Balance y perspectivas de la cooperación descentralizada entre gobiernos locales euromediterráneos

La cooperación entre gobiernos locales puede convertirse en un motor del partenariado euromediterráneo.

Dirección de Servicios de Relaciones Internacionales Diputació de Barcelona

En noviembre de 1995, se celebró en Barcelona la primera Conferencia Euromediterránea de ministros de Asuntos Exteriores de los 15 países de la Unión Europea (UE) y de sus homólogos de los 12 países mediterráneos (Marruecos, Argelia, Túnez, Egipto, Israel, Jordania, la Autoridad Nacional Palestina, Líbano, Siria, Turquía, Chipre y Malta). Se puso en marcha entonces el Proceso de Barcelona, pensado como estructura en permanente evolución y el principal instrumento para la integración de las dos riberas del Mediterráneo.

Esta iniciativa buscaba una nueva relación entre ambas orillas, en el marco de una cooperación bilateral y multilateral que contribuyese al desarrollo futuro de la zona. Sin embargo, 10 años después, el balance del partenariado euromediterráneo (PEM) es desigual. La inestabilidad política, junto con el aumento de las diferencias entre las riberas norte y sur del Mediterráneo, hace necesario que se reforme el sistema planteado a mediados de los años noventa.

Por otra parte, y en el contexto de la ampliación de la UE, la Comisión presidida por Romano Prodi lanzó en 2003 la política europea de vecindad (PEV), que aspira a ofrecer a los vecinos euromediterráneos, además de Libia, y a los orientales (Bielorrusia, Ucrania, Moldavia, Georgia, Azerbaiyán y Armenia) un nuevo marco de relaciones. En este contexto, la cooperación descentralizada entre colectividades territoriales ha sido una de las asignaturas pendientes del PEM. A pesar de la desaparición del programa MED-URBS, las colectividades territoriales siguen apostando por el partenariado y la cooperación en esta zona.

En países como Francia y España, los recursos destinados a proyectos de cooperación descentralizada suponen más de 300 millones de euros anuales y cerca del 20% de la ayuda oficial al desarrollo. La Diputació de Barcelona, fiel a su compromiso de incorporar la perspectiva mediterránea y local a las políticas de la UE, organizó los días 14, 15 y 16 de septiembre, unas jornadas para hacer balance y analizar las perspectivas de la cooperación descentralizada en el Mediterráneo. Se trataba de promover la cooperación internacional descentralizada y directa entre colectividades locales de la UE y de los países del PEM.

Esta conferencia permitió analizar las prácticas corrientes de cooperación descentralizada pública entre colectividades locales euromediterráneas, al mismo tiempo que proponer pautas para fortalecer el desarrollo de esta cooperación. La experiencia de los últimos años pone de relieve la diversidad, multiplicidad, e incluso a veces la dispersión de las iniciativas que llevan a cabo los gobiernos locales y regionales en el marco de sus relaciones de cooperación en el Mediterráneo. Estamos plenamente convencidos del papel decisivo de las autoridades locales en el refuerzo de las relaciones entre ambas riberas del Mediterráneo.

La cooperación entre gobiernos locales puede, en este sentido, convertirse en un motor del PEM basado en la proximidad cultural y geográfica, y por compartir también problemáticas comunes de desarrollo y gestión de sus territorios. Durante estas jornadas, se fue más allá del simple planteamiento de dotar de mayores fondos financieros a los gobiernos locales y regionales para que puedan materializar sus políticas y proyectos. Se trata, pues, de visualizar cómo se construyen relaciones sostenibles de cooperación entre diferentes actores del Mediterráneo en el marco de una estrategia de integración.

Los participantes destacaron que el papel de los gobiernos locales reside en promover el desarrollo social, incrementar la calidad de vida de los ciudadanos y proveer servicios eficientes y eficaces para todos, en colaboración con la sociedad civil y el sector privado. En este contexto, la creciente participación de regiones, provincias y entes locales en la cooperación internacional europea ha tenido, y tiene, una relevancia destacada en el Mediterráneo. Se ha constatado que el diseño de las diferentes políticas europeas no incluye un enfoque mediterráneo claro.

Además, los gobiernos locales y regionales comunitarios no han encontrado hasta la fecha un instrumento plenamente adaptado a la contribución que puedan aportar a la asociación euromediterránea. Dichos entes han ido adquiriendo competencias con las que contribuir de forma eficaz a la puesta en marcha de las asociaciones, los intercambios y la cooperación en los ámbitos especializados, así como a la promoción de políticas de proximidad y acogida de los inmigrantes de la orilla sur. Las redes de cooperación entre gobiernos locales de las dos riberas son esenciales para el desarrollo de dicha cooperación.

Por ejemplo, la creciente presencia de población de origen mediterráneo en la UE hace que la cooperación descentralizada pública sea cada vez más útil para los gobiernos locales europeos. Sin embargo, este enfoque es aún reciente y se ha trabajado poco en él. Los participantes estuvieron de acuerdo en que es esencial priorizar los ámbitos de actuación de la cooperación descentralizada pública.

Se propuso, entre otras cosas, la creación de un Observatorio o Centro de recursos que permita recapitular, visualizar y difundir las experiencias, resultados e impactos de la cooperación descentralizada pública entre gobiernos locales euromediterráneos, así como que se potencien las redes de gobiernos locales, en tanto que mecanismo de intercambio y de capitalización de experiencias y que, a su vez, debería ser mejor explotado en el marco del nuevo instrumento de la PEV.