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Co-edition with Estudios de Política Exterior
Ocho claves para entender 10 años de relaciones euromagrebíes
Ángel Bermúdez, Elisabeth Johansson-Nogués y Jordi Padilla
Desde la creación del partenariado euromediterráneo, se han puesto en marcha diversas iniciativas y procesos políticos vinculados con los países del Magreb. Por ello, el MedObs ha hecho una breve selección de palabras clave con la intención de facilitar la comprensión tanto de los avances realizados en los últimos 10 años como de las tareas pendientes para el futuro.
Agadir, Proceso de
El Proceso de Agadir es una iniciativa marroquí presentada en esta ciudad en mayo de 2001. Marruecos, conjuntamente con Túnez, Egipto y Jordania, pretendían reforzar la cooperación Sur-Sur y establecer una zona de libre comercio entre los países árabes del Mediterráneo. El 25 de febrero de 2004, los cuatro países firmaron el Acuerdo de Agadir, considerado como un paso hacia la creación de una zona euromediterránea de libre comercio para 2010, tal como se prevé en la Declaración de Barcelona de 1995. La Unión Europea (UE) se ha implicado en el reforzamiento del Proceso de Agadir, tanto desde la perspectiva financiera como técnica. Desde 2003, la UE destina cuatro millones de euros a través del programa MEDA, con el objetivo de impulsar la integración subregional dentro del área del Mediterráneo que, con la creación de un mercado integrado de más de 100 millones de personas en los cuatro países participantes, proporcionará nuevas oportunidades y estimulará las inversiones privadas en la región.
Asociación, acuerdos de
Los acuerdos de asociación euromediterráneos son bilaterales entre la UE y cada uno de los países socios del Mediterráneo. Se diseñaron a partir de la cumbre de Barcelona de 1995 para materializar el mayor grado de compromiso que había adquirido la UE hacia sus socios de la orilla sur del Mediterráneo. En relación con los países del Magreb, se firmaron acuerdos de asociación con Túnez (1995), Marruecos (1996) y Argelia (2002). De éstos ya se han ratificado y han entrado en vigor los relacionados con Túnez (1998) y Marruecos (2000). Estos acuerdos contemplan un amplio espectro de asuntos en los ámbitos de la cooperación económica, social, cultural, financiera; también de la política exterior y de seguridad común (PESC) y en materia de libre comercio. El contenido de estos acuerdos es prácticamente el mismo, con ligeras diferencias que se han incluído como consecuencia natural de la evolución de la realidad internacional y del propio partenariado euromediterráneo.
Diálogo 5 + 5
El Diálogo 5+5 es una instancia de diálogo político informal que reúne a los países ubicados en ambas orillas del Mediterráneo occidental: Argelia, Libia, Mauritania, Marruecos, Túnez, Francia, Italia, Malta, Portugal y España. Iniciado en Roma en diciembre de 1990, este mecanismo se ha empleado para abordar una variedad de asuntos que van desde la cooperación en el campo de la administración de los recursos naturales hasta asuntos culturales, pasando por las migraciones, cuestión que ha terminado por adquirir centralidad dentro del diálogo euromagrebí.
Libia
Libia es el único Estado del Mediterráneo que no tiene relaciones formales con la UE. Este país del Magreb estuvo sometido a sanciones acordadas por la ONU en 1992 y 1993 debido a su presunta vinculación con el atentado terrorista ocurrido en Lockerbie el 21 de diciembre de 1988 contra un avión de línea comercial, en el cual murieron 270 personas. Estas sanciones se suspendieron en 1999 y se levantaron definitivamente en septiembre de 2003, gracias a lo cual se han abierto las puertas para la progresiva reincorporación de Libia a la comunidad internacional. En abril de 1999, durante la tercera Conferencia Euromediterránea de ministros de Asuntos Exteriores, los entonces 27 países socios lograron un consenso para permitir a Libia incorporarse al partenariado, siempre y cuando acepte la totalidad del acervo del Proceso de Barcelona. En la primavera de 2004, el presidente libio Muammar el Gaddafi visitó Bruselas en respuesta a una invitación recibida por el entonces presidente de la Comisión, Romano Prodi. Esta visita elevó las expectativas en torno a la posible incorporación plena de Libia al Proceso de Barcelona, pues según publicó la prensa por esos días, Gaddafi le habría prometido a Prodi el envío de una notificación oficial al respecto. Más de un año después, esa carta aún no ha llegado. En la actualidad, Libia es un observador pasivo dentro del partenariado euromediterráneo y en tal condición asiste a las reuniones de ministros de AA EE, y a las reuniones de diálogo político de alto nivel.
Mauritania
Aunque desde los primeros tiempos del Proceso de Barcelona asiste como invitado especial a las reuniones euromediterráneas de ministros de AA EE, Mauritania aún no ha logrado ingresar en el partenariado euromediterráneo. Este país magrebí es miembro de la Unión del Magreb Árabe (UMA) y participa en el mecanismo de Diálogo 5+5. La presidencia semestral británica de la UE, que inició su andadura en julio de 2005, ha incluido en su programa de trabajo la tarea de promover el debate sobre la posible integración de Mauritania en el Proceso de Barcelona. En la actualidad, las relaciones entre la UE y Mauritania se rigen por el Acuerdo de Cotonú, en el que están incluidos los países de África, Caribe y Pacífico.
MEDA
El programa MEDA es un instrumento de asistencia financiera de la UE en beneficio de los países del sur del Mediterráneo. Establecido en 1995, el programa MEDA ofrece ayuda técnica y financiera de apoyo a la puesta en funcionamiento del partenariado euromediterráneo y de los acuerdos de asociación. Concretamente, ofrece ayuda técnica y financiera que, canalizada a través de proyectos bilaterales y regionales, se destina a respaldar las reformas económicas derivadas del proceso de establecimiento de un área euromediterránea de libre comercio y de los procesos de transición socioeconómica en los Estados vecinos del Mediterráneo. Durante el periodo 2000-06, el presupuesto se fijó en 5.350 millones de euros. Entre 2000 y 2004, Marruecos fue –entre todos los socios mediterráneos– el país más beneficiado con fondos MEDA al recibir 443 millones de euros. Por su parte, Túnez obtuvo unos 327 millones de euros y Argelia, 74 millones.
Política europea de vecindad
La política europea de vecindad (PEV) se ideó en 2003 con el objetivo de crear una zona de paz y estabilidad en las fronteras de la UE ampliada a través del establecimiento de una cooperación estrecha entre la UE y sus nuevos vecinos, caracterizada por una intensificación de las relaciones de cooperación con la promoción de reformas en los ámbitos de la política, la seguridad, la economía y la cultura. La PEV incluye entre los vecinos de la UE situados al Sur, a Marruecos, Túnez y Argelia. El principal incentivo para participar en esta política europea es la posibilidad de compartir los beneficios de una integración progresiva en el mercado único europeo, como medio para reforzar la estabilidad, la seguridad y el bienestar de los países vecinos. La PEV se considera un complemento del partenariado euromediterráneo, ya que reforzará y mejorará las relaciones de la UE con cada uno de sus vecinos de la orilla sur del Mediterráneo, especialmente a partir de un nuevo instrumento bilateral: los Planes de Acción. Gracias a esta herramienta, la UE puede acordar una línea y unos objetivos de trabajo particulares con cada país vecino, de tal manera que éstos puedan avanzar en su acercamiento de acuerdo con sus propios intereses y con independencia del resto de países beneficiados por esta política. Esta posibilidad constituye un verdadero incentivo para países como Marruecos, que desde hace tiempo aspiraban a conseguir una mayor cercanía con la UE. En diciembre de 2004, la Comisión presentó los Planes de Acción correspondientes a Marruecos y Túnez.
Unión del Magreb Árabe
La Unión del Magreb Árabe (UMA) goza de status de observador en el Proceso de Barcelona. Creada el 17 de febrero de 1989 en Marraquech, está formada por Argelia, Libia, Mauritania, Marruecos y Túnez. Fruto de un proceso de acercamiento entre los cinco Estados del Magreb, la UMA surge de la voluntad de reforzar los vínculos fraternales entre sus Estados miembros, aumentar el progreso y la prosperidad de las sociedades implicadas, contribuir a preservar una paz basada en la justicia y en la equidad, aplicar una política común en diferentes ámbitos y trabajar para que progresivamente se haga realidad la libre circulación de personas, servicios, mercancías y capitales. La UMA vivió un primer momento álgido entre 1989 y 1994, con la creación de instituciones regionales y la firma de diversos convenios y acuerdos, la mayoría de los cuales –conjuntamente con la adopción de reglas comunes de desmantelamiento de tarifas aduaneras y de garantía de la protección de las inversiones– no han entrado en vigor. Desde 1994, la UMA ha sufrido una parálisis provocada por la degradación de las relaciones entre Argelia y Marruecos, especialmente debido al conflicto por el Sáhara Occidental.