistemas de jubilación y sanidad. Una posición presupuestaria relativamente favorable ha permitido a Eslovenia afrontar la crisis. Sin embargo, la credibilidad de la acción presupuestaria debe reforzarse por una reforma de las pensiones que permita hacer frente al mayor peso de los costes ligados al envejecimiento de su población.

La economía real

En España se ha invertido tanto o más dinero público que en las otras grandes potencias económicas europeas, con relación al PIB, pero se ha hecho tarde y mal. El principal ejemplo es el retroceso que aún registra la licitación de obra pública, con excepción del fondo de inversión local, y las dificultades que siguen existiendo para la obtención de crédito. Ello, y el gravísimo impacto que tiene la crisis inmobiliaria en el conjunto de la economía explica que el PIB español, a diferencia del europeo, retroceda el 0,4% este tercer trimestre y el 0,2% en el cuarto, después de haber caído el 1,6% en el primero y el 1,1% en el segundo. De hecho, Bruselas revisó medio punto a la baja su previsión de crecimiento para la economía española, que según sus cálculos se contraerá un 3,7% respecto al PIB del año pasado. “El perfil con estas previsiones es el de una recesión menos profunda que la media (-4%) pero más prolongada”, anunció el comisario europeo de Economía, Joaquín Almunia.

La Comisión asegura que la economía española será el único de los grandes países de la UE donde el PIB volverá a caer el año próximo, en concreto un 0,6%, mientras en la zona euro en su conjunto se recuperará un 0,6%. El aumento “brutal” del paro en España seguirá pesando sobre el consumo: la tasa de desempleo continuará subiendo en 2010 para alcanzar al 21% de la población activa. De momento, en 2009, el retroceso del PIB será generalizado para todos los países: bajas del 5% en Italia, del 3,7% en España, del 2,1% en Francia, y del 3,5% en Malta. El peor resultado será para Eslovenia, que está sufriendo la crisis más grave desde su independencia con una contracción de su economía que será del 6%. Entre las economías euromediterráneas, la que ha demostrado mejor comportamiento ha sido la francesa. Los bancos franceses, a pesar de los efectos de la crisis, han resistido mejor que mucho de sus homólogos europeos del Norte. La resistencia del consumo, como consecuencia del débil endeudamiento de las familias y el peso de los estabilizadores automáticos han moderado la contracción de la demanda interior.

Además, Francia está menos expuesta a la caída del comercio exterior que muchos otros países. Las previsiones indican una lenta recuperación para el próximo ejercicio. Italia, que ha sufrido una fuerte contracción de su economía en este año, muestra también claras señales de haber superado lo peor. Las inversiones han sufrido la ralentización del crecimiento de las exportaciones y la degradación de su sector financiero que en un principio resistió bien a la explosión de la crisis. Las condiciones del crédito, igual que en el resto de países euromediterráneos, se han endurecido. Será necesario realizar importantes esfuerzos para recapitalizar los bancos. En relación con las políticas estructurales, Italia deberá apoyarse en los progresos alcanzados mediante la liberalización del sector servicios. Esta liberalización deberá extenderse a otros servicios, como por ejemplo el del transporte y otros servicios locales.

Grecia tardó algo más que otros en notar la crisis. Su economía descendió en 2008 en consonancia con el peso de la crisis económica mundial, a pesar de que el sector financiero no tuvo problemas y la demanda interior permaneció intacta. Sin embargo, no pudo evitar la recesión dada la sustancial degradación de la confianza y el descenso del turismo. 2009 está viendo como se contrae la actividad económica como consecuencia de la reducción de las exportaciones y la contracción del sector inmobiliario y su exposición a las economías emergentes del sudeste europeo. Probablemente la actividad económica no se recuperará hasta 2010 siempre y cuando lo haga el entorno internacional.

¿Y, Turquía?

Los datos económicos de 2009 indican que los efectos de la crisis están golpeando duramente a este país. En el primer trimestre de 2009 la economía turca se contrajo un 14%, mientras que en el segundo bajó al 7%. Esta tendencia parece apoyar las previsiones de los analistas que señalan que la economía se recuperará con fuerza en 2010 gracias al bajo impacto que la crisis financiera ha causado en su sector bancario. La caída de las exportaciones (en especial en el sector del automóvil) y del sector productivo se encuentra en el centro de la recesión turca. Ello ha incidido con dureza en el desempleo que en el primer trimestre de 2009 se situó en el 13,6%. En cualquier caso, con crisis o sin ella, las autoridades turcas deberán efectuar reformas estructurales que animen a las empresas a entrar en el sector formal de la economía si se quieren mejorar las expectativas a largo plazo, como puede ser la de la adhesión a la UE.

Y llegó la recuperación…

Por fin, en los informes de las principales instituciones económicas internacionales, se reflejaba un optimismo manifestado por el cambio de tendencia de la economía de ciertos países a partir del tercer trimestre de 2009. Aunque con obligada moderación, el informe de septiembre de la Comisión Europea anunciaba la salida de la crisis. Ésta era la buena noticia, la mala era que España será la única gran economía europea que no logrará sumarse ya al tren de la recuperación. El PIB español mantendrá su ritmo de caída hasta final de año, aunque más moderadamente que hasta ahora, y el desempleo continuará aumentando.

Las causas que explican ese diferente comportamiento se encuentran, en opinión de Bruselas, en los conocidos desequilibrios estructurales, como en el elevado endeudamiento familiar, la crisis inmobiliaria y la mayor tasa de desempleo. Las peores previsiones que ha presentado la Comisión para España, en este sentido, son una moción de censura para el gobierno. No obstante, la esperanza es que la tendencia, aunque lenta, es hacia la estabilización, gracias al abaratamiento del crédito y la mejora en la confianza de los consumidores.

Una lección para todos…

Resulta imposible diferenciar a los países euromediterráneos del resto, ya que la crisis financiera ha puesto en evidencia la necesidad de mejorar la reglamentación y supervisión de las entidades financieras tanto en Europa como en el resto del mundo. Subsanar las deficiencias contribuirá a impedir futuras crisis y ayudará a restaurar la confianza de los depositantes, empresas y consumidores. Si esto se hace bien, se facilitará, sin duda, la recuperación económica.