La educación superior en Turquía

A pesar de las reformas para adecuarse al proceso de Bolonia, la universidad sufre problemas: sistema centralizado, falta de recursos y número creciente de estudiantes.

Burhan Senatalar

El sistema de educación superior de Turquía soporta dos importantes presiones: el rápido crecimiento de la población y la falta de recursos. La tasa de crecimiento de la población se acerca en la actualidad al 1,4% anual, y está descendiendo gradualmente. El grupo de edad de entre 19 y 22 años era de 5,6 millones en 2000, y se prevé que disminuya hasta los 5,3 millones en 2010, y a 5,1 millones en 2025. Sin embargo, esta evolución por sí sola no va a hacer que la presión disminuya, porque la matriculación en secundaria se acerca al 70%, y continuará ascendiendo. Esto significa que la demanda de educación secundaria seguirá creciendo y exigirá más recursos. Hasta hace poco, y durante muchos años, el gasto público en educación superior era inferior al 1% del PIB.

Hay que tener en cuenta que los recursos de las universidades públicas no provienen solo del presupuesto gubernamental: en 2005, más de la mitad (57%) de los gastos de las universidades se sufragaron con aportaciones del presupuesto, el 38% se canalizó a través de fondos recuperados (por ejemplo, los ingresos por servicios proporcionados por las universidades), y el 4% procedió de las matrículas. Sin embargo, los recursos han sido siempre insuficiente sobre todo debido al incremento de estudiantes.

Otro de los problemas de la educación secundaria, además de los recursos, es la incapacidad para aumentar el número de profesores. No es posible aumentar el número de estudiantes de doctorado a corto plazo sin sacrificar la calidad. En un periodo de 10 años (1995 a 2005), el número de estudiantes en facultades de cuatro a seis años aumentó en un 74%, y el incremento en las escuelas profesionales de dos años fue del 215% : una situación que la plantilla de profesores no pudo afrontarlo. A pesar del rápido aumento del número de estudiantes, solo el 25% se beneficia de la educación superior, y otro 14% se ha inscrito en la educación a distancia, lo cual eleva el total a 39%.

Turquía tiene un sistema de educación a distancia muy amplio y eficaz, pero su oferta se limita a ciertas materias, y sus licenciados, por lo general, no consiguen ofertas de empleo muy brillantes. Por consiguiente, uno de los principales objetivos es aumentar el número de instituciones de educación superior. La creciente demanda de educación superior ha tenido dos consecuencias: por un lado, todas las ciudades del país, incluso las de regiones alejadas, presionan al gobierno y a los políticos para que abran una universidad, o por lo menos una facultad. Eso no solo aumentaría las oportunidades educativas, sino que a la vez estimularía la actividad económica.

Por esta razón, el número de universidades del Estado ha ascendido hasta un total de 68 (con 680 facultades, 266 escuelas de estudios de cuatro años y 632 escuelas profesionales de dos años). La segunda consecuencia es que como gran parte de la demanda no puede ser satisfecha por las universidades estatales, ha aumentado el número de las llamadas “fundaciones universitarias” (instituciones privadas sin ánimo de lucro). Existen 25 fundaciones universitarias, aunque en general tienen pocos estudiantes: menos del 10% del total.

Esto se debe principalmente a que la tasa de matriculación en estas universidades es muy cara comparada con el salario medio. En 2005 había más de 870.000 estudiantes en facultades universitarias, y más de 400.000 en las escuelas profesionales de dos años. Las tasas de matriculación en las universidades estatales son modestas, además de que existe la posiblidad de obtener créditos para los que no pueden sufragarla. En muchas universidades existe el problema de la masificación de las aulas, y de residencias no muy confortables. Hay un gran número de clubs de estudiantes en todas las universidades, y los estudiantes se han vuelto más activos en los últimos años.

Un sistema educativo centralizado

El sistema turco de educación superior está bastante centralizado desde el punto de vista administrativo: el órgano superior es el Consejo Nacional de Educación, con bastante poder. Este consejo está compuesto por 21 miembros: siete designados por el presidente, siete por el gobierno y el resto elegidos por el consejo interuniversitario, un gran organismo académico constituido por los rectores y un representante de cada universidad. El Consejo de Educación Superior tiene poder para aprobar la apertura o el cierre de departamentos, facultades y universidades, y de adjudicar plazas académicas a las universidades estatales.

Este sistema centralista lo introdujo en 1981 el régimen militar, y fue más centralista y autoritario durante sus primeros años. Una de sus principales características es el “rector fuerte”. El sistema siempre ha tenido que hacer frente a críticas muy generalizadas, lo que ha impulsado que se lleven a cabo algunas reformas, aunque todavía quedan muchas pendientes. Incluso el Consejo de Educación Superior ha advertido este hecho, por lo que ha designado una comisión para preparar un proyecto de reforma, que ha estado abierto al debate público, y se ha revisado y terminado a la luz de las críticas, pero los procedimientos legislativos llevarán algo de tiempo, debido a la falta de diálogo y de cooperación entre el Consejo y el gobierno por diferentes razones y desacuerdos políticos.

Sin embargo, no todas las mejoras tienen que esperar a que se produzcan los cambios legislativos, y hay importantes ejemplos de progresos. Por ejemplo, el número de artículos publicados en revistas incluidas en los índices de citas se ha multiplicado por 30 en los últimos 20 años, y el lugar de Turquía en las clasificaciones internacionales ha mejorado considerablemente. Turquía se ha unido al proceso de Bolonia, para lo cual ha hecho los cambios necesarios en su sistema, de los cuales destaca la introducción de un sistema de garantía de calidad. Muchas universidades se han sometido a los procedimientos de evaluación nacionales o internacionales (por ejemplo, la evaluación ABET o la auditoría institucional EUA).

El alcance del programa Erasmus es cada vez mayor, así como el número de estudiantes que participan en programas de intercambio. Uno de los principales problemas del sistema es el examen de entrada en las universidades, extremadamente difícil. El número de plazas es muy exiguo comparado con la demanda, y los resultados de dicho examen reflejan uno de los problemas estructurales de Turquía: las disparidades sociales y regionales.

Tal como se afirma en el proyecto de reforma, el sistema tiene que descentralizarse, transfiriendo poder del Consejo de Educación Superior a las universidades. Además, es necesario incrementar la participación de los miembros de las facultades y de los estudiantes. La eficacia del sistema también será mayor al permitir mayor diversidad y competencia entre las instituciones individuales.