La modernización del Islam

La gestión del ámbito religioso es similar en la actualidad al resto de instituciones de Marruecos que se modernizan, descentralizan y desconcentran.

ENTREVISTA con Ahmed Taoufiq por Cecilia Fernández Suzor

El Ministerio del Habús y de Asuntos Islámicos ha puesto en marcha una amplia operación de modernización tanto de sus estructuras como de sus métodos de comunicación. Se trata de un enfoque moderno basado en el uso de la tecnología. Prueba de ello es la apertura de una página web del Ministerio, en francés y árabe, en la que se pueden encontrar desde secciones que informan sobre el saber religioso en amazigh, hasta otras sobre pensamiento islámico o biografías de científicos andaluces (www.habous. gov.ma). AFKAR/IDEAS ha entrevistado a Ahmed Taoufiq, ministro del Habús, para hablar sobre esta operación y sobre el papel del Islam en las comunidades marroquíes en el extranjero.

AFKAR/IDEAS: ¿El objetivo de esta operación es darle otra imagen al Islam?

AHMED TAOUFIQ: El Ministerio del Habús y de Asuntos Islámicos ejecuta las directivas en materia religiosa de Amir Al-Muminin, SM el Rey Mohamed VI, que desde que accedió al trono en 1999, ha abogado por la integración del ámbito religioso en la reforma global del espacio público e institucional marroquí. Esta integración se hace en el respeto a los rasgos específicos y las prerrogativas de las instituciones del Estado. La gestión del ámbito religioso es similar en la actualidad al resto de instituciones del país que se modernizan, descentralizan y desconcentran. La creación de una dirección específica para las mezquitas permite que Marruecos se dote de infraestructuras religiosas, integradas en el espacio urbano y rural, gestionadas y desarrolladas de manera racional en relación con los recursos humanos y materiales de que dispone el ministerio. La nueva dirección de enseñanza tradicional, por su parte, se ocupa de armonizar esta enseñanza, modernizarla, dotarla de los medios reglamentarios, pedagógicos y logísticos necesarios para ponerla al nivel del sistema educativo en general, con el fin de superar los retos a los que se enfrentan los altos responsables religiosos en un mundo en constante cambio.

A escala regional, se han separado los asuntos religiosos de los Habús, o fundaciones religiosas, mediante la creación de delegaciones específicas para los asuntos religiosos y nidharates para los Habús, con el fin de permitir que los actores se comporten de manera transparente y respetando las atribuciones y los rasgos específicos de cada uno. En efecto, la gestión del ámbito religioso atraviesa en estos momentos un proceso de modernización y racionalización, con la readaptación del papel de las mezquitas a los cambios que viven nuestras sociedades. Esto está acompañado de una modernización de los medios de acción y de comunicación. Así 2.000 mezquitas han sido equipadas con un sistema televisivo de predicación y formación a distancia que permite a las más aisladas tener acceso a información y formación coherentes, inscritas en la tradición religiosa marroquí y que tienen en cuenta el panorama actual. El Ministerio ha invertido en nuevas tecnologías electrónicas de transmisión del conocimiento. Para eso se crearon Radio Mohamed VI para el Corán en 2004, un portal en Internet en octubre de 2005 y una cadena de televisión, Assadissa. La puesta en marcha de estos medios de comunicación constituye una respuesta a las demandas espirituales de los ciudadanos marroquíes que desean vivir serenamente su espiritualidad y que buscan referentes anclados en la tradición marroquí de moderación y templanza.

La gestión del ámbito religioso es un servicio público garantizado por el Estado, bajo la responsabilidad de Amir Al-Muminin, el único que une lo político y lo religioso con el fin de salvaguardar el carácter sagrado de la religión y no dejarla en manos de opiniones o grupos partidistas. El discurso transmitido por estos medios de comunicación es un discurso de tolerancia, de respeto con los demás puntos de vista en el marco de la unidad de culto marroquí, basada en el rito malekita, el dogma asharí que busca un equilibrio entre la razón y la trascendencia, y el sufismo marroquí que ha irrigado la espiritualidad musulmana del mundo entero. Estos elementos hacen hoy de Marruecos un modelo en la gestión del culto musulmán.

A/I: ¿En qué marco se inscribe esta operación de modernización? En su opinión, ¿qué lugar corresponde a los jóvenes y a las organizaciones de la sociedad civil marroquí en este proceso de modernización que afecta no solo al ámbito religioso, sino también al político, social y cultural?

A.T.:Marruecos es actualmente un país dinámico, su población es joven. Ha elegido la vía democrática y ha optado por el respeto de los Derechos Humanos y la emancipación de la mujer. La libertad de expresión y de culto están garantizadas en la Constitución. Esta libertad conlleva creatividad e intercambios con otras culturas y sociedades. Los jóvenes marroquíes son semejantes al resto de la juventud mundial, buscan puntos de referencia y redescubren su identidad. El proceso de reformas que atraviesa actualmente Marruecos tiene como objetivo asentar las bases de un bienestar y de una mejor apropiación de su identidad, equilibrando lo sagrado y lo temporal.

A/I: Se dice que el Ministerio del Habús dispone de medios financieros importantes. ¿Cómo utilizan ustedes este presupuesto?

A.T: Los Habús son fundaciones religiosas creadas por individuos cuyo objetivo es satisfacer las necesidades financieras de diversas causas, ya sean sociales o culturales. Se trata de terrenos por construir o de patrimonio inmobiliario. Conforme al espíritu de la jurisprudencia musulmana, solo pueden utilizarse para las causas para las que han sido constituidas. En la actualidad, el patrimonio de los Habús cumple un papel primordial de solidaridad social. La mayor parte de las tierras agrícolas se ponen a disposición de pequeños agricultores que viven en zonas a veces aisladas. Con el fin de modernizar los Habús, en los últimos años el Ministerio ha puesto en marcha una política de alianzas con actores económicos para sacarle partido a su patrimonio. Es el caso de su implicación en el gran proyecto del valle de Buregrag (Rabat – Salé) donde ha puesto terrenos a disposición de promotores económicos. A cambio, se beneficiará de las ganancias financieras de esta inversión.

Por lo tanto, el Ministerio se ha mostrado más receptivo de lo que se pensaba ante las propuestas de los medios económicos. Hay que recordar que Amir Al-Muminin también es el nadhir aladam, el supervisor supremo de las fundaciones religiosas. Es el principal responsable de este patrimonio que debe gestionarse respetando las intenciones de los que lo han creado o legado. Los fondos de los Habús no bastan por sí solos para responder a las necesidades religiosas de los ciudadanos, y a eso se debe la participación del gobierno en determinados programas puestos en marcha por el Ministerio, como el de formación de altos cargos religiosos o la modernización de sus estructuras. El Ministerio forma parte del gobierno, y dispone de un presupuesto general que se vota en el Parlamento y de un presupuesto específico propio, porque debe ser gestionado en conformidad con la voluntad inicial de aquellos que han legado el patrimonio.

A/I: El ámbito de lo religioso en Marruecos ha sido considerado tradicionalmente un coto reservado del Amir Al-Muminin, o lo que es lo mismo, de la monarquía. ¿Qué cambios se han producido en la sociedad marroquí con respecto a esta cuestión?

A.T: Los marroquíes tienen un contrato a través de la Beia (juramento de fidelidad) con Amir Al-Muminin; este contrato se renueva anualmente. La institución del Imarat Al-Muminin ha comenzado la modernización de sus estructuras, respetando al mismo tiempo su autenticidad y las tradiciones. Los ulemas, por ejemplo, son llamados a través de su Consejo Superior y de los Consejos Regionales para implicarse más en la sociedad y responder a las demandas de los ciudadanos marroquíes, respetando el papel de las demás instituciones del Estado.

A/I: ¿Sigue interviniendo el sufismo, que cuenta con una base muy fuerte en Marruecos, en el debate religioso, y de qué manera?

A.T.: El sufismo marroquí tiene sus particularidades, forma parte de la personalidad marroquí. Está presente en la vida social y cultural de los marroquíes, y constituye una defensa contra las desviaciones y el uso de la religión con fines que no sean puramente espirituales. El sufismo marroquí tiene esta particularidad de moderación, tolerancia y apertura hacia las demás expresiones y opiniones.

A/I: Las comunidades católica y musulmana dejan a la mujer un papel reducido en la práctica religiosa, sobre todo en lo que se refiere al liderazgo en sus respectivas comunidades. Su ministerio acaba de permitir que las mujeres sean murchidates, o guías, pero no pueden llegar a ser imames. ¿A qué se debe esta restricción? ¿Cree que será posible llegar poco a poco algún día a la igualdad entre sexos en este ámbito?

A.T.: Los altos cargos religiosos femeninos reciben la misma formación que los masculinos y en los mismos lugares. Es un rasgo específico marroquí cuyo objetivo pedagógico es reconocer el papel de cada uno sin discriminación alguna. Nuestras tradiciones religiosas definen el papel de cada uno. Liderar el rezo es una tarea que le corresponde al imam, que debe ser un hombre. Sin embargo, todas las demás funciones de transmisión del saber religioso en la mezquita, o las responsabilidades sobre enseñanza religiosa, o incluso la función de juez, por ejemplo, están garantizadas por las leyes del país y ambos sexos pueden acceder a ellas. No faltan ejemplos de ello. Cada año se designa a una mujer para presentar ante Amir Al-Muminin una charla religiosa durante el mes del Ramadán. Hay mujeres miembros del Consejo Superior de los Ulemas y de sus Consejos Regionales. También están presentes en puestos de responsabilidad en el Ministerio. El Islam y las comunidades musulmanas en el extranjero.

A/I: Los atentados de Casablanca en mayo de 2003 y de Madrid en marzo de 2004 tuvieron efectos devastadores para la opinión pública tanto en Marruecos como en España. No faltaron muestras de solidaridad de una con la otra. Resulta afortunado que no se haya producido un aumento de la xenofobia en España, pero no cabe duda de que la imagen del Islam resultó dañada. ¿Qué se puede hacer en su opinión para mostrar otra versión del Islam y qué responsabilidades les corresponden a los dos Estados en este ámbito?

A.T.: El Islam que conocemos y difundimos es un Islam de moderación, de respeto al prójimo y de templanza. Los ulemas marroquíes han rechazado los diferentes actos violentos cuyo objetivo era desestabilizar países y vidas humanas. Debemos juntarnos, conocernos mejor, trabajar en aras de la convivencia y obrar por el bienestar de nuestros ciudadanos. La educación y la formación son herramientas esenciales para restar fuerza a las expresiones xenófobas, a los estereotipos y a los prejuicios. Debemos servir a los ciudadanos, poner a su disposición los medios necesarios para alcanzar la estabilidad material y espiritual.

A/I: Es cierto que el Islam está cada vez más globalizado gracias a la tecnología, pero también se debe al fenómeno migratorio. ¿Qué piensa del Islam de las comunidades musulmanas en el extranjero?

A.T.: El Islam de las comunidades musulmanas en el extranjero es en su mayor parte un Islam pacífico y sereno, pero adolece de una falta de altos cargos religiosos competentes en las sociedades europeas. El culto musulmán se integra cada vez más en el paisaje europeo, respetando el marco legal y los rasgos específicos locales. El rito malekita seguido en Marruecos y por la comunidad de origen magrebí en Europa puede ser de gran ayuda para estas poblaciones porque es un rito práctico, que tiene en cuenta las especificidades y responde a las preguntas cotidianas de la gente.

A/I: Se han dirigido muchas críticas contra los imames encargados de la predicación ante los musulmanes en Europa. ¿Qué hace su Ministerio para remediar esta situación?

A.T.: Los imanes enviados en el marco de la cooperación entre Marruecos y los Estados europeos se eligen en función de su competencia y de su disponibilidad para participar en la integración de los musulmanes en estos países. Participan en sesiones de formación y de sensibilización para aprender sobre las sociedades que visitan. Su número es muy limitado en relación con la demanda existente. Sin embargo, estamos dispuestos a ayudar a los países europeos y a los musulmanes a formar a sus propios altos cargos religiosos musulmanes, respetando la tradición religiosa marroquí y las expectativas de las poblaciones afectadas.

A/I: ¿Cómo organiza su Ministerio la atención a los nacionales marroquíes en el extranjero y qué piensan ellos de esa atención?

A.T.: El Ministerio no se inmiscuye en los asuntos de los marroquíes residentes en el extranjero, pero tiene el deber de responder a sus exigencias, respetando los acuerdos firmados entre Estados. Nuestra relación con los nacionales marroquíes es responsable; respondemos a sus solicitudes, pero son ellos los que conocen mejor el medio en el que viven. Así se genera confianza y se establecen relaciones de proximidad. En la actualidad, los nacionales marroquíes prestan mucha atención a la gestión del ámbito religioso. Los responsables religiosos de la diáspora marroquí sienten una gran admiración por los esfuerzos realizados, siguiendo las instrucciones de Amir Al-Muminin, SM el Rey Mohamed VI.

A/I: El Islam, en el mundo en general y en Europa en particular, desempeña hoy día un papel muy importante. Ocupa el segundo lugar tanto en Francia como en España entre todas las religiones. Se oye hablar de la comunidad musulmana y se asiste en Europa a un amplio debate que no es fácil encontrar en los países musulmanes. ¿Cómo explica esta situación? ¿Piensa que la modernización del Islam vendrá de fuera de los países musulmanes?

A.T.: Los nacionales marroquíes participan en los debates sobre la cuestión religiosa que tienen lugar en las sociedades europeas, pero indudablemente también generan a su vez enérgicas discusiones en Marruecos. Marruecos no ignora los cambios que sufre el mundo, ni las preguntas que se plantean sobre el lugar que la religión debe ocupar en el mundo moderno. El mundo actual es abierto: cada vez hay más relaciones recíprocas e influencias mutuas; es una reflexión en común que permitirá evitar los enfrentamientos entre civilizaciones y valores.

A/I: El marco jurídico español prevé la enseñanza religiosa en la escuela pública. Se prevé la enseñanza del Islam e incluso se ha creado un manual. En su opinión, ¿a quién debería corresponder la elaboración de manuales escolares? ¿Cuáles deberían ser los mensajes prioritarios y cómo se debería cooperar en este ámbito con los países europeos?

A.T.: Es un asunto que compete al Estado español pero estamos dispuestos a dar nuestra opinión si nos la piden. Nuestros manuales escolares deberían tener en cuenta la historia y los rasgos específicos locales. Las realidades sociales y culturales deben inculcar amor hacia el país y respeto a la diversidad, así como responder a los interrogantes que plantea el mundo moderno y darle sentido a nuestra vida.