Pymes en el Mediterráneo: financiación y oportunidades

La financiación es uno de los problemas más generalizados a la hora de emprender un negocio, entre otras razones por el subdesarrollo del sistema bancario convencional.

La creación de un espacio común de libre comercio, movilidad y prosperidad en el Mediterráneo se enfrenta al gran reto que imponen las diferencias visibles en el nivel de desarrollo socioeconómico de los dos grandes bloques que conforman la región euromediterránea, donde las rentas per cápita medias guardan una relación de prácticamente uno a ocho, sin posibilidades de converger a corto ni medio plazo. En un contexto como el actual, de crisis económica generalizada, parece más difícil aún ignorar la existencia de esta brecha entre las dos orillas del Mediterráneo. Si el Norte se preocupa cada vez más por impulsar un nuevo modelo económico basado en la sociedad del conocimiento, sus socios del Sur y Este deben solucionar los problemas de una población en crecimiento y con necesidad de acceder a un mercado de trabajo local todavía limitado, que no ofrece las promesas del mercado europeo.

En este sentido, la reducción de la brecha es aun más difícil, entre otras razones, por los bajos niveles de preparación de capital humano y por la heterogeneidad entre los países del Sur, en particular en términos de legislación, de los niveles de formación y transparencia. La creación de empresas en el Sur del Mediterráneo, como vía para la generación de empleo autóctono, constituye uno de los retos sobre los que la Unión por el Mediterráneo puede realizar contribuciones concretas que lleven a convertir en realidad la idea original de un espacio común de prosperidad y crecimiento. Tanto las microempresas, como los emprendedores y las pymes son el dinamizador económico del Mediterráneo, ya que constituyen la semilla de la creación y mantenimiento del empleo en la zona. Sin duda deberían formar parte de una estrategia de desarrollo que pretenda fomentar el espíritu emprendedor. Se estima que, fruto de estos colectivos, cada año surgen alrededor de entre 1.500 y 2.000 proyectos innovadores en la zona mediterránea

La pyme presenta ciertas ventajas como impulsora a la hora de emprender un negocio y el crecimiento de proyectos empresariales: flexibilidad, diversificación natural, enfoque en las personas. En el Mediterráneo este sector empresarial constituye alrededor del 66% del empleo total. Además, las pymes proporcionan en general un empleo diversificado, flexible y sostenible para el tejido económico, ya que su capacidad de crear vínculos locales es mayor por su naturaleza menos corporativa, por un mayor peso de los modelos de gobierno basados en gestión familiar, y por la mayor proximidad entre personas dentro de la organización. A pesar de que en términos de volumen la pyme es todavía un sector que atrae poca inversión directa (es responsable de aproximadamente el 8% de la inversión directa extranjera en la región, con cerca de 19.000 millones de euros en el periodo 2003-08), esta inversión se reparte entre un considerable número de proyectos (cerca del 25% de los proyectos de IED en la región).

El papel de la pyme emprendedora como generadora de IED es especialmente relevante en países como Marruecos (37% de los proyectos de IED son generados por pymes) y Túnez (45%). Por el contrario, en Turquía o Argelia la mayor parte de la IED en proyectos empresariales se centra en grandes empresas. En términos de inversión directa en el ámbito de la pyme, los países de la Unión Europea son los mayores contribuyentes, con 8.600 millones de euros, si bien los países de la región MENA constituyen también un socio relevante para el Mashrek con inversiones cuantificadas en 2.500 millones de euros en el periodo 2003-08. En cuanto al destino de la IED, cuatro países absorben el 70% de estas inversiones –Marruecos el 23%, Egipto el 21%, Turquía e Israel un 12,5% cada uno–, mientras que Argelia se sitúa como el que menos IED recibe en creación de pymes (3% del total).

Mecanismos de financiación para los emprendedores

El acceso a la financiación se ha descrito como uno de los problemas iniciales más generalizados para el desarrollo de la iniciativa emprendedora. Según los expertos, tanto el dinero como los proyectos existen en todo el Mediterráneo. Sin embargo, el dinero no fluye hacia los proyectos por la inexistencia de canales o instrumentos adecuados, y los inversores no acceden a los proyectos por desconocer su existencia. Instrumentos como microcréditos, factoring, leasing o diferentes tipos de deuda escasean en la región, y en ciertos casos algunos no existen. El subdesarrollo del sistema bancario convencional, potencial canal de distribución de estos instrumentos, dificulta su promoción. Analicemos las principales fuentes de financiación para las iniciativas emprendedoras en el Mediterráneo:

– Capital riesgo formal

El capital riesgo tiene todavía un largo camino por recorrer en el Mediterráneo. Del total del capital riesgo invertido en países emergentes en el mundo en 2005 y 2006 (59.000 millones de dólares), alrededor de 36.000 millones tuvieron como destino Asia, mientras que los 11 países MEDA que más reciben, absorbieron una cifra aproximada de sólo 9.000 millones de dólares. En comparación, de los 47.000 millones de dólares que recibió en 2006 y 2007 la región EU-15, sólo Francia representó 7.300 millones de dólares. El capital riesgo en la región parece orientado hacia la inversión en proyectos consolidados (proyectos de inversión de tamaño medio entre los dos y los 12 millones de euros), y quedan sin cubrir las inversiones en los rangos inferiores (hasta dos millones de euros), lo que excluye la mayoría de las iniciativas emprendedoras o proyectos en pymes. En contraste, en el Mediterráneo occidental es frecuente la existencia de fondos de inversión orientados a inversiones de tamaño pequeño (300.000 – cinco millones de euros) para proyectos en sectores de crecimiento como las tecnologías de la información y comunicación (TICs). El déficit de instituciones públicas y privadas es notable. Durante el periodo 2005-07, por ejemplo, se observó una aceleración de la inversión en capital riesgo: se han instalado en la zona más de 100 fondos, con un capital total de 15.000 millones de dólares.

– Capital riesgo informal

Igualmente importante es el llamado capital riesgo informal (redes de business angels, family&friends), no tan estructurado en el sur del Mediterráneo como en el Norte (que a su vez dista todavía del nivel de desarrollo alcanzado en otras zonas del mundo como Estados Unidos).

– Financiación bancaria

En los países del sur del Mediterráneo la financiación de empresas con recursos ajenos se produce en menor proporción que en el Norte. Esto se debe, en parte, a un sector bancario local dominante y poco proclive a la financiación de nuevos proyectos empresariales privados autóctonos. La transparencia bancaria es menor, la información sobre la solvencia empresarial es insuficiente, los sistemas de garantías no cuentan siempre con la misma seguridad desde un punto de vista jurídico. Por estas razones, las posibilidades de financiación de circulante o inversiones también parecen limitadas y las condiciones en que se otorgan préstamos o créditos resultan con frecuencia menos competitivas que en otros mercados.

Oportunidades para la iniciativa emprendedora en el Mediterráneo

Aunque el contexto para la iniciativa emprendedora en el sur del Mediterráneo puede ser menos favorable que en el norte, se perciben oportunidades. Por una parte, la promoción de las pymes puede apoyarse en agrupaciones de diferentes tipos: patronales, asociaciones de emigrantes, asociaciones sectoriales. El estímulo del asociacionismo puede ser un objetivo acertado y puede ser un campo para distinguir niveles de potencial entre sus miembros. El análisis en conjunto puede permitir la definición de criterios de selección para disminuir el riesgo en los instrumentos de apoyo. Por otro lado, es importante la identificación y adaptación de modelos de apoyo así como la promoción de la ética y el buen gobierno, que siguen constituyendo un freno importante para el desarrollo del Mediterráneo sur. En cuanto a sectores, se han identificado los siguientes ámbitos como posibles nichos de crecimiento:

– Comercio y hostelería

En particular, el modelo de negocio de crecimiento por franquicias se propone como vía para el desarrollo de una actividad emprendedora con un impacto positivo en la creación de puestos de trabajo en nuevas empresas (se estima que por cada 13 empleos directos generados se crean 20 empleos más de forma indirecta). El inconveniente de esta propuesta es que probablemente este tipo de negocios no se orienta tanto al desarrollo de actividades de alto valor añadido o intensivas en conocimiento. En cualquier caso, el despliegue de franquicias parece ser en la actualidad un buen motor de la actividad empresarial en el sur del Mediterráneo: en 2007 se contabilizaban más de 700 cadenas de franquiciados distintas, con más de 9.000 establecimientos de este tipo en total en el conjunto de los países MEDA. Si ésta ha sido una buena vía de crecimiento para países como Egipto, Turquía, Marruecos y Líbano, podría extenderse también a otros países de la región donde su despliegue todavía no se ha desarrollado (Argelia, Túnez). Las grandes cadenas europeas de sectores como el textil o la restauración son seguramente las principales candidatas para impulsar estas iniciativas.

– Banca y servicios financieros

Al igual que en la mayor parte de las regiones emergentes, el sur del Mediterráneo ha sabido atraer proyectos con un carácter en su mayoría industrial. Por el contrario, el sector servicios aparece infradesarrollado, al menos desde la perspectiva de la inversión directa. En el caso concreto de los servicios financieros, en los últimos años ha aumentado el flujo de proyectos de inversiones (115 proyectos por un total de 11.000 millones de euros en 2007), relacionado con el aumento de las privatizaciones bancarias y la venta de las redes de oficinas de algunos bancos locales. Esto ha despertado el interés de los grandes bancos internacionales y puede actuar de revulsivo para la dinamización y modernización de un sector muy necesario para la potenciación de la iniciativa emprendedora en la zona. Turquía y Egipto han sido hasta ahora los principales destinos de inversiones en este sector, seguidos a cierta distancia por Marruecos, donde la tasa de bancarización ha aumentado hasta el 40% en 2007 y se espera que llegue al 60% en 2013.

– Turismo

El turismo es una de las principales fuentes de ingresos de la mayoría de los países del Mediterráneo, especialmente Egipto (26% de los ingresos exteriores en 2007), Marruecos o Turquía. Éste es un sector donde el crecimiento empresarial y las oportunidades de cooperación seguirán existiendo en el futuro, por lo que es posible plantear nuevas iniciativas emprendedoras en segmentos cada vez más especializados y de mayor valor añadido.

– Sectores industriales

Sectores como el textil o la automoción cuentan con una larga tradición de relocalización, y existen importantes concentraciones de empresas en Marruecos, Túnez y Turquía, en su mayoría inversiones extranjeras de grandes multinacionales. La relocalización es a largo plazo una fuente de riqueza para el país que la impulsa y puede ser estimulada tanto por el receptor como por las diversas instituciones de promoción de la inversión exterior y las empresas en origen. En el caso del sector textil, por ejemplo, un estudio estima que por cada euro de inversión trasladado a un país emergente, se generan en el país de origen 1,09 euros adicionales.

– Tecnologías de la información y comunicación

El sur del Mediterráneo constituye una buena plataforma para el desarrollo de diferentes servicios de base tecnológica relacionados con el sector de las telecomunicaciones y la telefonía móvil. Entre otros, destacan los call-centers o la subcontratación de procesos de negocio. Igualmente, las posibilidades de crecimiento de empresas de servicios asociados al uso de la telefonía móvil parecen prometedoras.

– ‘CleanTech’

Todos los países del Mediterráneo sur, así como el continente africano en general, se encuentran todavía a una distancia considerable respecto a Europa en cuanto a conformidad medioambiental. Muestran grandes necesidades y potencial de desarrollo sectorial en el ámbito del tratamiento de aguas y los residuos o en las energías renovables.

– Infraestructuras

El sector de infraestructuras constituye una oportunidad de crecimiento vinculada al progreso económico de estos países, donde será preciso poner en marcha y mejorar hospitales, autopistas, ferrocarriles, centrales energéticas o inversiones en utilities en general.

Conclusión

En el futuro será necesario crear alrededor de un millón de nuevas empresas (microempresas y pymes) cada año en el sur del Mediterráneo, sólo para cumplir los objetivos de mantenimiento de la tasa de ocupación actual. Esto supone añadir alrededor de 10 millones de pymes y microempresas a las 20 o 25 millones existentes hoy, es decir, aumentar el parque empresarial entre un 25% y un 50% de aquí a 2025. Parece un reto difícil de conseguir que, sin duda, exigirá el concurso de todas las iniciativas que puedan plantearse para favorecer el desarrollo de la iniciativa emprendedora, la atracción de nuevas inversiones extranjeras y el establecimiento de colaboraciones entre el Norte y el Sur.

Para llegar a tales objetivos es importante la definición de instrumentos financieros adecuados a la creación de redes de inversores y de actores del conocimiento empresarial en esa zona. De forma similar, es necesario un apoyo institucional para el desarrollo o extensión de instrumentos orientados a la cofinanciación de inversiones así como la creación de espacios específicos para el crecimiento emprendedor. A través de estas medidas, y una mejora e uniformización de los mecanismos de buen gobierno, es posible promocionar las pymes en el Mediterráneo y proporcionar así un empleo diversificado, flexible y sostenible adecuado al tejido económico de la región.