Tendencias de la emigración senegalesa

Desde la alternancia en 2000, la emigración se ha acelerado. La imagen del emigrante como modelo de éxito social se impone en el imaginario colectivo en Senegal.

ENTREVISTA con Abdoulaye Kane por Maâti Monjib

Abdoulaye Kane es profesor en la Universidad de Florida y especialista en diásporas en África Occidental. Su investigación actual se centra en las redes transnacionales de emigrantes senegaleses que viven en diferentes países y continentes del mundo.

MAATI MONJIB: ¿Cuántos senegaleses viven en el extranjero y cuáles son los principales países de acogida?

ABDOULAYE KANE: Se calcula que hay casi tres millones de senegaleses establecidos de manera más o menos permanente fuera de Senegal. Lo que es seguro es que hay más senegaleses en los demás países africanos que en otros continentes. Solo en Costa de Marfil residían, antes de la crisis política, casi la cuarta parte del conjunto de los emigrantes senegaleses. África central ha sido, y sigue siendo, un destino favorito de los emigrantes originarios de la cuenca del río Senegal. Libreville, Pointe Noire, Bangui y Yaundé acogen a decenas de miles de senegaleses. Hasta hace poco Francia era el destino principal de los emigrantes senegaleses en Europa… Italia ha recibido, desde finales de los años ochenta, oleadas sucesivas. España está justo por detrás de Italia, con un aumento exponencial durante los dos últimos años…. Fuera de Europa, en Estados Unidos reside un número importante de senegaleses que en su gran mayoría llegaron durante los años noventa.

M.M.: ¿Cuáles son los principales grupos étnicos y regiones de Senegal que producen el mayor número de inmigrantes y por qué?

A.K.: La región del río Senegal ha sido durante mucho tiempo la zona más afectada por la emigración. En los pueblos Hal Puular y Soninke del valle se observa una ausencia notable de hombres en edad de trabajar. Estos dos grupos étnicos participaron, antes y durante el periodo colonial, en las migraciones de larga distancia en África occidental y central. Esta historia de movimientos ha presidido la emigración hacia Europa y EE UU… Hasta ahora, los emigrantes de Soninke y Hal Puular son mayoría en Francia. Los mandiak, una minoría en Casamance, en el sur de Senegal, fueron de los primeros grupos en llegar a Francia. Pero en los últimos tiempos han aparecido nuevas zonas de emigración. Las regiones de Louga y Diurbel están recuperando terreno a marchas forzadas en la jerarquía de las regiones más afectadas por la emigración. Los inmigrantes senegaleses que se encuentran en Italia y España son en su mayor parte wolof y originarios de estas dos regiones, mientras que la aplastante mayoría de los inmigrantes en EE UU proviene de la región de Diurbel. Desde hace un tiempo se observa una generalización de las migraciones en Senegal que afecta por igual a todas las regiones del país. El fenómeno de las emigraciones clandestinas ha revelado entre otras cosas que las ciudades costeras como Dakar, Saint Louis y Mbour se han convertido en importantes puntos de emigración, al igual que las zonas rurales. Hay un número enorme de pescadores jóvenes originarios de pueblos tradicionalmente Lebu de la costa que han abandonado la pesca para emprender la aventura en España.

M.M.: ¿Cuál ha sido el impacto de la alternancia sobre la inmigración?

A.K.: Se puede decir que desde el año 2000, la emigración más bien ha aumentado. No se han cumplido las promesas del régimen de alternancia de crear empleo para los jóvenes. Éstos, desilusionados, piensan que la única solución es aventurarse en Europa o EE UU. Hay que decir que poco a poco se está imponiendo en la imaginación colectiva senegalesa la idea del emigrante como modelo de éxito social. Consiguen construirse casas en Dakar, casarse con varias mujeres y acceder a los distintos símbolos de la modernidad. Por ello, las familias presionan a los jóvenes para que se vayan a Europa o EE UU, aunque tengan que dejarse la vida en el intento. Se sabe de madres de familia que han participado en tontinas con el fin de reunir el dinero suficiente para pagar los gastos del viaje a los traficantes que organizan los convoyes clandestinos hacia las islas Canarias.