Memoria creativa de la revolución siria:una lucha plural

A la vez válvula de escape, denuncia y mensaje de socorro, el arte es fuente de consuelo y esperanza de la población.

Manon Taochy

En un famoso largometraje de Walt Disney un tanto oriental, se oía decir: “La flor que florece en la adversidad es la más rara y bella de todas”. La de la revolución siria empezó a brotar en el corazón de la Primavera Árabey, con tanta adversidad, seguramente ya se habría marchitado. A pesar de todo, sigue floreciendo día tras día mientras espera alcanzar su madurez más que próxima.

El pueblo de Siria inició su rebelión a principios de 2011, tras las de Túnez, Egipto y Libia. Los eslóganes revolucionarios escritos en un muro por estudiantes de Deraa, al Sur del país, terminaron de prender la mecha. De este modo, un simple grafiti, medio de expresión a veces artística y accesible a todos, se convirtió en una auténtica amenaza para un gobierno represivo. Tenemos aquí, por tanto, un ejemplo perfecto del poder que tiene la expresión artística e intelectual.

Sana Yazigi presintió ese potencial desde el comienzo de la revolución y, entre el horror y las atrocidades cometidas durante la guerra civil, vislumbró la liberación de “energías creadoras latentes”. Exiliada en el vecino Líbano, se rodeó de algunos acólitos para poner en marcha el proyecto de “La memoria creativa de la revolución siria”. De este modo, el equipo se confirió la misión de descubrir, fechar, localizar, clasificar, documentar y, en suma, reunir la multitud de obras realizadas por los sirios al principio de la revolución y en el transcurso de ésta. Rápidamente, el sitio web en tres idiomas (árabe, francés e inglés) se convirtió en una auténtica enciclopedia memorística de la expresión artística e intelectual siria. Hoy, se publican más de 10 artículos al día, cada uno de los cuales presenta una obra, lo que supone una media de 400 artículos al mes desde su inauguración en mayo de 2013.

La expresión artística de la revolución

A pesar del trágico giro de los acontecimientos, la revolución ha brindado la oportunidad de dar a conocer una faceta de la población siria oculta durante demasiado tiempo: su creatividad y su aspiración a una auténtica libertad de expresión.

Esta adopta distintas formas que el sitio web ha clasificado en una veintena de categorías que, a su vez, pueden agruparse en varios conjuntos. En primer lugar, encontramos la “expresión de la calle”, origen principal del movimiento por su visibilidad provocadora. Se trata de vídeos grabados durante las manifestaciones, pancartas elaboradas con ocasión de ellas, carteles pegados a los muros, ya sea en las calles o, más discretamente, en la intimidad de las habitaciones y, junto a ellos, grafiti pintados a hurtadillas o elaborados con más detenimiento. Los sirios utilizan también la expresión escrita a través de la caligrafía tanto en las publicaciones en papel como en línea. Encontramos ejemplos de artes gráficas: dibujos, cómics, caricaturas, pegatinas… así como de artes plásticas, especialmente pintura y escultura. Los ruidos y las voces son también protagonistas, gracias a las radios clandestinas o extranjeras que difunden música, discursos, eslóganes, testimonios, reportajes y mensajes de apoyo. Finalmente, las obras audiovisuales están presentes en forma de fotografía, realización cinematográfica, publicación de vídeos en línea, y también escritura y montaje de obras de teatro. Pero a medida que el cerco se cierra, que la importación y el comercio se vuelven cada vez más difíciles, se tiende a realizar las obras con los medios disponibles. A veces las fotos se vuelven borrosas y los grafiti parecen destinados a ser solo efímeros, las obras de teatro las montan más los sirios refugiados en el extranjero que los que sobreviven en el país. Asimismo, las pancartas y los vídeos de las manifestaciones que se publican corresponden más a movilizaciones internacionales, en los llamados países “de acogida”, que a movilizaciones revolucionarias nacionales.

Pero la diversidad del origen de los artistas publicados y de sus ubicaciones geográficas también forma parte de la riqueza de la expresión artística de la revolución siria. Ante la variedad de soportes disponibles, cada cual puede encontrar su correspondencia. Algunas piezas son obra de autores sirios, artistas comprometidos con el proceso revolucionario desde el principio. Otros se han convertido en artistas a su pesar, inspirados y en ocasiones descubiertos por la causa revolucionaria. Otros siguen siendo anónimos, por voluntad propia o simplemente porque no tuvieron tiempo de firmar sus obras o incluso de acabarlas, especialmente en el caso del arte callejero. Y entre todos estos artistas, hay algunos que han muerto torturados, otros siguen en el mismo lugar, encerrados en las cárceles del régimen, mientras que otros han tenido la oportunidad de encontrar asilo en el extranjero, aunque siguen luchando. Se suman a ellos los artistas que no tienen necesariamente nacionalidad siria, pero que realizan obras cuyo tema es la revolución y, por tanto, son bienvenidos en las páginas electrónicas del sitio web.

El trabajo del equipo consiste en recorrer la Red para encontrar todas estas posibles obras, diseminadas por doquier en las redes sociales y otros lugares, es decir, por el mundo. A continuación, hay que publicar un artículo dedicado a cada obra. Se ofrecen datos como el nombre del autor, la fecha y el lugar de creación o de exposición y la fuente, a los que se añaden palabras clave en función del tema de la obra. Estas palabras clave se agrupan además en una “nube de etiquetas” situada en la columna izquierda de la página, donde las palabras se muestran con caracteres más grandes o más pequeños, dependiendo de su preponderancia en los temas abordados por las obras. Actualmente, “dictador”, “niños”, “sensibilización”, “mártires”, “comunidad internacional” y “bombardeos” saltan a la vista. Si es necesario, el visitante tiene acceso a una pequeña descripción o precisión sobre el contexto en el que se realizó la obra. ¡Y todo ello, traducido del árabe al francés y al inglés! Aparte de la clasificación por categoría o por palabra clave, el equipo han preparado a punto un mapa interactivo de Google Maps que permite ubicar las distintas localidades creativas de Siria. El visitante puede hacer clic sobre una ciudad, obtener su descripción y su historial, y luego ojear las páginas de las obras realizadas en ese lugar, por orden cronológico y con todas las categorías mezcladas.

A juzgar por las miles de páginas que se pueden recorrer a través del sitio “La memoria creativa de la revolución siria” resulta más que evidente que los sirios han sabido aprovechar y desarrollar esas capacidades que presentía Sana Yazigi, quien lo vio con mucha antelación.

Temática y formas de expresión de las obras

Como ya se ha mencionado, los temas de las obras y las formas de expresión de los sirios han ido evolucionando al mismo ritmo que la revolución. Cuando se gestó el movimiento revolucionario sirio, el objetivo de las obras era ante todo protestar por el régimen político vigente, la dictadura de la familia Al Assad, que duraba ya 40 años. Se trataba de anunciar la futura caída del régimen, reivindicar una transición democrática, exigir más libertad y pedir que se respetasen los derechos humanos. Ante la represión, las protestas empezaron a dirigirse contra las prácticas violentas del régimen, destinadas a silenciar a los rebeldes. Creyendo encontrar más libertad con el restablecimiento del acceso a las redes sociales, muchos se vieron al final atrapados por la vigilancia sobre sus publicaciones y por el robo de información contenida en sus mensajes privados, actividades que permitieron a las fuerzas represoras identificarlos y detenerlos en secreto. Dada la magnitud que alcanzó el conflicto a causa de los diversos desafíos existentes (una guerra a la vez civil, santa, energética…) y la consiguiente multiplicación de los combatientes, las obras se convirtieron en una de las pocas vías que tenían los sirios para luchar contra el olvido de la población civil. Se volvieron cada vez más críticas con las degradadas condiciones de vida de la población, los excesos cometidos por el régimen y, sobre todo, el silencio de la comunidad internacional. En efecto, el titular “Silencio, se mata en Siria” no apareció en la prensa occidental hasta finales de 2016. Finalmente, las críticas empezaron a dirigirse contra el posicionamiento –o la falta de éste– de los principales Estados con influencia en la esfera internacional, especialmente Francia, que históricamente ha tenido vínculos muy estrechos con Siria y también con Líbano. Y se instaló la duda respecto a la capacidad de reacción de los Estados, a medida que la situación se iba pareciendo cada vez más a la vivida años atrás en Líbano, víctima del absoluto desdén de las grandes potencias mundiales. A partir de ese momento, se han representado sobre todo cuerpos heridos, familias diezmadas y destinos rotos, y la esperanza se ha visto sustituida por un futuro que se reduce poco a poco. Estos temas han sido transversales en todas las formas de expresión, y lo cierto es que no podemos afirmar que se haya dado preferencia a una forma de expresión concreta, sino que la elección de ésta ha dependido sobre todo de los medios disponibles. No obstante, se observa que las obras recopiladas pertenecen primero al grupo “expresión de la calle”, antes de derivar en obras más gráficas o plásticas, a medida, entre otras cosas, del exilio de los sirios.

Hoy, se sigue sin poder afirmar que una forma de expresión se utilice más que las otras, aunque el cartel y la caricatura aparezcan con más frecuencia últimamente. Esto podría explicarse por el hecho de que son más accesibles, ya que se publican con facilidad en Internet, y sobre todo porque una atrae la mirada mientras que la otra hace que, inevitablemente, se encienda la bombilla. La ironía de la caricatura permite abordar un tema con más ligereza, aunque al final la seriedad que oculta no quede tan escondida. La caricatura tiene el mérito de ser contundente y hablar sin provocación, en una imagen y tres líneas de texto. Tal vez sea porque los sirios ya no quieren mirar para otro lado ante la falta de reacción de la comunidad internacional. Sin embargo, seguimos encontrando obras más sugestivas que intentan, mal que bien, dulcificar unos temas que abordan por medio de la calidad gráfica. Las producciones más ambiciosas –por el tiempo que exigen y por su alcance–, como la realización de películas y las giras teatrales, toman cada vez más forma, quizás porque la perspectiva que intentan adoptar algunos artistas sirios alcanza su madurez, pero también porque se desbloquean los fondos de ayuda. Finalmente, vuelve a desatarse la lengua de las publicaciones escritas, síntoma, entre otras cosas, de un hartazgo colectivo.

En paralelo a la magnitud que sigue adquiriendo la creatividad siria, el sitio se vuelve cada vez más conocido. Siempre gracias a la financiación de la Fundación Friedrich Ebert, las embajadas de Suiza y Noruega, el Instituto Francés de Siria y el CCFD, Sana Yazigi ha podido hacer una gira por distintos festivales y exposiciones de Francia, entre los que destacan los de Limoges, Saint-Nazaire y el Festival Internacional de las Artes de la Metrópoli de Burdeos. En marzo de 2017, estará además en el Tandem Arras-Douai. Sus visitas le han valido cierta publicidad en la prensa francesa, especialmente a través de Le Monde Diplomatique. El equipo de “La memoria creativa de la revolución siria” es insaciable e imparable. El proyecto de un nuevo diseño para el sitio, más accesible y ergonómico, está en marcha, y se estudia una mejora del sistema del menú. En cuanto a los duros golpes que pueden asestar acontecimientos como el bombardeo de Alepo del pasado diciembre, resultan imperceptibles, teniendo en cuenta la asiduidad de las publicaciones y el hecho de que las obras son cada vez más numerosas.

Conclusión

En un conflicto en el que los intereses y la supervivencia de los sirios se sitúan muy por detrás de los “grandes retos internacionales”, la expresión artística e intelectual se convierte en uno de los últimos recursos de la población civil. A la vez válvula de escape, denuncia y mensaje de socorro, el arte se convierte en fuente de consuelo y esperanza. Pero todavía hace falta que encuentre un público y no caiga en el olvido. Esta es la misión que tiene encomendada el equipo de “La memoria creativa de la revolución siria”. En su búsqueda de informar mejor en el presente, el sitio es y será un archivo de la creatividad siria en el transcurso de la revolución. La expresión se convierte en el arma pacífica más potente y el acto de archivar, en un combate. Mantenerse en pie, seguir produciendo y documentando, equivale a no dar la razón a las amenazas y las atrocidades. La revolución habrá tenido, de momento, el mérito de unir a la población siria activista en esta cuestión. Aunque muchos –pero no la mayoría– se encuentren a partir de ahora en algo parecido a una situación de seguridad, en Líbano y en el resto del mundo, los refugiados sirios siguen librando su guerra a pequeña escala, quizás bajo la presión de la eterna culpabilidad de ser “los que han salido de allí”, o simplemente porque la distancia no destruye las convicciones, y son sirios antes que refugiados.