Negociaciones Turquía-UE: una larga historia y un futuro común

“Necesitamos a Turquía como fuente de inspiración, no sólo para Oriente, sino también para Occidente, como puente y centro de paz, energía, comprensión y cooperación”.

ENTREVISTA con Egemen Bagis por Javier Albarracín

Como responsable de las negociaciones de la República de Turquía para su adhesión a la Unión Europea (UE), Egemen Bagis se encarga del que probablemente constituya el mayor reto y responsabilidad del país en el apartado de política exterior en la actualidad. Es también miembro del Parlamento turco y vicepresidente responsable de Asuntos Exteriores del Partido Justicia y Desarrollo (AKP). Su labor siempre ha estado orientada hacia la construcción de una Turquía más moderna, próspera y democrática, consolidando su papel como puente entre Europa y Oriente Proximo. El 3 y el 4 de abril, un día antes de la primera Reunión de Alto Nivel (RAN) bilateral, se celebró en Estambul la Conferencia España-Turquía, organizada por el Instituto Europeo del Mediterráneo (IEMed) y el Istanbul Policy Center de la Universidad Sabanci. AFKAR/IDEAS aprovechó la ocasión para debatir con Bagis asuntos clave sobre el futuro, no sólo de Turquía, sino también de la UE y el conjunto de la región mediterránea.

AFKAR/IDEAS: Las relaciones de Ankara con las instituciones europeas acaban de cumplir 50 años. ¿Cuál es la situación actual de las negociaciones con la UE?

EGEMEN BAGIS: El primer contacto turco con la Comunidad Económica Europea se remonta a 1959. Durante los primeros 45 años, ni siquiera conseguimos fecha para estas negociaciones. Sin embargo, cuando el AKP llegó al poder, en 2002, empezamos a trabajar muy intensamente en ello. Así, a finales de 2004 logramos por fin una fecha para arrancar las negociaciones de adhesión, que empezaron a finales de 2005. Hoy ya hemos completado la evaluación previa de casi todos los capítulos, hemos abierto 10 capítulos para las negociaciones y uno ya está cerrado. Algunos están a punto de concluirse, y si no se ha hecho es por la cuestión del protocolo de Chipre. Confiamos firmemente en abrir tantos capítulos como sea posible en todas y cada una de las presidencias.

A/I: En ese sentido, ¿qué expectativas tiene con respecto a la presidencia española de la UE en el primer semestre de 2010?

E.B.: Históricamente, España ha sido uno de los mejores amigos de Turquía en Europa, y confiamos en que la presidencia española no sólo dejará una impronta en la de la UE, sino también en la historia de las aspiraciones turcas de llegar a ser parte de la UE. Así que esperamos que durante la presidencia española, en 2010, Turquía llegue, como quieren nuestros amigos españoles, a un punto de no retorno.

A/I:: En las negociaciones están surgiendo nuevos asuntos que también podrían tener trascendencia para el debate.Por ejemplo, el factor energético se revela hoy como un tema central en Europa.¿Qué papel puede desempeñar en las relaciones bilaterales con la UE?

E.B.: Turquía es una ruta natural para que los recursos energéticos lleguen a Europa. Asimismo, constituye un puente, no sólo por su riqueza cultural, sino también por un conjunto de razones económicas, energéticas, sociales y culturales. Independientemente de la solución que escojamos (Nabucco, Interconector Turquía-Grecia-Italia- ITGI o cualquier otro proyecto), Turquía será parte de ella y le dará su apoyo.

A/I:: ¿Hay alguna fecha de inicio prevista para este capítulo de las negociaciones? ¿O se trata, de momento, de un asunto cada vez más importante, pero cuya negociación puede esperar?

E.B.: Nos gustaría abrir cuanto antes el capítulo dedicado a la energía. No es uno de los 12 capítulos bloquedados por el Consejo en 2006, tampoco por Francia. Sin embargo, el gobierno greco-chipriota intenta generar dificultades en este apartado. No obstante, confiamos en que los otros 26 países logren persuadirlo, y que la apertura de este capítulo siente mejores bases para que Turquía colabore en proyectos energéticos. La apertura del capítulo no es condición sine qua non para que cooperemos con la UE. Ayudaremos a Europa a resolver sus problemas, porque también somos parte de Europa y es problema nuestro. Junto con los demás países comunitarios, debemos hallar soluciones a nuestros obstáculos comunes y diversificar las fuentes de energía y las vías de suministro. Es una cuestión común que hay que abordar colectivamente. Desde luego, si se abriera el capítulo energético, tomar algunas decisiones políticas en Turquía sería más fácil. Le daré un ejemplo: Nabucco es un proyecto para desarrollar un gasoducto de miles dekilómetros, muchos de los cuales atravesarán Turquía. Ello genera dificultades desde el punto de vista político: al tiempo que invertimos cantidades considerables de terreno, recursos, tiempo y esfuerzo en el proyecto, no podemos abrir este capítulo de las negociaciones con la UE. Es difícil explicar esta situación a la opinión pública turca.

A/I:: ¿Cuándo cree que Turquía podrá dar por terminadas las negociaciones y así integrarse a la EU?

E.B.: Para mí, la UE es como el dietista de Turquía. Todos sabemos que, para vivir una vida sana, debemos hacer ejercicio con regularidad y comer bien. Sin embargo, hay veces en que ves alimentos que engordan y no puedes evitar dar un bocado. Ahora bien: si tienes un buen dietista que te da buenas indicaciones y las sigues, pierdes peso. Los 27 países comunitarios son ahora más prósperos, democráticos y fuertes en todos los sentidos, pues han adoptado los criterios de Copenhague y Maastricht. Eso es lo que Turquía debe hacer. En nuestro caso, es tan importante el proceso como el resultado final. Necesitamos centrarnos en las recomendaciones que nos han hecho. Aunque el dietista pueda tener unos kilos de más o las arterias bloqueadas, eso no significa que su receta sea mala. A lo mejor, a ti perder 20 kilos puede llevarte un año y a mí seis meses; cada metabolismo es distinto. Así que, en vez de tratar de fijar una fecha para el resultado final, creo que debemos concentrarnos en el proceso, hay que estar motivados, motivar a la opinión pública y no dejar que se pare el proceso. Me parece pronto para poner una fecha al fin de las negociaciones. Si de algo no hay duda es de que todo país que ha entablado negociaciones con la UE siempre ha acabado completándolas. Cerremos primero las negociaciones y luego hablaremos de fecha de entrada.

A/I: Sin abandonar la perspectiva sobre las negociaciones entre Turquía y la UE, ¿cómo maneja el país su posición euroasiática?

E.B.: Desde siempre, Turquía se ha considerado el puente entre Oriente y Occidente. Sin duda, somos la parte más oriental de Occidente y la más occidental de Oriente. Sin embargo, históricamente, no hemos puesto tanto énfasis como la columna oriental y occidental del puente. Ahora bien, para ser sólido, todo puente necesita dos columnas fuertes. Así que actualmente estamos consolidando ambas. Turquía es el único país que inició las negociaciones con la UE el mismo año que accedía a la Secretaría General de la Organización de la Conferencia Islámica. Ésa es la aportación que Turquía puede hacer a Europa, porque somos un país tan europeo como asiático, balcánico y del mar Negro, tenemos una cultura mediterránea pero también caucásica. Y Europa puede emplear esa clase de identidad múltiple como plataforma para que haya paz, armonía y comprensión entre distintas naciones. Las relaciones de Turquía con sus vecinos orientales pueden ser una baza determinante para la UE.

A/I: En este contexto, ¿cómo podría la adhesión de Turquía influir en las políticas comunitarias en Oriente Próximo?

E.B.: En la Cumbre de la UE de 2004, había en Bruselas casi 450 periodistas y representantes de medios de comunicación internacionales acreditados. Más de 300 eran de países musulmanes. Eso significa que los 1.500 millones de musulmanes del planeta siguen muy de cerca las aspiraciones turcas de incorporarse a la UE. El mensaje que la UE hará llegar a esos millones de musulmanes es, en mi opinión, de una importancia crucial. Será un mensaje de “ustedes también pueden en democracia, respetar los derechos humanos y tener una economía de mercado, que brinde la oportunidad de trabajar en el mundo contemporáneo”; o bien un mensaje que marque una distancia con estos países. La segunda opción no haría sino incrementar los fundamentalismos, y no es eso lo que ahora le conviene al mundo. Necesitamos a Turquía como fuente de inspiración, no sólo para Oriente, sino también para Occidente, como puente y también como centro de paz, energía, comprensión y cooperación.

A/I:: ¿Qué espera y opina Turquía de la Unión por el Mediterráneo (UpM)?

E.B.: Apoyamos la idea de crear una UpM. Turquía forma parte de la mayoría de las principales organizaciones internacionales. Incluso somos miembro observador de la Organización de los Estados Americanos. Así que nos alegra cualquier nueva plataforma que ofrezca a la comunidad internacional la oportunidad de intercambiar ideas y hallar soluciones a sus problemas comunes. Sin embargo, la UpM no constituye una alternativa a las aspiraciones comunitarias de Turquía. Como ya he dicho, nuestra primera solicitud se remonta a 1959. Es un proyecto de medio siglo. Y no vamos a renunciar a un sueño de 50 años sólo porque se haya fundado otra unión. Seremos parte de esa unión y ayudaremos a construirla. Ahora bien, esa unión nunca será una alternativa. Cada institución internacional tiene distintos objetivos, y creemos en velar por los propósitos específicos de todas y cada una de estas instituciones.

A/I:: En París, la UpM se fundó con una estructura consistente en una secretaría
permanente en Barcelona, con cinco vicesecretarías. Al parecer, Turquía está interesada en contar con una vicesecretaría.

E.B.: A Turquía le gustaría asumir una vicesecretaría, con lo que habría un total de seis. Confiamos en que España nos apoye en este punto.

A/I:: En 2004 se celebró en Estambul un encuentro de varios partidos políticos de distintas procedencias del mundo musulmán. El propósito era analizar las tendencias en la aplicación
de procesos de democratización en sus respectivos países. ¿Qué nos puede decir sobre la evolución y el seguimiento de ese encuentro?

E.B.: No sólo eran formaciones políticas de países musulmanes. Las había de todo el mundo. Asistieron políticos, académicos, catedráticos, profesores y estudiosos americanos, europeos, de naciones musulmanas, de países cristianos y otros. Se trataba de una conferencia para estudiar la democracia conservadora, porque el AKP es un partido joven, fundado en 2001 y que llegó al poder en 2002. Hemos celebrado cuatro elecciones y ahora estamos constitucionalizando la formación. Estamos adquiriendo cultura institucional, por lo que nos interesaba estudiar los orígenes académicos de la filosofía de esos partidos. Queríamos escuchar distintas perspectivas del resto del mundo. De ese encuentro, se ha publicado un libro, en turco y en inglés. Se trata de un estudio de gran erudición para entender la dinámica de los antecedentes filosóficos del partido. Creo que fue un encuentro muy importante. Turquía contaba con una experiencia de más de 200 años en el concepto
de democracia. El Imperio Otomano estableció el primer Parlamento hace más de dos siglos. Durante este tiempo, la nación turca ha hecho grandes progresos, pero también ha cometido grandes errores. Cualquier país puede extraer lecciones de nuestros logros y nuestras equivocaciones. Ahora bien, no existe un único modelo de democracia. Cada Estado tiene una historia, unos orígenes y una identidad que debe fusionar con las experiencias de otros países, para luego aportar las mejores soluciones para el suyo propio.

A/I:: La conferencia España-Turquía reune a personas de la esfera económica, política y cultural, proporcionándoles un espacio de encuentro. ¿Qué opina de este acontecimiento?

E.B.: Creo que su celebración es muy oportuna, un día antes de la cumbre de los dos gobiernos. Con ello, se sientan las bases para que las ONG, así como la comunidad académica y la empresarial, apoyen las iniciativas del primer ministro Recep Tayyip Erdogan y el presidente José Luis Rodríguez Zapatero. Además, me parece un punto de partida
muy importante, que mañana ambas administraciones aprovecharán al máximo. Siempre he creído en la colaboración entre el pueblo español y el turco, como he dicho en mi discurso. Y hoy es más evidente, trascendental y necesario que nunca. Debemos unir ambos extremos del Mediterráneo para que colaboren. España sostiene uno y nosotros el otro. Gracias a nuestra colaboración, el Mediterráneo puede convertirse en un mar de oportunidades,
paz y colaboración. Sin esta colaboración, puede llegar a ser una verdadera pesadilla. Así que ambas naciones y gobiernos tienen ante sí una gran responsabilidad. Por otro lado, esta conferencia es un factor destacado de nuestra estrategia de comunicación. Queremos contar la historia correcta de Turquía a la plataforma europea. Es una oportunidad, no sólo para llegar al público español, sino también al europeo, ya que sus publicaciones también se leen en Francia, por ejemplo. Quienes hoy están aquí viajan por el continente por negocios o motivos académicos. Lo que hoy oigan sobre la experiencia turco- española puede adaptarse a la experiencia turco-francesa, a la turco- belga o a la turco-británica. Pueden extraerse muchas lecciones del entendimiento histórico entre España y Turquía. Esta relación
beneficiosa para ambos países puede también servir de inspiración y dar ideas a otros países comunitarios.