Cooperación con el Magreb en turismo

Los proyectos de formación turística deberían acompañarse del desarrollo de infraestructuras para ofrecer un destino competitivo basado en la calidad de los servicios.

Cristina Guerrero, asesora técnica de Formación y Empleo de la Consejería de Empleo de la Junta de Andalucía y directora Docente de las Escuelas de Hostelería de Málaga y Benalmádena

La tendencia de los países del norte de África, fundamentalmente por cercanía, es captar turistas europeos. Turistas acostumbrados a un modelo de servicio y de productos muy por encima de la hospitalidad, de la gastronomía… de productos basados en guetos turísticos que se encuentran modelizados, multiplicados y captados en los cincos continentes. África es uno de los destinos con grandes potencialidades turísticas, pero con urgentes problemas de infraestructuras básicas y de formación de los recursos humanos en el sector de la hostelería y el turismo. El esfuerzo inversor que se realice en nuestro vecino continente, sin duda, redundará en el beneficio de la población africana, “los turistas” más importantes. Los recursos que estos países destinan a inversiones turísticas son limitados. En algunos casos se centran en el apoyo a la inversión privada extranjera, estableciendo en sus jerarquías preferenciales la captación de inversiones para la creación de nueva planta hotelera, las inversiones básicas de acceso a los destinos… y muy alejada la inversión en formación turística.

Programas y ayudas al desarrollo turístico del norte de África

Según la Organización Mundial del Turismo (OMT), en 1990 el norte de África acaparaba cerca del 40% de llegadas de toda África, o lo que es lo mismo, algo más de 15 millones de turistas. En 2004, la cifra alcanzó los 33 millones, con un crecimiento medio anual entorno al 6%. Marruecos y Túnez destacan sobre el resto de países del norte de África con 5,5 millones y 6 millones de turistas respectivamente. Muy lejos, todavía, del objetivo marcado por ambos países de 20 millones de entradas fijado por cada uno para 2000. El turista que visita el norte de África, en especial, Marruecos y Argelia, proviene de la Unión Europea (UE), siendo Francia el país que aporta un tercio de los procedentes de la UE, seguidos de España con un 20% Italia y Reino Unido con cerca del 7%.

La tendencia del último lustro se caracteriza por un descenso de los principales países emisores, compensado por un incremento de otros países. Gobiernos como el de Marruecos, dada la enorme potencialidad del país, quieren poner en marcha actuaciones para aumentar la competitividad del turismo nacional. El programa de desarrollo turístico, “Marruecos Visión 2010”, cuenta con un presupuesto de 11.000 millones de euros. Estas acciones van dirigidas a la mejora del marco institucional y legal, al saneamiento de la situación financiera del sector hotelero, a la búsqueda de inversores extranjeros para la aportación de capital y al know-how de la gestión hotelera, a la formación profesional de los recursos humanos en el sector de la hostelería y el turismo, la reclasificación de hoteles y, en general, a la mejora de las infraestructuras turísticas.

Desde 1994 hasta 2006, España, junto con la UE, habrá destinado más de 400 millones de euros en proyectos de cooperación transfronteriza bajo el paraguas de la Iniciativa Comunitaria Interreg España-Marruecos. Esta iniciativa, financiada con Fondos Estructurales tenía y tiene como objetivo el aumento de la cohesión económica y social y el fomento de la cooperación transnacional e interregional. Las propias limitaciones de la reglamentación de los fondos estructurales, que obligaban a realizar el gasto y el pago en territorio comunitario, han cuestionado profundamente el fin de estos fondos.

En la primera y segunda convocatoria de la Iniciativa Comunitaria Interreg se destinó cerca de un 30% de los fondos a inversiones en infraestructuras en las provincias de Málaga y Cádiz, tales como reformas de cascos antiguos, palacio de ferias y congresos, recintos feriales u otras instalaciones… Sin embargo, ha habido importantes ejemplos de cooperación bajo esta iniciativa, destinadas a la formación y cualificación de jóvenes norteafricanos en las profesiones de la hostelería y el turismo. Ejemplos de esto son la Escuela Hispano-Marroquí de Negocios de Melilla o la Fundación Escuela Hispano-Árabe de la Dieta Mediterránea de Benahavís en la Costa del Sol. Las limitaciones de los fondos estructurales para acciones de cooperación podrían compensarse con otra clase de fondos como los MEDA, ya que éstos, aún siendo supervisados por la Comisión Europea, son de libre disposición por parte de los Estados beneficiarios, estableciendo el destino de los fondos fundamentalmente a infraestructuras básicas.

Otros fondos destacados destinados al desarrollo de terceros países son los FED, Fondo Europeo del Desarrollo, creado en 1957 y que en la actualidad van por su novena convocatoria, dotada con la suma de 13.500 millones de euros para el periodo comprendido entre 2000 y 2007. Además, los remanentes de los FED anteriores ascienden a más de 10.000 millones de euros. La ayuda al desarrollo proporcionada por el FED se inscribe en un marco europeo más amplio. Dentro de la UE, los fondos del presupuesto general se pueden emplear para determinadas acciones. Por otra parte, al tiempo que administra una parte de los recursos del FED (los préstamos y los capitales de riesgo), el Banco Europeo de Inversiones (BEI) contribuye con recursos propios, por valor de 1.700 millones de euros, durante el periodo cubierto por el noveno FED. Los Estados miembros celebran sus propios acuerdos bilaterales y desarrollan sus iniciativas con países en desarrollo que no se financian a través del FED o de otros fondos comunitarios.

Cooperación española

El Ministerio de Asuntos Exteriores, a través de la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI), desarrolla proyectos conjuntos con Marruecos y Túnez. Para ello, convoca programas de ayudas a la movilidad de investigadores y docentes españoles, el Programa PCI-Mediterráneo Marruecos y Túnez, cuyo objetivo principal consiste en estrechar vínculos con los países referidos desarrollando conjuntamente programas científicos y de innovación tecnológica.

Los beneficiarios de estas ayudas son universidades públicas y privadas, organismos públicos de investigación u otras entidades entre cuyos objetivos prime la investigación y docencia de postgrado o tercer ciclo. Con este programa se persigue establecer vínculos estables de cooperación entre equipos académico- científicos en áreas temáticas prioritarias para la cooperación española, en Marruecos y Túnez. Por este motivo, los investigadores o docentes que se desplacen a estos destinos lo harán con la finalidad de desarrollar proyectos conjuntos de investigación y docencia. La Universidad Internacional de Andalucía (UNIA), junto con las Universidades de Tánger y Tetuán, organiza Cursos de Verano sobre Formación Turística de Posgrado dirigidos a estudiantes españoles y marroquíes

El programa Azahar

El objetivo del Programa Azahar es generar un impacto real sobre el desarrollo humano de los países de la cuenca del Mediterráneo, compatible con la conservación de sus recursos naturales y la protección del medio ambiente, que contribuya al cumplimiento de los compromisos asumidos en los foros internacionales en materia ambiental por los países beneficiarios. En Azahar participan, además del Ministerio de Asuntos Exteriores a través de la AECI, los Ministerios de Agricultura, Pesca y Alimentación, de Medio Ambiente, de Economía y de Industria, Comercio y Turismo, y las Comunidades Autónomas de Cataluña, Asturias, Andalucía, Murcia, Valencia, Castilla-La Mancha, Canarias, Navarra, Madrid y Baleares.

Las acciones que se desarrollan en el marco del Programa Azahar deben fomentar las siguientes áreas: potenciación de un turismo que consuma menos recursos; promoción y desarrollo de productos turísticos integrados de interés cultural, natural o paisajístico; prevención o reducción de la masificación y de la concentración turística; fortalecimiento de las capacidades locales de gestión del sector turístico cuyo enfoque sea la sostenibilidad. Concretamente, Azahar se dirige hacia tres grandes subregiones del Mediterráneo: Magreb, Oriente Próximo y sureste de Europa, y dentro de éstas preferentemente a los países considerados prioritarios, así como de especial preferencia en el Plan Director 2001-2004 y en los Planes Anuales de la Cooperación Española: Albania, Argelia, Bosnia-Herzegovina, Egipto, Jordania, Líbano, Marruecos, Mauritania, República Federal de Yugoslavia, Territorios Palestinos y Túnez.

En resumen, cualquier ayuda, programa o proyecto de inversión bien planificado que reciba un país en vías de desarrollo produce efectos en la población, objetivo que debe ser prioritario en estos destinos. Sin embargo, las ayudas dirigidas al sector turístico en dichos países, se convierten en algunos casos en “apoyos” sin una suficiente articulación, con proyectos que no siempre representan verdaderos impactos destinados a un desarrollo sostenible del destino “África” a largo plazo; por otro lado, las inversiones turísticas privadas se basan en modelos de rentabilidad económica-financiera cuyos beneficios muchas veces no redundan en la población local, como ocurre en muchos países en vías de desarrollo de los cinco continentes.

Los proyectos destinados a la formación turística en esas regiones deberían planificarse paralelamente a los proyectos de infraestructuras en ese sector, para poder ofrecer un destino competitivo basado, entre otras cosas, en la calidad de los servicios ofertados, hecho éste solo posible a través de la formación y la cualificación de sus recursos humanos. En este punto sería muy aconsejable fomentar desde las administraciones responsables, la transferencia de know-how en materia de formación turística.

Por cercanía y por ser un referente turístico mundial, Andalucía en general y la Costa del Sol en particular, están llamadas a ofrecer esa colaboración que podría establecerse por un lado, a través de convenios suscritos entre Centros de Formación Turística de ambas orillas que permitiesen el intercambio de conocimientos, metodologías y profesorado y, de otro, en instar a los organismos responsables a que faciliten la expedición de visados a jóvenes estudiantes de Hostelería y Turismo de cualquier país del Magreb, para que puedan desplazarse a los diferentes Centros de Formación especializados en ese ámbito que existen en toda la Comunidad de Andalucía para reforzar sus competencias profesionales así como realizar prácticas en establecimientos turísticos de la zona.